Español y Literatura 9no. Grado. Perfeccionamiento.
Ficha
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Español y Literatura 9no. Grado. Perfeccionamiento.
-
ESPAÑOL
Y LITERATURA
noveno grado
noveno grado
M. Sc. Esther Quiala Céspedes
M. Sc. Jorge Luis González Rodríguez
M. Sc. Maritza Mariño Reyes
M. Sc. Niurka Ramos González
Dr. C. Yumar Sardiñas González
Este libro de texto forma parte del conjunto de trabajos dirigidos al Tercer
Perfeccionamiento Continuo del Sistema Nacional de la Educación General. En su
elaboración participaron maestros, metodólogos y especialistas a partir de concepciones
teóricas y metodológicas precedentes, adecuadas y enriquecidas en correspondencia
con el fin y los objetivos propios de cada nivel educativo, de las exigencias de la
sociedad cubana actual y sus perspectivas.
Ha sido revisado por la subcomisión responsable de la asignatura perteneciente a
la Comisión Nacional Permanente para la revisión de planes, programas y textos de
estudio del Instituto Central de Ciencias Pedagógicas del Ministerio de Educación.
Queda rigurosamente prohibida, sin la autorización previa y por escrito de los titulares
del copyright y bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción total o
parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, así como su incorporación
a un sistema informático.
Material de distribución gratuita. Prohibida su venta
Colaboradores:
▶ M. Sc. José Alberto López Díaz; Dra. C. Bárbara Maricely Fierro Chong;
Dra. C. Alicia Toledo Costa; Dra. C. Ana María Abello Cruz
Edición y corrección:
▶ Lic. Isabela de la C. Pérez Sauri
Diseño de cubierta:
▶ María Pacheco Gola
Diseño interior:
▶ Instituto Superior de Diseño (ISDi)
Ilustración:
▶ Camila Noa Clavero
Emplane:
▶ María Pacheco Gola
© Ministerio de Educación, Cuba, 2025
© Editorial Pueblo y Educación, 2025
ISBN 978-959-13-4924-8 (Versión impresa)
ISBN 978-959-13-4997-2 (Versión digital)
EDITORIAL PUEBLO Y EDUCACIÓN
Ave. 3.ª A No. 4601 entre 46 y 60,
Playa, La Habana, Cuba. CP 11300.
epueblo@epe.gemined.cu
H
as llegado a noveno grado, y ahora tienes un nuevo libro de texto
en el que tendrás la posibilidad de acercarte a los autores y obras
pertenecientes a la literatura cubana. Hemos seleccionado las obras
que deberás leer y estudiar durante el curso, en una continuación del
empeño por hacer de ti un lector activo en la búsqueda del disfrute. Es
importante que conozcas que en las obras o fragmentos de estas incluidas
en el libro de texto, se respeta la ortografía de la época en que fueron
escritas. Tendrás la oportunidad de abrir las puertas de la imaginación,
de la curiosidad; descubrir la magia en los textos que leerás y, lo más importante, también tendrás la satisfacción de aprender más sobre nuestra
lengua, las raíces y costumbres que nos identifican. Toda la información
que hallarás en sus páginas te servirá para diversos fines: la utilizarás durante el desarrollo de las clases, como fuente de estudio, para responder
actividades, resolver tareas, encontrar datos de interés y curiosidades.
El libro está estructurado en seis capítulos, en los cuales se presentan
los textos acompañados de diversas actividades para facilitar la comprensión de la lectura y avivar el interés por lo que han escrito autores cubanos
de diferentes épocas. Estarán relacionadas además con su contenido que
te permitirá practicar y comprobar tus conocimientos y habilidades para
lograr una mejor comunicación, oral y escrita, de tus ideas.
En él aparecen disímiles secciones que te abren otros horizontes del
saber. Enriquece tus saberes con la información que en ellas se ofrece. El
índice te auxiliará para encontrar fácilmente el texto que desees leer. Este
libro, que con tanto amor hemos elaborado, será muy útil en tu formación y te preparará para la vida en el futuro, pues, sin dudas, recordarás
siempre estas lecturas con sus enriquecedoras enseñanzas.
Los autores
1
Las primeras manifestaciones
de la literatura en Cuba ................................... 1
► 1.1 El desarrollo cultural de Cuba en los primeros siglos
de la colonia ......................................................... 1
► 1.2 Silvestre de Balboa ................................................4
► 1.2.1 Espejo de paciencia .............................................5
► 1.3 Algunos contenidos gramaticales estudiados
en grados anteriores .................................................18
► 1.4 Uso de la mayúscula ..............................................20
► Comprueba lo aprendido ............................................23
► Practica la lectura ....................................................26
2
Los grandes líricos cubanos
del siglo xix ...................................................28
► 2.1 Nuestro primer gran poeta lírico: José María Heredia ............31
► 2.2 La “atrevidamente grande” Gertrudis Gómez
de Avellaneda ........................................................40
► 2.3 Juan Clemente Zenea: ¡el cantor de las lágrimas...! ..............44
► 2.4 José Jacinto Milanés: cultivador del drama romántico
en lengua española ..................................................48
► 2.5 Julián del Casal: una de las grandes voces
de la poesía cubana del siglo xix ..................................... 52
► 2.6 Los textos expositivos ............................................ 56
► 2.7 El verbo. Conjugación de verbos regulares e irregulares ......... 57
► 2.8 Casos especiales de acentuación: las palabras compuestas ....... 59
► Comprueba lo aprendido ............................................62
► Practica la lectura ....................................................65
3
Cecilia Valdés, de Cirilo Villaverde: un cuadro
de la sociedad cubana del siglo xix .....................68
► 3.1 La narrativa cubana del siglo xix ..................................68
► 3.2 Cirilo Villaverde, representante genuino del género
narrativo en Cuba en el siglo xix ..................................... 71
► 3.2.1 Un cuadro costumbrista de la sociedad
del siglo xix: Cecilia Valdés ...........................................72
► 3.3 Verbos regulares e irregulares .................................. 117
► 3.4 Uso de los grafemas s, c, x y z ...................................120
► Comprueba lo aprendido ...........................................125
► Practica la lectura ...................................................128
4
José Julián Martí Pérez: un hombre
y su obra al servicio de la patria ...................... 129
► 4.1 José Julián Martí Pérez: nuestro Apóstol Nacional ..............129
► 4.2 El presidio político en Cuba: una amarga experiencia ...........134
► 4.3 El antirracismo martiano ........................................146
► 4.4 El epistolario martiano ..........................................152
► 4.5 La poesía martiana ..............................................159
► 4.6 Las formas no personales del verbo .............................163
► 4.7 La autobiografía ................................................166
► 4.8 Uso de los grafemas q-k ........................................ 168
► Comprueba lo aprendido ...........................................171
► Practica la lectura ...................................................174
5
La literatura en las primeras décadas
de la República Neocolonial ............................177
► 5.1 Las primeras generaciones republicanas en la literatura ........178
► 5.2 Rubén Martínez Villena: el poeta que dejó los versos
para hacer de su vida la mejor de sus creaciones ....................180
► 5.3 Nicolás Guillén: máximo representante
de la poesía negra ..................................................185
► 5.4 Un cubano universal: Alejo Carpentier en el contexto
de la narrativa cubana e hispanoamericana ........................ 191
► 5.5 Onelio Jorge Cardoso: nuestro Cuentero Mayor ................205
► 5.6 Recuento de lo estudiado acerca de la oración ..................234
► 5.7 Uso de los grafemas j-g .........................................236
► 5.8 Uso del dígrafo ll y el grafema y ................................238
► Comprueba lo aprendido ...........................................240
► Practica la lectura ...................................................245
6
La literatura después del triunfo
de la Revolución .......................................... 248
► 6.1 Significación del triunfo revolucionario
para la actividad literaria ...........................................248
► 6.2 La lírica en el período revolucionario ........................... 249
► 6.3 La narrativa revolucionaria ......................................253
► 6.4 El teatro cubano de la Revolución ...............................254
► 6.5 Autores de la lírica en la Revolución ............................255
► 6.5.1 Dulce María Loynaz: estudio del poema CXXIV ................255
► 6.5.2 Mirta Aguirre: “Canción antigua a Che Guevara” .............260
► 6.5.3 Carilda Oliver: “Canto a Matanzas” ...........................266
► 6.5.4 Ernesto Guevara de la Serna: “Canto a Fidel” .................272
► 6.6 José Soler Puig, representante genuino del género
narrativo en el período revolucionario: Bertillón 166,
la sociedad cubana de fines de los años cincuenta ..................277
► 6.7 El teatro en la Revolución. Un dramaturgo cubano:
Héctor Quintero ....................................................293
► 6.7.1 La obra teatral Contigo, pan y cebolla ........................294
► 6.8 Maikel José Rodríguez Calviño: La Colina-Que-Vuela ...........307
► 6.9 El debate. Sus características ....................................315
► 6.10 Continuación del estudio de la clasificación de la oración
por el número de las oraciones gramaticales que la integran:
oración simple y oración compuesta ................................317
► 6.11 Principales vicios de construcción ..............................318
► Comprueba lo aprendido ...........................................324
► Practica la lectura ...................................................331
► Resumen de ortografía .............................................334
CAPÍTULO 1
Las primeras manifestaciones
de la literatura en Cuba
“El que quiera estudiar literatura,
empiece el estudio desde las raíces […]”.1
José Martí
1.1 El desarrollo cultural de Cuba en los primeros
siglos de la colonia
Fig. 1 Descubrimiento de Cuba
Los estudios realizados por ti desde los primeros grados en la asignatura de Historia de Cuba te permitieron conocer cómo se desarrolló la
conquista y colonización de Cuba. Este proceso trajo consigo, a pesar de la
1
José Martí: Obras completas, t. 21, Ed. Nacional de Cuba, La Habana, 1964, p. 302.
1
ESPAÑOL Y LITERATURA
disminución de la población aborigen, la heterogeneidad de costumbres,
gustos y culturas, enriquecidas posteriormente con la introducción de los
esclavos africanos. La presencia aborigen, africana y española en tierra
cubana condicionó la integración sociocultural y con ella la formación del
criollo como el resultado de la mezcla, selección y creación de los elementos humanos y culturales que convergen en el país. Para comprender lo que
es propio de nuestra cultura, es necesario hurgar en sus raíces y recorrer el
camino de nuestra formación nacional. Parafraseando al Apóstol, lo pasado es la raíz de lo presente, ya que, como él decía, ha de saberse lo que fue,
porque lo que fue está en lo que es.
Hasta el siglo xvii el desarrollo económico de la isla fue desfavorable, lo
que incidió, lógicamente, en la cultura.
La adopción de un conjunto de medidas económicas, entre las que sobresale la autorización del libre comercio con Cuba desde cualquier puerto
de España, benefició la economía de la Isla, aunque los más favorecidos
resultaron ser los hacendados ricos, cuya agitada actividad económica contribuyó a transformar a Cuba de una simple factoría en una próspera colonia
de plantaciones.
La nueva sociedad, que comenzó a conformarse a partir del proceso
de conquista y colonización hispana en el siglo xvi, fue la sociedad criolla
y expresó la integración de elementos culturales aborígenes, africanos y
europeos. Este proceso de interrelación étnica y cultural implicó la adaptación de diversos componentes humanos al medio natural existente en la
Isla, a complejos procesos de asimilación, absorción, fusión étnica y cultural.
La literatura en Cuba comienza al divisar la región el almirante Cristóbal Colón y no poder contener su admiración, y con la mencionada frase
…la tierra más hermosa que ojos humanos han visto dio inicio a lo que
llegaría a ser una de las literaturas más importantes del Nuevo Mundo.
Junto a la ambición de riquezas, los españoles trajeron expresiones
de cantos y bailes populares tradicionales propios de esa época, como la
décima, las rondas infantiles, las tonadas de punto o seguidillas, el zapateo, el tumbantonio, el papalote, entre otras. Junto a ello las expresiones
de cantos y bailes africanos conformaron los antecedentes culturales cubanos. Estos se hicieron acompañar por instrumentos musicales como los
tambores, güiros, chekeré.
2
CAPÍTULO ⁄
Desde lo económico-social se establecieron las primeras siete villas entre
1511 y 1514: Baracoa, Bayamo, Sancti Spíritus, Trinidad, Puerto Príncipe, La
Habana y Santiago de Cuba. La política de colonización de Fernando el Católico y su sucesor Carlos V trajo consigo el despoblamiento de la isla. En los
últimos años de esta etapa (1606-1608), los constantes ataques de corsarios
en las costas de Cuba condujeron a la construcción de obras para garantizar
la protección de los habitantes. Se denota un vacío literario, que tendría su
primera expresión en los siguientes años.
Paulatinamente fueron surgiendo preocupaciones de orden cultural en
un grupo de españoles. Ejemplo de ello es Espejo de paciencia, muestra literaria cubana, escrita en 1608 por Silvestre de Balboa, escribano de origen
canario residente en Puerto Príncipe, quien reflejó en su obra características
que comenzaban a distinguir a Cuba.
Es precisamente Silvestre de Balboa quien recrea estéticamente la
obra literaria más antigua con que se cuenta en nuestras letras nacionales:
Espejo de paciencia. El valor artístico de esta primera expresión de la
literatura de la época, radica, entre otros aspectos, en mostrar los usos
y costumbres de los habitantes de la isla a inicios del siglo xvii y la identificación afectiva con la belleza y esplendor de la naturaleza, la sensibilidad
del autor por los años de convivencia directa con la flora y la fauna de la Isla.
La verdadera tradición poética cubana comienza con Manuel de
Zequeira y Arango y Manuel Justo de Rubalcaba, a finales del siglo xviii. Esto
se puede afirmar no solo por la calidad que alcanzaron en sus respectivas
obras, sino por su tipicidad insular.
El canto a la naturaleza autóctona iba siendo el tono y el tema primado
de la poesía en Cuba. Los poemas inaugurales con mayor calidad son la Oda
a la piña, de Zequeira, y la Silva cubana, de Rubalcaba.
En el siglo xviii el panorama comienza a cambiar progresivamente. Se
establecen centros de enseñanza en distintas poblaciones. Se fundan en la
capital el Seminario de San Carlos, San Ambrosio y la Universidad. Se observa una incipiente actividad literaria en algunas regiones de la Isla; aparecen
los primeros historiadores y hay abundancia de oradores religiosos. En
1733 se publica una de las obras más notables de ese momento, El príncipe
jardinero o fingido Cloridano, la primera pieza de teatro escrita en Cuba
por el capitán habanero Santiago de Pita.
3
ESPAÑOL Y LITERATURA
Para saber más
Llamamos conquista a ganar, mediante operación de guerra, un territorio, población, posición, un aspecto rápido y por la fuerza, mientras que la
colonización es más lenta y abarca aspectos culturales, introduciendo poco
a poco y no por la fuerza, sino por que las personas adopten la cultura
superior.
La colonización española de América fue el proceso por el que se implantó en el Nuevo Mundo una administración que pretendía ser imitación
o duplicado de la administración peninsular contemporánea. Este período
se extendió desde el 12 de octubre de 1492 hasta el 13 de agosto de 1898.
Fig. 2 Conquista y colonización de Cuba
1.2 Silvestre de Balboa
Fig. 3 Silvestre de Balboa
4
CAPÍTULO ⁄
De la historia
Nació en Las Palmas de Gran Canaria, España. Su infancia, juventud, educación, y formación inicial en el oficio de escribano, transcurre en su ciudad
natal, donde permaneció hasta 1591. En 1592 aparece residiendo en Cuba.
Se estableció, sin documentos oficiales, como vecino y alcalde de la villa de
San Salvador de Bayamo hacia 1596. Existen evidencias, no documentadas,
de su presencia en la antigua villa de Santa María del Puerto del Príncipe,
hoy ciudad de Camagüey.
Con documentos del Archivo General de Indias (Sevilla, España) se ha podido determinar su presencia y vecindad en Puerto del Príncipe desde 1599 a
1641. Hacia 1604 contrae matrimonio con la principeña Catalina de la Coba
y Consuegra, de cuyo matrimonio nacerán seis hijos. Crea, en Puerto del
Príncipe, el 30 de julio de 1608 su famoso poema Espejo de paciencia, considerado oficialmente como la primera manifestación literaria en la Isla.
El último documento veraz que se posee de Silvestre de Balboa en Puerto
del Príncipe data del 15 de julio de 1641. No existe escrito que precise la
fecha de su fallecimiento. Algunos autores cubanos, por interpretaciones,
la definen como acaecida en 1649. Una tarja en su casa natal de Las Palmas
de Gran Canaria así lo asume.
1.2.1 Espejo de paciencia
Es un poema que gira en torno a un hecho histórico ocurrido unos
años antes: el secuestro del obispo Juan de las Cabezas Altamirano por un
corsario francés llamado Gilberto Girón. Los vecinos de Bayamo, dirigidos
por Gregorio Ramos, rescatan al obispo y vengan el ultraje con la muerte
del corsario a manos del negro Salvador. Refleja la primitiva sociedad colonial cubana integrada por pequeños agricultores y ganaderos que, si bien
luchan contra los piratas, también comercian con ellos de contrabando.
Es este un poema en el que se advierte la imitación de obras de la literatura europea, de ahí la referencia a criaturas de las mitologías antiguas. El
autor sintió la necesidad de cubanizar su imitación incluyendo negros esclavos y muestras de nuestra flora y fauna.
En la obra aparecen los distintos integrantes de la sociedad cubana de
la época: españoles, indios, negros. Se emplea el término criollo para hacer
referencia a los nacidos en Cuba y a los productos de este país.
5
ESPAÑOL Y LITERATURA
En este libro de texto solo te presentamos algunos fragmentos de esta
obra para que puedas leer y analizar sus características. Seguramente te
interesarás en leer el poema íntegramente.
Fig. 4 Portada del libro "Espejo de paciencia y Silvestre de Balboa
en la historia de Cuba"
¿Sabías que...?
Espejo de paciencia es un poema épico-heroico, escrito en octavas reales,
publicado en su totalidad en la segunda edición de la Bibliografía cubana
de los siglos xvii y xviii. La obra consta de un prólogo, una dedicatoria al
obispo, seis sonetos laudatorios, compuestos por otros tantos vecinos de
la villa en honor al autor, dos cantos y un motete breve, composición
musical que se cantaba en las iglesias.
Espejo de paciencia2
Canto primero
El Capitán Gilberto Girón, francés, Señor de la Ponfiera, llega con una
gruesa nao a Manzanillo, puerto y jurisdicción de la villa de Bayamo;
y teniendo noticia que el Maestro Don Fray Juan de las Cabezas Altamirano, Obispo de esta isla de Cuba, está en el hato de Yara, salta en tierra
con veinte y seis soldados y caminando de noche, prende al Obispo y al
Canónigo Puebla, y los trae presos a su nave, donde rescatan al Obispo
por cueros y dinero, y le dan libertad.
2
Silvestre de Balboa: Espejo de paciencia (Prólogo de Cintio Vitier). Cuba: Universidad
Central de Las Villas, 1960. Departamento de estudios hispánicos.
6
CAPÍTULO ⁄
Canten los unos el terror y espanto
Que causó en Troya el Paladión preñado:
Celebren otros la prisión y el llanto
De Angélica y el Orco enamorado:
Que yo en mis versos sólo escribo y canto
La prisión de un Obispo consagrado:
Tan justo, tan benévolo y tan quisto
Que debe ser el sucesor de Cristo.
Don Juan Cabezas es Altamirano,
A quien el cielo con amor se inclina
Y hace que le confíe el soberano
La mitra episcopal de Fernandina:
[…]
También diré el valor y valentía
De veinte y cuatro mílites monteros,
Que con agilidad y bizarría
Mostraron contra Francia sus aceros,
Y desnudos de escudos en un día
Dieron la muerte a veinte y seis guerreros,
Y un capitán ilustre, grande hombre,
Que Gilberto Girón había por nombre.
Gregorio Ramos es de quien escribo
Esta hazaña tan digna de memoria,
Cuyo grande valor y pecho altivo
Es digno siempre de alabanza y gloria:
Porque su fuerte brazo vengativo
Alcanzó en Manzanillo una victoria
Tan alta, tan famosa y señalada
Cuanta la causa fue justificada.
[…]
Estaba a esta sazón el buen prelado
En esta ilustre villa generosa,
Abundante de frutas y ganado,
Por sus flores alegre y deleitosa.
Era en el mes de Abril, cuando ya el prado
Se esmalta con el lirio y con la rosa,
7
ESPAÑOL Y LITERATURA
Y están Favonio y Flora en su teatro;
Año de mil y un seis con cero y cuatro.
[…]
De los prelados es costumbre antigua
Visitar estos hatos cada año;
Porque con su presencia se averigua
Si malicia ó injuria le hacen daño;
[…]
Juntaos para ver a este prelado
A pie, descalzo, al sol y destocado.
De esta manera le llevaron preso,
Cual si fuera culpado delincuente;
Y jugando con él al poco seso,
No faltó quien le diese a manteniente.
Cansado iba el Pastor; mas no por eso
A piedad se movió la mala gente;
[…]
Del natural amor con que se humilla,
No sólo no mostró queja ninguna,
Pero las abrazó de una en una.
Así como el Pastor pisó de Yara
Las verdes yerbas y esmaltadas flores,
Alegres ojos y contenta cara
Mostró de allí adelante a sus dolores.
Fue desechando de fortuna avara
[…]
Sálenle a recibir con regocijo
De aquellos montes por allí cercanos,
Todos los semicapros del cortijo,
Los sátiros, los faunos y silvanos.
Unos le llaman padre y otros hijo;
Y alegres, de rodillas, con sus manos
Le ofrecen frutas con graciosos ritos,
Guanábanas, gegiras y caimitos.
Vinieron de los pastos las napeas
Y al hombro trae cada una un pisitaco
8
CAPÍTULO ⁄
Y entre cada tres de ellas dos bateas
De flores olorosas de navaco.
De los prados que cercan las aldeas.
Vienen cargadas de mehí y tabaco,
Mameyes, piñas, tunas y aguacates,
Plátanos y mamones y tomates.
Bajaron de los árboles en naguas
Las bellas hamadríades hermosas
Con frutas de siguapas y macaguas
Y muchas pitajayas olorosas;
De virijí cargadas y de jaguas
Salieron de los bosques cuatro diosas,
Dríadas de valor y fundamento
Que dieron al Pastor grande contento.
De arroyos y de ríos a gran prisa
Salen náyades puras, cristalinas,
Con mucho jaguará, dajao y lisa,
Camarones, viajacas y guabinas:
Y mostrando al Pastor con gozo y risa
De las aguas mil cosas peregrinas,
Se le ofrecieron y con gran prudencia
Le hizo cada cual la reverencia.
[…]
Centauros y silvestres sagitarios
Vienen saltando por el verde llano,
Diciendo a gritos con acentos varios
¡Viva nuestro pastor Altamirano!
Canto segundo
El capitán Gregorio Ramos junta veinte y cuatro hombres de los que halló
en los hatos comarcanos a Yara, y con ellos va a Manzanillo, y vence en batalla campal al Capitán Gilberto Girón, francés, y trae su cabeza al Bayamo.
[…]
En tanto que la paga se hacía,
El buen Gregorio Ramos, de quien canto,
9
ESPAÑOL Y LITERATURA
en su discreto pecho proponía
Vengar la injuria del Obispo santo;
Y por no dilatar para otro día
Esta hazaña que importaba tanto,
Dio parte de ella el valeroso hispano
Al ilustre Pastor Altamirano.
[…]
Así como la playa divisaron
Donde fue de Gilberto la ruina,
Un negrito criollo despacharon
Con tocinos y carne a la marina:
Y luego con secreto se emboscaron
En la arboleda allí circunvecina,
Donde el buen Ramos, puesto en cabecera,
A hablarles comenzó de esta manera.
«Amigos que con armas y aparato
En aquesta ocasión venís conmigo,
A vengar el agravio y desacato
Que a nuestro Obispo hizo el enemigo;
Pues es notorio a todos su mal trato
Digno de pena y ejemplar castigo,
Buen tiempo y ocasión es la de ahora,
Que un buen morir cualquier afrenta dora.
«Estos herejes son los que al prelado
Trataron de la suerte que habéis visto,
Sin mirar que era Obispo consagrado
Y vicario del mismo Jesucristo.
Él quiere paguen hoy su gran pecado
Con ejemplar castigo nunca visto.
¡Animo! ¡A la batalla, que ya es hora!
Que un buen morir cualquier afrenta dora.
«Y pues Dios quiere que por nuestra mano
Se castigue tan grande atrevimiento,
Démosle gracias, escuadrón cristiano,
Que nos toma el Señor por instrumento.
Conozca hoy el buen Altamirano
10
CAPÍTULO ⁄
De nuestros corazones el intento
Con el herrón y punta vengadora:
Que un buen morir cualquier afrenta dora.
«El ímpetu francés que habéis oído
No es más de la primera arremetida;
Y en oyendo de España el apellido
Con tan sólo la voz va de vencida.
Esta causa es de Dios: si Él es servido
Que le sacrifiquemos nuestra vida
¿Qué mejor ocasión que la de ahora?
Que un buen morir cualquier afrenta dora.»
[…]
También el valeroso Don Gilberto
Muestra su gran valor y fortaleza,
Y como capitán sabio y experto
Acude a donde ve mayor flaqueza;
Y viendo su escuadrón ya sin concierto
Y que va desmayando a toda priesa,
A así por animarlos los regala,
Que la necesidad todo lo iguala.
«Caros amigos, dulces compañeros,
De lo mejor de Francia procedidos,
Acordaos que Reinaldo y Oliveros
Primero fueron muertos que vencidos.
Mostrad como valientes caballeros
El gran valor que os hace conocidos,
Haciendo en esta gente cruel matanza,
Que con la vida al fin todo se alcanza.
[…]
«Acordaos de la patria deseada,
Y de vuestros amigos y parientes,
Y de la dulce vida regalada
Que en ella pasan hoy todas las gentes.
Si a vida tan suave y regalada
Queréis volver, obrad como valientes,
11
ESPAÑOL Y LITERATURA
Sin que perdáis un punto la esperanza;
Que con la vida al fin todo se alcanza.
«Si salís con victoria de este hecho
Haréis eterno vuestro nombre y fama;
Y demás de la honra y provecho
Con que os convida la ocasión y os llama,
De vuestro ilustre y generoso pecho
Se verá el resplandor y clara llama
Usando del valor contra la lanza:
Que con la vida al fin todo se alcanza.»
[…]
Andaba entre los nuestros diligente
Un etíope digno de alabanza,
Llamado Salvador, negro valiente,
De los que tiene Yara en su labranza;
Hijo de Golomón, viejo prudente:
El cual armado de machete y lanza,
Cuando vido a Gilberto andar brioso,
Arremete contra él cual león furioso.
Don Gilberto, que vido al etíope,
Se puso luego a punto de batalla:
Y se encontraron; mas quedó de golpe
Desnudo el negro y el francés con malla.
Oh, tú, divina musa Calïope,
Permite, y tú, bella ninfa Aglaya,
Que pueda dibujar la pluma mía
De este negro el valor y valentía.
Andaba don Gilberto ya cansado,
Y ofendido de un negro con vergüenza:
Que las más veces vemos que un pecado
Al hombre trae a lo que nunca piensa:
Y viéndolo el buen negro desmayado,
Sin que perdiese punto en su defensa,
Hízose afuera y le apuntó derecho,
Metiéndole la lanza por el pecho.
12
CAPÍTULO ⁄
Mas no la hubo sacado cuando al punto
El alma se salió por esta herida,
Dejando el cuerpo pálido y difunto,
Pagando las maldades que hizo en vida.
Luego uno de los nuestros que allí junto
Estaba con la mano prevenida,
Le corta la cabeza, y con tal gloria
A voces aclamaron la victoria.
¡Oh, Salvador criollo, negro honrado!
Vuele tu fama, y nunca se consuma:
Que en alabanza de tan buen soldado
Es bien que no se cansen lengua y pluma.
Y no porque te doy este dictado,
Ningún mordaz entienda ni presuma
Que es afición que tengo en lo que escribo
A un negro esclavo, y sin razón cautivo.
Y tú, claro Bayamo peregrino,
Ostenta ese blasón que te engrandece;
Y a este etíope, de memoria dino,
Dale la libertad pues la merece.
De las arenas de tu río divino
El pálido metal que te enriquece
Saca, y ahorra antes que el vulgo hable,
A Salvador el negro memorable.
Para saber más
En estudios literarios recientes se ha podido conocer que existen indicios de la existencia de un largo poema titulado “La Florida”, concebido
por el fraile andaluz Gregorio Alonso de Escobedo a fines del siglo xvi,
o sea, décadas antes de Espejo de paciencia. La obra de Escobedo tiene
la particularidad de ser una especie de diario poético de más de 21 000
versos escritos en octavas reales, en los que recoge sus experiencias a
partir del viaje que realizara desde La Española (Santo Domingo-Haití)
hasta San Agustín, en la península de La Florida, a donde llegó el 7 de
octubre de 1587.
Para profundizar en esta información puedes leer el artículo que se encuentra publicado en el siguiente enlace: www.lajiribilla.com
13
ESPAÑOL Y LITERATURA
Lee y responde
1. Te invitamos a leer nuevamente los datos del autor que se te ofrecen.
a) Elabora un resumen en el que incluyas los siguientes elementos:
► Lugar de nacimiento
► Nacionalidad
► Ocupación
► Obra destacada
2. Escucha la lectura oral que hace tu profesor de los fragmentos del
poema Espejo de paciencia y reflexiona.
a) La lectura del poema provocó en ti:
__curiosidad __incomodidad __satisfacción __tristeza
► Explica el porqué de tu selección.
b) Ahora, lee el texto en silencio. Cerciórate de que conoces el
significado de todas las palabras que aparecen en él. Si no las
puedes inferir por el contexto, puedes auxiliarte del diccionario
impreso o digital.
c) Anota en tu libreta las reflexiones que te provoca. Coméntalas con
tus compañeros.
d) ¿Qué significado le concedes al vocablo arenga?
e) En el poema puedes apreciar las arengas en las que Gregorio
Ramos y Gilberto Girón respectivamente se dirigen a sus hombres.
¿Qué tienen en común ambas arengas?
f) ¿Cómo está estructurado el poema?
3. Relee la primera estrofa del segundo canto y luego responde las
siguientes actividades:
a) ¿A quién se nombra en la estrofa?
b) Sustituye las expresiones que aparecen destacadas por sinónimos sin que el texto pierda su intención comunicativa: “vengar la
injuria del obispo santo / esta hazaña que importaba tanto.”
c) Escribe el sintagma que utiliza el autor para referirse al obispo.
Refiérete a su estructura y a la idea que expresa.
d) Extrae los sintagmas nominales con los que se caracteriza a Gregorio Ramos.
14
CAPÍTULO ⁄
e) Determina estructura y función sintáctica de cada uno.
f) ¿Qué características de este personaje se pueden inferir por el contexto? Escríbelas en tu libreta.
4. De la segunda estrofa del canto segundo:
a) Escribe en tu libreta los vocablos que aparecen a continuación y
determina qué palabras de las que te presentamos en el recuadro
constituyen su sinónimo.
avistaron:
destrucción:
enviaron:
experto:
colindante:
escondieron:
ruina
divisaron
circunvecina
despacharon
emboscaron sabio
b) Escribe en prosa la estrofa que acabas de leer, organizando las
ideas que en ella se expresan. Prepárate para su lectura.
c) En el texto se ha utilizado un término que expresa la idea de
lo nativo. Extrae el sintagma nominal en el que se encuentra
incluido este término, y di cómo está estructurado. Escríbelo en
tu libreta.
d) Observa detenidamente el término que identificaste. Deletréalo y silabéalo de forma oral. Escríbelo nuevamente en tu libreta
de notas. Divídelo en sílabas. Marca la sílaba de mayor intensidad.
Clasifícalo según la cantidad de sílabas en que se divide y por su
acentuación. Explica por qué no lleva tilde.
e) Obsérvalo nuevamente y determina cuál de las consonantes de esta
palabra pudiera provocar un error ortográfico. Explica por qué.
f) Identifica el verso que anticipa los sucesos que se narran en la estrofa. Escríbelo. Mídelo y denomínalo.
5. Relee la tercera estrofa del segundo canto y realiza las actividades siguientes:
a) ¿Qué forma elocutiva está presente en esta estrofa? Justifica
tu respuesta.
b) Valora la relación entre Gregorio Ramos y sus subordinados.
Extrae el sintagma nominal que mejor manifiesta esta relación.
15
ESPAÑOL Y LITERATURA
Escríbelo en tu libreta de notas y comparte tus criterios con tus
compañeros de aula.
c) ¿Qué rasgo de la personalidad de Gregorio Ramos se desprende
de esta actitud? ¿Te gustaría ser como él? ¿Por qué?
6. Localiza en la cuarta estrofa del segundo canto las diferentes formas
con que se nombra a Juan de las Cabezas Altamirano y determina
cuáles de ellas son sintagmas nominales. Refiérete a la estructura
de cada uno de los que consideres como tal.
a) ¿Con qué intención comunicativa se hace uso de oraciones con
matiz exclamativo en la estrofa?
b) Extrae los sintagmas nominales que aparacen en la octava estrofa
que expresan a quiénes se refiere Gilberto Girón. Escríbelos en tu
libreta de notas.
c) Valora por escrito el tratamiento que dio el pirata a sus subordinados.
d) ¿Qué rasgos del pirata se denotan a partir de sus palabras?
e) Identifica los elementos en que se apoya el pirata para persuadir
y alentar a sus hombres. Escríbelos en tu libreta de notas.
7. Lee la estrofa decimotercera del segundo canto y responde:
a) ¿Qué cualidades destaca el autor en este personaje?
b) Describe cómo te imaginas a Salvador Golomón.
c) ¿Con qué sentido se emplea, en una de las estrofas, el término criollo?
d) ¿Por qué, según el autor, Salvador merece la libertad?
8. ¿A quién se dirige el autor en la última estrofa? ¿Qué sintagma nominal lo indica? ¿Qué función realiza en este contexto?
a) Comenta por escrito el contenido de los cuatro últimos versos.
9. Para participar en el concurso al que han sido convocados todos
los proyectos de grupo del grado, es necesario el desarrollo de tus
habilidades en la redacción de textos. Sugerimos que realices la
siguiente actividad a partir de la situación comunicativa que te
proponemos:
Has sido seleccionado para integrar el colectivo encargado de
confeccionar un periódico mural de tu institución educativa y te
16
CAPÍTULO ⁄
felicitamos por ese reconocimiento. La primera tarea que te han
asignado es escribir un texto, cuyo mensaje esté íntimamente relacionado con la obra estudiada, para ello puedes:
► Dialogar con un personaje de la obra.
► Narrar en primera persona el rescate del obispo.
► Crear un texto descriptivo donde representes cómo estaba la na-
turaleza aquel día.
Para saber más
Al construir textos escritos debes transitar por tres momentos esenciales dentro de la actividad de escritura: planeación, textualización y
autorrevisión.
Te proponemos algunos consejos para la construcción de tus textos escritos:
► Lee bien la orden de la escritura.
► Pregúntate ¿cuánto sé del tema para escribir sobre él?
► Organiza la información. Haz un plan. Sé creativo.
► Escribe tu primera versión. Léela.
► Reelabórala. Vuélvela a leer.
► Deja descansar tu escrito. Relee. Consulta con otros si te parece.
► Reescribe tu versión final.
Conéctate
“[…] la creación de Silvestre de Balboa refleja el sentimiento de los hombres
de esta tierra y enuncia una actividad muy extendida en ese momento
en: el comercio de contrabando y rescate, el cual dio lugar a los sucesos
narrados poéticamente por Balboa”.
Si deseas conocer otros elementos aportados por periodistas e historiadores referidos al poema Espejo de paciencia accede a la información para
ampliar tus conocimientos en los siguientes enlaces:
https://www.juventudrebelde.cu/suplementos/en-red/2011-08-13/
la-odisea-de-espejo-de-paciencia
http://lademajagua.cu/espejo-paciencia-una-representacion-la-vida-cubana-del-siglo-XVII/
17
ESPAÑOL Y LITERATURA
1.3 Algunos contenidos gramaticales estudiados
en grados anteriores
En la educación primaria estudiaste la oración gramatical. La oración
es una unidad de predicación, una estructura formada por la relación
entre un sujeto y un predicado (Dieron muestra de valentía y coraje
Gregorio Ramos y Salvador Golomón.) o que se revele en su estructura
profunda (¡Alerta!).
Según la naturaleza del predicado son atributivas o de predicado nominal las oraciones que se estructuran con verbos copulativos (Gilberto
Girón es un pirata.) (Salvador Golomón era criollo.) (Gilberto ya
estaba cansado.) (Ese poema está bien) y predicativas o de predicado
verbal las construidas con verbos predicativos (Salvador Golomón demostró toda su valentía.) (Gregorio Ramos y Salvador Golomón dieron
muestras de valentía.).
Los matices dados a la entonación del enunciado –algunos de ellos
graficados en la escritura con signos de interrogación y exclamación–, la
elección de un modo verbal u otro al construir el mensaje y la incorporación de determinadas palabras que refuerzan las intenciones, determinan
que pueda identificarse la actitud del hablante o modalidad del enunciado. De esta manera, las oraciones se pueden clasificar en: enunciativa
afimativa o negativa, interrogativa, imperativa o exhortativa, dubitativa,
de posibilidad y probabilidad y exclamativa.3,4
Como enunciativa afirmativa (Hoy los alumnos estudian el poema
Espejo de paciencia.); pero si es negativa, la oración será enunciativa
negativa (Ya no estudiarán el poema hoy los alumnos.).
Las interrogativas introducen alguna incógnita en la comunicación;
indagan sobre un elemento que se desconoce (¿Quién es el autor del
poema Espejo de paciencia?). Las imperativas o exhortativas expresan
toda la escala comprendida entre un ruego y una orden (Lee el poema.),
(Asistamos todos a la escuela.) presente de subjuntivo.
3
J. A López: Compendio de gramática española y apuntes sobre redacción, Ed. Pueblo
y Educación, La Habana, 2017, pp. 70-72.
4
A. Toledo y coautores: Gramática española contemporánea, t. III, Ed. Pueblo y Educación, La Habana, 2014, pp. 1-19.
18
CAPÍTULO ⁄
Las dubitativas expresan duda ante lo que se enuncia y suelen acompañarse de adverbios o frases adverbiales expresivas de duda: quizás, tal vez,
acaso, a lo mejor (Quizás nos estén esperando en el lugar.).
Las desiderativas expresan deseo con gran carga subjetiva, para lo cual
eligen formas verbales en tiempo pospretérito (querría…) y antepospretérito (habría preferido…) del modo indicativo, o puede expresarse con
el pretérito del modo subjuntivo (quisiera…).
Las de posibilidad y probabilidad expresan acciones que se sienten
como posibles y necesarias.5 Con frecuencia el hablante incorpora expresiones que así lo refuerzan como posiblemente, es probable, o formas del
verbo deber y poder: (Deberían haber llegado ya.) (Es probable que
no sepan nada.) (Posiblemente llamen mañana.) (Podrían haberte
escrito.).
Las exclamativas no constituyen una clase aparte. Cualquiera de las
anteriores puede revestirse de matiz exclamativo, según la carga emotiva que adquieran y por la especial entonación con que la expresen, lo cual
se refleja en la escritura mediante los signos de exclamación o admiración. No obstante, puede haber exclamativas puras (¡Oh, Salvador criollo,
negro honrado!).
Es importante conocer que no siempre el deseo tiene que expresarse
con una desiderativa, ni la orden con el imperativo, hay múltiples formas
para expresar estos matices y es bueno comprender y entender que esa
clasificación no es rígida.
De acuerdo con las diferentes situaciones de comunicación, una
forma verbal conjugada podrá o no recibir complementos. El complemento directo se construye con la preposición a, siempre que esté referido a
persona o cosa personificada (Carmen adora a sus amigos / Carmen
quiere a su perro.), y sin ella en el resto de los casos. Se exceptúan los
construidos con las formas complementarias del pronombre personal, que
siempre rechazan la preposición (Carmen los adora.). Puede comprobarse sustituyéndolo por las formas complementarias de tercera persona lo,
la, los, las o por los demostrativos esto, eso…
El complemento indirecto es el destinatario de la acción, quien se beneficia o se perjudica con ella. En él se cumple la acción ya iniciada en el
5
J. A López: Compendio de gramática española y apuntes sobre redacción, Ed. Pueblo
y Educación, La Habana, 2017, p.72.
19
ESPAÑOL Y LITERATURA
complemento directo. Se introduce siempre con la preposición a (Entregó a su alumno el libro de texto.), excepto cuando se estructura con
alguna forma complementaria átona como me, te, le, se, nos, les… Puede
comprobarse sustituyéndolo por las formas complementarias de tercera
persona le o les (Entregó a su alumno el libro. / Le entregó el libro.).
A veces este complemento se duplica en la oración. En la segunda aparición cobra un carácter enfático (Me lo entregó a mí.) (C.I. enfático).
El complemento circunstancial denota circunstancias de diverso tipo
como tiempo, modo, lugar, cantidad, compañía, medio, asunto, causa, finalidad, etc. o cualidades de la acción verbal (La profesora repitió la lectura
del poema hoy para evaluar a Adrián.).
Recuerda que...
Pasos para analizar la oración simple
1. Clasificación de la oración por su estructura básica
2. Clasificación de la oración por la naturaleza del predicado
3. Clasificación de la oración por la actitud del hablante
4. Determinación del sujeto
5. Identificación del núcleo del sujeto
6. Modificadores del núcleo del sujeto
7. Determinación del predicado
8. Identificación del núcleo del predicado
9. Tipo de predicado
10.
Complementos verbales
11.
Concordancia
1.4 Uso de la mayúscula6
El uso de las mayúsculas es una de las cuestiones más controvertidas de
la ortografía española. La Ortografía de la lengua española (2010) señala
que el empleo de las mayúsculas tiene que tener en cuenta diversos
factores como, por ejemplo, el tipo de texto que se esté escribiendo, el
contexto de este o la intencionalidad del escritor.
6
L. Rodríguez y coautores: Nueva Ortografía para todos, Ed. Pueblo y Educación,
La Habana, 2013.
20
CAPÍTULO ⁄
Como norma general, la escritura en español usa la letra minúscula.
No obstante, es posible encontrar algún texto escrito íntegramente en
mayúsculas, así como frases sueltas o palabras.
Reglas para el empleo de la mayúscula
I. Se escribe con letra inicial mayúscula, teniendo en cuenta la utilización
de los signos de puntuación:
► La primera palabra de un escrito y la que vaya después del punto
y seguido.
► La palabra que sigue a los puntos suspensivos, cuando estos
cierran un enunciado.
► La palabra que sigue a un signo de interrogación o de exclamación,
si no se interpone una coma o punto y coma.
► La palabra que se coloca después de los dos puntos en los encabezamientos de las cartas, discursos, documentos oficiales o en la
que da inicio a una cita textual.
II. Se escribe con letra inicial mayúscula, teniendo en cuenta la condición o
la categoría.
► Los nombres propios y apellidos de personas, así como los que dis-
tinguen a los animales más cercanos al hombre.
► Los nombres geográficos.
► El nombre que acompaña a los nombres propios de lugar
cuando forma parte del topónimo. Por ejemplo: Sierra Maestra.
La minúscula se utilizará en los casos restantes: la sierra del Rosario;
el puerto del Mariel.
► Los nombres de constelaciones, planetas o astros empleados en
textos que los nombran estrictamente como lo que son (Tierra, Sol,
Luna…) Sin embargo, no se empleará la mayúscula en ejemplos
como los que siguen: tomar el sol, noche de luna llena o lo echó
todo por tierra.
► Nombre de los puntos cardinales, cuando se refieren a ellos
explícitamente.
III. Se escribe con letra inicial mayúscula, teniendo en cuenta otras
circunstancias.
► Los sobrenombres o apodos con los que se designa a personas.
21
ESPAÑOL Y LITERATURA
► Los sustantivos o adjetivos que constituyen el nombre de institu-
ciones entidades u organismos. Por ejemplo: Biblioteca Nacional.
► La primera palabra del título de cualquier obra. Por ejemplo, La
noche, de Excilia Saldaña.
► Los nombres de las disciplinas científicas o asignaturas. Por ejemplo:
Español y Literatura.
► Las letras que forman las abreviaturas Dr., Dra., M. Sc., Lic.
► En la numeración romana y para designar el número de cada siglo.
Por ejemplo: i, ii, ii, xix, xx, xxi.
IV. Se escribe con letra inicial mayúscula con fines expresivos.
► Los títulos nobiliarios, cargos y nombres de dignidad. Por ejemplo:
Comandante en Jefe.
► En algunas palabras, textos publicitarios o propagandísticos con la
intención de destacar estas palabras y marcarlas por lo que expresan en el texto en el que ha sido empleada.
Otros usos de la mayúscula
Sin tener en cuenta los signos de puntuación del texto, existen una
serie de palabras que, según las reglas ortográficas, deben escribirse siempre
con letra mayúscula inicial.
► Los nombres propios de personas, animales, ciudades y países.
► Los apellidos.
► Los nombres de festividades.
► Sustantivos que señalan épocas o sucesos históricos, sociales, polí-
ticos y culturales.
Mayúscula sí
► Nombres y apellidos de personas: José Ortega y Gasset.
► Al principio de una cita, después de dos puntos: Ella dijo: “Ya
estoy harta”.
► Al principio de una carta, después de dos puntos: Querido amigo:
/ Te escribo para decirte...
► Nombres propios de instituciones: la Real Academia Española.
► Nombres propios de planetas: la Tierra, Marte, Mercurio.
► Nombres de países: España, Portugal, Honduras.
22
CAPÍTULO ⁄
Mayúscula no
► Nombres de cargos públicos: el rey, el ministro, el presidente
del gobierno...
► Las nacionalidades: mexicanos, venezolanos, españoles.
► Los nombres genéricos de monumentos: La catedral de…, el palacio de…
► Los nombres genéricos geográficos: el mar... / la cordillera de...
¿Sabías que...?
El empleo de la mayúscula no impide la colocación de la tilde en las palabras
que la llevan. Por ejemplo: PÉREZ, ÉL...
En las palabras que comienzan con un dígrafo (ch, ll, gu, qu) la mayúscula se coloca solamente en la letra inicial. Por ejemplo: Che, Llerena,
Guevara, Quinta.
Cuando el artículo forma parte del nombre propio o del apellido las dos palabras comienzan con mayúscula. Por ejemplo: Manolo de La Rosa.
Los apellidos que se encabecen con preposición solo se escribirán con mayúscula cuando encabecen un escrito, de lo contrario se escriben con
minúscula. Por ejemplo: José de León.
La i y la j mayúsculas se escriben sin punto. Por ejemplo: Irma, Juventud
Rebelde.
Se recomienda escribir con minúscula inicial el nombre de los días de
la semana, los nombres de los meses y el de las estaciones del año. Es
decir: lunes, martes miércoles, jueves, viernes, sábado y domingo. Asimismo:
enero, mayo, octubre, diciembre. Por último: invierno, primavera, verano
y otoño.
Comprueba lo aprendido7
1. Lee detenidamente las siguientes oraciones simples que guardan
relación con el contenido del poema estudiado en el capítulo.
a) Realiza su análisis sintáctico. Debes tener en cuenta los pasos
planteados en el epígrafe anterior.
► El poema evidencia la composición de la Isla en el siglo xvii.
► Pelearon contra el pirata francés los valientes hombres.
► Gregorio Ramos y el esclavo Salvador Golomón son ejemplos de
valentía y coraje.
► El poema muestra el quehacer literario de aquellos tiempos.
7
Ídem.
23
ESPAÑOL Y LITERATURA
2. Observa las siguientes oraciones y anota, en la línea que le sigue, por
qué se escriben con letra mayúscula esas palabras en cada oración.
a) El doctor Jorge Pérez presidirá las actividades académicas.
_______________________________________________
b) El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología tiene sedes en algunas
capitales del país.
_______________________________________________
c) Reforma es un periódico de reciente creación.
_______________________________________________
d) Una generación de escritores se inició en la revista Taller.
_______________________________________________
e) La República de México posee innumerables riquezas ecológicas.
_______________________________________________
f) El compañero Jorge M. Remes Ripoll dirigió el departamento de
Recursos Humanos.
_______________________________________________
g) El cine mexicano ha obtenido varios premios internacionales por
las películas Rojo amanecer y Como agua para chocolate.
_______________________________________________
3. Coloca las letras mayúsculas y subraya las palabras donde
corresponda:
a) miguel de cervantes saavedra, el manco de lepanto, nació en alcalá de henares, españa.
b) el burlador de sevilla es una obra dramática de tirso de molina.
c) el presidente de la república se entrevistó con los embajadores.
d) los miércoles y los jueves los dedico a las actividades culturales.
e) el mausoleo de halicarnaso y el coloso de rodas son dos de las
siete maravillas del mundo.
f) el emperador alejandro de macedonia, llamado el magno, logró
la integración de un gran imperio.
4. Escribe en cada uno de los espacios en blanco la letra o letras que cada
caso exija:
a) (Ch-ch)____arles ____aplin es uno de los más grandes actores de
todos los tiempos.
b) La (A-a) ____samblea (G-g)____neral de la (ONU-Onu-onu) ____ ha
condenado en varias ocasiones el criminal bloqueo contra Cuba.
24
CAPÍTULO ⁄
c) Los meses de (J-j)____ulio y (A-a)____gosto están entre los más calurosos del año.
d) Un conocido refrán dice así: “(D-d) ime de qué presumes y te diré
de qué careces”.
e) (C-c)____iudad de (M-m)____éxico es una de las (C-c)____iudades
más populosas del mundo.
f) Los dos primeros (P-p)____lanetas son (M-m)____ercurio y
(V-v)____enus.
g) Todos sabemos que la (T-t)____ierra gira alrededor del
( S-s)____ol.
h) El mes de (J-j)___ulio tiene para los cubanos una especial significación; el 26 de (J-j)____ulio es el (D-d)____ía de la (R-r)____ebeldía
(N-n)____acional.
i) En la última (F-f)____eria del (L-l)____ibro se presentaron numerosos
títulos, tanto de autores (C-c)____ubanos como (E-e)____xtranjeros.
j) Como sé que debemos conocer muy bien nuestra lengua materna, el (E-e)____spañol, siempre atiendo con gusto las clases de
(E-e)____spañol.
k) Nuestro gran novelista (A-a)____lejo (C-c)____arpentier obtuvo en
1978 el (P-p)____remio (M-m)____iguel (D-d)____e (C-c)____ervantes
y (S-s)____aavedra.
5. En nuestra historia se enlazan —por la amistad o el amor— grandes
personalidades, ejemplo: Ignacio Agramonte y Amalia Simoni. Escribe en tu libreta de notas el nombre de cuatro de estas parejas.
6. Los siguientes textos se han escrito con mayúsculas. Escríbelos nuevamente colocando correctamente las mayúsculas y las minúsculas.
CUANDO LEEMOS BIEN UN LIBRO BUENO, SENTIMOS Y PENSAMOS
ÍNTIMAMENTE CON EL AUTOR, MEJORAMOS MUCHO NUESTRA
MENTE, NUESTRA INTELIGENCIA Y EDUCAMOS MÁS LA SENSIBILIDAD. CON ÉL LLEGAMOS A COMPRENDER LO QUE VALE EL SABER. EL
LIBRO ES INDUDABLEMENTE UN GRAN EDUCADOR, UN AMIGO QUE
NOS ENTRETIENE SILENCIOSAMENTE Y NOS AYUDA CONSTANTEMENTE A VIVIR MEJOR.
LA POESÍA ES DURABLE CUANDO ES OBRA DE TODOS. TAN AUTORES
SON DE ELLA LOS QUE LA COMPRENDEN COMO LOS QUE LA
HACEN [...]. PARA ANDAR ENTRE LAS MULTITUDES, DE CUYOS
25
ESPAÑOL Y LITERATURA
SUFRIMIENTOS Y ALEGRÍAS QUIERE HACERSE INTÉRPRETE EL POETA,
HA DE OÍR TODOS LOS SUSPIROS, PRESENCIAR TODAS LAS AGONÍAS,
SENTIR TODOS LOS GOCES E INSPIRARSE EN LAS PASIONES COMUNES
A TODOS. PRINCIPALMENTE ES PRECISO LAS PASIONES PARA VIVIR
ENTRE LOS QUE SUFREN. [...] SIN ESTAS CONDICIONES EL POETA ES
PLANTA TROPICAL EN CLIMA FRÍO. NO PUEDE FLORECER.
7. De las siguientes propuestas elige las que correspondan al uso de la
mayúscula:
a) Al escribir nombres propios.
b) Al comenzar un escrito.
c) Después de dos puntos.
d) Al escribir los días de la semana.
e) Al escribir una cita textual.
f) En los nombres de los organismos estatales.
g) Cuando queremos destacar un nombre.
Practica la lectura
Espejo de paciencia
(fragmentos)
Gregorio Ramos es de quien escribo
Esta hazaña tan digna de memoria,
Cuyo grande valor y pecho altivo
Es digno siempre de alabanza y gloria:
Porque su fuerte brazo vengativo
Alcanzó a Manzanillo una victoria
Tan alta, tan famosa y señalada
Cuanta la causa fue justificada.
[….]
Vinieron de los pastos las napeas
Y al hombro trae cada una un pisitaco
Y entre cada tres de ellas dos bateas
De flores olorosas de navaco.
De los prados que acercan las aldeas.
Vienen cargadas de mehí y tabaco,
26
CAPÍTULO ⁄
Mameyes, piñas, tunas y aguacates
Plátanos y mamones y tomates.
[….]
También el valeroso Don Gilberto
muestra su gran valor y fortaleza,
y como capitán sabio y experto
acude adonde ve mayor flaqueza;
y viendo su escuadrón ya sin concierto,
y que va desmayando a toda prisa,
así por animarlos los regala,
que la necesidad todo lo iguala.
[….]
Andaba entre los nuestros diligente
un etíope digno de alabanza,
llamado Salvador, negro valiente,
de los que tiene Yara en su labranza,
hijo de Golomón, viejo prudente:
el cual, armado de machete y lanza,
cuando vido a Gilberto andar brioso,
arremete contra él cual león furioso.
[….]
¡Oh, Salvador criollo, negro honrado!
¡Vuele tu fama, y nunca se consuma;
que en alabanza de tan buen soldado
es bien que no se cansen lengua y pluma!
Y no porque te doy este dictado,
ningún mordaz entienda ni presuma
que es afición que tengo en lo que escribo
a un negro esclavo, y sin razón cautivo.
27
CAPÍTULO 2
Los grandes líricos cubanos del siglo xix
“[…] que para hacer poesía hermosa,
no hay como volver los ojos fuera:
a la Naturaleza: y dentro: al alma”.8
José Martí
Fig. 5 Fragmentos del poema “Himno del desterrado”
de José María Heredia
L
a poesía lírica es la forma poética que expresa tradicionalmente un
sentimiento intenso o una profunda reflexión, ambas ideas como manifestaciones de la experiencia del autor y sus vivencias. Veamos de
dónde procede el término.
Para los griegos antiguos la lira era un instrumento musical creado por Hermes o Polimnia y de cuya ejecución, entre otros, se encargaba
Erato, la musa griega de la poesía. Aristóteles, en su Poética (330 a.n.e.),
8
José Martí: Obras completas, t. 7, p. 443.
28
CAPÍTULO 2
hace mención a la poesía lírica “para ser cantada con la cítara” junto a la
dramática, la epopeya, la danza y la pintura como otras formas de imitación. El adjetivo lírico aparece por primera vez en el siglo xv, haciendo
mención a la poesía griega antigua que era cantada y distinguida, de esta
manera, de la poesía dramática o narrativa, y en el siglo xvi se define como
una forma de expresión más subjetiva, que concierne principalmente al
dominio de los sentimientos.
En este capítulo conocerás de la obra de grandes líricos cubanos, nacidos en la Isla, entre 1801 y 1830. Durante esta etapa también aparecen
los primeros narradores y costumbristas, entre los que se destacan Cirilo
Villaverde, Ramón de Palma, Anselmo Suárez, entre otros. En el período
al que se hace referencia van cobrando fuerza las ideas separatistas y
comienzan las primeras conspiraciones. Domingo del Monte desempeña
un rol determinante como orientador, aglutinador, divulgador de las
ideas literarias de la época.
Por todo esto los escritores, aunque no coinciden en la manera de
pensar, reflejan en sus obras literarias aquellos aspectos que caracterizan la
época con sus elementos de cubanía.
Aunque pretenden afirmar la existencia de una lírica precolombina, los
orígenes de la poesía en Cuba es preciso situarlos hacia principios del siglo
xvii, en que, si aceptamos su autenticidad, fue compuesto el poema épico
Espejo de paciencia (1608), del escritor canario radicado en Cuba, Silvestre
de Balboa Troya y Quesada. Ningún testimonio de la poesía primitiva de la
Isla ha quedado y solo se puede conjeturar que esta debió haber sido similar
a la de los areítos de los indios de La Española, sin influencia alguna en el
desarrollo de la lírica en los países antillanos de habla hispana.
Recuerda que...
Desde el curso anterior conociste que mediante la lírica los poetas exponen los sentimientos, las reacciones y las emociones que en ellos provoca
lo que les rodea, lo que imaginan, lo que recuerdan; en fin, su forma de
pensar y sentir personal, individual, íntima. Pero la poesía lírica —aunque
expresa la individualidad de un poeta y sus sentimientos— influye sobre
el lector que en última instancia la hace suya, se apropia de esa visión y le
ayuda a aclarar su propia forma de pensar y de sentir.
29
ESPAÑOL Y LITERATURA
Lo que acabamos de recordar podrás aplicarlo de manera particular en
el análisis de algunos poemas de los que se conocen como grandes líricos
cubanos, los cuales se caracterizan por un elemento común: todos nacieron durante el primer tercio del siglo xix, o sea, entre 1801 y 1830.
Lo esbozado no te puede llevar a la conclusión de que todos los escritores poseían las mismas ideas, en su actitud al igual que en su obra literaria
hay particularidades y matices que irás descubriendo.
A continuación, lee los siguientes versos que te serán muy familiares:
Si dicen que del joyero
Tome la joya mejor,
Tomo a un amigo sincero
Y pongo a un lado el amor.9
Como podrás apreciar, estos versos pertenecen al género lírico. El
autor expresa sus sentimientos, enunciados en el valor de un gran amigo,
la sinceridad por encima de las riquezas materiales.
Para saber más
En el desarrollo de la lírica del romanticismo en Cuba es posible distinguir dos
momentos. Uno inicial que marca el comienzo y el auge del movimiento,
cuyos representantes más destacados resultan José María Heredia,
Gabriel de la Concepción Valdés, José Jacinto Milanés y Gertrudis Gómez
de Avellaneda; y un segundo momento en que Rafael María de Mendive,
Joaquín Lorenzo Luaces, Juan Clemente Zenea y Luisa Pérez de Zambrana
representan la plenitud del movimiento y una apertura hacia nuevos derroteros poéticos más avanzados.
Gertrudis Gómez de Avellaneda sirve de puente entre la primera y la segunda generación de románticos, especialmente en lo tocante al cuidado
de la forma, que hizo de ella un verdadero artífice del verso.
9
J. Martí: “Yo soy un hombre sincero”, Versos sencillos. Ver además Cuadernos martianos II. Secundaria Básica, p. 68.
30
CAPÍTULO 2
2.1 Nuestro primer gran poeta lírico:
José María Heredia
Fig. 6 José María Heredia
De la historia
José María Heredia, también conocido como el Cantor del Niágara, nació
el 31 de diciembre de 1803 en Santiago de Cuba. Desde niño manifestó
una inteligencia precoz, cultivada con esmero por su padre. Junto con su
familia viajó por Venezuela, México y Santo Domingo. Fue iniciado en las
primeras letras por su padre y aprendió con tal interés que a los tres años
sabía leer y escribir. A los siete años ya era apto para estudiar facultades
mayores y a los ocho años traducía a Horacio. El padre, hombre ilustrado,
latinista profundo, le había enseñado con sus lecciones y con su ejemplo a
ser honrado y a vivir con austeridad. El hogar fue su única escuela, de costumbres y de saber. Nombrado el padre Oidor (magistrado) de la Audiencia
de Caracas estuvo el niño Heredia seis meses en La Habana y dos años en
Santo Domingo hasta que la familia pudo reunirse toda en Venezuela.
En la Universidad de Caracas cursó estudios de gramática latina en el año
1816. De entonces datan sus primeros poemas manuscritos conocidos. Al
regresar la familia a La Habana en diciembre de 1817, comenzó estudios de
leyes en la Universidad y, hacia 1819, actuó en Matanzas en representaciones de su obra Eduardo IV o El usurpador Clemente y compuso la tragedia
Moctezuma y el sainete El campesino espantado.
Tras la muerte de su padre, la familia regresa a La Habana en febrero de
1821, donde obtuvo el grado de bachiller en Leyes. Aquí fundó la revista
Biblioteca de Damas.
En 1823 recibe el título de abogado en la Audiencia de Puerto Príncipe. De
regreso a Matanzas, es denunciado por conspirar contra la dominación española como miembro de los Caballeros Racionales, rama de la orden de los
31
ESPAÑOL Y LITERATURA
Soles y Rayos de Bolívar, y se dicta contra él acto de prisión el 5 de noviembre
de 1823.
Se trasladó más tarde a Nueva York y visitó distintos lugares de los Estados Unidos, entre ellos las Cataratas del Niágara donde escribió su popular
“Oda al Niágara”, y allí supo algún tiempo más tarde que había sido condenado al destierro, lo que impedía su regreso a Cuba, entonces, ya publicada
en Nueva York la primera edición de sus poesías que le había dado fama continental. En 1824 trabajó como profesor de Lengua Española.
En abril de 1836 le escribe a Miguel Tacón, capitán general de la Isla de
Cuba, una carta en la que se retracta de sus ideales revolucionarios y solicita
permiso para volver a su patria, en donde residía su madre. Concedido el
permiso regresa a La Habana a principios de noviembre. Sus antiguos amigos, con Domingo del Monte a la cabeza, desaprueban la carta a Tacón y
rehúyen su compañía.
Enfermo y desalentado, embarcó de regreso hacia Veracruz en enero de 1837.
Pero en México había perdido ya su influencia política, pasando de ministro de
la Audiencia a ser simple redactor del Diario del Gobierno.
El 7 de mayo de 1839 muere, víctima de la tuberculosis, en la ciudad de
México, en la casa número 15 de la calle de Hospicios, a la edad de 35 años.
Es enterrado ese mismo día en el panteón del Santuario de María Santísima de los Ángeles. Sus restos fueron trasladados al cementerio de Santa
Paula, a los cinco años, posteriormente, por clausura de esta necrópolis, a
la fosa común del cementerio de Tepellac.
Es considerado el creador de los primeros poemas de nuestra lírica revolucionaria comprometidos con la Isla. Tal como dijo el destacado escritor
cubano Cintio Vitier, Heredia es el primer lírico de la patria.
Reflexiona cómo pudiera sentirse una persona que ha sido separada de manera forzosa de su familia y amigos. (…Solo de lejos consigue observar
las costas de su país…)
A continuación, te invitamos a realizar la lectura detenida y atenta del
siguiente poema, escrito por José María Heredia.
“Himno del desterrado“10
Reina el sol, y las olas serenas
corta en torno la proa triunfante,
y hondo rastro de espuma brillante
va dejando la nave en el mar.
10
Tomado de: https://poemario.com/himno-desterrado
32
CAPÍTULO 2
¡Tierra! claman; ansiosos miramos
al confín del sereno horizonte,
y a lo lejos descúbrese un monte…
Le conozco… ¡Ojos tristes, llorad!
Es el Pan… En su falda respiran
el amigo más fino y constante,
mis amigas preciosas, mi amante…
¡Qué tesoros de amor tengo allí!
Y más lejos, mis dulces hermanas,
y mi madre, mi madre adorada,
de silencio y dolores cercada
se consume gimiendo por mí.
Cuba, Cuba, que vida me diste,
dulce tierra de luz y hermosura,
¡cuánto sueño de gloria y ventura
tengo unido a tu suelo feliz!
¡Y te vuelvo a mirar…! ¡Cuán severo,
hoy me oprime el rigor de mi suerte!
La opresión me amenaza con muerte
en los campos do al mundo nací:
Mas, ¿qué importa que truene el tirano?
Pobre, sí, pero libre me encuentro;
sola el alma del alma es el centro:
¿qué es el oro sin gloria ni paz?
Aunque errante y proscripto me miro;
y me oprime el destino severo,
por el cetro del déspota ibero
no quisiera mi suerte trocar.
33
ESPAÑOL Y LITERATURA
Pues perdí la ilusión de la dicha,
dame ¡oh gloria! tu aliento divino.
¿Osaré maldecir mi destino,
cuando puedo vencer o morir?
Aun habrá corazones en Cuba
que me envidien de mártir la suerte,
y prefieran espléndida muerte
a su amargo azaroso vivir.
De un tumulto de males cercado
el patriota inmutable y seguro,
o medita en un tiempo futuro,
o contempla en el tiempo que fue.
Cual los Andes en luz inundados
a las nubes superan serenos,
escuchando a los rayos y truenos
retumbar hondamente a su pie.
¡Dulce Cuba! en tu seno se miran
en el grado más alto y profundo,
la belleza del físico mundo,
los horrores del mundo moral.
Te hizo el cielo la flor de la tierra;
mas tu fuerza y destinos ignoras,
y de España en el déspota adoras
al demonio sangriento del mal.
¿Ya qué importa que al cielo te tiendas
de verdura perenne vestida,
y la frente de palma ceñida
a los besos ofrezcas del mar,
si el clamor del tirano insolente,
34
CAPÍTULO 2
del esclavo el gemir lastimoso,
y el crujir del azote horroroso
se oye solo en tus campos sonar?
Bajo el peso del vicio insolente
la virtud desfallece oprimida,
y a los crímenes y oro vendida
de las leyes la fuerza se ve.
Y mil necios que grandes se juzgan
con honores al peso comprados,
al tirano idolatran, postrados
de su trono sacrílego al pie.
Al poder el aliento se oponga,
y a la muerte contraste la muerte;
la constancia encadena la suerte;
siempre vence quien sabe morir.
Enlacemos un nombre glorioso
de los siglos al rápido vuelo;
elevemos los ojos al cielo,
y a los años que están por venir.
Vale más a la espada enemiga
presentar el impávido pecho,
que yacer de dolor, en un lecho,
y mil muertes muriendo sufrir.
Que la gloria en las lides anima
el ardor del patriota constante,
y circunda con halo brillante
de su muerte el momento feliz.
¿A la sangre teméis…? En las lides
vale más derramarla a raudales,
que arrastrarla en sus torpes canales
entre vicios, angustias y horror.
35
ESPAÑOL Y LITERATURA
¿Qué tenéis? Ni aun sepulcro seguro
en el suelo infelice cubano.
¿Nuestra sangre no sirve al tirano
para abono del suelo español?
Si es verdad que los pueblos no pueden
existir sino en dura cadena,
y que el Cielo feroz los condena
a ignominia y eterna opresión;
de verdad tan funesta mi pecho
el horror melancólico abjura,
por seguir la sublime locura
de Washington, y Bruto, y Catón.
¡Cuba! al fin te verás libre y pura
como el aire de luz que respiras,
cual las londas hirvientes que miras
de tus playas la arena besar.
Aunque viles traidores le sirvan,
del tirano es inútil la saña,
que no en vano entre Cuba y España
tiende inmenso sus olas el mar.
¿Sabías que...?
José María Heredia no solo es la primera figura de gran importancia en la
lírica cubana, sino una de las más destacadas del Romaticismo de lengua
hispana, que inicia la poesía civil en Cuba, que será una de las directrices
más importantes de la lírica cubana en el siglo xix, hasta terminar en la
obra poética impar de José Martí, por encarnar los anhelos de libertad de
todo un pueblo, que trascendieron las propias limitaciones políticas de Heredia e hicieron alcanzar a su figura categoría de símbolo patriótico para
los cubanos del siglo xix.
36
CAPÍTULO 2
Lee y responde
1. Lee detenidamente el poema “Himno del desterrado” escrito por
José María Heredia.
a) Identifica las palabras de las que desconozcas el significado. Si no
puedes establecerlo por el contexto, auxíliate del diccionario.
b) Determina si las ideas que relacionamos a continuación son verdaderas (V) o falsas (F), a partir de lo que comunica el texto:
El poema pertenece al género épico.
El sintagma nominal que da título al poema permite inferir
que estamos ante una composición solemne, de alabanza,
de honor.
El poema inicia con una forma verbal conjugada en tercera
persona del singular, tiempo presente del modo indicativo.
En los versos no se aprecian las circunstancias en que su
autor los escribe.
c) Relee las ideas de la actividad anterior y argumenta las que consideres falsas. Apóyate en expresiones del poema para enriquecer
tu argumentación.
d) Relaciona la información que brindan los versos que se muestran
en la columna A, con las ideas correspondientes en la columna B:
A
B
¡Tierra! claman; ansiosos miramos
___En la Cuba de entonces contrastaba la hermosura de la
naturaleza con los espantos de
un país colonizado.
al confín del sereno horizonte,
y a lo lejos descúbrese un monte…
Le conozco… ¡Ojos tristes, llorad!
¡Y te vuelvo a mirar…! ¡Cuán severo,
hoy me oprime el rigor de mi suerte!
La opresión me amenaza con muerte
en los campos do al mundo nací:
¡Dulce Cuba! en tu seno se miran
en el grado más alto y profundo,
la belleza del físico mundo,
los horrores del mundo moral.
___La hegemonía de los gobernantes españoles obligaba
al poeta a mirar su Isla solo de
lejos.
___Sus
palabras
muestran
seguridad en un futuro de
independencia.
___El poeta se emociona al
identificar, en la distancia, la
tierra que tanto ama.
37
ESPAÑOL Y LITERATURA
e) Localiza en el poema aquellas estrofas que mejor muestren las situaciones siguientes:
► La condición de exiliado del poeta
► Los horrores de la esclavitud
► El recuerdo del autor de sus seres queridos
► Las ideas del autor sobre la independencia de Cuba
f) En el poema la mayoría de las formas verbales están conjugadas
en tiempo presente del modo indicativo. ¿A qué consideras que
se debe esto?
g) Identifica tres formas verbales conjugadas en diferentes tiempos.
¿Con qué intención las debió emplear el autor?
h) Interpreta las siguientes expresiones extraídas del texto.
–¡Qué tesoros de amor tengo allí!
–¿Qué importa que truene el tirano?
–como el aire de luz que respiras
–el crujir del azote horroroso
► Clasifica la primera y segunda oraciones por la actitud del
hablante.
i) Reflexiona acerca de las estructuras gramaticales que se ofrecen en
la tabla; te invitamos a completarla:
Infinitivo
Participio
Gerundio
dejando
gimiendo
unido
mirar
trocar
cercado
j) En el poema aparecen formas verbales. Selecciona al menos tres y
demuestra si son regulares o irregulares.
38
CAPÍTULO 2
k) Selecciona la estrofa que más te impresione. Cópiala en tu libreta
de notas. Realiza su análisis métrico. Comenta el contenido de sus
versos.
l) Los versos que te presentamos a continuación, pertenecen a los
fragmentos del poema “A Emilia”, de José María Heredia. Léelos
con mucha atención. ¿Podrías establecer alguna relación entre
este poema y el “Himno del desterrado”? ¿Por qué?
“A Emilia”11
Desde el suelo fatal de su destierro
Tu triste amigo, Emilia deliciosa,
Te dirige su voz; su voz que un día
En los campos de Cuba florecientes
Virtud, amor y plácida esperanza
Mereciendo sonrisa aprobadora,
Cantó felice, de tu bello labio
Que satisfizo su ambición. Ahora
solo gemir podrá la triste ausencia
de todo lo que amó, y enfurecido
tronar contra los viles y tiranos
que hagan de nuestra patria desolada
el seno original. Su torvo ceño
mostróme el despotismo vengativo,
y en torno de mi frente, acumulada
rugió la tempestad. Bajo tu techo
la venganza burlé de los tiranos.
Entonces tu amistad celeste, pura,
Mitigaba el horror de los insomnios
De tu amigo proscripto y sus dolores.
[…]
¡Presto será que refulgente aurora
De libertad sobre su puro cielo
Mire Cuba lucir! Tu amigo, Emilia,
De fiero y de venganza armado,
A verte volverá, y en voz sublime
11
Tomado de: https://www.peticous.com/heredia/a-emilia?locales
39
ESPAÑOL Y LITERATURA
Entonará de triunfo el himno bello.
Mas si en las lides enemiga fuerza
Me postra ensangrentado, por lo menos
No obtendrá mi cadáver tierra extraña,
Y regado en mi féretro glorioso
Por el llanto de vírgenes y fuertes
Me adormiré. La universal ternura
Excitaré dichoso, y enlazada
Mi lira de dolores con mi espada,
Coronarán mi noble sepultura.
Una vez concluida tu explicación, revisa lo que redactaste. Puedes
consultar los consejos ofrecidos en el capítulo 1 para la construcción
de textos escritos.
m) Con ayuda de la biblioteca escolar te sugerimos que localices el
poema completo para que puedas hacer una lectura expresiva, o
declamarlo, si lo prefieres en tu proyecto educativo de grupo.
2.2 La “atrevidamente grande” Gertrudis Gómez
de Avellaneda
¿Sabías que...?
Así de “atrevidamente grande” calificó José Martí a esta singular y apasionada mujer, gloria de las letras cubanas, y quien, por cierto, dedicara sentidos
versos a la muerte de su compatriota José María Heredia y Heredia.
Fig. 7 Gertrudis Gómez de Avellaneda
40
CAPÍTULO 2
De la historia
Gertrudis Gómez de Avellaneda nació el 23 de marzo de 1814 en la ciudad
de Santa María del Puerto del Príncipe, en la entonces colonia española de
Cuba. Hija de español y cubana; su padre, don Manuel Gómez de Avellaneda era comandante de Marina; su madre, doña Francisca de Arteaga y
Betancourt, pertenecía a una acaudalada e ilustre familia cubana.
Conocida como Tula o bajo su seudónimo La Peregrina, fue una destacada
poetisa camagüeyana, representante del movimiento romántico cubano y
autora de la novela antiesclavista Sab. Defensora del rol social de la mujer
y autora de piezas teatrales que despertaron la admiración del público, la
crítica especializada y de otros dramaturgos, La Avellaneda consagró una
de las principales aristas de su talento a la escena.
En su infancia y primeros años de juventud, Tula se acercó a la literatura
mediante la lectura y la redacción de pequeños cuentos y la representación
de obras de teatro.
En 1836 se traslada junto a su familia a España, terminando en la finca La
Coruña. En esa ciudad da a conocer sus primeros trabajos, a partir de 1839,
todos estos publicados bajo su seudónimo de La Peregrina.
En junio de 1840 estrena Leoncia, su primera obra, la cual fue bien recibida en Sevilla. En esa etapa conoce a Ignacio de Cepeda, hombre con quien
vivió un apasionado amor a lo largo de su vida, a pesar de que él nunca le
correspondió con la misma intensidad.
Tras su regreso a Madrid, recuperada de la pérdida de su hija y de su esposo, entre 1849 y 1853 estrena siete obras dramáticas: Saúl (1849), tragedia
bíblica calurosamente acogida por el público, Flavio Recaredo (1851), La
verdad vence apariencias (1852), Errores del corazón (1852), El donativo del
diablo (1852), La hija de las flores (1852) y La Aventurera (1853). Reedita sus
Poesías (1851) y publica un relato de tema histórico, Dolores. Páginas de una
crónica de familia. Asimismo, en el Semanario Pintoresco Español aparecen
dos nuevas leyendas: La velada del helecho (1849) y La montaña maldita
(1851). Su carácter rebelde y su defensa de los ideales feministas afectan su
ingreso a la Real Academia Española de la Lengua en 1853.
Además del tema amoroso en su obra poética, también encontramos presente versos de canto a sentimientos como la amistad y la naturaleza. Tal es
el caso del poema “La pesca en el mar”, en el cual la autora se complace con
su edén querido.
Fue una poetisa original: su obra literaria, vasta y variada, sobresale en
el conjunto de la de escritores de su tiempo y la sitúa entre los grandes
41
ESPAÑOL Y LITERATURA
—para gloria de Cuba— de la literatura en lengua española. Por eso, Juan
Marinello —destacado intelectual y revolucionario, figura descollante de
las letras y la cultura cubanas— se expresó en estos términos sobre la poetisa: puede afirmarse que no conoció su tiempo, en el orbe hispánico,
voz femenina de tan original acento.12
La autora que nos ocupa en esta unidad, se incluye entre quienes le
cantan al afecto sincero. A continuación, te invitamos a realizar la lectura
detenida y atenta del siguiente poema, escrito por Gertrudis Gómez de
Avellaneda para que te acerques a la gran obra de esta escritora, tan cubana como universal.
“Mi mal”
En vano ansiosa tu amistad procura
Adivinar el mal que me atormenta,
En vano, amiga, conmovida intenta
Revelarlo mi voz a tu ternura.
Puede explicarse el ansia, la locura
Con que el amor sus fuegos alimenta…
Puede el dolor, la saña más violenta,
Exhalar por el labio su amargura…
Mas de decir mi malestar, profundo,
No halla mi voz, mi pensamiento, medio
y al indagar su origen me confundo:
pero es un mal terrible, sin remedio,
que hace odiosa la vida, odioso el mundo,
que seca el corazón… ¡En fin, es tedio!
Lee y responde
1. Escucha la lectura expresiva que hace tu profesor del fragmento
poético y luego responde:
12
Juan Marinello: “Gertrudis Gómez de Avellaneda”, Cuba: cultura, Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1989, p. 409.
42
CAPÍTULO 2
a) ¿Qué sentiste al escucharlo?
b) ¿En qué género literario lo ubicarías? Fundamenta tu respuesta.
c) Enlaza con una línea los vocablos extraídos del poema que aparecen en la columna A con los significados de la columna B:
A B
ansiosa furia, ira, enojo
saña investigar, averiguar
exhalar apatía, aburrimiento
indagar nervioso, anhelante
tedio expulsar, suspirar
2. La expresión, el amor sus fuegos alimenta, que aparece en el texto,
es un recurso expresivo denominado: ______________
Con su uso la autora sugiere…______________________
3. Localiza en la segunda estrofa la forma verbal que se repite y determina si es regular o irregular.
4. Si tuvieras que identificar la amistad con una estación del año lo
harías con:
______ invierno ______ primavera
______ verano ______ otoño
Argumenta tu selección.
5. ¿Qué impresión provocó en ti el final del poema? Explica tu elección.
6. Selecciona la respuesta más completa, en correspondencia con lo
que expresa el texto y los conocimientos que posees al respecto:
______La amistad es un valor que debemos conservar
______La verdadera amistad llena nuestra vida
______Los amigos deben ayudarse unos a otros
► Argumenta la selección anterior. Sé creativo.
7. Localiza otros poemas de Gertrudis Gómez de Avellaneda para que
disfrutes su lectura. Prepárate para reflexionar en el taller literario
que se organizará en la biblioteca de tu institución educativa, sobre
los sentimientos que provocan en ti su lectura y las enseñanzas que
trasmiten.
43
ESPAÑOL Y LITERATURA
2.3 Juan Clemente Zenea: ¡el cantor
de las lágrimas...!
¿Sabías que...?
Juan Clemente Zenea. Escritor cubano al cual se le reconoce haber ejercido
gran influencia en la literatura cubana al retomar el Romanticismo, lo que
ha marcado una nueva línea en la poesía hispanoamericana. En prisión
escribió dieciseis composiciones que fueron reunidas póstumamente bajo
el título Diario de un mártir.
Fig. 8 Juan Clemente Zenea
De la historia
Nació en Bayamo, el 24 de febrero de 1832, hijo de un teniente español y de
una hermana del poeta cubano José Fornaris. Fue huérfano de madre
desde muy pequeño. Su padre se vio forzado a regresar a España cuando
aún el futuro poeta era muy joven. Cursó las primeras letras en una escuela
privada de su ciudad natal. A los trece años de edad en 1845 se traslada a La
Habana donde su talento literario pronto le abre caminos en el periodismo.
Ingresa en el colegio El Salvador, de José de la Luz y Caballero, donde amplía
sus conocimientos, aunque, a pesar de ello y de ser sobrino por parte de
madre del poeta José Fornaris, se estima que la mayor parte de su formación la adquirió autodidácticamente.
En 1846 publicó sus primeros poemas en La Prensa, periódico habanero
del que llegó a ser redactor en 1849. De esta época datan sus relaciones
amorosas con Adah Menken, poetisa y actriz llegada a La Habana con una
compañía de Nueva Orleans, que le ayudó a perfeccionar sus conocimientos de inglés y francés.
En colaboración con José Fornaris y Rafael Otero publicó La mujer ¿Es un ángel? ¡No es un ángel! ¿Sí será o no será?
44
CAPÍTULO 2
Viajó a Nueva York y en esa ciudad se afilió al club El Orden de la joven Cuba
y colaboró en El Correo de Luisiana, El Independiente y Faro de Cuba, en los
que aparecieron sus campañas contra el gobierno español.
Trasladado a Nueva York, se inscribió en la sociedad La Estrella Solitaria e
hizo propaganda anexionista en La Verdad, El Filibustero, El Cubano.
Después de viajar por los Estados Unidos y México, regresa a Cuba en 1868,
cuando Carlos Manuel de Céspedes, tras libertar a sus esclavos, daba inicio
a la Guerra de los Diez Años.
Zenea, partidario ya de la independencia, regresa a los Estados Unidos para
desarrollar actividades políticas junto a los emigrados cubanos y tomar
parte en dos expediciones a Cuba en 1869, que fracasan.
En 1870, con un salvoconducto del entonces embajador de España en los
Estados Unidos, llega a Cuba en misión pacificadora para —en el campo
insurrecto— entrevistarse con Carlos Manuel de Céspedes.
Al salir del territorio de campamento mambí es apresado por tropas españolas, que hacen caso omiso del salvoconducto, y es conducido a la
fortaleza de La Cabaña. Ocho meses duraría el suplicio y la incomunicación
del poeta. El 25 de agosto de 1871 sería fusilado.
Para saber más
No dejaría el poeta morir su pluma —en prisión—, aún sin recibir noticias ni
poder enviarlas a su esposa y a su hija. De los versos escritos en estas circunstancias son las célebres estrofas que, bajo el título de “A una golondrina”,
de Cartas al amor, fueron publicadas póstumamente en Diario de un
mártir. Indiscutiblemente, la figura de Zenea resulta polémica y controvertida. Su obra poética constituye uno de los grandes momentos de nuestra
lírica del siglo xix.
A continuación, te invitamos a realizar la lectura detenida y atenta del
siguiente poema de Juan Clemente Zenea:
”Morir de amor”13
Ven, pajarillo, a mis prados,
ven a posarte en sus calles
sobre un lirio de los valles,
sobre un ciprés temblador;
alégrame con tus trinos,
13
Tomado de: https://www.poeticous.com/juan-clemente-zenea/morir-de-amor
45
ESPAÑOL Y LITERATURA
muestra al sol tus lindas galas,
y arrúllame con tus alas
que estoy muriendo de amor.
Sauce verde en cuyas hojas
la luna su rayo quiebra,
cuyas ramas te celebra
el viento murmurador;
tú que en horas de ventura
susurrando me dormiste,
concédele sombra al triste
que está muriendo de amor.
Te mandé un suspiro anoche,
mas puede haberse perdido,
y acaso estará escondido
en la copa de una flor;
o errante sobre una fuente
tal vez mi mensaje olvida,
y no te anuncia. ¡oh Mercida!,
que estoy muriendo de amor.
Tú que a vivir me enseñaste,
tú que mis penas consuelas,
querubín que alegre vuelas
en torno del trovador,
déjame aspirar la esencia
que de tus labios exhalas,
y cúbreme con tus alas
que estoy muriendo de amor.
Lee y responde
1. Relee los datos del autor que se ofrecen. Expresa oralmente los elementos más relevantes de su vida.
► Sé cuidadoso en la calidad de las ideas y la correspondencia entre
estas, el tono, la velocidad, la dicción, la articulación, para que
desarrolles tu expresión oral.
46
CAPÍTULO 2
2. Escucha la lectura expresiva de tu profesor del poema “Morir de
amor”, y realiza las siguientes actividades:
a) Realiza otras lecturas. Infiere los significados de las palabras que
desconozcas o consulta el diccionario.
b) ¿Qué sentimientos despierta en ti este poema?
c) Ahora te invitamos a leerlo con atención. Luego de su lectura anota en tu libreta las reflexiones que te provoca. Coméntalas con tus
compañeros y con tu profesor.
d) Argumenta las características que lo distinguen pertenecientes al
género lírico.
e) ¿Qué sentimientos del autor se aprecian en el poema?
f) A partir de lo que te sugiere el texto, responde Sí, No o No se
dice:
El poeta establece un diálogo con elementos de la naturaleza.
El poeta ha sufrido un desengaño amoroso.
El verso que se repite expresa no estar seguro de sus sentimientos.
El título del poema es un sintagma nominal formado por
más de una clase de palabras.
► Argumenta en caso de respuesta negativa.
3. Identifica los usos de la coma que aparecen en el primer verso del
poema. ¿Qué idea nos transmite el autor con su uso?
a) En el cuarto verso de la segunda estrofa se ha empleado un recurso expresivo. Identifícalo y escríbelo. Explica con tus palabras qué
idea te sugiere.
b) ¿Qué elementos de la naturaleza se muestran en el poema? Identifícalos y escríbelos en tu libreta. Explica con qué intención los
empleó el autor.
c) Comenta con tus compañeros y con tu profesor, qué te sugiere la siguiente estrofa del poema:
Ven, pajarillo, a mis prados,
ven a posarte en sus calles
sobre un lirio de los valles,
sobre un ciprés temblador;
alégrame con tus trinos,
47
ESPAÑOL Y LITERATURA
muestra al sol tus lindas galas,
y arrúllame con tus alas
que estoy muriendo de amor.
d) En la tercera estrofa, el poeta ha empleado dos formas verbales
irregulares. Identifícalas y escríbelas en tu libreta. Demuestra por
qué son irregulares.
e) Determina si las siguientes formas verbales extraídas del texto
son regulares o irregulares:
muestra
mandé
quiebra
anuncia
f) ¿Te gustó el final del poema? Te proponemos crear tu propia
estrofa.
2.4 José Jacinto Milanés: cultivador del drama
romántico en lengua española
¿Sabías que...?
José Jacinto Milanés fue un poeta, dramaturgo y ensayista, uno de los
principales cultivadores del drama romántico en la lengua española. Considerado como el primer ingenio poético cubano. Casi toda su creación se
desarrolló desde 1835 y hasta 1843.
Fig. 9 José Jacinto Milanés
48
CAPÍTULO 2
De la historia
Nació el día 16 de agosto de 1814, en la ciudad de Matanzas. Hijo de
don Alonso Milanés y doña Rita Fuentes, fue el primogénito de una
familia numerosa y de escasos bienes de fortuna. No obstante la estrechez
económica de los padres, José Jacinto adquirió algunos conocimientos
superiores en la famosa escuela que en aquella capital dirigía el nobilísimo
educador don Ambrosio José González; estudios que no pudo finalizar,
contentándose, por más, con el aprendizaje del latín, para lo cual le sirvió
de maestro don Francisco B. Guerra Betancourt. Se inició de niño en el
conocimiento del teatro clásico español. Comenzó a escribir desde muy
joven ensayos dramáticos y a trabajar.
En 1833, al estallar la epidemia de cólera en La Habana, regresó a su
ciudad natal. Al año siguiente llegó a Matanzas Domingo del Monte, ya
consagrado y destacado en las letras patrias, quien habría de ser con los
años, su gran amigo y consejero.
En 1836, al regresar Del Monte a La Habana, lo invitó en más de una ocasión a pasar temporadas en su casa, donde se relacionó con los escritores
que frecuentaban su tertulia. Allí pudo ampliar, a través de la biblioteca de
Del Monte, su cultura clásica y moderna y comenzó su período de mayor
actividad literaria, que abarca los años 1836-1843.
En 1838 escribió El conde Alarcos, que tuvo una gran repercusión en el
movimiento romántico cubano. Cultivó el teatro en sus diversos géneros. En
1848 sufrió un revés amoroso que le sumió en un estado de desequilibrio
mental y, para remediarlo, emprendió un viaje por los Estados Unidos,
Londres y París, del que volvió a Cuba en noviembre de 1849, ya recuperado.
Pero en 1852 recayó sin que nunca más llegara a reponerse.
A partir de 1843 padecería de un mutismo que le duró hasta su muerte y lo
convirtió en un fantasma viviente en su casona. Una pasión imposible por
su prima Isa dicen que llevó a Milanés a la locura. Algo mejorado, escribió ya pocos versos, sin lograr igualar los de sus primeros tiempos. Fallece el
14 de noviembre de 1863.
A continuación, te presentamos el siguiente poema, escrito por José
Jacinto Milanés:
Fig. 10 El tocororo y el sinsonte
49
ESPAÑOL Y LITERATURA
“El sinsonte y el tocororo”14
Entre las aves del monte,
ídolo que ardiente adoro,
brilla más el tocororo,
canta mejor el sinsonte.
Dos monteros te adoramos,
linda flor de Canasí,
dos esperamos tu sí
y esperándolo penamos.
Mientras el sí no gozamos
que hasta el cielo nos remonte,
a escuchar, mi amor, disponte
la idea que concebí
de mi rival y de mí
entre las aves del monte.
Una tarde en mi rosillo,
que mi tristeza remeda,
me entré por una arboleda,
donde perdióseme el trillo.
En un alto caimitillo
vi que cantaban a coro
un sinsonte, un tocororo
y en mi rival cavilé,
y de este modo exclamé,
ídolo que ardiente adoro.
Aunque la gracia me sobre
y aunque no tengo mal pico,
él es tocororo rico
y yo soy sinsonte pobre.
¿Quién no se deshace en lloro
al ver, al considerar,
que aunque no sabe cantar
brilla más el tocororo?
14
Tomado de: https://www.poeticous.com/jose-jacinto-milanes/
el-sinsonte-y-el-tocororo?locales
50
CAPÍTULO 2
Mas yo espero, linda flor,
linda flor de Canasí,
que tú buscarás en mí
no dinero, sino amor.
Mi esperanza no es error,
y aunque el tocororo apronte
su pluma, que alegra el monte,
tendrás su canto por ronco,
pues siempre y en cualquier tronco
canta mejor el sinsonte.
Lee y responde
1. Lee reflexivamente el poema “El sinsonte y el tocororo” de José
Jacinto Milanés y responde.
a) Busca en el diccionario los vocablos que por su significado no
puedas deducir según el contexto.
b) ¿Qué te comunica el poema?
c) ¿En qué género literario lo ubicarías? Fundamenta tu respuesta.
d) ¿Qué te comunican los primeros cuatros versos que inician el
poema?
e) En el primer verso de la tercera estrofa existe una clase de palabra que hace referencia al tiempo. ¿Qué idea te trasmite esa
clase de palabras?
f) En el poema se hace evidente el uso de un recurso expresivo estudiado desde séptimo grado. Identifícalo.
g) ¿A quién llama el poeta ídolo que ardiente adoro? ¿Por qué has
podido determinarlo? Si lo necesitas, busca el significado de este.
h) ¿Qué te sugiere la expresión: Dos monteros te adoramos, linda flor
de Canasí? ¿A quién llama linda flor de Canasí?
i) ¿Qué le aconsejarías a un amigo que converse contigo y asuma
ideas similares a las que expresa el sinsonte en la cuarta estrofa?
j) Clasifica las oraciones que aparecen en dicha estrofa por la actitud del hablante.
k) Localiza en el poema los vocablos que poseen tilde distintiva o
diacrítica. Redacta oraciones con sus homófonos.
51
ESPAÑOL Y LITERATURA
2.5 Julián del Casal: una de las grandes voces
de la poesía cubana del siglo xix
¿Sabías que...?
Martí sobre este escritor cubano del siglo xix escribió:
“Por toda nuestra América era Julián del Casal muy conocido y amado, y
ya se oirán los elogios y las tristezas. […] Es como una familia en América
esta generación literaria, que principió por el rebusco imitado, y está ya en
la elegancia suelta y concisa, y en la expresión artística y sincera, breve y
tallada, del sentimiento personal y del juicio criollo y directo. El verso, para
estos trabajadores, ha de ir sonando y volando. El verso, hijo de la emoción, ha de ser fino y profundo, como una nota de arpa. No se ha de decir
lo raro, sino el instante raro de emoción noble y graciosa. Y ese verso, con
15
aplauso y cariño de los americanos, era el que trabajaba Julián del Casal”.
Fig. 11 Julián del Casal
De la historia
Nació el 7 de noviembre de 1863 en La Habana, hijo de Julián del Casal y
Ugareda, natural de Vizcaya, y María del Carmen de la Lastra y Owens, natural de Artemisa. Pasó su niñez en La Habana. Tenía solo cinco años cuando
falleció su madre.
A partir de 1870 cursó estudios en el Real Colegio de Belén, donde pronto
mostró su vocación rebelde y de escritor. En 1879 se graduó de bachiller.
15
José Martí: “Julián del Casal”, Obras completas, t. 5, Centro de Estudios Martianos,
La Habana, pp. 221-222.
52
CAPÍTULO 2
Publicó su primer poema conocido en un semanario de arte, ciencia y literatura llamado El Ensayo. En el año 1881 empieza a trabajar en el Ministerio
de Hacienda como escritor; inicia también sus primeras publicaciones e ingresa en la Universidad de La Habana para seguir estudios de Derecho que
luego abandona, en los años que siguen comienza a colaborar, aunque de
modo irregular, con diferentes órganos de prensa, en publicaciones prestigiosas como en La Habana Elegante, El Fígaro, La Habana Literaria. Fundó
con varios compañeros el periódico clandestino y manuscrito El Estudio, en
el que publicó sus primeros versos.
En 1885 queda huérfano tras la muerte de su padre. Durante una visita al Nuevo Liceo, gracias a su amistad con Nicolás Azcárate, conoció a
Ramón Meza y se puso en contacto con los principales autores extranjeros
del momento.
Comenzó a trabajar en La Discusión como corrector de pruebas y periodista. Por esos días estrechó relaciones con la familia Borrero, especialmente
con Juana Borrero, también poetisa, con la cual tendría una especial relación de amistad.
El 21 de octubre de 1893 acude, en horas de la tarde, a la redacción de
La Habana elegante. Escribe un suelto que titula Mi libro de Cuba y que
trata del texto de Lola Rodríguez de Tió. Luego acude a cenar a casa del
doctor Lucas de los Santos Lamadrid en Prado No. 111. De sobremesa,
cuando uno de los presentes hace un chiste, Casal lanza una carcajada; le
sobreviene una hemorragia y muere de la rotura de un aneurisma. Días
antes, en una carta a su amigo Rubén Darío, había confesado que presentía
el advenimiento de su muerte.
A continuación, te invitamos a realizar la lectura detenida y atenta del
siguiente poema, escrito por Julián del Casal de la Lastra.
”El árbol de los amigos”16
Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices
por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino.
Algunas recorren el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar,
mas otras apenas vemos entre un paso y otro.
A todas las llamamos amigos y hay muchas clases de ellos.
[…]
Tal vez cada hoja de un árbol caracteriza uno de nuestros amigos.
El primero que nace del brote es nuestro amigo papá
y nuestra amiga mamá,
16
Tomado de: https://www.poemas-del-alma.com/el-arbol-de-los-amigos.htm
53
ESPAÑOL Y LITERATURA
que nos muestra lo que es la vida.
Después vienen los amigos hermanos,
con quienes dividimos nuestro espacio para que puedan florecer como
nosotros.
Pasamos a conocer a toda la familia de hojas a quienes respetamos y
deseamos el bien.
[…]
Mas el destino nos presenta a otros amigos,
los cuales no sabíamos que irían a cruzarse en nuestro camino.
A muchos de ellos les denominamos amigos del alma, de corazón.
Son sinceros, son verdaderos.
Saben cuando no estamos bien, saben lo que nos hace feliz.
[…]
Y a veces uno de esos amigos del alma estalla en nuestro
corazón y entonces es llamado un amigo enamorado.
Ese da brillo a nuestros ojos, música a nuestros labios,
saltos a nuestros pies.
Mas también hay de aquellos amigos por un tiempo,
tal vez unas vacaciones o unos días o unas horas.
Ellos acostumbran a colocar muchas sonrisas en nuestro rostro,
durante el tiempo que estamos cerca.
[…]
Hablando de cerca, no podemos olvidar a amigos distantes,
aquellos que están en la punta de las ramas
y que cuando el viento sopla siempre aparecen entre una hoja y otra.
El tiempo pasa, el verano se va, el otoño se aproxima y perdemos algunas
de nuestras hojas,
algunas nacen en otro verano y otras permanecen por muchas estaciones.
Pero lo que nos deja más felices es que las que cayeron continúan cerca,
alimentando nuestra raíz con alegría.
Son recuerdos de momentos maravillosos de cuando se cruzaron en nuestro camino.
[…]
Te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor, salud, suerte y prosperidad.
Simplemente porque cada persona que pasa en nuestra vida es única.
Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros.
[…]
54
CAPÍTULO 2
Habrá los que se llevarán mucho,
pero no habrá de los que no nos dejarán nada.
Esta es la mayor responsabilidad de nuestra vida
y la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad.
Lee y responde
1. Relee el poema “El ábol de los amigos” del autor Julián del Casal y
luego responde.
a) Busca en el diccionario los vocablos que por su significación no
puedas deducir según el contexto.
b) ¿Qué impresión causó en ti el texto leído? ¿Qué te comunica?
c) ¿En qué género literario lo ubicarías? Fundamenta tu respuesta.
d) ¿Qué forma elocutiva ha empleado el autor para transmitirnos
los sentimientos?
e) ¿Qué relación establece el poeta entre el árbol y la vida humana?
Explícala.
f) ¿Qué puntos de contacto encuentras entre este poema y el antes
estudiado de la Avellaneda?
g) Comenta con tus compañeros y con tu profesor qué te sugieren las
siguientes expresiones extraídas del poema:
– Simplemente porque cada persona que pasa en nuestra vida
es única.
– Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros.
h) El poeta emplea la expresión: Te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor,
salud, suerte y prosperidad… Con ella muestra lo que desea a
cada amigo. Imagina que conversas con un árbol de tu ciudad, esos
que son sus pulmones y como los amigos, también nos llenan de
alegría. Escribe a ese árbol qué le deseas.
► Consulta, siempre que lo necesites para tu ejercicio de redacción,
los consejos ofrecidos en el capítulo 1.
2. Participa como parte de las actividades del Proyecto Educativo Institucional, en la observación y en el debate de la película cubana
Buscando a Casal, drama biográfico del año 2019, dirigida por Jorge
Luis Sánchez, que te permitirá ampliar tus conocimientos acerca de
la vida y la obra de este importante escritor cubano.
55
ESPAÑOL Y LITERATURA
2.6 Los textos expositivos
Recuerda que...
Desde grados anteriores vienes familiarizándote con el estudio de los
diferentes tipos de textos. Y en este capítulo practicarás la redacción de
textos expositivos.
Un texto expositivo es una clase de modalidad textual que presenta como
objetivo los hechos, las ideas o conceptos. Su finalidad es informar temas de
interés general para un público no especializado, y, en ocasiones, sin conocimientos previos. El texto expositivo presenta el resultado de un estudio,
una reflexión, una investigación o un trabajo sobre un asunto o tema para
darlo a conocer y explicarlo.
Para saber más
Tipos de textos expositivos
Divulgativo: textos que informan sobre un tema de interés. Van dirigidos a un amplio sector público, pues no exigen un conocimiento previo
sobre el tema de la exposición (textos periodísticos, apuntes, libros de texto,
enciclopedias, conferencias, textos coleccionables, folletos, entre otros).
Especializado: textos que tienen un grado de alta dificultad, pues exigen
conocimientos previos amplios sobre el tema en cuestión (informes doctorales, magistrales, leyes, artículos de investigación científica y monografías).
Estructura de los textos expositivos
Los textos expositivos presentan la siguiente estructura:
► Introducción: Da a conocer cómo será tratado el tema del texto,
con el objetivo de que el receptor conozca lo que se le representará.
► Desarrollo: Es la parte más importante del texto; consiste en la
exposición clara, donde se ordenan lógicamente las ideas. Se establece un análisis con el apoyo de datos, ejemplos, etcétera.
► Conclusión: Su finalidad es resumir los aspectos fundamentales
del tema expuesto, con una breve síntesis y recapitulación. También
es posible que contenga sugerencias y proyecciones.
En este grado, como en los anteriores, tendrás la oportunidad de practicar la construcción de textos expositivos, orales y escritos.
56
CAPÍTULO 2
Las aves embellecen el entorno y, como todos los componentes de este,
ayudan a la diversidad de la vida. El poema “El sinsonte y el tocororo”, de
José Jacinto Milanés nos presenta a dos de ellas muy conocidas por ti. El
hombre es el máximo responsable de proteger y conservar las especies.
Reflexiona sobre esta idea y piensa que has sido convocado para participar en un concurso en saludo al Día Mundial del Medio Ambiente (5 de
junio). Los temas a tratar serán:
► Los pioneros: protagonistas del cuidado de la flora y la fauna.
► Yo protejo la diversidad en mi comunidad.
► Las aves, como el hombre, aman la libertad.
Escribe el texto expositivo que producirías. Si lo prefieres puedes combinar las formas elocutivas. ¡Autorrevisa tu texto!
2.7 El verbo. Conjugación de verbos regulares
e irregulares
En octavo grado profundizaste en el estudio del verbo como clase
de palabra. El verbo es una de las palabras más importantes al momento de
comunicarnos, razón por la cual existe en todas las lenguas.
Ya conoces los modos y tiempos del español y puedes distinguir sus diferencias más esenciales, lo que puede servirte mucho a la hora de analizar
el estilo en una determinada obra. Además, comenzaste el estudio de los
verbos regulares e irregulares.
Recuerda que...
El verbo es una clase de palabra que expresa proceso y dentro de los
procesos: acción, movimiento, existencia, consecución, condición o estado
del sujeto.
La distinción entre verbos regulares e irregulares tiene mucha importancia
por varias razones; entre otras, para favorecer la corrección gramatical al
expreserse oralmente o por escrito.
La conjugación verbal
Desde los estudios iniciados en la Educación Primaria vienes practicando la conjugación de verbos en diferentes modos, tiempos, números
57
ESPAÑOL Y LITERATURA
y personas. Ahora, en este grado, continuarás ejercitándolo, para que
puedas enfrentar la conjugación de verbos regulares e irregulares.
La conjugación o flexión verbal hace referencia a las diversas formas
que un verbo adopta atendiendo a las variaciones de tiempo, persona,
número y modo. Los verbos conjugados combinan sus modificaciones de
tiempo, de persona, de número y modo. Para entender mejor lo que significa la conjugación verbal, en las siguientes oraciones se ilustran tres formas
conjugadas del verbo profundizar:
Nuestro proyecto profundiza en la vida y obra de los líricos cubanos.
Ireida profundizó en la obra de Heredia.
María del Carmen profundizará en la poesía de la Avellaneda.
El verbo profundizar se encuentra aquí conjugado en los tres
tiempos básicos:
Presente
Pretérito
Futuro
profundiza
profundizó
profundizará
Para saber más
¿Cuándo se considera un verbo regular o irregular?
Los verbos regulares son aquellos que se atienen estrechamente a los paradigmas o modelos de conjugación más usados en la lengua.
Se conjugan de manera uniforme, sin modificar su raíz y utilizando las
terminaciones, correspondientes a cada modo y tiempo, a la conjugación a la
que pertenecen. Las terminaciones, comprenden las dos letras finales: -ar,
-er o –ir, dando lugar a la denominación de primera, segunda y tercera
conjugación, respectivamente.
Los verbos irregulares son aquellos en los que se altera el sonido de su raíz
o de sus morfemas flexivos al ser comparados con su infinitivo o con las
formas del verbo modelo de la conjugación a la que pertenecen. Dichos
verbos, al conjugarse, modifican su raíz.
Ejemplo: pedir, al conjugarse en la primera persona del singular del modo
indicativo se escribe como pido.
58
CAPÍTULO 2
Conéctate
Ya te has acercado a una importante representación de las generaciones de
poetas líricos del siglo xix. Has leído y analizado algunas de sus creaciones. Te
invitamos a que, junto a tus compañeros, te conectes a la siguiente dirección
para que encuentres nuevas informaciones que te ayudarán a enriquecer tus
conocimientos acerca de esta expresión literaria cubana que de ellos conoces:
portal lírico del siglo xix - https://www.ecured.cu.
2.8 Casos especiales de acentuación:
las palabras compuestas
¿Sabes acentuar correctamente las palabras compuestas?
Colocar la tilde correctamente a las palabras o acentuar, como suele
llamársele, es un asunto que requiere el examen detenido de circunstancias
especiales que se presentan al escribir. En este sentido, merecen especial
atención las palabras compuestas.
Las palabras compuestas son aquellas cuya formación deriva de
unir una palabra simple con otra palabra simple. En algunas ocasiones
esa unión puede ser con guion entre ambas palabras o no.
Reglas para el uso de la tilde en las palabras compuestas
Se deben observar las siguientes normas para la aplicación de la tilde,
ya que se trata de palabras con una estructura gramatical diferente:
a) Adverbios terminados en mente. Los adverbios terminados con
la adición del sufijo mente a un adjetivo tienen doble acentuación, si el adjetivo de base tuviera tilde, esta se conserva en la
palabra compuesta.
Ejemplo:
limpia + mente = limpiamente
fácil + mente = fácilmente
hábil + mente = hábilmente
útil + mente = útilmente
práctica + mente = prácticamente
económica + mente = económicamente
59
ESPAÑOL Y LITERATURA
b) Palabras que se fusionan en una sola. Estas palabras se someten a las
reglas generales de tildación y solo llevan tilde cuando le corresponde al último elemento.
Ejemplo:
décimo + quinto = decimoquinto
socio + político = sociopolítico
décimo + séptimo = decimoséptimo
greco + latino = grecolatino
► En el caso de fusión de palabras con monosílabos, se somete a las
reglas generales de acentuación.
Ejemplo: punta + pie = puntapié
c) Verbos con enclítico. Son palabras que se forman posponiendo a verbos
pronombres reflexivos que reciben la denominación de enclíticos.
Los pronombres que pueden ser pospuestos a los verbos son: me, te,
se, lo, la, le, los, las, les, nos. Estas palabras también se sujetan a las
reglas generales de tildación.
Ejemplo:
dio + se + nos = diósenos (esdrújula)
comunica + se + lo = comunícaselo (sobreesdrújula)
pega + nos = péganos (esdrújula)
► Las formas verbales con pronombres enclíticos llevan tilde o no
de acuerdo con las reglas generales de acentuación.
Ejemplo:
ayudó + me = ayudome
habiendo + se = habiéndose
dé + le = dele
d) Palabras unidas por guion. Estas palabras unidas por guion se consideran independientes a los efectos de la tildación; de modo que,
si en forma aislada una de ellas o todas llevan tilde, al constituir el
compuesto, conservan su tilde.
Ejemplo:
teórico-práctico
socio-histórico-geográfico
literario-musical
político-económico-filosófico
histórico-social
teórico-práctico-reflexivo
60
CAPÍTULO 2
Fig. 12 Acentuación de palabras
Cuadro resumen de la acentuación de las palabras compuestas
Orientación de su uso
Ejemplo
Las palabras compuestas escritas sin
guion entre sus componentes se
comportan, a efectos de acentuación gráfica, como una sola palabra y, por tanto,
siguen las normas generales y particulares de la acentuación ortográfica,
independientemente de cómo se acentúen sus componentes por separado.
busca + pies: buscapiés
Los adverbios terminados en ¨mente¨
son una excepción a la regla general de
acentuación de palabras compuestas,
ya que tienen dos acentos fónicos:
uno en el adjetivo y otro en el elemento
compositivo ¨mente¨. Por ello, el adverbio conserva la tilde en el lugar en el
fácilmente, cortésmente
así + mismo: asimismo (sin tilde por
ser palabra llana terminada en vocal)
décimo + séptimo: decimoséptimo
balón + cesto: baloncesto (sin tilde,
por ser palabra llana acabada en
vocal)
que la llevaba el adjetivo.
Las palabras compuestas escritas
con guion entre sus componentes
conservan la acentuación fonética y ortográfica que corresponde a cada uno
de ellos.
estudio teórico-práctico, convenio
franco-alemán
61
ESPAÑOL Y LITERATURA
Orientación de su uso
Ejemplo
Las formas verbales con pronombres
enclíticos (enclítico significa “partícula
o una parte de la oración que se liga
con el vocablo precedente, formando
con él una sola palabra”) llevan tilde o
no de acuerdo con las normas generales de acentuación.
cayose, pidiole, estate (casos todos
de palabras llanas terminadas en
vocal)
Las palabras de este tipo que ya no
funcionan como verbos, así como las
compuestas por verbo más pronombre enclítico más complemento, siguen
también, en cuanto al uso de la tilde,
las normas generales de acentuación
de las palabras.
acabose, sabelotodo, metomentodo
mírame, dámelo, antojásele, habiéndosenos (casos de palabras esdrújulas
y sobreesdrújulas)
Comprueba lo aprendido
1. A continuación, te presentamos una estrofa perteneciente al poema
“El mar”, del ya conocido poeta José Jacinto Milanés:
¡Oh, qué bello es el mar cuando en oriente
su mansa ondulación el sol platea!...
El delicioso azul que lo hermosea
no se puede pintar, solo se siente.
a) Reflexiona acerca de los sentimientos expresados por el autor. Te
invitamos a escribir y a comunicar a tus compañeros de aula tu
criterio al respecto. ¿Qué relación guarda con su pertenencia al
género lírico?
b) Observa y copia en tu libreta las formas verbales que aparecen en
los versos, ¿En qué tiempo y modo están conjugadas?
c) Determina si son regulares o irregulares. Explica en cada caso.
2. Conjuga los verbos que aparecen entre paréntesis a partir de los
morfemas gramaticales que se te indican:
a) Perdón, no (escuchar –primera persona del singular; presente
de indicativo) la lectura de los versos.
b) A las 7:00 a.m. (salir –primera persona del singular; presente de
indicativo) de casa todos los días hacia la escuela.
62
CAPÍTULO 2
c) ¿A qué hora (salir –segunda persona del singular; presente de
indicativo) del trabajo hoy?
d) Mis amigos siempre (tener –tercera persona del plural; presente
de indicativo) que hacer algo útil por las tardes. Sé qué (decir
–tercera persona del singular; presente de indicativo) el cartel
sobre la protección del mar.
e) ¿Ustedes a qué hora (venir –segunda persona del singular; futuro de indicativo) a la casa de estudio hoy?
3. Extrae del ejercicio anterior las formas verbales que conjugaste.
Analiza si son regulares o irregulares.
4. Lee detenidamente el siguiente párrafo, tomado del epígrafe “Los
primeros grandes líricos cubanos”:
Las poéticas descripciones de los primeros grandes líricos cubanos
suenan en nuestros oídos. Cada uno de ellos oye de manera peculiar
a la naturaleza y nos transmite sus sensaciones. De esta forma escuchamos el canto del sinsonte, el suspiro ante un recuerdo…
a) Copia el párrafo en tu libreta.
b) A partir de lo que ya conoces sobre los primeros líricos cubanos,
comenta el contenido del texto anterior.
c) Extrae las formas verbales que aparecen. Determina en cada caso
si es regular o irregular y fundamenta tu respuesta.
d) Identifica los morfemas gramaticales de estas formas verbales.
e) Realiza el análisis sintáctico de la primera oración gramatical.
f) Construye una oración gramatical relacionada con la temática
que aborda el texto y que presente en su estructura algún complemento directo.
5. Coloca la tilde donde corresponda y clasifica la palabra según el
lugar que ocupa la sílaba acentuada.
a) pongaselo
b) prometamelo
c) digame
d) conviertelo
e) comunicaselos
f) dioselos
g) presentemonos
h) dieronle
63
ESPAÑOL Y LITERATURA
6. Forma palabras compuestas a partir de las formas verbales que te
ofrecemos. Sustituye el segmento subrayado por el pronombre personal átono correspondiente. No olvides colocar bien la tilde.
a) da + a mí + lo
b) llama + a mí
c) lava + a ti
d) sentó + él a sí mismo
e) di + a él + lo
f) escribe + a él
g) lee + a nosotros
h) explica + a ellos
i) viste + a ti mismo
j) míra + a él
7. Forma los adverbios que resultan de la fusión de estas palabras:
a) torpe + mente
b) pronta + mente
c) fuerte + mente
d) útil + mente
e) fácil + mente
f) rápida + mente
g) veloz + mente
h) limpia + mente
i) inútil + mente
j) difícil + mente
8. En las siguientes oraciones se han omitido todas las tildes. Colócalas en las palabras que las reclaman. Presta especial atención
a los compuestos.
a) Prometieronle los amigos compañia y paciencia, pero a la hora de
la verdad dieronle soledad e intransigencia.
b) Absurdamente resulto un enigma lo escuchado en esa conversacion y diose media vuelta con direccion a su casa.
c) Resulto ser un examen teorico-practico que comunmente se desarrolla para quienes deben aplicar correctamente el codigo de
transito.
d) El jugador franco-hungaro fue fichado por el club Real Madrid.
e) Las palabras que tienen una silaba se llaman monosilabas.
64
CAPÍTULO 2
Practica la lectura
Te invitamos a disfrutar de los poemas que te regalamos a continuación de los autores Rafael María de Mendive y Gabriel de la
Concepción Valdés.
”La gota de rocío”17
¡Cuán bella en la pluma sedosa de un ave,
O en pétalo suave,
De nítida flor,
Titila en las noches serenas de estío
La diáfana gota de leve rocío
Cual vívida estrella de un cielo de amor!
El álamo verde que el aura enamora,
El sauce que llora,
El verde palmar,
El mango sombroso, la ceiba sonante,
Cual fúlgido rayo de níveo brillante
La ven en sus hojas inquieta temblar.
Resbala entre rosas tan rápida y leve,
Tan frágil y breve,
Tan blanca y sutil,
Cual son de la vida los sueños de amores,
Y el beso de almíbar que en copa de flores
Nos brinda gozosa la edad infantil.
Acaso de un ángel la lágrima sea
Que amor centellea
Con luz celestial,
La gota de aljófar de un niño que llora.
La perla más blanca que vierte la aurora
Y lleva en sus alas el suave terral.
17
Tomado de: https://www.poeticous.com/rafael-maria-de-mendive/
la-gota-de-rocio?locales
65
ESPAÑOL Y LITERATURA
¡Soñando ternezas gallarda hermosura
El cáliz apura
De aromas y miel;
Y el lago sus ondas azules levanta,
El cisne se queja de amores y canta,
Y todo en la tierra respira placer!
¡Oh noche! ¡Oh misterio de eterna armonía!
¡Oh dulce poesía
De sueño y de paz!
¡Poema de sombras, de nubes y estrellas,
De rayos de oro, de imágenes bellas
Suspenso entre el cielo, la tierra y el mar!
¡Oh! ¡Cómo gozoso en las noches de Mayo
Al trémulo rayo
De luna gentil,
Sentado en el tronco de un sauce sombrío
Tras gota apacible de suave rocío
Pensé de mi madre las huellas seguir!
¡Y allí con mis versos, en paz deleitosa
Mis hijos, mi esposa,
Mis libros y Dios,
He visto las horas rodar sin medida,
Cual rueda esa perla del cielo caída
Temblando en el cáliz de tímida flor!
¡Feliz si, muriendo, mis tristes miradas
De llanto bañadas
Se fijan en ti!
¡Feliz si mi lira vibrante y sonora,
Cual cisne amoroso, con voz gemidora
Su queja postrera te ofrece al morir…!
¡Tú, al menos, podrías en gélida losa
Con luz misteriosa
66
CAPÍTULO 2
Mi nombre alumbrar;
Y el ave sedienta verá con ternura
De un pobre poeta la lágrima pura,
Allí sobre el mármol tranquila brillar…!
”El juramento”18
A la sombra de un árbol empinado
Que está de un ancho valle a la salida,
Hay un pequeño arroyo que convida,
A beber de su líquido argentado.
Allí fui yo por mi deber llamado
Y haciendo altar de tierra endurecida
Ante el sagrado código de vida
Extendidas mis manos he jurado:
Ser enemigo eterno del tirano,
Manchar si me es posible mis vestidos
En su execrable sangre, por mi mano,
Derramarla con golpes repetidos,
Y morir a las manos de un verdugo,
Si es necesario por romper el yugo.
Ambos poemas se inscriben en el género lírico. Reflexiona sobre la
anterior afirmación.
Observa las estructuras métricas y estróficas en cada poema. ¿Qué características los distinguen?
Lee expresivamente estos poemas para que los compartas con tus compañeros en el aula y con la familia.
18
Tomado de: https://rescatadosdelfuego.blogspot.com/2016/05/
el-juramento-por-gabriel-de-la.html?m1
67
CAPÍTULO 3
Cecilia Valdés, de Cirilo Villaverde:
un cuadro de la sociedad cubana
del siglo xix
“El hombre no tiene ningún derecho especial,
porque pertenezca a una raza u otra:
dígase hombre y ya se dicen todos los derechos”.19
José Martí
3.1 La narrativa cubana del siglo xix
Fig. 13 Cuba colonial en el siglo xix
19
Cintio Vitier: “Mi raza”, Cuadernos martianos II, Ed. Pueblo y Educación, La Habana,
2007, p.17.
68
CAPÍTULO 3
En este capítulo se inicia el estudio de la narrativa cubana del siglo xix.
En la primera mitad de dicho siglo surge en Cuba una corriente literaria
que se denomina la novela antiesclavista cubana, con el aporte de
obras que no encuentran similitud en otras literaturas de nuestra América
en aquella misma época.
Estos escritores revelaron con mayor o menor crudeza y valentía el
problema de la esclavitud. Es cierto que ellos no declaran con claridad
objetivos abolicionistas, se limitan a presentar los conflictos, las confrontaciones raciales de aquella sociedad esclavista.
Varias de ellas no pudieron publicarse en Cuba cuando fueron concluidas. Menos oportunidades hubieran tenido para pasar por la rígida
censura colonial si abiertamente hubiesen proclamado la necesidad de
eliminar aquel terrible sistema que constituía la fuente de riqueza de
aquellos propietarios de haciendas y plantaciones de azúcar.
En la segunda mitad del siglo xix, la narrativa cubana fue encaminándose cada vez más decididamente por la senda realista, al punto de que
sus obras más logradas constituyen en ocasiones verdaderos documentos
de valor inapreciable para la comprensión plena del proceso evolutivo del
pensamiento político y de las costumbres del pueblo cubano.
Como consecuencia del agudizamiento de las contradicciones en el
seno de la sociedad y del paulatino despertar de la conciencia nacional,
la actitud de los escritores se hace cada vez más radical y se enfocan día a
día con mayor rigor crítico en los problemas nacionales. Muestra de ello
es la novela Cecilia Valdés, verdadero centro de la obra narrativa de Cirilo
Villaverde, escritor más representativo de la literatura cubana realista del
siglo xix.
La trama romántica de la novela, que describe el ambiente colonial
cubano de principios del siglo xix, con sus injusticias, es la excusa para
realizar una denuncia social y condenar la esclavitud y las diferencias de
oportunidades entre la clase dominante blanca y la de los pobres, mestizos, libertos y esclavos.
Junto con Ramón de Palma, Cirilo Villaverde es el iniciador de la novela cubana y su máximo representante en este siglo xix. Además de recoger
y salvar textos valiosos que no vieron la luz fuera de las publicaciones
periódicas, se hace un inventario crítico de estas primeras narraciones en
69
ESPAÑOL Y LITERATURA
que se mezclan la leyenda, la tradición, el relato histórico, el cuadro costumbrista, y se pone en evidencia un aire de familia, un recorrido de gran
utilidad para medir el itinerario estético de Villaverde, o lo que equivale
decir: la evolución de la novela cubana desde sus inicios.
La temática antiesclavista queda reducida a un planteamiento
de tipo moral, no social como la situación de los esclavos productores
del dulce alimento, donde se disminuyen los maltratos a que estaban
sometidos y la implacable explotación que padecían aquellos indefensos
seres humanos considerados como cosas o mercancías, piezas de ébano
y sacos de carbón.
Fig. 14 Alameda de Paula
Fig. 15 La Habana colonial del siglo xix
70
CAPÍTULO 3
3.2 Cirilo Villaverde, representante genuino
del género narrativo en Cuba en el siglo xix
Fig. 16 Cirilo Villaverde
De la historia
Cirilo Villaverde de la Paz, periodista, novelista, maestro, traductor y escritor,
estuvo implicado primero en la corriente del anexionismo y sirvió después
de 1868 a la causa independentista. Nació el 28 de octubre de 1812 en el
Ingenio Santiago, Pinar del Río.
Estudió filosofía en el Seminario San Carlos y dibujo en la Academia San
Alejandro. En 1834 recibió el título de Bachiller en Leyes.
Fue maestro en el Colegio Real Cubano y en el de Buenavista. Comenzó
a publicar la revista Miscelánea de útil y agradable recreo en la que aparecieron sus novelas El ave muerta, La peña blanca, El perjurio y La cueva
de Taganana.
Asistió a las tertulias literarias de Domingo del Monte y continuó publicando sus narraciones y trabajos críticos en diferentes publicaciones
periódicas.
Autor de la famosa novela Cecilia Valdés o La Loma del Ángel, Villaverde fue
uno de los iniciadores de la producción de este género literario en Cuba y
se ubica entre los más célebres escritores cubanos de todos los tiempos.
Por su participación en la conspiración de Trinidad y Cienfuegos fue detenido en 1848 y condenado a presidio. Al año siguiente, pudo escapar
y trasladarse a Nueva York, donde trabajó como secretario de Narciso
López hasta la muerte de este. Se afirma que junto con él contribuyó a
la realización de la bandera de la estrella solitaria, diseñada por Miguel
Teurbe Tolón. En Nueva York fue colaborador y más tarde director del
71
ESPAÑOL Y LITERATURA
periódico separatista La Verdad. En Nueva Orleans publicó El Independiente.
Al año siguiente formó parte de la Sociedad Republicana de Cuba y Puerto
Rico, colaboró en Cuba literaria.
Al estallar la Guerra de Independencia en 1868, se sumó a la junta revolucionaria establecida en Nueva York.
Tradujo al español diferentes obras. Escribió, además, cuentos y relatos, dirigió
y colaboró en numerosas publicaciones en Cuba y el extranjero. Entre sus
obras se encuentran también La joven de la flecha de oro (1840), El penitente (1844), Dos amores (1858) y Excursión a Vuelta Abajo (1891).
Falleció el 23 de octubre de 1894 en Nueva York, Estados Unidos, donde
vivió emigrado largo tiempo.
3.2.1 Un cuadro costumbrista de la sociedad del siglo xix:
Cecilia Valdés
Fig. 17 Portada de una edición de la novela Cecilia Valdés
o La Loma del Ángel
Cecilia Valdés20
(fragmentos)
Primera parte
Capítulo II
Sola soy, sola nací,
Sola me tuvo mi madre,
Sola me tengo de andar,
Como la pluma en el aire.
20
C. Villaverde: Cecilia Valdés. Ed. Pueblo y Educación. La Habana, 2018.
72
CAPÍTULO 3
[...] Era su tipo el de las vírgenes de los más célebres pintores. Porque a
una frente alta, coronada de cabellos negros y copiosos, naturalmente ondeados, unía facciones muy regulares, nariz recta que arrancaba
desde el entrecejo, y por quedarse algo corta alzaba un sí es no es el
labio superior, como para dejar ver dos sartas de dientes menudos y
blancos. Sus cejas describían un arco y daban mayor sombra a los ojos
negros y rasgados, los cuales eran todo movilidad y fuego. La boca
tenía chica y los labios llenos, indicando más voluptuosidad que firmeza
de carácter. Las mejillas llenas y redondas y un hoyuelo en medio de la
barba, formaban un conjunto bello, que para ser perfecto sólo faltaba
que la expresión fuese menos maliciosa, si no maligna.
De cuerpo era más bien delgada que gruesa, para su edad antes
baja que crecida, y el torso, visto de espaldas, angosto en el cuello y
ancho hacia los hombros, formaba armonía encantadora, aun bajo sus
humildes ropas, con el estrecho y flexible talle, que no hay medio de
compararle sino con la base de una copa. La complexión podía pasar
por saludable, la encarnación viva, hablando en el sentido en que los
pintores toman esta palabra, aunque a poco que se fijaba la atención,
se advertía en el color del rostro, que sin dejar de ser sanguíneo había
demasiado ocre en su composición y no resultaba diáfano ni libre.
¿A qué raza, pues, pertenecía esta muchacha? Difícil es decirlo. Sin
embargo, a un ojo conocedor no podía esconderse que sus labios rojos
tenían un borde o filete oscuro, y que la iluminación del rostro terminaba en una especie de penumbra hacia el nacimiento del cabello. Su
sangre no era pura y bien podía asegurarse que allá en la tercera o
cuarta generación estaba mezclada con la etíope.
Pero, de cualquier manera, tales eran su belleza peregrina, su alegría
y vivacidad, que la revestían de una especie de encanto, no dejando al
ánimo vagar sino para admirarla y pasar de largo por las faltas o por las
sobras de su progenie. Nunca la habían visto triste, nunca de mal humor,
nunca reñir con nadie; tampoco podía darse razón cierta dónde moraba ni de qué subsistía. ¿Qué hacía, pues, una niña tan linda, azotando
las calles día y noche, como perro hambriento y sin dueño? ¿No había
quien por ella hiciera ni rigiera su índole vagabunda?
Entre tanto la chica crecía gallarda y lozana, [...] inspiraba sospechas y
temores, si no compasión a algunas viejas; que sus gracias nacientes
73
ESPAÑOL Y LITERATURA
y el descuido y libertad con que vivía, alimentaban esperanzas de bastardo linaje en mancebos corazones, que latían al verla atravesar la
plazuela del Cristo, cuando a la carrerita y con la sutileza de la zorra
hurtaba un bollo o un chicharrón a las negras que de parte de noche
allí se ponen a freírlos; o cuando al descuido metía la pequeña mano en
los cajones de pasas de los almacenes de víveres en las esquinas de las
calles; o cuando levantaba el plátano maduro, el mango o la guayaba
del tablero de la frutera; [...] que todas éstas eran travesuras dignas de
celebración en una niña de su edad y parecer.
Su traje ordinario, no siempre aseado, consistía en falda de zaraza,
sin más pañizuelo ni otro calzado que unas chancletas, las cuales
anunciaban de lejos su aproximación, porque sonaban mucho en las
banquetas de piedra de las pocas calles que entonces tenían tales
adornos. Llevaba también el cabello siempre suelto y naturalmente
rizado. El único ornamento de su cuello era un rosarito de filigrana,
especie de gargantilla, con una cruz de coral y oro pendiente, memoria
de la madre cara y desconocida.
A pesar de aquella vida suya y de aquel traje, parecía tan pura y linda,
que estaba uno tentado a creer que jamás dejaría de ser lo que era,
cándida niña en cabello que se preparaba a entrar en el mundo por
una puerta al parecer de oro, y que vivía sin tener sospecha siquiera de
su existencia. Sin embargo, las calles de la ciudad, las plazas, los establecimientos públicos, como se apuntó más arriba, fueron su escuela,
y en tales sitios, según es de presumir, su tierno corazón, formado
acaso para dar abrigo a las virtudes, que son el más bello encanto
de las mujeres, bebió a torrentes las aguas emponzoñadas del vicio,
se nutrió desde temprano con las escenas de impudicia que ofrece
diariamente un pueblo soez y desmoralizado. ¿Y cómo librarse de
semejante influjo? ¿Cómo impedir que sus vivarachos ojos no viesen?
¿Que sus orejas siempre alerta no oyesen? ¿Que aquella alma
rebosando vida y juventud no se asomara antes de tiempo a los ojos
y a los oídos para juzgar de cuanto pasaba en su derredor, en vez
de dormir el sueño de la inocencia? ¡Bien temprano, a fe, llamó a
sus puertas la legión de pasiones que gastan el corazón y abaten las
frentes más soberbias…!
[...]
74
CAPÍTULO 3
Capítulo IV
Traen el pensamiento lleno de impudicia, y lo
derraman en torpes mil escandalosas
voces, que inficionan el viento y
altamente publican lo que aman.
González Carvajal
[...] Nuestra atención la atraía por completo un baile de la clase baja
que se daba en el recinto de la ciudad por la parte que mira al Sur. La
casa donde tenía efecto, ofrecía ruin apariencia, no ya por su fachada
gacha y sucia, como por el sitio en que se hallaba, el cual no era otro
que el de la garita de San José, opuesto a la muralla, en una calle honda
y pedregosa. Aunque de puerta ancha con postigo, no formaba lo que
se entiende en Cuba por zaguán, pues abría derecho a la sala. Tras ésta
venía el comedor con el correspondiente tinajero, armazón piramidal
de cedro, en que persianas menudas encerraban la piedra de filtrar, la
tinaja colorada barrigona, los búcaros, de una especie de terra cota y
las pálidas alcarrazas de Valencia, en España. Al comedor dicho daba la
puerta lateral del primer aposento, ocupado en su mayor parte por dos
órdenes de sillones de vaqueta colorada, una cama con colgaduras de
muselina blanca y un armario, a que dicen en la Habana escaparate.
Otros cuartos seguían a ése, atestados de muebles ordinarios, y paralelo a ellos un patio largo y angosto, también obstruido en parte por
el brocal alto de un pozo cuyas aguas salobres dividía con la casa contigua, terminando cuartos y patio en una saleta atravesada y exenta.
En esta última se hallaba una mesa de regular tamaño, ya vestida y
preparada con cubiertos como para hasta diez personas; algunos
refrescos y manjares, agua de Loja, limonada, vinos dulces, confituras,
panetelas cubiertas, suspiros, merengues, un jamón adornado con lazos de cintas y papel picado, y un gran pescado, nadando casi en una
salsa espesa de fuerte condimento. En la sala había muchas sillas ordinarias de madera arrimadas a las paredes, y a la derecha, como se entra
de la calle, un canapé, con varios atriles de pie derecho por delante.
Aquél, a la sazón que principia nuestro cuento, le ocupaban, hasta siete negros y mulatos músicos, tres violines, un contrabajo, un flautín,
un par de timbales y un clarinete. El último de los instrumentos aquí
mencionados se hallaba a cargo de un mulato joven, bien plantado y
75
ESPAÑOL Y LITERATURA
no mal parecido de rostro, quien, no obstante, sus pocos años, dirigía
aquella pequeña orquesta.
Ése se veía de pie a la cabeza del canapé por el lado de la calle. Sus
compañeros, casi todos mayores que él, le decían Pimienta, y ya fuese
un sobrenombre, ya su verdadero apellido, por éste lo designaremos de
aquí adelante. Su mirada distraída y aun sombría, no se apartaba de la
puerta de la calle, como si esperase algo o a alguien, en los momentos
de que hablamos ahora…
[...]
Segunda parte
Capítulo VI
¡Hola! del bergantín.
—¿Qué dirá?
—¿Cómo se llama?
—El Condenado.
—¿De dónde procede?
—De Sarrapatan.
—¿Qué carga trae?
—Sacos vacíos.
[...] Dadas las nueve de la mañana, entró don Cándido Gamboa por el
zaguán de su casa. Parecía cariacontecido, cansado y sudoso, no ya por el
calor, que no dejaba de sentirse, aunque estábamos a fines de octubre, sino
por la agitación de las primeras horas del día y los pensamientos que ocupaban su espíritu. Sin reparar en su esposa, que inquieta le aguardaba junto a
la mesa del comedor [...]
—¿Qué hace? —le preguntó entrando don Cándido, sin darle los buenos
días, acaso porque aquél era uno de los peores de su vida. [...]
—Deje Vd. eso de la mano, que no precisa, y vamos a lo que importa.
Reventos, ahora mismo se pone Vd. la chaqueta y se va corriendo al
baratillo de Suárez Argudín en el portal del Rosario, y recoge Vd. cuantas
camisas de listado y pantalones de rusia tenga hechos, y le dice Vd. que
los cargue en cuenta. Probable es que no tenga cuanto se necesita, cuatrocientas mudas, pero él puede completar el número en los otros baratillos
de los paisanos. Mas en caso que ni así se consignen todas, trescientas,
76
CAPÍTULO 3
doscientas cincuenta, doscientas, las que se puedan... ¿Qué remedio? Si no
salvamos tantos, salvamos cuantos.
—¿Cuántos qué? —preguntó Reventos, demasiado curioso para dejarlo
para luego.
—Bultos, hombre, bultos, —repuso brevemente don Cándido—. ¿No
sabe Vd. que ha llegado el «Veloz»?
—¿Sí? A fe que no lo sabía.
—Pues ha llegado, mejor dicho, lo han traído al puerto. El número fijo
a bordo no se sabe todavía. Las escotillas están clavadas, y dice el capitán
Carricarte que, aunque embarcó sobre quinientos, con el largo viaje y la
atroz caza que le han dado los ingleses, se le han muerto algunos y tenido
que echar al agua..., muchos, vamos, la broza por fortuna. ¿Está Vd.? Ahora
bien, tome las mudas de ropa, forme tres o cuatro líos, según; los conduce
Vd. en un carretón al muelle de Caballería, frente a Casa Blanca, y se los
entrega al patrón del guadaño «Flor de Regla». Vd. le conoce.
[...] El Mayordomo ido, de seguidas entró doña Rosa en el escritorio [...]
—¿Qué ocurre, Gamboa? Ahí va Reventos que se desnuca y tú aquí
inquieto. Di, por caridad, ¿qué pasa?
—Lo de siempre, hija; que si seguimos como vamos, todavía los pícaros
de los ingleses han de causar la ruina de este hermoso florón de S. M. C.
el rey, que Dios guarde.
—No me digas.
—Como lo oyes, porque si los ingleses no nos dejan importar los brazos
que nos hacen tan suma falta, no sé con qué ni cómo vamos a elaborar el
azúcar. Sí, esto se lo lleva Barrabás, no me canso de decirlo.
—Tal es mi tema, Cándido; pero al grano.
—Al grano. Esta mañana a las siete señaló el Morro buque inglés de
guerra a sotavento. Nos hallábamos en el muelle varios [...] A poco el
Morro señaló presa y media hora después se presentó en la boca del puerto
la corbeta inglesa «Perla», su comandante, el Lord Pege o Pegete, según nos
dijeron después los que desde la Punta oyeron la contestación que dio el
práctico al vigía de señales. ¿Cuál te figuras que era la presa?
—¿El bergantín «Veloz»?
—El mismo, Rosa; con casi todo el cargamento a bordo.
—Luego se ha salvado el cargamento. ¡Qué bueno!
—¿Salvado? —repitió don Cándido con amargo acento—. Pluguiera a
Dios. Desde el punto que nuestro bello bergantín entra aquí como presa...
—Están perdidos barco y cargamento, ¿no? ¡Sería una gran desgracia!
77
ESPAÑOL Y LITERATURA
[...]
—¡Ah! Cándido, no te hagas ilusiones. Tú y tus amigos abrigan esperanzas, yo no. Cuando los ingleses agarran, no sueltan, tenlo por seguro.
Cada vez me parecen más odiosos esos judíos protestantes. Vea Vd., ¿quién
los mete en lo que no les va ni les viene? Yo me hago los sesos agua y no
atino a comprender por qué se ha de oponer Inglaterra a que nosotros
traigamos salvajes de Guinea. ¿Por qué no se opone también a que se traiga
de España aceite, pasas y vinos? Pues hallo más humanitario traer salvajes
para convertirlos en cristianos y hombres que vinos y esas cosas que sólo
sirven para satisfacer la gula y los vicios.
[...]
Cerró la noche de nuevo, el «Veloz» se hizo mar afuera y luego viró
con ánimo de meterse en Cojímar, en Jaimanitas, en Banes, en el Mariel, en
Cabañas, en el primer puerto sobre el cual le amaneciese… Vio entonces
Carricarte que no podía escapar sino a milagro, por lo que resolvió jugar el
todo por el todo. Dio orden, pues, de despejar el puente, a fin de facilitar
la maniobra y aligerar el buque lo que se pudiese, y como lo dijo lo hizo. En
un santiamén fueron al mar los cascos del agua de repuesto, no poca jarcia
y los fardos que había sobre cubierta...
—¿Los bozales quieres decir? ¡Qué horror! —exclamó doña Rosa, llevándose ambas manos a la cabeza.
—Pues es claro, —continuó Gamboa imperturbable—. ¿Tú no ves que
por salvar ochenta o cien fardos iba a exponer su libertad el capitán,
la de la marinería y la del resto del cargamento, que era triple mayor en
número? Él obró arreglado a sus instrucciones: salvar el barco y los papeles
a toda costa…
¡Pues no faltaba otra cosa! Eso sí, dice Carricarte, y yo lo creo, porque él
es mozo honrado y a carta cabal, que en la hora del mayor peligro solo tenía
sobre cubierta los muy enfermos, los enclenques, aquellos que de todos
modos morirían, mucho más pronto si los volvían al sollado donde estaban
como sardinas, porque fue preciso clavar las escotillas.
—¡Las escotillas! —repitió doña Rosa—. Es decir, las tapas de la bodega del buque.
De manera que los de abajo a estas horas han muerto sofocados.
¡Pobrecitos!
78
CAPÍTULO 3
—¡Ca! —dijo don Cándido con el más exquisito desprecio—. Nada de
eso, mujer. Sobre que voy creyendo que tú te has figurado que los sacos de
carbón sienten y padecen como nosotros. No hay tal. Vamos, dime, ¿cómo
viven allá en su tierra? En cuevas o pantanos. Y ¿qué aire respiran en esos
lugares? Ninguno, o aire mefítico. ¿Y sabes cómo vienen? Barajados, quiere
decir, sentados uno dentro de las piernas de otro, en dos hileras sucesivas,
cosa de dejar calle en el medio y poder pasarles el alimento y el agua. Y no
se mueren por eso. A casi todos hay que ponerles grillos, y a no pocos es
fuerza meterlos en barras.
—¿Qué son barras, Cándido?
—¡Toma! ¿Ahora te desayunas? El cepo, mujer.
—No me quedaba que oír.
—A todo esto y mucho más da lugar la persecución arbitraria de los
ingleses. El único sentimiento de Carricarte ahora es que con el afán y la
precipitación de limpiar el puente, echaron al agua los marineros una muleque de doce años, muy graciosa, que ya repetía palabras en español y que
le dio el rey de Gotto a cambio de un cuñete de salchichas de Vich, y dos
muleques de siete a ocho años que le regaló la reina del propio lugar por
un pan de azúcar y una caja de té para su mesa privada.
—¡Ángeles de Dios! —volvió a exclamar doña Rosa sin poder contenerse. Y reflexionando que acaso no estaban bautizados, añadió—: de
todos modos, esas almas...
—Y dale con creer que los fardos de África tienen alma y que son
ángeles. Ésas son blasfemias, Rosa; —la interrumpió el marido con
brusquedad—. Pues de ahí nace el error de ciertas gentes... Cuando el
mundo se persuada que los negros son animales y no hombres, entonces
acabará uno de los motivos que alegan los ingleses para perseguir la
trata de África. Cosa semejante ocurre en España con el tabaco: prohíben su
tráfico, y los que viven de eso, cuando se ven apurados por los carabineros,
sueltan la carga y escapan con el pellejo y el caballo. ¿Crees tú que el tabaco tiene alma? Hazte cuenta que no hay diferencia entre un tercio y un
negro, al menos en cuanto a sentir.
No había similitud ninguna en el ejemplo aducido, tampoco tiempo para
discutir, porque en aquella sazón se presentó Tirso en la puerta del escritorio
y dijo que el almuerzo estaba listo.
[...]
79
ESPAÑOL Y LITERATURA
Capítulo VII
Por lo cual deberían poner tasa los magistrados, a quien toca,
a la codicia de los mercaderes, que ha introducido en Europa,
y no menos en estas Indias, caudalosísimos empleos de
esclavos, en tanto grado, que se sustentan de irlos a traer
de sus tierras, ya por engaño, ya por fuerza, como quien va
a caza de conejos o perdices, y los trajinan de unos puertos
a otros como holandas o cariseas.
Fr. Alonso de Sandoval
[...] No venía, sin embargo, dispuesto don Melitón a satisfacer de plano
la ansiedad de sus señores. Creía, por el contrario, que acababa de vencer
una gran dificultad, más que había alcanzado una hazaña; y, como hombre
de poco seso, se daba importancia inmerecida. Después de ir y venir arriba
y abajo del escritorio recogiendo papeles, arreglando las plumas de ave
en el tintero, abriendo y cerrando gavetas, se volvió para don Cándido y
su esposa, que seguían sus movimientos, no poco disgustados, y dijo: [...]
—Pues, señor, me parece, sí, me parece que todo ha salido a pedir de
boca. [...]
—Pues el señor don José ni me hizo caso, sino que le dijo de muy mal
humor a don Liberato: —Despache Vd. a ese mozo y no permita que me
molesten. Al punto nos pusimos a revolver los entrepaños y las cajas, y con
mucho trabajo conseguimos tres líos de mudas de ropa, de cincuenta pares
cada uno. No eran bastantes.
Corrí al baratillo de Mañero, donde solo había treinta mudas... [...]
—Eso es, —dijo don Cándido en tono de aprobación.
—Pues es claro, —añadió el mayordomo satisfecho—. Para ciertas
gentes no hay mejor lenguaje. Mas aquí no pararon mis trabajos. Llegados
al muelle, allí estaba el botero. ¿Sabe Vd. que el hombre es listo? En un
santiamén descargamos el carretón y luego dimos con los líos en el bote.
Tomé el timón bajo la carroza, y a viaje. Viramos, y en poco más que lo
cuento nos pusimos en Casa Blanca, a vela y remo. Opuesto estaba el
famoso bergantín sobre las anclas y con la proa para Regla, tan ufano y
orgulloso cual si libre cortara las aguas del océano y no se hallara cautivo de
los perros ingleses. En la cubierta se paseaban varios soldados de marina,
algunos de los cuales me pareció que no eran de los nuestros; pero alcancé a ver al cocinero Felipillo hacia popa, quien no tardó en conocerme y
80
CAPÍTULO 3
hacerme señas de que no atacara por el costado de estribor, sino por el de
babor, hacia la parte de tierra. Así se hizo, corriendo a un largo la vuelta de
Triscornia, y luego virando por redondo a ganar la popa del bergantín, bajo
la cual nos acoramos, y como quien no quiere la cosa, bonitamente fuimos
metiendo lío tras lío por un ventanillo, donde el cocinero los recibía con
toda seguridad.
—¡Vamos! —exclamó don Cándido en un arranque de entusiasmo,
rarísimo en sujeto tan grave—. Esa sí que estuvo buena. ¡Magnífico!, don
Melitón. Ya se puede dar por seguro que al menos se salvará una buena
parte del cargamento y habrá para cubrir los gastos. No todo se ha perdido. Hecho, hecho.
Bien quisiera doña Rosa participar de la alegría y entusiasmo de su marido; pero sucedía que ella no entendía jota del bien que pudiera traer a la
salvación del cargamento del bergantín «Veloz», el hecho de haber introducido a hurtadillas por un ventanillo de popa, las mudas de ropa nueva
compradas por Melitón en los baratillos de los portales de la plaza Vieja.
Así es que se contentó con mirar primero a uno y luego al otro de sus interlocutores, como si les pidiera una explicación. Entendiólo así Gamboa,
porque continuó con la misma animación:
—Ciego el que no ve en día tan claro. Rosa, ¿no comprendes que si
vestimos de limpio los bultos pueden pasar por ladinos, venidos de..., de
Puerto Rico, de cualquier parte, menos de África? ¿Estás? No todo se ha de
decir. Estos son secretos..., porque..., hecha la ley, hecha la trampa. Reventos
—agregó con volubilidad—, que le den de almorzar. Rosa, a Tirso que le
sirva el almuerzo... Debe traer hambre canina, y además, quizás tenga que
volver a salir. Por lo que a mí toca, a la una debo estar en casa de Gómez,
quien me espera en compañía de Madrazo, de Mañero... Vaya (empujando
suavemente por el hombro a su mayordomo), despache.
—Corriendito, —contestó él—. No necesito que me rueguen. Apuradamente, tengo un hambre que ya... ¿Pues no ando de ceca en meca desde
las nueve de la mañana? Ya, ya... Se la doy al más pintado. Lo extraño sería
que no sintiese una gazuza, que ya...
Hacia el medio día, don Cándido, que había hecho venir al barbero para
que le afeitase, estaba listo para salir, [...]
—¡A la Punta! —fue lo único que dijo en su voz bronca al viejo
calesero Pío. [...]
81
ESPAÑOL Y LITERATURA
Mientras esto pasaba en medio del pórtico, arrimado a una de las macizas y gruesas columnas, se veía un grupo compuesto de una negra y cuatro
niños de color, el mayor de doce años de edad, la menor una mulatica de
siete, todos cosidos a la falda de la primera, la cual tenía la cabeza doblada sobre el pecho y cubierta con una manta de algodón. Enfrente de este
melancólico grupo se hallaba un negro en mangas de camisa, y a su lado un
hombre blanco, vestido decentemente, quien leía en voz baja de un legajo de
papeles abiertos, que a guisa de libro sostenía en ambas manos, y el primero
repetía en voz alta, concluyendo siempre con la fórmula:
—Se han de rematar: este es el último pregón. ¿No hay quien dé más?
Cada una de estas palabras parecía herir, como con un cuchillo, el corazón
de la pobre mujer, porque procuraba ocultar la cabeza más y más bajo los
pliegues del pañolón, temblaba toda y se le cosían a la falda los hermosos
niños. Llamó el grupo o la escena aquella la atención de Mañero, se la
indicó con el dedo a Gómez, y le dijo al paño: —¿Ves? Farsa, farsa. El remate ya está hecho aquí (señalando entonces para una de las covachuelas
a su derecha). Pero, tate, —agregó dándose una palmada en la frente y
tocándole después en el hombro a Madrazo, que iba por delante al par
de Gamboa—, ¿pues no es esa negra la María de la O de Marzán que tú
tenías hace tiempo en depósito judicialmente? Yo que tú la remataba con
sus cuatro hijos. Dentro de unos pocos años valen ellos cuatro tanto lo que
te cuesten con la madre ahora.
—¿Qué sabes tú si no la ha rematado ya? —observó Gómez
con naturalidad.
—¿Interesa a ustedes el asunto? —dijo Madrazo desazonado, contestando a Gómez y a Mañero.
—Me intereso por ti y por la mulatica—, repuso este último con malicia,
dándole un buen codazo a su compañero—. La madre de los chicos es
excelente cocinera, lo sé por experiencia propia, y luego la chica... Sobre
que se me figura mucho a su padre.
—A Marzán querrás decir —dijo Madrazo.
—¡Bah! No. ¿Cuánto tiempo hace del pleito de Marzán con don Diego
del Revollar y del depósito de los negros del primero en tu ingenio de Manimán? —preguntó Mañero con aparente sencillez.
—Cerca de ocho años, —dijo Gómez—. Marzán es curro, y del Revollar
montañés como nosotros, y siempre han vivido como perro y gato en sus
cafetales del Cuzco.
82
CAPÍTULO 3
—No creo que hace tanto tiempo —interpuso Madrazo.
—Sea como fuere —continuó Mañero—, el caso es que la chicuela esa de
padre blanco y madre negra no tiene arriba de siete años de edad y... No
continuó Mañero, porque en aquel instante se acercó a Madrazo un hombre
sin sombrero, le tocó en el brazo, le llamó por su nombre y le atrajo a
una de las covachuelas de que antes hemos hablado. Madrazo, con la mano
abierta, indicó a sus amigos que le esperaran, y desapareció entre la multitud de gente, casi toda a pie, que llenaba la pieza.
—¿No se los decía? —añadió Mañero hablando con Gómez y Gamboa—.
Madrazo ha hecho el remate de María de la O con sus cuatro hijos, uno de
los cuales, o el diablo me lleve o es la mismísima efigie del rematador, y
el pregón no ha sido una farsa para guardar las apariencias y mostrar
imparcialidad con el amigo Marzán. Al fin tiene entrañas de padre y se
porta como buen amo: no habrá extrañamiento ni dispersión de la familia.
[...]
Capítulo VIII
Hecha la ley, hecha la trampa.
Proverbio castellano
Mira, como se sabe, hacia la plaza de Armas o el Este el frontispicio del palacio de la capitanía general de Cuba. La entrada es amplia,
especie de zaguán, con cuartos a ambos lados, cuyas puertas abren al
mismo, y sirven, el de la izquierda para el oficial de guardia, el de la derecha para cuartel del piquete. Los fusiles de los soldados descansaban
en su astillero, mientras la centinela, con el arma al brazo, se paseaba por
delante de la puerta.
Tenía Mañero formas varoniles, maneras distinguidas, y vestía traje de
etiqueta, como que debía presentarse con decencia ante la primera autoridad de la Isla. No era, pues, mucho tomarle, a primera vista, por un gran
personaje. Además, habiendo servido en la milicia nacional durante el sitio
de Cádiz por el ejército francés en 1823, había adquirido aire militar, al que
daba mayor realce el cabo de una cinta roja con crucecita de oro, que solía
llevar en el segundo ojal del frac negro. Luego que Madrazo se reunió con
sus amigos, Mañero se volvió de pronto, y a su cabeza marchó derecho a la
entrada del palacio.
83
ESPAÑOL Y LITERATURA
Reparó entonces en él la centinela, cuadróse, presentó el arma y gritó:
—¡La guardia! El excelentísimo señor intendente.
[...] Mucho se alegró don Cándido Gamboa de encontrarse un conocido en el grupo de los cortesanos que venían a saludar al Capitán General
en su gallería del patio de la Fuerza. El aspecto de ese sujeto no prevenía
nada en su favor, porque sobre ser de baja estatura y raquítico, llevaba la
cabeza metida entre los hombros, tenía la cara larga y el color aceitunado,
como la persona muy biliosa, siendo su desaliño general, casi repugnante.
En sus ojos chicos y de hondas cuencas había, sin embargo, bastante para
redimir las faltas y las sobras del cuerpo y del semblante, había fuego e
inteligencia. Al saludarle don Cándido, le dio el título de doctor.
—¿Cómo está Vd.? —contestó él en voz chillona y risa que bien pudiera
llamarse fría.
Para ello tuvo que levantar la cabeza, porque su interlocutor le sacaba
dos palmos, por lo menos, de altura.
—Bien, si no fueran los trotes en que sin quererlo me veo ahora metido.
—Y ¿qué trotes son ésos? —preguntó el doctor como por mero
cumplimiento.
—¡Toma! ¿Pues no sabe Vd. que los perros de los ingleses nos acaban de apresar un bergantín bajo los fuegos del torreón del Mariel, como
quien dice en nuestras barbas, so pretexto de que era un buque negrero,
procedente de Guinea? Pero esta vez se han llevado solemne chasco: el
bergantín no venía de África, sino de Puerto Rico, y no con negros bozales,
sino ladinos.
—¡Qué me dice Ud.! Nada sabía. Bien que con los enfermos, no tengo
tiempo aun para rascarme la cabeza, cuánto más para averiguar noticias
que no me tocan de cerca. Aunque si he de decir a Vd. la verdad, si a alguno le causa perjuicio el celo exagerado de los ingleses es a mí, pues harta
falta me hacen brazos para mi cafetal del Aguacate.
—¿Y a quién no le hacen falta? Eso es lo que todos los hacendados
necesitamos, como el pan. Sin brazos se arruinan nuestros ingenios y cafetales. Y tal parece que es lo que buscan esos judíos ingleses, que Dios
confunda. ¿No le parece a Vd., doctor, que el capitán general, sobre este
punto es de la misma opinión que nosotros?
—¡Hombre! Acerca de este particular no le he oído expresarse.
—Ya, pero pudiera ser que Vd. le hubiese oído declamar...
84
CAPÍTULO 3
—¿Contra los ingleses? —interpuso el doctor—. Mucho que sí.
Por cierto que Tolmé le carga y a duras penas le sufre sus impertinencias
y desmanes.
—Eso, eso, —repitió Gamboa alegre—. No en vano se dice que Vd.
tiene vara alta con S. E.
—¿Sí? ¿Tal se corre? —dijo el doctor con muestras de que la especie
halagaba no poco su vanidad—. Es cierto que le merezco a S. E. una buena
voluntad y aun distinción; pero nada de extraño tiene, porque yo soy el
médico de él y de su familia desde que vinieron de España, y por otra
parte, es cosa sabida su llaneza. Me distingue bastante, mucho.
—Lo sé, lo oigo repetir a distintas personas, y por lo mismo estaba
pensando, me ocurre, mejor dicho, que, como Vd. se prestase a ejercer
su influjo, todavía podríamos jugarle una buena pasada a los ingleses y
dejarlos con tamaño palmo de narices. Estoy seguro que tampoco le pesaría
a Vd., amigo doctor, el darnos la mano en este aprieto.
—No lo entiendo, Explíquese Vd., don Cándido.
—Hágase Ud. el cargo, doctor, que la expedición apresada por los ingleses, salvada íntegra, nos vale a nosotros, los dueños de ella, por lo bajo
dieciocho mil onzas de oro, libres de polvo y paja. En caso de perderse
la mitad, todavía nos deja una ganancia líquida de nueve mil, que no es
ningún grano de anís. Conque vea Vd. si podemos ser liberales con el que
nos ayude. Escogería Vd. Mismo media docena de mulecones entre la
partida, que es de lo mejor que viene de la costa de Gallinas, y no le
costaría sino el trabajo de...
—Aún no entiendo jota, señor don Cándido.
—Pues me explicaré más. La expedición consta de unos quinientos
bultos, trescientos de los cuales es posible hacerlos pasar por ladinos
importados de Puerto Rico, habiéndose remitido a bordo, desde esta mañana, sobre cuatrocientos mudas de ropa de cañamazo. Ahora bien, si S. E.
es de parecer que tenemos necesidad de brazos para cultivar los campos, y
que no debe permitirse que los ingleses destruyan nuestra riqueza agrícola, es claro que, como haya quien le hable y le pinte bien el caso, no podrá
menos de ponerse de nuestra parte. Una palabra suya al señor don Juan
Montalvo, de la comisión mixta, bastaría a decidir el pleito en favor nuestro;
y ya ve Vd. si nos sería fácil ser liberales con... Además, cinco o seis bozales no
van a ninguna banda, ni nos harían más ricos ni más pobres a nosotros los
armadores, que por todos somos ocho... ¿Comprende Vd. ahora mi idea?
85
ESPAÑOL Y LITERATURA
—Claro que sí. Cuente Vd. con que pondré de mi parte cuanto esté en
mi mano, aunque no me estimula tanto la oferta de Vd. como el deseo de
servirle y de contribuir al castigo de la ambición y malas intenciones de los
ingleses. Supongo que Vd. viene a hablar con S. E. sobre el asunto.
—Si, vengo a eso con mis amigos Gómez, Mañero y Madrazo. Creo que
Vd. los conoce.
—Conozco de oídas a Madrazo, cuyo ingenio de Manimán está en la
misma jurisdicción de Bahía Honda que mi cafetal del Aguacate.
—Pues bien, ellos y los otros interesados estarán y pasarán por todo
lo que yo acuerde con Vd. Si Vd. cree que S. E. acepte un regalito de unos
cuantos centenares de onzas...
—Deje Vd. eso a mi cargo. Yo sé como entrarle a S. E. Le hablaré esta
noche misma. Véanle Vds. primero. Y ahora que me acuerdo, ¿qué se hizo
de la chica aquella…?
—¿Cuál? No atino —dijo Gamboa poniéndose colorado.
—Pobre memoria tiene Vd., según parece. Bien que de eso hace ya
algún tiempo, pero Vd., estaba muy interesado, pues me recomendó mucho
la asistencia de la chica.
—Ya ése es otro cantar... En Paula...
—¿Cómo en Paula? ¿Enferma?
—Peor que eso, doctor. Creo que ha perdido el juicio sin remedio.
—¡Qué me cuenta Vd.! ¿Tan joven?
—No tanto.
—Jovencita, digo. Veamos, ¿qué tiempo hace? Dieciséis o diecisiete
años. Fue en 1812 o 1813. Sí, estoy seguro. No puede ser más joven.
—¿Pues no se refería Vd. a la madre?
—Pregunto por la chica, la que conocí en la Real Casa Cuna. Prometía ser
un pimpollo cuando grande.
—Ya, acabáramos para mañana. El enredo nace de que tengo por chica
cualquier moza, como sea de pocos años, y la madre, en rigor, no pertenece a esa categoría.
—Recordará Vd. —dijo el doctor— que yo no curaba a la mujer que Vd.
dice, sino Rosaín, aunque me consultó varias veces el caso. No tenía idea de
que la enferma del callejón de San Juan de Dios tuviese nada que ver con la
chica de la Real Casa Cuna. Ahora me desengaño. Padecía de fiebre puerperal en combinación con una meningitis aguda...
86
CAPÍTULO 3
En este punto, Gamboa cortó bruscamente la conversación y volvió a
reunirse con sus amigos, y Mañero le preguntó: [...]
Sonrióse el General Vives [...] y añadió con cierta severidad de tono y
de semblante:
—Reconozco, señores, la injusticia y los daños que nos ocasiona un
tratado por el cual se concede a Inglaterra, la enemiga natural de nuestras
colonias, el derecho de visita sobre nuestros buques mercantes; pero
los ministros de S. M. en su alta sabiduría tuvieron a bien aprobarlo y a
nosotros, leales súbditos, sólo nos toca acatar y obedecer el mandato
del augusto monarca Q. D. G. Y se me figura, señores, que si Vds. están
dispuestos a respetar el tratado, no lo están ni poco ni mucho a cumplirlo.
En vano me hago de la vista gorda respecto de lo que Vds. hacen día tras
día (señores, cuando hablo así no me refiero a Vds. personalmente, sino
a todos los que se ocupan en la trata de África), que según va la cosa, no
pararán hasta meter sus expediciones en Banes, en Cojímar, en los Arcos de
Canasí y aun en este mismo puerto. En vano he hecho cerrar y derribar los
barracones del Paseo, que Vds. no escarmientan y siguen introduciendo
sus bozales en esta plaza, persuadidos, sin duda, que no hay mejor mercado para esa mercancía. En tal momento no se acuerdan Vds. del pobre
capitán general, contra quien el cónsul inglés endereza sus tiros, porque
no bien entra aquí un saco de carbón, como Vds. dicen, cuando él lo huele
y viene hecho un energúmeno a desahogar conmigo su mal humor.
¡Ea! Vayan Vds. con Dios y otra vez sean más prudentes [...]
Lo mismo digo a Vds. no se metan en las garras de los ingleses y salvarán sus expediciones, ni comprometan la honra del capitán general. La
prudencia es la primera de las virtudes en el mundo. [...]
Tercera parte
Capítulo III
¡Dulce Cuba!, en tu seno se miran
en el grado más alto y profundo,
las bellezas del físico mundo,
los horrores del mundo moral.
José María Heredia
87
ESPAÑOL Y LITERATURA
Llaman Vuelta Abajo o Vuelta Bajo en la isla de Cuba, a aquella región
que cae a la parte poniente del meridiano de La Habana, y que, principiando en las cercanías de Guanajay, termina en el cabo de San Antonio.
Se ha hecho famosa por el excelente tabaco que se produce en las fértiles
vegas de sus numerosos ríos, principalmente sobre la vertiente meridional
de la cordillera de los Órganos. [...] El color del suelo, sus elementos componentes, la vegetación, el clima y el género de cultivo en general son del
todo diferentes. [...]
Al borde de esta precipitosa rampa se desplega ante los ojos del viajero un cuadro inmenso, magnífico, que no hay lienzo que le contenga,
ni ojos humanos que le abarquen en toda su grandeza [...] Y hemos dicho aparente llanura, porque de hecho es una serie sucesiva de valles
transversales, estrechos y hondos, formados por otros tantos riachuelos,
arroyos y torrentes que descienden de las laderas septentrionales de los
montes y, después de un curso torcido y manso, se pierden en las grandes
e insalubres cuencas paludosas del Mariel y de Cabañas.
A la vista del grandioso cuadro, Isabel, que era artista por sentimiento
y que amaba todo lo bueno y bello en la naturaleza, mandó parar los caballos a los bordes de la rampa y echó pie a tierra, sin aguardar a que se
aceptara la proposición por sus compañeros [...]
Para mayor novedad y encanto, se ofrecía allí la vida bajo sus formas
más bizarras: bullía materialmente el bosque vecino con todos los insectos
y pájaros casi que cría la prolífica tierra cubana. Todos a una zumbaban,
silbaban o trinaban entre el sombrío ramaje o la espesa yerba, y hacían
concierto tal y tan armonioso como no podrán jamás hacerlo los hombres
con la voz ni los instrumentos músicos.
No hay paridad ninguna en la fisonomía del país visto por ambos
lados de las montañas. Por el del sur, la llanura con sus cafetales, dehesas y
plantaciones de tabaco, continúa casi hasta el extremo de la Isla y es lo más
ameno y risueño que puede imaginarse. Al contrario, por el lado del norte,
en el mismo paralelo se ofrece tan hondo, áspero y lúgubre a las miradas
del viajero, que cree pisar otra tierra y otro clima. Ni porque está ahora
cultivado en su mayor parte hasta más allá de Bahía Honda, se desvanece
esa mala impresión. Quizás porque sus labranzas son ingenios azucareros,
porque el clima es sin duda más húmedo y cálido, porque el suelo es
negro y barroso, porque la atmósfera es más pesada, porque el hombre
88
CAPÍTULO 3
y la bestia se hallan ahí más oprimidos y maltratados que en otras partes
de la Isla, a su aspecto sólo la admiración se trueca luego en disgusto y la
alegría en lástima.
Tal, poco más o menos, sintió Isabel en presencia de aquel pedazo de
la famosa Vuelta Abajo. Sus puertas, que eran de hecho las alturas en que
se hallaban detenidos los viajeros, no podían ser más espléndidas; podían
calificarse de doradas. ¿Pero qué pasaba por allá abajo? ¿Sería aquélla la
morada siquiera de la paz? ¿Habría dicha para el blanco, reposo y contentamiento alguna vez en su vida para el negro, en un país insalubre y
donde el trabajo recio e incesante se imponía como un castigo y no como
un deber del hombre en sociedad? ¿A qué aspiraba ni qué podía esperar
tanto ser afanoso cuando pasado el día y venida la noche se entregaba
al sueño que Dios, en su santa merced, concede a la más miserable de sus
criaturas? ¿Ganaba alguno, entre tanto trabajador, el pan libre y honradamente para sostener una familia virtuosa y cristiana? Aquellas fincas
colosales que representaban la mayor riqueza en el país, ¿eran los signos
del contento y de los puros placeres de sus dueños? ¿Habría dicha, tranquilidad de espíritu para quienes a sabiendas cristalizaban el jugo de la caña
miel con la sangre de millares de esclavos?
Y la ocurrió naturalmente que si se casaba con Gamboa, tarde que temprano tendría que residir por más o menos tiempo en el ingenio de La
Tinaja, adonde ahora se dirigían en son de paseo. Naturalmente también,
se agolparon a su mente, como en procesión fantástica, los rasgos principales de su breve existencia. Recordó su estada en el convento de las monjas
Ursulinas de La Habana, donde en medio del silencio y de la paz se nutrió
su corazón de los principios más sanos de virtud y caridad cristiana. Como
en contraste recordó la muerte de su piadosa madre; la orfandad en que
quedó sumida; su desolación y hondo pesar; los días serenos e iguales que
después había venido pasando en el cafetal La Luz, bello jardín, remedo del
que perdieron nuestros primeros padres, acariciada por sus más allegados
e idolatrada por sus esclavos como no lo fue reina alguna sobre la tierra.
Recordó, en fin, la situación aflictiva en que dejó a su padre, achacoso y ya
entrado en años, el cual no aprobaba del todo aquel viaje, tal vez porque
podía ser el preludio de separación más grave y prolongada.
Brevísimos fueron el silencio y recogimiento de la joven; pero tan
intensa, tan viva su emoción, que no pudo evitar se le llenaran de
89
ESPAÑOL Y LITERATURA
lágrimas los ojos. Leonardo se hallaba a su lado, teniendo por la brida
el brioso caballo, y ya por divertirla de sus tristes ideas, ya por echarla
de cicerone, comenzó a describir los puntos culminantes del magnífico
panorama que tenían a la vista. Había pasado él varias veces por aquellos
lugares; conocía a palmos el terreno que pisaba y quería dar muestras a
las amigas de su buena memoria.
—El primer ingenio a nuestros pies, —dijo—, es el de Zayas. Los árboles
de esta parte de la loma nos impiden ver las fábricas, pero aquéllos son sus
últimos cañaverales [...]
—Poco a poco, Leocadio, —dijo Isabel en llegando a lo más agrio de la
cuesta—. No había visto yo camino más pendiente.
Cabalgaba Leonardo al estribo derecho del carruaje, y dijo en son de
broma:
—¿Es Isabel la que habla? La creía yo más guapa que eso.
—Si se figura Vd. que tengo miedo —repuso ella prontamente—, se
engaña de medio a medio. No temo ni pizca por mí, temo por los caballos.
Mire Vd. el de barras: la carga es mucha y la bajada precipitosa; se ha bañado en sudor, y estoy esperando verle caer y rodar. Sí, mejor será apearnos
para Leocadio.
[...] Aquel era el ingenio de La Tinaja, y Leonardo Gamboa, que servía
de guía, se las mostró a sus amigos con cierto sentimiento de orgullo. [...]
Adelantóse Leonardo para ver por qué no se hallaba en su puesto el negro
guardiero y abría la talanquera. Con tal objeto, plantó su caballo ante
la única entrada del bohío, e inclinando el cuerpo, trató de registrar el
interior. Inútil trabajo: la puerta o boca era muy estrecha y baja, y más allá
de dos pies del umbral no podían penetrar ojos humanos, no tanto por la
viva claridad del día afuera, cuanto por la densa nube de humo de leña que
ardía dentro y no tenía otro medio de escape que ese.
—No veo nada y dudo que haya alma viviente en el bohío —dijo
Gamboa hablando con las señoras en el quitrín, parado en medio del
camino—. ¡Maldito negro!
—Tal vez duerme —dijo Isabel.
—Si no es el sueño de la muerte —repuso Gamboa—, juro que no le
salva nadie de un bocabajo.
—¿De qué se trata? —preguntó Meneses—. ¿De abrir la talanquera?
Yo abriré y no perderé el casamiento por eso.
90
CAPÍTULO 3
—No harás tal —replicó Leonardo colérico—. No lo consiento.
—Bien —sugirió Isabel con su voz argentina y dulce—. Abrirá el
calesero; los caballos están harto cansados para echar a correr.
Leocadio, apéate.
—No, no, Isabel, —replicó Leonardo, cada vez más colérico—. Tampoco
puedo consentir en eso, no debo consentirlo. Si el guardiero está vivo
abrirá la talanquera, que para eso y para más le han puesto ahí.
Sacó el reloj y añadió enseguida:
—Ya han dado las doce, hora en que sueltan la negrada para que coma.
Si hubiéramos llegado aquí un poco antes, habríamos oído la campana del
ingenio. Apostaría a que el taita guardiero se ha metido en el cañaveral
para verse con alguna de sus carabelas. ¡Por Dios vivo que la paga! Nada, no
está en parte alguna. ¡Caimán! ¡Caimán! —gritó a todo torrente.
Los montes del rededor fueron los únicos que le devolvieron
el eco de sus voces con temblor continuado, hondo y siniestro; y luego
empezó a ladrar un perrillo dogo dentro del bohío. Ahí está el guardiero,
pensó el joven, y se hace el dormido para no tomarse el trabajo de abrir la
talanquera. —Lo haré salir a patadas —agregó alto, dando un puñetazo en
el pomo de la silla. Echó pie a tierra sin más demora y se metió en el bohío,
teniendo siempre el caballo de la brida.
Muy mal sonaron estas palabras y aquellos juramentos en los oídos de
la modesta Isabel, aun cuando para no avergonzar a su amigo ni irritarle
más contra el pobre esclavo, se guardó de representarle lo absurdo y aun
el riesgo de su final propósito, si a posta éste se escondía por tener oculto
algún compañero en el bohío o por otra causa cualquiera. Afortunadamente, nada de eso ocurría.
En aquel mismo instante las señoras del carruaje, Meneses y el calesero a caballo oyeron un ruido de ramas en el bosque vecino, agitadas por
una persona o animal que se abría paso con alguna dificultad, y después
apareció en la orilla un negro anciano, mal vestido, con un gorro de lana en
la cabeza, un palo largo y nudoso en la mano, que le servía de apoyo, tal
vez para no besar la tierra con la frente, pues tenía el cuerpo hecho un arco
por la edad, por los trabajos o por la costumbre inveterada de vivir en casas
de techo bajo. Echó de ver a los viajeros apenas salió del bosque, porque
se detuvo un momento indeciso del partido que debía tomar, y en soltando
entre las altas yerbas algo que brillaba a los rayos del sol y parecía botella
91
ESPAÑOL Y LITERATURA
u otra vasija por el estilo, después continuó andando derecho al carruaje
por la parte opuesta al bohío.
[...] Lo probable es que el infeliz esclavo no tuviese noticias de que
aquellas personas eran esperadas en el ingenio, ni que entre ellas viniese
guiándolas su joven amo. A derechas no le conocía tampoco. Pero al notar
que se le venía encima a todo correr, y que gritaba: —¡Ah, perro! ¡Ahora lo
verás!, no pudo desconocerle ni dejar de caer de rodillas a los pies del caballo,
quien, conteniéndose y todo, le echó a rodar con el solo bote del pecho.
El susto de las señoras fue grande. Rosa hizo una exclamación de horror;
doña Juana repitió: —¡Jesús! ¡Jesús!, e Isabel medio que se incorporó en el
asiento, sacó el brazo fuera del carruaje y dijo más indignada que asustada:
—¡No le mate, Leonardo!
—Agradecer debe que están Vds. delante, —dijo Leonardo—; de otro
modo me parece que le mataba. Tan indignado me siento contra él.
—¡Ah, mi suamito! —exclamó el viejo incorporándose trabajosamente
hasta ponerse otra vez de rodillas, como humildísimo pecador en presencia
de su airado juez.
—¿Dónde te habías metido, perro brujo? —le preguntó el joven, y sin
aguardar por la respuesta continuó preguntando o diciendo—: ¿Qué hacías en
el monte? ¿Por qué no estabas en tu bohío? ¿A que habías ido a cambalachar
por aguardiente con el tabernero del pueblo la raspadura que robas en el
ingenio? Sí, sí. Lo juraría.
—¡No, mi suamito, no siñó, sumercé! ¡Caimán no roba rapaúra! ¡Caimán
no bebe aguardiente!
—¡Cállate, perro viejo! Anda, corre a abrir la talanquera. ¿No corres
todavía? ¿No sabes correr? Ya haré que el mayoral te avive un poco con el
cuero. ¡Anda! ¡Vuela!... —y trató de pegarle (sin alcanzarle por fortuna) un
puntapié en la cabeza desde el caballo.
Parecía ser el guardiero hombre de más de sesenta años de edad. Tenía
al menos encanecida la cabeza, y aun la escasa barba, que le cubría el labio
superior, señal segura de vejez en las gentes de su raza. A unos brazos
desproporcionadamente largos y huesosos unía dedos crispados, cual si padeciese lepra; ojos chicos de expresión hosca y triste, nunca más triste que,
cuando después de abierta la talanquera, echó una mirada a las señoras
del quitrín y pareció rogarles le protegieran de la cólera de su amo.
92
CAPÍTULO 3
Pasado el primer momento de irritación y de ceguedad, comprendió
este que había mostrado demasiado apasionamiento y bastante grosería
delante de señoras que, además de hallarse bajo su protección, iban a disfrutar de su hospitalidad en el ingenio. El caballo había sido más generoso
que él puesto que, pudiéndolo, no atropelló al esclavo cuando le halló
postrado en su camino. Tuvo vergüenza Gamboa de su conducta, pero muy
soberbio para reconocer su falta y enmendarla con la franqueza que demandaba el caso, se limitó a referir los rasgos principales de la vida del guardiero,
por supuesto, calumniándole de paso.
—No se figuren Vds. —dijo— que el taita Caimán es lo que parece, un
viejo inerme y manso o esclavo leal y humilde. Han de saber Vds. que el
sobrenombre que lleva no se lo han puesto a humo de paja; es lo más
astuto, maligno, con ribetes de taimado que existe; ni tan ignorante que
no practique ciertas artes, que le dan importante consideración entre los
suyos. Pasa por brujo y por hacerse invisible cuando le conviene o se halla
en peligro. Construye ídolos y encantos que tienen propiedades mágicas en
ciertos casos. Nadie diría que ve, oye ni entiende, y sin embargo, tanto de
día como de noche nada ni nadie se le escapa; y sabe, como el caimán, hacerse el dormido, para asegurar mejor la presa. La juventud la ha pasado
en el monte huido, y en sus repetidas fugas ha visitado todos los palenques del Cuzco y hecho amistad con los negros cimarrones más famosos
de la Vuelta Abajo. Ahora está muy viejo para tales trotes, y, en consideración
a haber sido uno de los fundadores del ingenio de La Tinaja, el único que
sobrevive de los que tumbaron aquí los primeros palos, mamá hizo que lo
pusieran de guardiero, y le conserva en ese puesto contra la opinión de los
empleados que conocen su historia y sus malas mañas. Cuando quiere o le
conviene no le gana a vigilante ni el perro más fino. Puede decirse que es
libre: cría gallinas, engorda todos los años uno o dos cochinos que vende y
entierra el dinero en alguna parte, y posee una yegua, en la cual puede dar
vueltas de noche a los linderos de la finca. Pero como digo, es muy taimado
y maligno, y apostaría cualquier cosa que no se hallaba lejos del bohío y de
su puesto sin algún objeto doloso y reprobado a la mira. Por el cañaveral se
ve con sus compañeros del ingenio; por el monte, sólo con los cimarrones o
con los taberneros del pueblo para cambiar azúcar por tabaco, aguardiente
u otra cosa por el estilo.
[...]
93
ESPAÑOL Y LITERATURA
Capítulo IV
Lo más negro de la esclavitud
no es el negro.
José de la Luz y Caballero
Bajo más de un concepto era una finca soberbia el ingenio de La
Tinaja, calificativo que tenía bien merecido por sus dilatados y lozanos
campos de cañamiel, por los trescientos o más brazos para cultivarlos,
por su gran boyada, su numeroso material móvil, su máquina de vapor
con hasta veinticinco caballos de fuerza, recién importada de la América
del Norte, el costo de veinte y tantos mil pesos, sin contar el trapiche
horizontal, también nuevo, y que armado allí había costado la mitad de
aquella suma.
Don Cándido, con el cura, el capitán y el mayoral del potrero, para
digerir mejor la comida y saborear sus olorosos tabacos, daban cortos
paseos y conversaban en una cabeza del portal. El primero, sobre todo,
aprovechó la ocasión de tomar algunos informes, más imparciales que los de
su mayoral, acerca de las ocurrencias en la finca durante los quince o más
días que precedieron al de su llegada a ella. Con este motivo dirigió como
de paso varias preguntas a Moya, el cual, honrado con aquella distinción
por el amo del ingenio delante del cura y del capitán pedáneo, se apresuró
a contestarlas con lisura y no poca satisfacción. Por ejemplo, preguntado:
—¿No se ha sabido nada, Moya, acerca de los negros que se fugaron
la semana pasada? El mayordomo me ha dicho que son siete, entre ellos
una negra.
—Veríficamente, señor don Cándido, no se ha sabío naitica entre dos
platos —contestó.
—Pero, ¿se ha hecho alguna diligencia?
—¡Pues no, señor don Cándido! Se han registrao los montes de Santo
Tomás y los montes de La Angosta. En toas partes se han encontrao rastros
frescos, mas como los perros de don Liborio Sánchez no son buscaores sino
mordeores, aunque le tienen gran interés a los negros no han dao con ellos.
Y me se ha puesto que no han salío de los linderos del ingenio, porque no se
han juío en denantes y no saben andar por el monte. Con buenos perros ya
94
CAPÍTULO 3
se hubieran topao, segurito. ¡Ah! Dios me dé perros que huelan un negro
dende una legua...
—Por lo que a mí toca —dijo el capitán Peña cortándole la palabra a
Moya—, debo informar al señor don Cándido que he hecho en su obsequio
cuanto cabía en mis facultades. En efecto, apenas tuve aviso de la ocurrencia por parte que me dio su mayoral de Vd., don Liborio Sánchez, no perdí
tiempo en pasar atento oficio, valiéndome del correo de Bahía Honda, a
los señores don Lucas Villaverde y don Máximo Arosarena, inspectores en
San Diego de Núñez, de la partida que capitanea don Francisco Estévez,
que acaba de formarse por disposición de la Real Junta de Fomento, para
perseguir negros cimarrones en las jurisdicciones desde el muelle de Tablas
o el Mariel, Callajabos, Quiebrahacha, etc., hasta los límites occidentales
de Bahía Honda. [...]
—No me extraña la fuga de mis siervos —dijo don Cándido pensativo—. Ni son éstos los primeros negros que se me huyen. Ahí están, si no,
Chilala, José, Sixto, Juan, Lino, Nicolás, Picapica, etc., que no me dejarán
mentir. Esos, cuando no se hallan alzados en los montes, sufren, como ahora, una condena más o menos larga en la finca, y llevan grillos de doble
ramal, o arrastran cadena con maza. Goyo, o Caimán, el guardiero de la
talanquera en el camino de la Playa, se sabe que ha pasado su juventud
entre esas serranías que se ven desde aquí... Mas todos ésos son congo real,
congo loango o congo musundi, raza humilde, sumisa, leal, la más propia
para la esclavitud, que parece su condición natural. Solo tiene un defecto, eso sí, grave, capital; es la raza más holgazana que sale del África. Si
pudieran los congos vivir sin comer, no habría fuerzas humanas que les obligaran a doblar el lomo y trabajar. Serían capaces de pasarse la vida echados
panciarriba... Y por no trabajar, a menudo se huyen... Lo que me extraña
mucho, lo que no acierto a explicarme es el por qué han seguido el ejemplo
de los congos Pedro y Pablo carabalí, Julián arará, Andrés bibí, Tomasa
suama, Antonio briche ni Cleto gangá. Estos negros industriosos, incansables
para el trabajo, fuertes, robustos, formales, éstos no se fugan sin causa. No,
negros que siempre tienen tiempo para sus amos y para sí, que juntan dinero y a menudo se libertan, no se huyen por poca cosa. Son muy soberbios,
tal es su único defecto, para alzarse sin causa poderosa. Antes se ahorcan
que fugarse al bosque...
95
ESPAÑOL Y LITERATURA
—Si me es dado decir lo que pienso —terció en este punto el cura
modestamente—, mi opinión es que no debe esperarse de gente tan ignorante como son los negros, el que juzguen y actúen cual las criaturas
racionales. Sería excusado buscar la razón de sus alzamientos y delitos en
los instintos de la justicia y el derecho. No. La causa ha sido quizás la más
quimérica, la más absurda, la menos justificada... Es, sin embargo, coincidencia rara que a un tiempo se hayan alzado tantos negros y de aquellas
fincas precisamente que han cambiado de poco acá su sistema de moler
caña. ¿Será que esas estúpidas criaturas se han figurado que se les aumenta el trabajo porque en vez de moler con bueyes o mulas se muele con
máquinas de vapor? ¿Qué sabemos? Vale la pena investigarlo.
—Ya —dijo don Cándido, [...] El trato más que otra cosa tiene que ver
con la conducta de ciertos negros. Todos han nacido para la esclavitud, esa
es su condición natural; en su mismo país no son otra cosa que esclavos, o
de unos pocos amos o del demonio. Los hay, no obstante, que necesitan
rigor, mucho rigor, el látigo siempre encima para que trabajen; los hay que
por las buenas se saca de ellos cuanto se quiere.
[...]
Capítulo V
Limpio soy yo, y sin delito...
Por cuanto ha hallado
achaques contra mí,
por eso me ha tenido por
enemigo suyo.
Ha puesto en un cepo mis pies,
ha guardado todas mis sendas.
Job, XXIV
Mientras en un extremo del pórtico ocurría la escena trazada ya, tenía
lugar en el opuesto otra muy diversa. Formaban aquí grupo animado e
interesante las señoritas Ilincheta, junto con las dos más jóvenes de Gamboa,
rodeadas por el medio círculo de los caballeros que las galanteaban o admiraban. [...]
96
CAPÍTULO 3
—¿Qué quieres? —preguntó Adela bastante asustada.
—Su merced me dispense, niña. Venía por el médico. (No se veía por la
oscuridad y las faldas de las señoras interpuestas.)
—Y ¿quién eres tú?
—Soy la enfermera, criada de su merced.
—¡La enfermera! —repitió Adela sorprendida.
—Sí, niña, la enfermera María Regla. ¿Y su merced no es la niña Adelita?
—La misma que viste y calza.
—¡Ah! —exclamó la esclava, apretándole suavemente los pies a la joven, ya que no podía otra parte de su cuerpo—. Me lo decía el corazón. Ayer
la vi pasar por el batey desde la ventana de la enfermería. Quedé en dudas
de cuál sería mi niña, si la niña Carmen o su merced. ¡Cuánto ha cambiado!
¡Qué linda se ha puesto mi hija, Virgen Santa!
—Me lo decía el corazón, linda, mi hija, —remedó Adela—. Si soy tu
hija, si me quieres tanto, ¿por qué no has venido a verme? Te avisé con Dolores. ¿Por qué no saliste a hablarme? Me tienes muy brava.
—¡Ay! —exclamó la negra—. No me diga eso, niña, que me mata... Su
merced no iba sola.
—No. Iba con mamá, Carmen, la mujer de Moya y su cuñada Panchita.
¿Qué tenía eso de particular?
—Bastante, niña de mis ojos.
—Habla, explícate.
—No puedo ahora, niña mía.
—¡Qué! ¿Tú no piensas pedirle la bendición a mamá?
—Sí, niña. Debo, lo deseo en el alma, venía... Desde el punto que llegó
Señorita de La Habana, pensé correr y echarme a sus pies.
—¿Por qué no lo has hecho así? ¿Quién te lo ha impedido?
—Señorita misma.
—¿Mamá? No, no puede ser. Te engañas, sueñas, María de Regla.
—Ni me engaño, ni sueño, niña Adelita. ¡Ojalá! Señorita ha prohibido
que ponga los pies en esta casa.
—¿Cómo es que yo no sé nada de eso? ¿Quién te ha ido con semejante
cuento?
—No ha sido cuento, niña Adelita. Dolores me refirió una conversación
que Señorita tuvo con el amo sobre mí...
97
ESPAÑOL Y LITERATURA
—¿Ya lo ves? Dolores entendió mal. Mamá no está brava contigo. Y si
no, ahora mismo voy a averiguarlo.
—No lo haga, niña Adelita, no, por el amor de Dios, —replicó la esclava muy asustada, deteniendo a la joven por un canto del vestido—. Por sí,
o por no, será mejor que Señorita no me vea ahora. ¿Está ahí el médico?
—Pues yo quiero verte a solas. Arreglaremos el modo. Con Dolores te
avisaré. ¿Y para qué quieres al médico?
—Para un moreno que han traído del monte mordido por los perros.
—¡Mordido por los perros! —repitió Adela—. ¡Ay! Debe de ser muy
serio el caso cuando llaman al médico. ¡Si le habrán despedazado! Es probable. Esos perros son como fieras. ¡Qué horror, Dios mío! Mateu — añadió
en alta voz—, ahí le buscan.
Cosas bien extrañas en verdad empezaba Isabel a averiguar respecto de
la familia bajo cuyo techo se hallaba hospedada y del ingenio tan ponderado de La Tinaja. Interesada vivamente en la suerte de la enfermera, antigua
nodriza de su tierna amiga, ahora desterrada de la casa solariega, y conmovida, horrorizada con lo que había oído respecto del esclavo, mordido por
perros feroces, cosas todas inauditas para ella, no pudo ocultar Isabel, de
Leonardo, ni su intenso disgusto ni sus hondas emociones.
—¿Qué tienes? ¿Qué te ha dado? —le preguntó él.
—No sé, —contestó ella—. Me siento mal.
—Me pareció, —continuó Leonardo— que te había afectado el cuento
del negro herido. No seas boba. ¿Qué apostamos a que no ha sido mayor la
cosa? ¿A que no pasa de unos cuantos rasguños? Si conocieras a la enfermera pensarías como yo. Mamá no la puede ver por escandalosa. Ni hay
que dar nunca entero crédito a lo que dicen los negros. Todo lo exageran
y abultan.
—¿Qué fue, Adela? —preguntó doña Rosa desde su asiento oyéndola
llamar al médico.
La enfermera desapareció en un instante, y antes que Adela contestase a su madre se apareció el mayoral a caballo, precedido por sus dos
hermosos alanos, para dar cuenta en voz campanuda de todo lo que había
pasado. Era este hombre alto, enjuto de carnes, mas de recios miembros,
muy moreno de rostro, ojinegro, el cabello crespo y poblado de barba,
cuyas grandes patillas le cubrían ambos lados de la cara hasta tocar en los
ángulos de la boca, que por esto parecía más chica [...]
98
CAPÍTULO 3
Comenzó diciendo:
—Santas tardes tenga el señor don Cándido con toa la compaña. Yo
soy venío a partisipasle que han traío a Pedro brichi con algunas mordías. Se
arresistió y fue preciso atojarle los perros.
—¿Quién le ha capturado? —preguntó el amo con mucha calma.
—La partía de don Francisco Estévez, nombraa pa coger negros
cimarrones.
—¿Sabe Vd. dónde le han capturado?
—En los cañaverales de La Begoña, cerquitica de las sierras.
—¿Estaba él solo? ¿Y los compañeros?
—Naa se sabe de ellos, señor don Cándido, ni Pedro quie decislo tampoco. Me se figura que será preciso biraslo pa que cante. Por eso vengo a
donde el señor don Cándido pa que me diga qué hago con Pedro. Está muy
emperrao...
—Sí, señor don Cándido —continuó el mayoral—, ese negro está pidiendo cuero como los muertos misa.
Se sonrieron el cura y don Cándido, y éste dijo:
—A su tiempo, don Liborio, a su tiempo se maduran las uvas. Por lo
pronto no me parece conveniente azotarle. Se pondrá bueno de las mordidas, y entonces habrá lugar de castigarle por su falta, una de las más
graves que pueden cometerse en estas fincas. Alzarse, fugarse el esclavo,
privar al amo de sus servicios sin causa poderosa y bastante, por más o menos tiempo, es imperdonable [...]
—En aquel punto desfilaban en el batey del ingenio de La Tinaja, entre
la casa de vivienda y la de calderas, los trescientos y más esclavos de su
dotación, y el mayoral diciendo, «con licencia», fue a ponerse a su cabeza
para pasarles revista y darles las últimas órdenes por medio de los contramayorales, que eran también esclavos. [...] Uno llevaba grillete, del cual
pendía una cadena como de unos seis pies de largo, cuyo extremo inferior
iba engarzado al anillo de una masa férrea como pesa de reloj, la que, al caminar, era fuerza que llevara al brazo, so pena de que el roce de la argolla
moliera el hueso de la canilla, aunque se lo había abrigado con un trapo.
Este mismo se detenía de cuando en cuando y alzaba la voz en tono melancólico y timbre argentino, que resonaba por todas partes diciendo: «Aquí
va Chilala, cimarrón».
Penados o no, varones o hembras, todos traían algo a la cabeza, ya
haces de cogollo, ya de ramas de ramón de que tanto gustan las caballerías en
99
ESPAÑOL Y LITERATURA
Cuba, ora racimos de plátanos verdes o maduros, ora de palmiche para los
cerdos; este una calabaza, aquél un brazado de leña. Unos pocos, quince
o veinte, llevaban camisa y calzón de cañamazo, nuevos o de pocos meses de
uso y estaban enteros; el traje de los restantes se componía de harapos, a
través de cuyos agujeros se les veían las carnes negras y sin lustre. Ninguno
calzaba zapatos, uno que otro, abarcas de cuero sin curtir, ajustadas al pie por
cordones de majagua, bien de ariques de yagua que no son menos resistentes. Las hembras, de treinta a treinta y cinco por todas, sobre andar revueltas
entre los hombres, apenas se distinguían por otra cosa que por la especie
de saco talar de cañamazo con que se cubrían el cuerpo desde los hombros
hasta un poco más abajo de las rodillas, sin mangas; para que no faltase
nada a la tosca imitación de la túnica romana. Si así es como se ha razonado
con el esclavo en todos tiempos y países, ¿podría esperarse que fuesen una
excepción a esta regla general los señores del ingenio de La Tinaja?
Para el amo en general, el negro es un compuesto monstruoso de estupidez, de cinismo, de hipocresía, de bajeza y de maldad; y el solo medio de
hacerle llenar sin murmuración, reparo ni retraso la tarea que tiene a bien
imponerle, es el de la fuerza, la violencia, el látigo. El negro quiere por
mal, es dicho común entre los amos. Por eso, en concepto de estos, aquel
mayoral que no disimula ni perdona falta, que como rayo hiere al que delinque, que en todas ocasiones tiene entereza bastante y valor para «meter
en cintura» a gente tan perversa e ingobernable, ese es más meritorio, más
digno de consideración y respeto. Siempre se ha admirado más al inquisidor que más herejes mandaba al quemadero.
[...]
Capítulo IX
Por sorda y ciega haber sido
Aquellos breves instantes,
La mitad diera gustosa
De sus días miserables.
El duque de Rivas
Enseguida, la antigua nodriza continuó diciendo:
—Verá ahora la niña la causa verdadera del rigor con que he sido
tratada. Un día..., no me acuerdo bien, solo sé que hace mucho tiempo,
100
CAPÍTULO 3
después de la tormenta grande de Santa Teresa, o el año en que ahorcaron
a Aponte, me llamó el amo al comedor. Estaba solo, y me dijo:
«—María de Regla, como has perdido al chico y tienes buena y abundante leche, he pensado que debe aprovecharse. En tal virtud, te he
alquilado por medio del señor doctor don Tomás Montes de Oca, con un
amigo suyo para dar de mamar a una niña de algunos días de nacida. ¡Ea!
Conque estar lista para después de almuerzo».
«Después de almorzar, el amo salió y se metió en la calesa. Yo seguí
detrás de él para ir a pie. Pero me hizo subir y me sentó a su lado. Me
quedé sorprendida. ¡Sentarme el amo en los cojines de la calesa, cuando
los negros sólo se sientan en el pesebrón! Luego ordenó a Pío que arreara
para allá fuera. ¿Qué será? ¿Qué no será?, pensaba yo. Salimos por la puerta de Tierra, cogimos la calzada de San Luis Gonzaga todo derecho, y no
paramos hasta unas pocas casas de esquina del Campanario Viejo. Delante
de una de dos ventanas de hierro y zaguán, mandó a parar el amo junto a
otra calesa vacía que se hallaba a la puerta. Creí que allí vivía el médico o
el padre de la niña a quien iba a criar. El amo se apeó y me dijo: —Apéate.
Entró en el zaguán y yo atrás de él. Entonces vi que había un torno grande,
como para meter niños, en la pared de la derecha y que la vista del patio
la ocultaba un cancel alto, con una puerta en medio».
«Se paró el amo y me dijo bajito y muy serio: —María de Regla, llamarás a esa puerta, preguntarás por el señor doctor Montes de Oca y harás al
pie de la letra cuanto él te ordenare. Oye bien lo que voy a decirte. Cuidado como hables palabra con alma viviente de lo que aquí vieres, oyeres
o entendieres. Tampoco, mientras dure la lactancia (sí, lactancia dijo) de la
niña, pienses en ver a Dionisio ni a ningún otro de casa. Sobre todo, nadie
ha de saber por tu boca quiénes son tus amos ni quién te trajo a esta casa.
Para todo el mundo, ¿lo oyes?, vas a ser de aquí adelante sorda, muda y tonta respecto de mí, de Señorita, de la niña que has de criar y de las personas
que la rodearán en esta casa y en cualquiera otra a donde la llevaren, ¿me
has oído? ¿Me has entendido? ¡Eh! No te digo más. Llama».
«Allí me dejó el amo hecha un mar de confusiones. Aunque el amo se
retiró de prisa, no subió a la calesa hasta que vio que yo soné el aldabón y
abrieron la puerta. ¡Si se figuraría que me iba a huir! Me abrió una morena vieja, y en cuanto que puse el pie dentro, conocí donde me hallaba.
De todas partes oí llantos y chillidos de muchos niños. Me hallaba en la
Casa Cuna. Había de todo en ella, quiero decir, niños blancos y mulatos y
101
ESPAÑOL Y LITERATURA
crianderas casi todas negras como yo. No tuve que preguntar por el señor
de Montes de Oca, pues estaba en el comedor examinando un niño enfermo en los brazos de su criandera, y, sin más ni más, me dijo: —María de
Regla Santa Cruz, ¿eh? Antes que yo pudiera contestarle sí, señor, o no,
señor, me cogió por la muñeca, me tomó el pulso, me hizo sacar la lengua y
me abrió los párpados con dos dedos para ver el color de los ojos. Todo esto
callado o por señas. Luego me llevó al primer aposento. En el medio había
una camita de caoba tapada con un mantón o velo grande de punto blanco,
que el médico levantó con una mano, mientras que con la otra me señalaba para una niña blanca dormida entre pañales de holán batista, bordados
o con encajes anchos. ¡Qué lujos, niñas, qué lujos! Me quedé boba. Debían
ser muy ricos sus padres, más ricos que el Buey de Oro. El médico, con su
vocecita fañosa, me dijo: —Esta es la niña que vas a criar. Cuídala como si
fuera hija tuya, que no te pesará. Tú eres joven, eres buena y sana y debes
tener mucha leche. Ve la marca azul que tiene en el hombro izquierdo. No se
ha bautizado todavía».
Me hice cargo de la niñita y me propuse criarla como si fuera mi hija,
no tanto por la amenaza del amo como por la promesa del médico y
porque me pareció una divinidad. Me encantó. Mejorando los presentes,
no había visto niña más linda en la vida. Sólo podía compararse con su
merced cuando nació. Se parecía tanto a su merced entonces, que si vive y
no se ha descompuesto, es el mismo retrato de su merced. Ni jimaguas se
hubieran parecido más.
¡Qué blanca! —añadió la nodriza, trazando a grandes rasgos el retrato
de la chica en la Casa Cuna—. Blanca como coco, niñas: la cara redondita,
la barbita puntiaguda, la nariz afilada, la boca un botón de rosas, chiquita
y colorada. ¿Y los ojos? No me diga nada: hermosísimos; las pestañas, tamañas. No me cansaba de mirarla. Lo primero que hice en cuanto dispertó
fue registrarle los hombros para verle la marca. Tenía una media luna azul
pintada con aguja, salva sea la parte (sentando María de Regla la mano
abierta en el omóplato izquierdo), aquí...
Al principio la niña no quería darse conmigo: extrañaba el olor de la
madre o de la primera mujer que le dio de mamar. Los días que estuve en la
casa me trataron como una princesa... ¡Ah! ¡Qué cuidado tenían conmigo!
Eso sí, no me dejaban salir a la calle. El médico estuvo tres o cuatro veces a
ver a la niñita y él fue quien trajo al padre Manjón, cura de la Salud, para
102
CAPÍTULO 3
que la bautizara. Le pusieron por nombre Cecilia María del Rosario, de
padres no conocidos, y, por supuesto, Valdés.
—¡Cecilia Valdés! —repitió asombrada Carmen—. Ese nombre no
suena en mis oídos por la primera vez.
Confirmó Adela el parecer de su hermana, si bien ninguna de las dos
pudo recordar la época precisa, la ocasión ni el lugar. Con esto se despertó
más vivamente la curiosidad y el interés de las señoras.
—Por todas estas cosas —dijo la enfermera—, me pasó más de una
vez por la idea que podía ser el médico el padre de la niñita. Pero era
tan feo, niñas, tan feo, que me convencí que de él no podía nacer niña tan
preciosa, aunque la hubiese tenido con la misma diosa Venus. Unos pocos
días después de bautizada la niña vinieron a buscarla en un carruaje muy
lujoso, de orden del médico. Entramos en La Habana por la puerta de la
Muralla, dimos muchas vueltas y fuimos a parar a una casita del callejón de
San Juan de Dios. Al apearme le pregunté al calesero de quién era, y me
contestó: —De Montes de Oca, pero cuando le pregunté quién vivía en
aquella casita, echando a correr dijo: —Yo no sé.
Me recibió a la puerta una mulata gorda, bien vestida y hermosa.
Diciéndome: —Entra, María de Regla (sabía mi nombre), me arrebató a la
niña de los brazos y por poco se la come a besos. Esta es la madre, pensé
yo. Mas luego me desengañé que no lo era, pues siguió con la niña hasta
el segundo cuarto y se la presentó a otra mulata más joven, más bonita que ella, que se hallaba en una cama. —¡Charito! ¡Charito! —le dijo—.
¡Despierta! Alégrate. Mira a quien tienes aquí, a tu Cecilia. ¡Mira qué
linda está!
Aunque estaba pálida como muerta, casi desnuda, flaca, con el pelo
alborotado, se me dio aire a Cecilia, sí, se me pareció mucho a ella, me convencí de que era su madre. [...]
Fue a la esquina el médico, a poco volvió y comenzó a decir: —Don
Cán... —Calle, señor doctor —le atajó más azorada que nunca seña
Chepilla—. Calle, por vida suya, no diga más, yo sé su nombre y basta.
[...]
—¿Quién era el caballero de la esquina? —preguntaron a una Carmen
y Adela.
—Yo no lo sé verdaderamente, niñas mías —contestó titubeante la antigua nodriza—. No me atrevería a jurar que el médico dijo don Can. [...]
103
ESPAÑOL Y LITERATURA
—Tu temor es vano. ¿Qué puede sucederte? Tanto tiempo hace de lo
que vas a referir, que ya casi se ha olvidado. Además, el sospechar no es malo,
la sospecha es natural algunas veces.
—Pero, niña, su merced parece que se olvida que lleva siempre la de
perder el esclavo que sospecha de sus amos.
—¡Cómo! ¡Qué! —interrumpió a la negra, Carmen, visiblemente enojada—. ¿Acaso sospechas que fue papá?
—Yo no, niña de mi corazón —se apresuró a decir la antigua nodriza—.
Dios me libre de sospechar nada malo del amo. Me equivoqué, niña Carmita, se me trabucó la lengua. Yo no quise decir amos, yo quise decir
blancos. Los esclavos no deben pensar nada malo de los blancos. ¿Entiende
ahora la niña lo que quiero decir? [...]
Hubo un momento de silencio, si penoso para la narradora, mucho más
para Isabel, cuya viva imaginación traspasaba los límites del presente,
junto con los del lugar; y, atando cabos, veía, como a través de un cristal,
el cuadro nada limpio ni edificante de la familia con la cual iba a contraer
lazos que no se rompen sino con la existencia. Nada preguntó, no desplegó
los labios para hacer una exclamación o exhalar un suspiro; con lo que había
referido la negra tuvo bastante para adivinar lo demás. En el mismo caso no
se hallaban Carmen y Adela. [...]
—Vamos a ver, —volvió a la carga Adela con su voz melosa y persuasiva
expresión—. Di de una vez, ¿quién te figuras que fue el caballero que viste
por el postigo de la ventana?
—Voy a decirlo porque sus mercedes me lo exigen, no porque me sale
de adentro. Dios me castigue si digo mentira, y no me tome en cuenta
mis palabras si levanto un falso testimonio. Pero me figuré, niñas, que el
caballero que vi al postigo de la ventana besando a la niña era... el amo.
Se parecía mucho.
—¡Papá! —exclamaron a una, ahora indignadas, Carmen y Adela—.
Eso no puede ser. Te engañaron tus ojos. Papá no ha tenido que ver nunca
con mulatas y gente sucia.
—¡Mentira! —recalcó Carmen, que no sentía ningún género de consideración por María de Regla—. No fue papá. No, no, no. ¡Papá, tan serio,
tan caballeroso, noble por nacimiento y por carácter, papá besar a hurtadillas, desvivirse por una muchachuela de la Cuna, una mulatica quizás! ¡Es
imposible! Lo niego, lo rechazo con indignación. Si me lo juran por todos
los santos del cielo no lo creo.
104
CAPÍTULO 3
—Me engañé, niñas, —dijo la negra compungida—. Sus mercedes no
deben dar crédito a mis palabras. Me engañé, vi mal. Tomé a otro caballero por el amo. [...]
—Por supuesto, —dijo Carmen, en quien la diplomacia de ama empezaba a ejercer su imperio sobre la pasión de hija—. Por supuesto, tú
estabas equivocada. Papá el pobre papá, no ha tenido más arte ni parte en
ese enredo que el buen deseo de sacar al médico Montes de Oca de un
compromiso con un amigo suyo que necesitaba una negra para criar a una
niña ilegítima. [...]
—¡Mamá! —repuso Adela—, ella nos ha contado su historia y la
creemos inocente de todo cuanto la acusan. Oyéndola hemos llorado
como unas niñas.
—Inocente, tú —dijo doña Rosa con sarcasmo—, que has creído en sus
cuentos y lágrimas de cocodrilo. No ha nacido negra más hipócrita y maligna que esta. Me ha causado más disgustos que pasas tiene en la cabeza.
Nunca me ha dicho palabra de verdad; ha tratado siempre de engañarme
y me ha desobedecido muchas veces.
[...]
Cuarta parte
Capítulo VII
El mayor monstruo, los celos.
Calderón
—¿Qué enredo te traes tú con una muchachuela de los arrabales?
—le preguntó doña Rosa a su marido todavía en cama—. Di, contesta —
añadió codeándole por las espaldas, porque le pareció que se hacia el
sueco o el dormido.
—Yo no me traigo ni me llevo enredo con nadie, Rosa —contestó don
Cándido entre sueños.
[...] —No es cuento, es verdad. Tú has sacado de su casa a una muchacha
hace pocos días... El autor no es del caso. [...]
—Tu hijo, digo —continuó don Cándido sin turbarse—, estaba a punto
de cometer la mayor de las calaveradas que ha cometido hasta el presente.
105
ESPAÑOL Y LITERATURA
Me interpuse, porque al fin soy su padre, y evité la comisión... Tú no quieres
que le toquen a él, ¿qué otro recurso me quedaba sino tocarle a ella? Hete,
en resumen, el monto de mis andadas. [...]
—¿Qué infamia? Tú usas unas palabrotas... [...]
—Quizás hice lo mismo que él cuando mozo, peor no; al menos no me
remuerde la conciencia de haber corrompido a ninguna joven honesta o
de su casa. [...]
Supe que hacía grandes compras de muebles y de cachivaches caseros.
Ha debido gastar un dineral. ¿De dónde lo ha habido? ¿Ha contraído
deudas? ¿Le ha ganado al juego? O.…, ¿es que tú, tan bonaza como siempre,
le has facilitado los medios?
—Bueno está todo cuanto dices, mas estoy esperando que digas dónde
tienes oculta a la muchacha.
—En las Recogidas. Paréceme —agregó a la carrera, viendo que la
esposa callaba y se agitaba en el lecho—; paréceme que éste ha sido el
partido mejor y menos riesgoso que pudiera haberse escogido para salvar al
mozo del precipicio y a la moza de su ruina...
—Sí —dijo doña Rosa—; ¿te figuras que porque has metido a la muchacha en las Recogidas, ya todo quedó arreglado y concluido? Sábete
que no has conseguido nada. El niño ha tomado la cosa muy a pecho. Está
ciego de amor.
—¡Quiá! —exclamó don Cándido en tono despreciativo—. ¡Amor, amor!
Ni gota. Lo que siente ese mozo es hervor de la sangre, calentura de cabeza. Nada tiene que ver en ello el corazón. Se le pasará. Pierde cuidado.
[...] Para ayudarla en la ardua empresa, tres condiciones únicamente
exigió ella: una, que el hijo continuara los estudios hasta graduarse de
bachiller en leyes; otra, que se casara con Isabel Ilincheta a fin de año; y
la tercera, que aceptara, sin murmurar, el regalo del palacio que, con ese
preciso objeto, le hacía su padre. Todo lo prometió de plano Leonardo.
El primer paso dado fue el de solicitar los servicios de María de Regla,
aquella enfermera del ingenio de La Tinaja, cuya astucia y talento la madre
y el hijo reconocían de consuno, a pesar de la ojeriza con que la miraban.
Prestóse ella de la mejor gana, tanto porque estaba en su índole el papel de
conspiradora, cuanto que se prometía pagar con bienes los muchos males
recibidos de manos de los dos. De luego a luego comenzaron los trabajos
de zapa.
106
CAPÍTULO 3
Produjo una verdadera revolución la entrada de Cecilia en la casa de las
Recogidas. Su juventud, su belleza, sus lamentos, sus lágrimas, los motivos
mismos de su prisión, supuestos hechizos empleados para seducir a un joven
blanco de familia millonaria de La Habana, todo concurrió para inspirar
curiosidad, simpatía o admiración en las mujeres de varios colores y condiciones que cumplían términos más o menos largos de condena.
[...] Hasta la fecha presente, solo habían ingresado en el establecimiento a su cargo mujeres de baja extracción, viejas, feas y gastadas por los
vicios. En condiciones bien diferentes vino Cecilia a aumentar su número.
Tal vez había pecado; pero de seguro que no por vicio ni mala inclinación.
[...] María de Regla encontró a Cecilia en la misma posición en que
dijimos la había sorprendido el guardián días antes; sólo que esta vez no
la cubría el cabello aquella parte de la espalda que daba a la entrada de
la celda. Algo echó de ver ahí la antigua enfermera, que le llamó grandemente la atención.
—¡Jesús! —dijo—. ¿Qué veo? ¿Será posible que esta niña sea la misma
que yo sospechaba? ¡Qué cosas pasan en este mundo!
A aquella voz y aquellas incoherentes exclamaciones, levantó Cecilia la
cabeza y preguntó en tono desmayado y doliente:
—¿Qué quiere usted?
—Quiero que me diga su merced su nombre de pila.
—Cecilia Valdés.
—¡Jesús! —volvió a exclamar la negra—. ¡La propia que yo me imaginaba! Parece un sueño. ¿Sabe su merced quién le pintó esa media
luna? [...]
—Ésta no es pintura, es un lunar, mejor dicho, una marca que me ha
quedado ahí de resultas de un golpe recibido en mi niñez.
—No, si su merced es de verdad verdad la Cecilia Valdés que yo conozco, ese no es lunar, ni marca de golpe: es la media luna que la abuela de su
merced le pintó con aguja y añil, antes de echarla en la Real Casa Cuna. [...]
—Pues yo le di de mamar a su merced, primeramente, en la Real Casa
Cuna, y después, por cerca de un año, en casa de la abuela de su merced,
cuando ella vivía en el callejón de San Juan de Dios. Su merced ya hacía
peninos, y hablaba champurriado, no le digo más, en los días en que me la
quitaron de los brazos. ¡Ay! No sabe su merced las lágrimas y pesares que
me ha costado su crianza; no sólo a mí, también a mi marido. Sí, su merced
ha sido la causa primera y principal de nuestras desgracias.
107
ESPAÑOL Y LITERATURA
—¿Qué les ha pasado a Vds.?
—A mí me desterraron de La Habana habrá doce años, y mi marido
está preso en la cárcel. Le achacan la muerte del Capitán Tondá. [...]
—Mi nombre es María de Regla, humilde criada de su merced y esclava
del niño Leonardo Gamboa.
—¡Ah! —exclamó Cecilia poniéndose en pie y abrazando a su
interlocutora.
La negra se cruzó de brazos y se puso a contemplar a Cecilia faz a faz. De
tiempo en tiempo murmuraba en tono bajo: ¡Vea Vd.! ¡La misma frente! ¡La
misma nariz! ¡La misma boca! ¡Los mismos ojos! ¡Hasta el hoyito en la barba!
¡Sí, su pelo, su cuerpo, su aire, su propio ángel! ¡Qué! ¡Su vivo retrato!
—¿De quién? —preguntó Cecilia.
—De mi niña Adela. [...]
—Y dígalo que se parece. Jimaguas no se parecerían más. ¿Si será por
esto porque el niño Leonardo está tan enamorado de su merced? Pero él
peca y su merced peca con quererse como se quieren. Si se quisieran como
amigos o hermanos, pase; como hombre y mujer es un pecado. Los dos están
en pecado mortal.
—¿Por qué me dice Vd. eso? —preguntó Cecilia sorprendida—. En quererse mucho un hombre y una mujer, no sé yo que haya pecado. [...]
—No podrá cumplirla, niña. Desengáñese, no podrá cumplirla, aunque
quiera. [...] —Yo no me opongo, niña mía. No soy yo quien se opone, es
otro, es la naturaleza, son las leyes divinas y humanas. Sería un sacrilegio... Pero,
¿qué es lo que digo? Cuando menos ya es tarde. Dígame, niña, ¿qué tiene en
los ojos? [...] —Sí, veo algo en ellos que es mala señal. Me parece que tiene
amarillo el globo del ojo. No cabe duda. Esas ojeras, esa palidez, ese rostro
desencajado... ¡Pobrecita! Su merced está enferma.
—¡Yo enferma! No, no —dijo ella muy apurada.
—Su merced ya es mujer del niño Leonardo. [...]
—¿Ha sentido su merced náuseas? ¿Así como ganas de provocar?
—Sí, varias veces. Más a menudo desde que estoy en esta casa. Lo atribuyo a los sustos y pesares de mi injusta prisión. [...]
Afectaron fuertemente a Leonardo Gamboa las últimas nuevas que de
Cecilia le trajo la esclava. Sin pérdida de tiempo, como lo había previsto
esta, se abocó con su condiscípulo y amigo el alcalde Mayor, que había
decretado la orden arbitraria de prisión, ante el cual hizo valer aquellos
títulos, junto con esta circunstancia. Le reveló igualmente en secreto el
108
CAPÍTULO 3
estado delicado de la muchacha. Derramó por todas partes el oro a manos
llenas, y tuvo la inefable satisfacción de ver coronados sus esfuerzos con el
éxito más completo hacia los postrimeros días del mes de abril.
Fue al cabo suya Cecilia, a pesar de la tenaz oposición de su padre. De la
prisión la condujo a la casa que habían alquilado en la calle de las Damas,
dándola por cocinera, sirviente de confianza y dueña a la María de Regla de
siempre. No parecía que hubiese hombre más feliz sobre la faz de la tierra.
Aun cuando todo esto se ejecutó con entera reserva de don Cándido,
nada ocultó Leonardo de doña Rosa.
En medio de esas escenas, desplegó Leonardo tino y fuerza de voluntad sin ejemplo, poniendo el mayor esmero en llenar las condiciones del
contrato secreto celebrado con su madre.
Volado había el tiempo con inconcebible rapidez. A fines de agosto tuvo
Cecilia una hermosa niña; suceso que, lejos de alegrar a Leonardo, parece
que solo le hizo sentir todo el peso de la grave responsabilidad que se había
echado encima en un momento de amoroso arrebato. Aquella n o era su
esposa, mucho menos su igual. ¿Podría presentarla sin sonrojo, maguer
que bella como un sol, en ninguna parte? No había él descendido tanto todavía por la cuesta suave del vicio, que hiciese del sambenito gala. Los primeros
síntomas del cambio no tardó Cecilia en descubrirlos con dolor; en pos vino
el tropel de los celos a complicar la situación de las cosas. A los tres o cuatro
[sic] de unión ilícita fueron menos frecuentes y menos prolongadas las
visitas de Leonardo a la casa de la calle de las Damas. ¿De qué valía que
él colmase de regalos a la querida, que se adelantase a todos sus gustos y
sus caprichos, si era cada vez más frío y reservado con ella, si no mostraba
orgullo ni alegría por la hija, si no pudo lograr jamás que trocara siquiera
por una noche la casa de los padres por la suya propia?
Explícase la extraña conducta de Leonardo con Cecilia, por la grande
influencia que sobre él ejercía su enérgica madre.
Doña Rosa, además, había averiguado por aquellos días la historia
verdadera del nacimiento, bautizo, crianza y paternidad de Cecilia Valdés,
contado ahora por María de Regla con el objeto de obtener el completo
perdón de sus pecados y alguna ayuda en favor de Dionisio, que seguía en
estrecha prisión. Espantada dicha señora del abismo a que había empujado
a su hijo, le dijo con aparente calma:
—Estaba pensando, Leonardito, que es hora de que sueltes el peruétano de la muchachuela... ¿Qué te parece?
109
ESPAÑOL Y LITERATURA
—¡Jesús, mamá! —replicó escandalizado el joven—. Sería una atrocidad.
—Sí, es preciso, —añadió la madre en tono resuelto—. Ahora, a casarte
con Isabel. [...]
Por carta de don Cándido a don Tomás Ilincheta, pidió doña Rosa la
mano de Isabel para su hijo Leonardo, heredero presunto del condado de
Casa Gamboa. En respuesta, la presunta novia, acompañada de su padre, hermana y tía, vino a su tiempo a La Habana y se desmontó en casa de sus
primas, las señoritas Gámez. [...]
No faltó quien comunicara a Cecilia la nueva del próximo enlace de su
amante con Isabel Ilincheta. Renunciamos a pintar el tumulto de pasiones
que despertó en el pecho de la orgullosa y vengativa mulata. Baste decir
que la oveja, de hecho, se transformó en leona.
Al oscurecer del 10 de noviembre llamó a la puerta de Cecilia un antiguo
amigo suyo, a quien no veía desde su concubinaje con Leonardo.
—¡José Dolores! —exclamó ella echándole los brazos al cuello, anegada en lágrimas. ¿Qué buen ángel te envía a mí?
—Vengo —repuso él con hosco semblante y tono de voz terrible—,
porque me dio el corazón que Celia podía necesitarme.
—¡José Dolores! ¡José Dolores de mi alma! Ese casamiento no debe
efectuarse.
—¿No?
—No.
—Pues cuente mi Cecilia que no se efectuará.
Sin más se desprendió él de sus brazos y salió a la calle.
Cecilia, a poco, con el pelo desmadejado y el traje suelto, corrió a la
puerta y gritó de nuevo: —¡José! ¡José Dolores! ¡A ella, a él no!
Inútil advertencia. El músico ya había doblado la esquina de la calle de
las Damas.
Ardían numerosos cirios y bujías en el altar mayor de la iglesia del
Santo Ángel Custodio. Algunas personas se veían de pie, apoyadas en el
pretil de la ancha meseta en que terminan las dos escalinatas de piedra.
Por la mira a la calle de Compostela subía un grupo numeroso de señoras
y caballeros cuyos carruajes quedaban abajo. Ponían los novios el pie en el
último escalón, cuando un hombre que venía por la parte contraria, con
el sombrero calado hasta las orejas, cruzó la meseta en sentido diagonal y
tropezó con Leonardo, en el esfuerzo de ganar, antes que este, el costado
del sur de la iglesia, por donde al fin desapareció.
110
CAPÍTULO 3
Llevose el joven la mano al lado izquierdo, dio un gemido sordo,
quiso apoyarse en el brazo de Isabel, rodó y cayó a sus pies, salpicándole de
sangre el brillante traje de seda blanco.
Rozándole el brazo a la altura de la tetilla, le entró la punta del cuchillo
camino derecho al corazón.
Conclusión
Lejos de aplicar a doña Rosa el convencimiento de que Cecilia Valdés era
hija adúltera de su marido y medio hermana por ende de su desgraciado
hijo, eso mismo pareció encenderla en ira y en el deseo desapoderado de
venganza. Persiguió, pues, a la muchacha con verdadero encarnizamiento,
y no le fue difícil hacer que la condenaran como cómplice en el asesinato
de Leonardo, a un año de encierro en el hospital de Paula. Por estos caminos
llegaron a reconocerse y abrazarse la hija y la madre, habiendo esta recobrado el juicio, como suelen los locos, pocos momentos antes de que su
espíritu abandonase la mísera envoltura humana.
Por lo que hace a Isabel Ilincheta, desengañada de que no encontraría
la dicha ni la quietud del alma en la sociedad dentro de la cual le tocó
nacer, se retiró al convento de las monjas Teresas o Carmelitas, y allí profesó
al cabo de un año de noviciado.
Casada Rosa con Diego Meneses, se esforzó en reemplazar a la hermana mayor en el cariño del padre y de la tía, yendo a morar con ellos en el
edén de Alquízar.
La causa criminal formada a Dionisio por el homicidio de Tondá, no vino
a fallarse sino cinco años después de los sucesos aquí relatados. El tribunal
le condenó a diez de cadena y el célebre don Miguel Tacón le destinó al
presidio de La Habana para la composición de calles.
Para saber más
Cecilia Valdés es la novela antiesclavista más importante del siglo xix latinoamericano, porque logra expresar los horrores de la esclavitud en su
dicotomía represión-rebelión, a partir de la tragedia de los amores incestuosos de Leonardo y Cecilia.
A diferencia de otras novelas de su época cala en los problemas ensenciales
de la sociedad que describe, la cubana, en su devenir histórico y en sus contradicciones clasistas, en la mezcla de razas y culturas.
111
ESPAÑOL Y LITERATURA
Conéctate
La novela de Villaverde ha sido llevada a otras manifestaciones del arte. Para
enriquecer tu cultura general, te sugerimos un acercamiento a estas que te
harán disfrutar de sus variadas posibilidades.
Conéctate mediante el enlace https://www.ecured.cu y podrás apreciar varias
versiones, cinematográfica y musical, inspiradas en la novela de Villaverde.
Fig. 18 Estatua de Cecilia
Valdés en la iglesia El Ángel
en La Habana Vieja
Fig. 19 Presencia de Cecilia
Valdés en el cine. Película
Cecilia, de Humberto Solás
Fig. 20 Cecilia Valdés, en el
teatro lírico
Fig. 21 Cecilia Valdés, en
la obra plástica del pintor
cubano Cosme Proenza
Lee y responde
1. Resume la información que se te pide en el cuadro que a continuación aparece, a partir de la lectura del epígrafe Cirilo Villaverde,
representante genuino del género narrativo en Cuba.
112
CAPÍTULO 3
Principales obras
Cargos designados
Publicaciones realizadas
Temas más abordados
en su obra
2. Relee detenidamente el capítulo ii de la novela Cecilia Valdés y luego
responde:
a) Copia en tu libreta las palabras cuyo significado desconozcas. Si
por el contexto no puedes deducirlo, auxíliate del diccionario.
b) ¿Qué impresión te causó? ¿Por qué?
c) ¿Qué forma elocutiva predomina? Fundamenta tu respuesta.
d) ¿Qué personaje nos presenta?
e) Muchas de las cualidades del personaje se presentan en oraciones atributivas. Pon algunos ejemplos. Fundamenta por qué.
f) Este capítulo está encabezado por una expresión en la que se lee:
Sola me tengo de andar, como la pluma en el aire, constituye un
recurso expresivo que se denomina ____________. Con su uso el
autor te sugiere: __________________________________
g) En el capítulo hay elementos que evidencian que en la crianza
de Cecilia ha faltado orientación. ¿Cuáles? ¿Compartes el criterio
del autor? Argumenta tu respuesta.
h) Explica qué te sugieren las expresiones:
– las calles de la ciudad, las plazas, los establecimientos públicos […] fueron su escuela, […]
– Bebió a torrentes las aguas emponzoñadas del vicio, se nutrió […] con las escenas de impudicia que ofrece diariamente
un pueblo soez y desmoralizado […]
► ¿Cómo pudo influir esto en la personalidad de la joven?
113
ESPAÑOL Y LITERATURA
i) Relee el fragmento en el que se alude al gobierno de la época en La
Habana colonial. ¿Qué características se exponen?
3. Relee el capítulo iv y luego responde:
a) Extrae las palabras cuyo significado desconozcas. Apóyate en el
contexto o búscalas en el diccionario.
b) ¿Qué se describe en el segmento del capítulo que se presenta?
c) A tu juicio, ¿qué va a producirse en el lugar descrito? Identifica y
copia los elementos que te lo sugieren.
d) ¿Qué personajes se introducen en el capítulo? Caracterízalos con
los elementos que se te ofrecen.
e) Localiza las cualidades de Cecilia que infieres de la lectura. Coloca
de un lado las físicas y del otro lado las morales. Dentro de estas
últimas debes identificar cuáles son positivas y cuáles negativas.
Cualidades físicas
Cualidades morales
Positivas
Negativas
4. Relee el capítulo vi:
a) Extrae las palabras que constituyen incógnitas léxicas. Deduce su
significado por el contexto o búscalo en el diccionario.
b) El mundo que se describe en el capítulo que leíste provocó en ti:
curiosidad
desprecio
tristeza
► ¿Por qué?
c) ¿Qué hecho vinculado a la esclavitud se menciona?
d) ¿Por qué la trata de esclavos era ya ilegal?
e) ¿Cuál era la actitud del gobierno español ante la violación de esta ley?
f) ¿Qué valor le atribuye don Cándido a la vida de un esclavo? ¿Con
qué expresiones lo evidencia? ¿Qué opinas de ese personaje?
g) ¿Qué opinas de su actitud al “compadecerse” de los esclavos tirados
al mar?
h) ¿Por qué la embarcación estaba presa de los ingleses?
i) En el capítulo se hacen evidentes algunas características de la
época. Escribe tres de ellas en tu libreta.
114
CAPÍTULO 3
5. A partir de la lectura realizada de los capítulos que aparecen en tu
libro de texto:
a) ¿Cómo valoras la actitud del amo Gamboa y su hijo con los esclavos?
b) ¿Consideras sincero el horror y la compasión de Rosa? ¿Por qué?
c) ¿Qué sentido les atribuyes a las siguientes palabras de Cándido:
Hecha la ley, hecha la trampa?
d) ¿Cómo valoras tú la esclavitud?
6. Lee reflexivamente los capítulos que te ofrecemos de la tercera parte
para que realices las siguientes actividades:
a) Ordena, según su secuencia lógica en el texto, las siguientes acciones:
Leonardo averiguó por qué el esclavo guardián no estaba en
la entrada a su llegada.
Los viajeros llegaron a la casa de vivienda.
Isabel reflexionaba en torno a la situación en que había dejado
a su padre.
Leonardo arremetió contra el esclavo.
Isabel impidió que maltrataran a los caballos.
Caimán salió, con dificultad, de entre las ramas del bosque.
b) La expresión […] gritó a todo torrente, significa que: __________.
c) Extrae la expresión que refiere cómo reaccionaron los montes
ante el grito. Nombra el recurso expresivo. ¿Cuál habrá sido la
intención del autor al utilizar el recurso expresivo?
d) Comenta la actitud asumida por Isabel Ilincheta ante los hechos
que acontecieron en el ingenio La Tinaja.
e) ¿Qué opinas sobre la actitud de Leonardo?
f) Extrae dos sintagmas nominales que demuestren el trato que le
da Leonardo al esclavo. ¿Cómo están estructurados?
g) ¿Cómo es el lenguaje empleado por Caimán? Extrae un ejemplo
que lo demuestre.
h) ¿Cómo describe el autor a este anciano?
i) Si tuviera que comparar a Isabel con una estación del año, sería
, porque:
.
j) En estos capítulos el autor ofrece una imagen de la vida económica de los tiempos de la colonia. Argumenta la afirmación anterior
con elementos tomados de la obra.
k) Al leer estos pasajes de la novela te sientes:
115
ESPAÑOL Y LITERATURA
___triste
___conmovido.
► Explica cómo lo ha logrado el autor.
l) Valora la actitud de los esclavos ante su intento de fuga.
7. Relee el capítulo ix de la tercera parte y reflexiona:
a) ¿Cuál es la causa del destierro de María de Regla al ingenio?
b) ¿Qué consecuencias trajo para ella y su familia este castigo? Valora
su actitud ante esta injusticia.
c) ¿Crees que la esclavitud como rasgo central de la sociedad cubana
de la primera mitad del siglo xix, afecta solo a los esclavos sometidos a esta condición? Ejemplifica.
8. Realiza la lectura del capítulo vii de la cuarta parte y responde:
a) Asegúrate de que conoces el significado de todos los vocablos que
aparecen en el texto. Puedes auxiliarte de algún diccionario.
b) En este capítulo se aprecian contradicciones y tensiones entre
don Cándido y Doña Rosa. Argumenta la anterior afirmación con
dos elementos.
c) Lee detenidamente el párrafo en el que María de Regla observa
cara a cara a Cecilia. Clasifica las oraciones que lo integran por su
estructura básica y por la actitud del hablante. Reflexiona acerca
de este tipo de oración y su utilidad en el texto.
d) Con la expresión: No podrá cumplirla, niña. Desengáñese, no podrá
cumplirla, aunque quiera. […] Yo no me opongo, niña mía. No soy
yo quien se opone, es otro, es la naturaleza, son las leyes divinas y
humanas. Sería un sacrilegio, María de Regla pretendía revelar que
______________________________________________________________
► Escríbelo en tu libreta.
e) Valora la actitud asumida por doña Rosa en este capítulo.
f) Explica qué relación puede establecerse entre el contenido de la
frase el mayor monstruo, los celos, que aparece en la presentación
del capítulo vii y el final de la obra.
g) Valora, a partir del contenido del capítulo la situación de la mujer
en la sociedad colonial.
9. Te será orientada una tarea extraclase que la realizarás por equipo.
Tienes la oportunidad de acercarte más a la obra de Cirilo Villaverde,
116
CAPÍTULO 3
demostrar que la has leído y disfrutado, así como compartir con tus
compañeros todas las opiniones referidas a la novela Cecilia Valdés.
Te invitamos a consultar los objetos virtuales de aprendizaje tales
como: Plataforma del Portal Educativo CubaEduca, la Biblioteca del
Docente, las polimedias, las teleclases y el Portafolio del Docente.
10. Después de analizada la novela, y haber realizado todas las actividades propuestas relacionadas con el autor y su obra; ¿crees que la
novela de Villaverde puede considerarse antiesclavista? Argumenta
tu respuesta.
11. En este capítulo has disfrutado de una obra representativa de la
narrativa cubana. Te proponemos producir un texto donde demuestres
tus habilidades sobre el dominio del contenido de la novela. El
texto en cuestión puede ser expositivo o puedes combinar las
formas elocutivas. Las propuestas de temas para trabajar son estas:
► Cecilia Valdés, representación de una época.
► Cecilia Valdés, desde diferentes manifestaciones del arte.
12. Participa como parte de las actividades del Proyecto educativo institucional, en la visualización y en el debate de la película cubana
Cecilia, del año 1982, dirigida por Humberto Solás. Su observación
te permitirá apreciar la adaptación de la novela estudiada en clases
al cine cubano.
3.3 Verbos regulares e irregulares
En octavo grado profundizaste en el sintagma verbal y particularmente en el verbo. Ya conoces los modos y tiempos del español y puedes
distinguir sus diferencias esenciales, lo que puede servirte de mucho a la
hora de analizar una determinada obra literaria.
Ya sabes que la distinción entre verbos regulares e irregulares tiene
mucha importancia por varias razones, entre otras, porque favorecen la
corrección gramatical al expresarse oralmente o por escrito. En el capítulo
anterior ejercitaste el reconocimiento de formas verbales regulares e irregulares. Si realizaste solo y bien todas las actividades, esto quiere decir
que dominarás los pasos que hay que seguir para determinar si una forma
verbal es regular e irregular.
117
ESPAÑOL Y LITERATURA
Clasificación de las irregularidades verbales: vocálicas,
consonánticas y mixtas
Irregularidad verbal es la alteración del sonido que se produce en el
lexema, en los morfemas o en ambos, cuando un verbo se conjuga en algunos
tiempos. No tiene que presentar el verbo, necesariamente, irregularidades
en todos los tiempos y personas para que se considere irregular. Por ejemplo:
morían, recordemos, estaba, son formas regulares de verbos irregulares.
Recuerda que...
El verbo es una clase de palabra que expresa acción, estado y pasión.
Desarrolla o no complementos. Es variable, formado por lexema y morfemas
que expresan el modo (m.), tiempo (t.), número (n.) y persona (p.).
Ejemplo: cant - á - ba - mos
lexema
m. t.
n. p.
Tiene función eminentemente predicativa; es el núcleo del predicado
verbal.
No todas las alteraciones que constituyen irregularidades son del
mismo tipo. En octavo grado ya practicaste una irregularidad que tiene
lugar en el lexema y que consiste en el cambio de una vocal por otra o de una
vocal por un diptongo. Ese es el caso de la irregularidad que aparece en las
formas verbales de las siguientes oraciones:
Pide la joven que la boda no se celebre.
Siente Leonardo un profundo dolor.
Seguramente reconociste que en las formas verbales resaltadas, pide y
siente, hay irregularidades vocálicas. Observa las siguientes oraciones. Seguro advertirás otro tipo de irregularidad:
Hagamos la tarea extraclase de manera consciente.
¡Que no salga de tu biblioteca digital esta novela cubana!
Oye Isabel el látigo del mayoral.
Las formas verbales, tales como: hagamos, incluye, oye, presentan
irregularidades consonánticas. En el primer caso, la consonante final del
lexema del infinitivo (hac-) se cambió por otra (-g) se le agregaron los
morfemas de número y persona correspondientes; en el segundo caso se
118
CAPÍTULO 3
añadió una consonante final al lexema del infinitivo (incluy-), en el tercer
caso se añadió una consonante a la vocal del lexema del infinitivo (oi-) más
el morfema de persona.
En las formas verbales de las oraciones que leerás aparece otro tipo de
irregularidad.
Digan los valores de la novela.
A la exposición, traigamos los medios que utilizaron.
Como pudiste apreciar, en esas formas verbales hay variaciones vocálicas
y variaciones consonánticas, por eso este tipo de irregularidad se llama
mixta. Ocurre cuando se cambia una vocal y una consonante por otra
vocal y otra consonante simultáneamente; también, por la adición del
grupo (-ig-) a la última vocal del lexema del infinitivo.
Es importante distinguir las diferentes irregularidades, pero para ello
también hay que conjugar bien los verbos para no caer en incorrecciones
que siempre son errores y provocan una difícil comunicación.
Cambios ortográficos que no constituyen irregularidad
Observa detenidamente la siguiente oración:
Venzo las dificultades con el estudio sistemático.
vencer
temer
venzo
temo
En los lexemas de muchas formas verbales conjugadas pueden darse
cambios de grafemas o letras que no implican necesariamente cambios
de sonidos. El cambio de grafema para mantener el mismo sonido no
constituye irregularidad verbal; es solo un cambio ortográfico. Observa los
ejemplos que aparecen a continuación:
lanzar: lance (cambio de z por c)
proteger: protejo (cambio de g por j)
pescar: pesqué (cambio de c por qu)
mecer: mezo (cambio de c por z)
afianzar: afiance (cambio de z por c)
vencer: venzo (cambio de c por z)
jugar: juegue (cambio de g por gu)
119
ESPAÑOL Y LITERATURA
tragar: tragué (cambio de g por gu)
distinguir: distingo (cambio de gu por g)
secar: seque (cambio de c por qu)
delinquir: delinco (cambio de qu por c)
3.4 Uso de los grafemas s, c, x y z21
Todo indica que son los grafemas s, c y z los más complicados en cuanto
a la escritura de las palabras, por lo que una práctica profunda en torno a
ellas, brindaría estrategias para superar, poco a poco, las dificultades que en
este sentido se presentan en la ortografía de las palabras.
Precisamente desde grados anteriores vienes sistematizando en el estudio de los grafemas c, s, x, z; en este grado profundizarás en otros usos
de estos grafemas a partir de la Nueva Ortografía, que te ayudará a ejercitarlos suficientemente. A continuación, te relacionamos algunos usos de
estos grafemas.
Algunos usos de la c ante e, i
Te invitamos a reflexionar sobre las siguientes ideas en torno a estos usos:
a) Según criterios posicionales o secuenciales
► Se escriben con c (delante de e, i):
– Las palabras terminadas en -ancia, -ancio, -encia, -encio.
Ejemplos: abundancia, paciencia. Se exceptúan ansia,hortensia.
– Las formas de los verbos terminados en -cer, -cir, -ciar en las que
a la c de la raíz le sigue una e o una i.
Ejemplos: hacer, haciendo, hicimos; crecer, crecía; decir, decíamos. Se exceptúan los verbos ser, coser (unir con hilo), toser, asir
y sus derivados, anestesiar, ansiar, extasiar, lisiar.
– Los verbos terminados en -ceder, -cender y -cibir.
Ejemplos: conceder, ascender, recibir.
– Las palabras terminadas en -icia, -icie, -icio.
Ejemplos: avaricia, planicie. Entre sus pocas excepciones (de escaso uso) está el antropónimo Dionisio.
– Las palabras esdrújulas terminadas en -ice, -icito.
Ejemplos: índice, explícito.
21
L. Rodríguez y otros: Nueva Ortografía para Todos, Ed. Pueblo y Educación, La Habana, 2013.
120
CAPÍTULO 3
b) Según criterios morfológicos
► Se escriben con c (delante de e, i):
– Las palabras que empiezan por los siguientes prefijos o elementos compositivos: centi-, deci-, decimo-, vice.
Ejemplos: centígrado, decímetro, decimoséptimo, vicepresidente.
– Las palabras que contienen los interfijos -c- o -ec- antepuestos
a ciertos sufijos que empiezan por e o i, como los diminutivos
-ito/a, -illo/a, -ico/a, -in, -ino/a, -iño/a, el superlativo -ísimo/a o los
sufijos apreciativos -ejo/a, -ete/a.
Ejemplos: cafecito, jovencita, pan(e)cito, flor(e)cilla, simplicísima.
– Los derivados de palabras que terminan en -co, -ca.
Ejemplos: elasticidad (de elástico), laicismo (de laico).
– Las palabras que terminan por los siguientes sufijos o elementos compositivos: -áceo/a (perteneciente a o semejante a); -cida
(que mata) o -cidio (acción de matar); -cracia (gobierno o poder).
Ejemplos: rosáceo, bactericida, genocidio, democracia.
En cuanto a la terminación -ción, además de lo señalado más
arriba al tratar la s, se encuentra presente en:
► Los sustantivos terminados en -cción. Ejemplos: acción, colección,
traducción.
► Los sustantivos terminados en –pción o -unción. Ejemplos: interrupción, asunción.
Algunos usos del grafema s
a) Según criterios posicionales o secuenciales
► Se emplea s:
– En las palabras que empiezan por las sílabas des- o dis- (incluyendo cuando funcionan como prefijos).
Ejemplos: describir, disparate, desalmado.
– En las palabras que empiezan por la secuencia pos-, en muchas
de las cuales se trata del prefijo pos(t)-.
Ejemplos: posible, postdata, posgraduado. Se exceptúa pozo y
sus derivados.
– En las palabras que empiezan por semi-, en la mayoría de las
cuales se trata del prefijo que significa “medio o casi”.
Ejemplos: semilla, seminario, semicírculo.
121
ESPAÑOL Y LITERATURA
– Los sustantivos y adjetivos que terminan en -asco/a, -esco/a, -isco/a, -osco/a.
Ejemplos: chubasco, grotesco, asterisco, tosco. Entre las excepciones se encuentran: bizco, pellizco, pizca.
– En los verbos que terminan en -ascar.
Ejemplos: mascar, rascar.
– En las palabras que terminan en -astro/a.
Ejemplos: padrastro, rastro.
– En los verbos terminados en -ersar, incluidas todas sus formas.
Ejemplos: conversar, conversamos, conversarías.
– En los adjetivos terminados en -oso/a.
Ejemplos: cariñoso, ostentoso. Se exceptúa mozo (a).
En el caso específico de la terminación -sión (que podría confundirse en determinados casos con -ción o -xión), es importante
atender las siguientes notas orientadoras:
– Se escriben con s los derivados de verbos terminados en -der,
-dir, -ter, -tir que no conservan la d o la t del verbo base.
Ejemplos: comprensión (de comprender); extensión (de extender); agresión (de agredir); versión (de verter); conversión (de
convertir). Se exceptúan: atención (de atender), deglución (de
deglutir).
– Cuando conservan la t o la d del verbo terminan en -ción.
Ejemplos: perdición (de perder); fundición (de fundir); medición
(de medir); repartición (de repartir); competición (de competir).
– También se escriben con s los derivados de verbos terminados
en -sar que no contienen la sílaba -sa.
Ejemplos: dispersión (de dispersar); precisión (de precisar); progresión (de progresar)
– Cuando contienen la sílaba -sa-, terminan en -ción.
Ejemplos: acusación (de acusar), compensación (de compensar).
– De igual forma, los derivados de verbos terminados en -primir o
-cluir.
Ejemplos: impresión (de imprimir), inclusión (de incluir).
b) Según criterios morfológicos:
► Se escriben con s:
– La terminación – (e) s del plural de sustantivos y adjetivos.
Ejemplos: niños, mares.
122
CAPÍTULO 3
– Las palabras que empiezan por los siguientes prefijos o elementos compositivos: des-, dis-, iso-, (p)sic(o)-, sobre-, sub-, super-,
su- pra-, tra(n)s.
Ejemplos: desconocer, disculpar, isósceles, (p)sicología, sobremesa, subdesarrollado, superdotado, suprarrenal, trasnochar.
– Las palabras que terminan por los siguientes sufijos o elementos compositivos: -ense (forma gentilicios y otros adjetivos y
sustantivos que expresan relación o pertenencia), -és, -esa (forman gentilicios y otros adjetivos y sustantivos que expresan
relación o pertenencia); -ésimo/a (forma números ordinales y
fraccionarios); -ísimo (forma adjetivos en grado superlativo);
-ismo (forma parte de numerosos tecnicismos y de sustantivos
que denotan doctrina, sistemas o movimientos, actividades deportivas, actitudes); -ista; -ístico/a.
Ejemplos: granmense (existe una excepción: vascuence); montañés; vigésimo (no se escriben con s décimo/-ma y sus derivados);
hermosísimo; realismo; coleccionista; característico.
Algunos usos del grafema z
a) Según criterios posicionales o secuenciales
► Se escriben con z:
– Las palabras que terminan en -triz, muchas de las cuales son
formas femeninas de sustantivos y adjetivos terminados en
-dor y -tor.
Ejemplos: actriz (de actor), cicatriz, directriz (de director).
– Los adjetivos terminados en -az que designan cualidades: audaz,
tenaz.
– Es bueno recordar que en estos casos, al pasar al plural, la z del
singular debe transformarse en c por ir seguida de e.
Ejemplos: actrices, audaces.
b) Según criterios morfológicos
► Se escriben con z:
– Las palabras que terminan por los siguientes sufijos o elementos
compositivos: -anza, -azgo, -azo/a, -ez, -eza, -(e)z (forma apellidos
patronímicos), -izar, -izo/a, -zón.
123
ESPAÑOL Y LITERATURA
Ejemplos: confianza, noviazgo, manotazo, madurez, Álvarez (de Álvaro), realizar, enfermizo, hinchazón.
Al igual que se aclaró anteriormente en el caso de los plurales, es
bueno recordar que cuando se conjugan verbos que terminan en
-izar, es necesario cambiar la z por c cuando la desinencia comience
por e. Ejemplos: realicé, alfabeticemos, garanticen.
Algunos usos del grafema x
a) Según criterios posicionales o secuenciales
► Se escriben con x las palabras que se inician:
– Por la sílaba ex- seguida del grupo -pr-.
Ejemplos: expresivo, expropiar.
– Por la sílaba ex- seguida del grupo -pl.
Ejemplos: explicar, explosión. Una de sus pocas excepciones es la
palabra esplendor.
– Por la secuencia ex - seguida de h o de vocal.
Ejemplos: exhibir, examen. Entre las excepciones se encuentran los
demostrativos (ese, esa, eso), el nombre del grafema ese, esencia,
esófago, esotérico.
Para ayudar a distinguir cuándo se escribe la terminación -xión en
vez de -ción, además de conocer que las palabras con la primera
son muchas menos que con las segundas, puede ayudar saber que
los vocablos que se escriben con -xión contienen siempre en su
familia léxica un término acabado en -jo o -xo.
Ejemplos: crucifixión (crucifijo), conexión (conexo). Esta característica no aparece en las voces que terminan en -cción.
b) Según criterios morfológicos y léxicos
► Se escriben con x:
– Las palabras que comienzan por los siguientes prefijos o elementos compositivos: ex- (que ha dejado de ser lo que el sustantivo o
adjetivo al que se antepone denota; fuera, más allá o privación)
-exa, -exo-, extra-, hexa-, maxi-, xen (o), xero-, xilo-.
Ejemplos: exalumno, exapascal, exosfera, extraordinario, hexágono, maxifalda, xenofobia, xenófilo, xilografía.
124
CAPÍTULO 3
– Las palabras que contienen las siguientes raíces griegas o latinas:
flex-, lex(i)-, oxi-, sex- (de sexo y de seis), tax(i)-, tox(i)-.
– Ejemplos: flexión, léxico, oxígeno, sexismo, sexteto, taxonomía,
intoxicar.
Comprueba lo aprendido
1. A continuación, te invitamos a leer un texto:
La hermosa criolla Cecilia ignora que es hija ilegítima del rico español Cándido de Gamboa y Leonardo, el hijo de don Cándido,
que tampoco sabe que Cecilia es su medio hermana, se enamora
de ella y la convierte en su amante. Mientras, el mulato José Dolores Pimienta ama a Cecilia sin ser correspondido. Presionado por
las convenciones sociales y su familia, Leonardo abandona a Cecilia para casarse con la distinguida Isabel Ilincheta. Al concluir la
boda, Pimienta, al que Cecilia ha pedido que mate a Isabel, asesina
a Leonardo a cuchilladas. Finalmente, Cecilia, que tiene una hija de
Leonardo, es recluida en el Hospital de Paula, donde reencuentra
casualmente a su madre, la cual recupera la razón perdida y reconoce a su hija antes de morir.
a) En el fragmento se mencionan varios personajes que aparecen en
la novela. Anótalos en tu libreta. ¿Qué otros personajes importantes en la historia no se mencionan?
b) Selecciona dos de los personajes y caracterízalos.
c) Extrae las palabras que presenten los grafemas s, c, z. Sepáralas
en síalabas. Explica sí se ajustan a algunas de las reglas ortográficas presentadas en los epígrafes anteriores.
2. Construye un texto expositivo en el que des a conocer si consideras
a Cecilia un personaje positivo o negativo y expliques por qué.
3. Imagina que participarás en un taller literario en la Casa de Cultura
de tu municipio y debes argumentar por qué podemos decir que
Cecilia Valdés es un cuadro de la sociedad cubana del siglo xix. Escribe el texto argumentativo con las ideas que compartirías en dicha
actividad. Ten en cuenta los requerimientos para la construcción de
un texto eficiente.
125
ESPAÑOL Y LITERATURA
4. Completa con las formas verbales irregulares teniendo en cuenta la
conjugación de los verbos según el modo, tiempo, número y persona que corresponda.
a) En la novela Cecilia Valdés, su autor, Cirilo Villaverde, _________
sus ojos en las primeras décadas del siglo xix.
(poner)
b) Leonardo
a manos de José Dolores Pimienta; pero
(morir)
Cecilia no su muerte.
(pedir)
5. Busca en el diccionario el significado de los verbos siguientes:
emerger
colegir
sobrecoger
restringir
6. Construye oraciones con formas verbales en las que sea necesario
cambiar la g por j.
7. Señala las formas verbales en el texto siguiente. Analiza en cada
una la irregularidad, si la tuviera.
Quiero que me oigas…
Quiero que me sostengas…
Quiero que me conozcas…
Quiero que siempre puedas contar conmigo.
8. Conjuga en la primera persona singular, del presente del indicativo,
los verbos siguientes. Enuncia la regla ortográfica que se cumple en
ellos.
coger
recoger
proteger
exigir
regir
urgir
9. Escribe los verbos de los cuales proceden las siguientes formas
verbales:
utilizo: _______________
autorizan: _____________
tranquilizaré: ____________
suavizaba: ____________
simpatizamos: ______________
a) Escribe las razones por las cuales estas palabras se escriben con z.
126
CAPÍTULO 3
b) Expresa los morfemas gramaticales de las formas verbales
anteriores.
10. En la sopa de letras que se te ofrece encontrarás palabras que en su
estructura pueden tener x o c. En la sopa no están estas letras. Colócalas, según creas, en las casillas vacías. Hay más casillas como estas,
que no deben llevar estas letras. Para que no te molesten, rellénalas
de color oscuro, para evitar confusiones. Para tu información hay
nueve palabras. ¿Las encuentras?
a) Con cada una de las palabras descubiertas por ti en la sopa, redacta dos oraciones en las que emplees más palabras que en su
estructura lleven la grafía x.
A
O
O
P
T
P
O
R
O
R
T
E
O
R
I
S
I
A
L
I
O
M
A
T
U
F
E
L
T
E
N
O
E
Z
R
E
A
E
I
S
N
I
B
U
O
D
L
S
N
O
N
M
W
O
E
I
L
I
O
P
E
E
11. Observa ahora en la tabla siguiente un conjunto de palabras que se
escriben con x. Con cada una de ellas puedes redactar dos oraciones,
para que ejercites el uso de la letra x. Apóyate del diccionario si desconoces el significado de alguno de estos términos.
exactitud
exponer
extravagante
exaltar
explosión
exiguo
experiencia
extraño
expulsar
exacto
existir
auxilio
extender
exento
reflexión
expresión
éxito
exánime
fax
reflexivo
127
ESPAÑOL Y LITERATURA
Practica la lectura
Lee detenidamente el siguiente fragmento de Salida de Cecilia Valdés , en la zarzuela Cecilia Valdés, de Gonzalo Roig y Agustín Rodríguez.
22
¡Yo soy Cecilia, Cecilia Valdés!
Hierve la sangre en mis venas,
soy mestiza y no lo soy.
Yo no conozco las penas,
yo siempre cantando voy.
Siento en mi alma cubana
la alegría de vivir.
Soy cascabel, soy campana…
¡Yo no sé lo que es sufrir!
¡Yo no sé lo que es sufrir!
Siento en mi alma cubana,
la alegría de vivir.
Mis amores, son las flores
que perfuman mi jardín,
mi jardín.
Y mi risa cristalina
es un eterno tin-tin, tin, tin, tin.
Cecilia Valdés me llaman.
Me enamora un bachiller.
Mis amigas me reclaman…
y algo debo de tener.
Yo soy bailadora fina;
¡soy bailando la mejor!
La danza a mí me fascina;
¡soy bailando la mejor!
22
Tomado de: https://atodazarzuela.blogspot.com/2013/10/cecilia-valdes-cantables.
html?m=1
128
CAPÍTULO 4
José Julián Martí Pérez: un hombre
y su obra al servicio de la patria
“Hombre es más que blanco,
más que mulato,
más que negro”.23
José Martí
4.1 José Julián Martí Pérez: nuestro Apóstol Nacional
Fig. 22 José Julián Martí Pérez
L
a Revolución cubana, desde sus vivas raíces históricas y políticas se acerca a José Martí para mirarlo “[…] no como la figura a la cual se honra
para continuar el curso de la historia, sino como a un batallador de
nuestra propia pelea […], con el que compartimos su ideario […] porque
23
Cintio Vitier: “Mi raza”, Cuadernos Martianos II, , Ed. Pueblo y Educación, La Habana,
2007, p.18
129
ESPAÑOL Y LITERATURA
es un hombre situado en el centro mismo de la angustia de su patria y de
las esperanzas contemporáneas de su pueblo”.24
Desde los primeros años de tu vida escolar te has acercado a José
Martí, has conocido una de las figuras más grandes del siglo xix en
América, así como apreciado a través de sus obras al hombre, al excepcional
escritor, al maestro y periodista, al padre amante de su hijo, al amigo, al
cubano sensible y lleno de amor hacia la humanidad…al prócer que fue
nuestro Apóstol.
A continuación, te regalamos un poema para reflexionar y disfrutar:
”A Emma”25
No sientas que te falte
el don de hablar que te arrebata el cielo,
no necesita tu belleza esmalte
ni tu alma pura más extenso vuelo.
No mires, niña mía
en tu mutismo fuente de dolores,
ni llores las palabras que te digan
ni las palabras que te faltan llores.
Si brillan en tu faz tan dulces ojos
que el alma enamorada se va en ellos,
no los nublen jamás tristes enojos,
que todas las mujeres de mis labios,
no son una mirada de tus ojos…
El autor dedica este poema a una joven muda y le anima para que no
se entristezca por lo que pueda sentir a raíz de esta discapacidad. Resalta
las cualidades que tiene como son: la belleza natural, el alma pura, unos ojos
expresivos y tiernos y una exquisita sensibilidad. Se menciona el estado
anímico negativo que pudiera mostrar en ciertos momentos, al no poder
hablar ni expresar todo lo que quisiera y al sentirse marginada y rechazada
por determinadas personas. Valora la capacidad de amar que tenemos los
seres humanos y la sensibilidad con la que un hombre y una mujer se dan y
reciben amor.
24
Carlos Rafael Rodríguez: Martí, guía y compañero, Centro de Estudios Martianos,
La Habana, 2004.
25
Tomado de: https://www.poeticous.com/marti/a-emma?locale=es
130
CAPÍTULO 4
En los grados precedentes has estudiado obras de la autoría de José
Martí de diversos géneros: poemas, cuentos, cartas, crónicas, artículos periodísticos, discursos. Seguramente apreciaste que, en cada una de ellas, se
nos revela un Martí con sus ideas sociales y políticas, en profunda coherencia
con su creación en la literatura y en la cultura en general.
Todo lo que escribió con este estilo personalísimo y novedoso parte
siempre de la preocupación esencial de su vida: el empeño histórico de la
liberación de su patria y de la América toda. Para él, la literatura —el arte en
general— fue un arma de combate. En su tiempo es el más elevado ejemplo de la voz más pura y de mayores excelencias en lengua hispana.
En este capítulo tendrás la oportunidad de leer y analizar otras
muestras de la obra de nuestro Héroe Nacional, podrás disfrutar del
excelente y extraordinario creador; del generoso defensor de los humildes que
no guardaba rencores ni odios, sino a quien oprimía o atacaba a la patria;
del tierno hijo y del hermano amoroso; del amigo sincero, profundamente
humano; del hombre sencillo y modesto, gran conocedor e innovador de
las letras, cuya sabiduría lo llevó a estudiar y admirar los adelantos de la
ciencia y la técnica.
Para conocer bien la obra del Apóstol, es necesario que hurgues
en sus escritos. La lectura de estos textos y la reflexión sobre su pensamiento
plasmado en ellos te permitirán apreciar una nueva dimensión de su
obra literaria.
Fig. 23 José Martí, Héroe Nacional de Cuba
131
ESPAÑOL Y LITERATURA
De la historia
José Julián Martí Pérez nació en la calle Paula no. 41, La Habana, el 28 de
enero de 1853. Fue hijo de padres españoles. En 1866 se matriculó en el
Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana. Estudió también en la clase
de Dibujo Elemental en la Escuela Profesional de Pintura y Escultura de
La Habana, más conocida como San Alejandro.
El 21 de octubre de 1869 Martí es apresado en la Cárcel Nacional acusado de traición por escribir carta a Carlos de Castro y Castro, compañero
del colegio que, por haberse alistado como voluntario en el ejército español para combatir a los independentistas, calificaban de apóstata. Martí
fue condenado a seis años de prisión, pena posteriormente conmutada por
el destierro a Isla de Pinos. Más tarde logró ser deportado a España. Allá
comienza a cursar estudios en las universidades de Madrid y Zaragoza,
donde se gradúa en Licenciatura en Derecho Civil y en Filosofía y Letras.
De España se traslada a París por breve tiempo. Pasa por Nueva York y
llega a Veracruz el 8 de febrero de 1875, donde se reúne con su familia. En
México entabla relaciones con Manuel Mercado y conoce a Carmen Zayas
Bazán, la cubana de Camagüey que posteriormente sería su esposa.
Del 2 de enero al 24 de febrero de 1877 estuvo de incógnito en La Habana
como Julián Pérez. Al llegar a Guatemala trabaja en la Escuela Normal
Central como catedrático de Literatura y de Historia de la Filosofía. Retorna a México, para contraer matrimonio con Carmen el 20 de diciembre de
1877. Regresa a Guatemala a inicios de 1878.
En 1878 vuelve a Cuba, el 31 de agosto, para radicarse en La Habana, y el
22 de noviembre nace José Francisco, su único hijo. Comenzó sus labores
conspirativas figurando entre los fundadores del Club Central Revolucionario Cubano, del cual fue elegido vicepresidente el 18 de marzo de 1879.
Posteriormente el Comité Revolucionario Cubano, radicado en Nueva York
bajo la presidencia del Mayor General Calixto García, lo nombró subdelegado en la Isla.
Martí logró llevarse consigo a su esposa e hijo el 3 de marzo de 1880. Permanecen juntos hasta el 21 de octubre, en que Carmen y José Francisco
regresan a Cuba. Una semana después resultó electo vocal del Comité
Revolucionario Cubano, del cual asumió la presidencia al sustituir a Calixto García, quien había partido hacia Cuba para incorporarse a la fallida
Guerra Chiquita.
El 30 de noviembre de 1887 fundó una Comisión Ejecutiva, de la cual fue
elegido presidente, encargada de dirigir las actividades organizativas de los
revolucionarios. En enero de 1892 redactó las Bases y los Estatutos del Partido Revolucionario Cubano. Fundó el periódico Patria, órgano oficial del
132
CAPÍTULO 4
Partido. Desarrolló una ardua labor política y revolucionaria a favor de la
independencia de Cuba.
El 19 de mayo de 1895 una columna española se desplegó en la zona de
Dos Ríos, cerca de Palma Soriano, donde acampaban los cubanos. Al llegar
al lugar de la acción, Gómez le indicó detenerse y permanecer en el lugar
acordado. No obstante, en el transcurso del combate, se separó del grueso
de las fuerzas cubanas, acompañado solamente por su ayudante Ángel de
la Guardia. Martí cabalgó, sin saberlo, hacia un grupo de españoles ocultos
en la maleza y fue alcanzado por tres disparos que le provocaron heridas
mortales. Su cadáver no pudo ser rescatado por los mambises. Tras varios
entierros, fue finalmente sepultado el día 27 de mayo, en el nicho número
134 de la galería sur del Cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba.
En la lírica sus libros más conocidos son: Ismaelillo (1882); Versos sencillos
(1891); Versos libres (1878-1882); Flores del destierro (1878-1895). En ella se
recoge la más amplia muestra de su creación literaria. Asimismo, dentro de
sus ensayos más populares: El presidio político en Cuba (1871); Nuestra
América (1891). Cabe también destacar su obra epistolar, por lo general
bien apreciada literaria y conceptualmente; su capacidad para la oratoria
demostrada en memorables discursos y su habilidad para dirigirse al público infantil de lo cual es muestra los cuatros números de su revista La Edad
de Oro, publicación mensual.
El 18 de mayo, en el Campamento de Dos Ríos, Martí escribe la última carta a
su amigo Manuel Mercado, ese documento se le conoce como su testamento político. En un fragmento de la carta Martí expresa:
“[...] ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por
mi deber —puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo— de
impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las
Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras
tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso. En silencio
ha tenido que ser, y como indirectamente, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas [...]”.26
Conéctate
El Mausoleo a José Martí se encuentra ubicado en el cementerio Santa Ifigenia en la Calzada de Crombet, Reparto Agüero, Santiago de Cuba.
¿Te gustaría visitarlo o conocer más acerca de este monumento? Puedes
acceder a una visita virtual mediante el siguiente enlace: https://www.ecured.
cu/Mausoleo a José Martí.
26
Tomado de: https://www.ecured.cu/Carta inconclusa de Martí a Manuel Mercado
133
ESPAÑOL Y LITERATURA
4.2 El presidio político en Cuba: una amarga
experiencia
Martí publicó este testimonio en 1871. El joven de 18 años denunció los
horrores que presenció durante su encarcelamiento. Fue publicado por la
imprenta de Ramón Ramírez en Madrid, sede del sistema que le condenaba
y donde él se encontraba desterrado.
Martí es condenado a seis años de privación de libertad y el 4 de abril
de 1870 ingresa en la cárcel de La Habana con el número 113, donde trabajaría hasta doce horas diarias en condiciones infrahumanas. Esta condena
más tarde fue conmutada por el destierro hacia Isla de Pinos, lugar al que
llega el 13 de octubre de ese mismo año. Posteriormente, el 15 de enero de
1871, por gestiones realizadas por sus padres Leonor Pérez y Mariano Martí,
fue deportado a España. Allí escribe su primer testimonio en el que relata
sus vivencias en las canteras de San Lázaro.
► ¿Qué sentimientos pueden agolparse en ti cuando presencias actos
injustos y no puedes hacer nada para remediarlos?
► ¿Existirá alguna causa que justifique que se maltrate y humille a un
niño de 12 años, a un anciano enfermo…?
► ¿Cómo reaccionaría un adolescente de 16 años ante crueldades
repetidas?
La lectura reflexiva y sentida del texto El presidio político en Cuba,
escrito por José Martí Pérez, te dará la posibilidad de expresar tus consideraciones ante estas interrogantes.
Fig. 24 José Martí en presidio
134
CAPÍTULO 4
El presidio político en Cuba27
(fragmentos)
Dolor infinito debía ser el único nombre de estas páginas. Dolor infinito, porque el dolor del presidio es el más rudo, el más devastador de los
dolores, el que mata la inteligencia, y seca el alma, y deja en ella huellas que
no se borrarán jamás.
Nace con un pedazo de hierro; arrastra consigo este mundo misterioso que agita cada corazón; crece nutrido de todas las penas sombrías, y
rueda, al fin, aumentado con todas las lágrimas abrasadoras.
Dante no estuvo en presidio.
Si hubiera sentido desplomarse sobre su cerebro las bóvedas oscuras
de aquel tormento de la vida, hubiera desistido de pintar su Infierno. Las
hubiera copiado, y lo hubiera pintado mejor.
Si existiera el Dios providente, y lo hubiera visto, con la una mano se
habría cubierto el rostro, y con la otra habría hecho rodar al abismo aquella
negación de Dios.
Dios existe, sin embargo, en la idea del bien, que vela el nacimiento de
cada ser, y deja en el alma que se encarna en él una lágrima pura. El bien es
Dios. La lágrima es la fuente de sentimiento eterno.
Dios existe, y yo vengo en su nombre a romper en las almas españolas el
vaso frío que encierra en ellas la lágrima.
Dios existe, y si me hacéis alejar de aquí sin arrancar de vosotros la
cobarde, la malaventurada indiferencia, dejadme que os desprecie, ya
que yo no puedo odiar a nadie; dejadme que os compadezca en nombre
de mi Dios.
Ni os odiaré, ni os maldeciré.
Si yo odiara a alguien, me odiaría por ello a mí mismo.
Si mi Dios maldijera, yo negaría por ello a mi Dios
[...]
Es la cantera extenso espacio de ciento y más varas de profundidad.
Fórmanla elevados y numerosos montones, ya de piedras de distintas
clases: ya de cocó, ya de cal, que hacíamos en los hornos, y al cual subíamos,
con más cantidad de la que podía contener el ancho cajón, por cuestas y
27
José Martí: El presidio político en Cuba, t.1, Centro de Estudios Martianos, La Habana,
2004, p. 51.
135
ESPAÑOL Y LITERATURA
escaleras muy pendientes, que unidas hacían una altura de ciento noventa
varas. Estrechos son los caminos que entre los montones quedan, y apenas
si por sus recodos y encuentros puede a veces pasar un hombre cargado.
Y allí, en aquellos recodos estrechísimos, donde las moles de piedra
descienden frecuentemente con estrépito, donde el paso de un hombre
suele ser difícil, allí arrojan a los que han caído en tierra desmayados, y allí
sufren, ora la pisada del que huye del golpe inusitado de los cabos, ora la
piedra que rueda del montón al menor choque, ora la tierra que cae del
cajón en la fuga continua en que se hace allí el trabajo. Al pie de aquellas
moles reciben el sol, que sólo deja dos horas al día las canteras; allí, las
lluvias, que tan frecuentes son en todas las épocas, y que esperábamos
con ansia porque el agua refrescaba nuestros cuerpos, y porque si duraba
más de media hora nos auguraba algún descanso bajo las excavaciones
de las piedras; allí el palo suelto, que por costumbre deja caer el cabo
de vara, que persigue a los penados con el mismo afán con que esquiva
la presencia del brigada, y allí, en fin, los golpes de éste, que de vez en
cuando pasa para cerciorarse de la certeza del desmayo, y se convence a
puntapiés. Esto, y la carrera vertiginosa de cincuenta hombres, pálidos,
demacrados, rápidos a pesar de su demacración, hostigados, agitados
por los palos, aturdidos por los gritos; y el ruido de cincuenta cadenas,
cruzando algunas de ellas tres veces el cuerpo del penado; y el continuo
chasquido del palo en las carnes, y las blasfemias de los apaleadores, y el
silencio terrible de los apaleados, y todo repetido incansablemente un día
y otro día, y una hora y otra hora, y doce horas cada día; he ahí, pálida y
débil la pintura de las canteras. Ninguna pluma que se inspire en el bien,
puede pintar en todo su horror el frenesí del mal. Todo tiene su término
en la monotonía. Hasta el crimen es monótono, que monótono se ha
hecho ya el crimen del horrendo cementerio de San Lázaro.
—¡Andar! ¡Andar!
—¡Cargar! ¡Cargar!
Y a cada paso un quejido, y a cada quejido un palo, y a cada muestra de
desaliento el brigada que persigue al triste y lo acosa, y él huye, y tropieza,
y el brigada lo pisa y lo arrastra, y los cabos se reúnen, y como el martillo
de los herreros suena uniforme en la fragua, las varas de los cabos dividen a
compás las espaldas del desventurado. Y cuando la espuma, mezclada con
la sangre, brota de los labios, y el pulso se extingue y parece que la vida
se va, dos presidiarios, el padre, el hermano, el hijo del flagelado quizás, lo
136
CAPÍTULO 4
cargan por los pies y la cabeza, y lo arrojan al suelo, allá al pie de un alto
montón.
Y cuando el fardo cae, el brigada le empuja con el pie y se alza sobre
una piedra, y enarbola la vara, y dice tranquilo:
—Ya tienes por ahora: veremos esta tarde.
Este tormento, todo este tormento sufrió aquella tarde don Nicolás.
Durante una hora, el palo se levantaba y caía metódicamente sobre aquel
cuerpo magullado que yacía sin conocimiento en el suelo. Y le magulló
el brigada, y azotó sus espaldas con la vaina de su sable, e introdujo su
extremo entre las costillas del anciano exánime. Y cuando su pie le hizo
rodar por el polvo y rodaba como cuerpo muerto, y la espuma sanguinolenta cubría su cara y se cuajaba en ella, el palo cesó y don Nicolás
fue arrojado a la falda de un montón de piedra.
Parece esto el refinamiento más bárbaro del odio, el esfuerzo más violento del crimen. Parece que hasta allí, y nada más que hasta allí, llegan la ira
y el rencor humanos; pero esto podrá parecer cuando el presidio no es el
presidio político de Cuba, el presidio que han sancionado los diputados
de la nación.
Hay más, y mucho más, y más espantoso que esto.
Dos de sus compañeros cargaron por orden del brigada el cuerpo inmóvil
de don Nicolás hasta el presidio, y allí se le llevó a la visita del médico.
Su espalda era una llaga. Sus canas a trechos eran rojas, a trechos
masa fangosa y negruzca. Se levantó ante el médico la ruda camisa; se
le hizo notar que su pulso no latía; se le enseñaron las heridas. Y aquel
hombre extendió la mano, y profirió una blasfemia, y dijo que aquello se
curaba con baños de cantera. Hombre desventurado y miserable, hombre
que tenía en el alma todo el fango que don Nicolás tenía en el rostro y
en el cuerpo.
Don Nicolás no había aún abierto los ojos cuando la campana llamó
al trabajo en la madrugada del día siguiente, aquella hora congojosa en
que la atmósfera se puebla de ayes, y el ruido de los grillos es más lúgubre,
y el grito del enfermo es más agudo, y el dolor de las carnes magulladas
es más profundo, y el palo azota más fácil los hinchados miembros; aquella
hora que no olvida jamás quien una vez y ciento sintió en ella el más rudo
de los dolores del cuerpo, nunca tan rudo como altivo el orgullo que reflejaba su frente y rebosaba en su corazón. Sobre un pedazo mísero de lona
embreada, igual a aquel en que tantas noches pasó sentada a mi cabecera
137
ESPAÑOL Y LITERATURA
la sombra de mi madre; sobre aquella dura lona yacía Castillo, sin vida los
ojos, sin palabras la garganta, sin movimiento los brazos y las piernas.
Cuando se llega aquí, quizá se alegra el alma, porque presume que
en aquel estado un hombre no trabaja, y que el octogenario descansaría
al fin algunas horas; pero solo puede alegrarse el alma que olvida que
aquel presidio era el presidio de Cuba, la institución del Gobierno, el acto
mil veces repetido del Gobierno que sancionaron aquí los representantes
del país. Una orden impía se apoderó del cuerpo de don Nicolás; le echó
primero en el suelo, le echó después en el carretón. Y allí, rodando de un
lado para otro a cada salto, oyéndose el golpe seco de su cabeza sobre las
tablas, asomando a cada bote del carro algún pedazo de su cuerpo por
sobre los maderos de los lados, fue llevado por aquel camino que el polvo
hace tan sofocante, que la lluvia hace tan terroso, que las piedras hicieron
tan horrible para el desventurado presidiario.
[...]
¡Martí! ¡Martí! me dijo una mañana un pobre amigo mío, amigo
allí porque era presidiario político, y era bueno, y como yo, por extraña
circunstancia había recibido orden de no salir al trabajo y quedar en el taller
de cigarrería; mira aquel niño que pasa por allí.
Miré. ¡Triste ojos míos que tanta tristeza vieron!
Era verdad. Era un niño. Su estatura apenas pasaba del codo de un
hombre regular. Sus ojos miraban entre espantados y curiosos aquella
ropa rudísima con que le habían vestido, aquellos hierros extraños que
habían ceñido a sus pies.
Mi alma volaba hacia su alma. Mis ojos estaban fijos en sus ojos. Mi
vida hubiera dado por la suya. Y mi brazo estaba sujeto al tablero del taller; y
su brazo movía, atemorizado por el palo, la bomba de los tanques.
Hasta allí, yo lo había comprendido todo, yo me lo había explicado todo,
yo había llegado a explicarme el absurdo de mí mismo; pero ante aquel
rostro inocente, y aquella figura delicada, y aquellos ojos serenísimos y
puros, la razón se me extraviaba, yo no encontraba mi razón, y era que
se me había ido despavorida a llorar a los pies de Dios. ¡Pobre razón mía! Y
¡cuántas veces la han hecho llorar así por los demás!
Las horas pasaban; la fatiga se pintaba en aquel rostro; los pequeños
brazos se movían pesadamente; la rosa suave de las mejillas desaparecía;
138
CAPÍTULO 4
la vida de los ojos se escapaba; la fuerza de los miembros debilísimos huía.
Y mi pobre corazón lloraba.
La hora de cesar en la tarea llegó al fin. El niño subió jadeante las
escaleras. Así llegó a su galera. Así se arrojó en el suelo, único asiento que
nos era dado, único descanso para nuestras fatigas, nuestra silla, nuestra
mesa, nuestra cama, el paño mojado con nuestras lágrimas, el lienzo
empapado en nuestra sangre, refugio ansiado, asilo único de nuestras
carnes magulladas y rotas, y de nuestros miembros hinchados y doloridos.
Pronto llegué hasta él. Si yo fuera capaz de maldecir y odiar, yo hubiera
odiado y maldecido entonces. Yo también me senté en el suelo, apoyé
su cabeza en su miserable chaquetón y esperé a que mi agitación me
dejase hablar.
—¿Cuántos años tienes? —le dije.
—Doce, señor.
—Doce, ¿y te han traído aquí? ¿cómo te llamas?
—Lino Figueredo.
—Y ¿qué hiciste?
—Yo no sé, señor. Yo estaba con taitica y mamita, y vino la tropa, y se
llevó a taitica, y volvió, y me trajo a mí.
—¿Y tu madre?
—Se la llevaron.
—¿Y tu padre?
—También, y no sé de él, señor. ¿Qué habré hecho yo para que me
traigan aquí; y no me dejen estar con taitica y mamita?
Si la indignación, si el dolor, si la pena angustiosa pudiese hablar, yo
hubiera hablado al niño sin ventura. Pero algo extraño, y todo hombre
honrado sabe lo que era, sublevaba en mí la resignación y la tristeza,
y atizaba el fuego de la venganza y de la ira; algo extraño ponía sobre
mi corazón su mano de hierro, y secaba en mis párpados las lágrimas, y
helaba las palabras en mis labios.
Doce años, doce años, zumbaba constantemente en mis oídos, y
su madre y mi madre, y su debilidad y mi impotencia se amontonaban
en mi pecho, y rugían, y andaban desbordados por mi cabeza, y ahogaban
mi corazón.
Doce años tenía Lino Figueredo, y el Gobierno español lo condenaba a
diez años de presidio.
139
ESPAÑOL Y LITERATURA
Doce años tenía Lino Figueredo, y el Gobierno español lo cargaba de
grillos, y lo lanzaba entre los criminales, y lo exponía, quizá como trofeo,
en las calles.
¡Oh! ¡Doce años!
No hay término medio, que vergüenza. No hay contemplación posible,
que mancha. El Gobierno olvidó su honra cuando sentenció a un niño de
doce años a presidio; la olvidó más cuando fue cruel, inexorable, inicuo
con él. Y el Gobierno ha de volver, y volver pronto, por esa honra suya, esta
como tantas otras veces mancillada y humillada.
Y habrá de volver pronto, espantado de su obra, cuando oiga toda
la serie de sucesos que yo no nombro, porque me avergüenza la miseria
ajena.
Lino Figueredo había sido condenado a presidio. Esto no bastaba.
Lino Figueredo había llegado ya allí; era presidiario ya; gemía uncido
a sus pies el hierro; lucía el sombrero negro y el hábito fatal. Esto no
bastaba todavía.
Era preciso que el niño de doce años fuera precipitado en las canteras,
fuese azotado, fuese apaleado en ellas. Y lo fue. Las piedras rasgaron sus
manos; el palo rasgó sus espaldas; la cal viva rasgó y llagó sus pies.
Y esto fue un día. Y lo apalearon.
Y otro día. Y lo apalearon también.
Y muchos días.
Y el palo rompía las carnes de un niño de doce años en el presidio de La
Habana y la integridad nacional hacía vibrar aquí una cuerda mágica que
siempre suena enérgica y poderosa.
La integridad nacional deshonra, azota, asesina allá. Y conmueve, y
engrandece, y entusiasma aquí.
¡Conmueva, engrandezca, entusiasme aquí la integridad nacional que
azota, que deshonra, que asesina allá!
Los representantes del país no sabían la historia de don Nicolás del
Castillo y Lino Figueredo cuando sancionaron los actos del gobierno,
embriagados por el aroma del acomodaticio patriotismo. No la sabían,
porque el país habla en ellos; y si el país la sabía, y hablaba así, este país no
tiene dignidad ni corazón.
Y hay aquello, y mucho más.
Las canteras son para Lino Figueredo la parte más llevadera de su vida
mártir. Hay más.
140
CAPÍTULO 4
Una mañana, el cuello de Lino no pudo sustentar su cabeza; sus rodillas
flaqueaban; sus brazos caían sin fuerzas de sus hombros; un mal extraño
vencía en él el espíritu desconocido que le había impedido morir, que había
impedido morir a don Nicolás, y a tantos otros, y a mí. Verdinegra sombra
rodeaba sus ojos; rojas manchas apuntaban en su cuerpo; su voz se exhalaba
como un gemido; sus ojos miraban como una queja. Y en aquella agonía,
y en aquella lucha del enfermo en presidio, que es la más terrible de todas
las luchas, el niño se acercó a la brigada de su cuadrilla, y le dijo:
—Señor, yo estoy malo; no me puedo menear; tengo el cuerpo lleno
de manchas.
—¡Anda, anda! —dijo con brusca voz la brigada. —¡Anda! Y un golpe
del palo respondió a la queja. —¡Anda!
Y Lino apoyándose sin que lo vieran, que si lo hubieran visto, su historia tendría una hoja sangrienta más, en el hombro de alguno no tan débil
aquel día como él, anduvo. Muchas cosas andan. Todo anda. La eterna
justicia, insondable cuanto eterna, anda también, y ¡algún día parará!
Lino anduvo. Lino trabajó. Pero las manchas cubrieron al fin su cuerpo,
la sombra empañó sus ojos, las rodillas se doblaron. Lino cayó, y la viruela se
asomó a sus pies y extendió sobre él su garra y le envolvió rápida y avarienta
en su horroroso manto. ¡Pobre Lino!
Solo así, sólo por el miedo egoísta del contagio, fue Lino al hospital.
El presidio es un infierno real en la vida. El hospital del presidio es otro
infierno más real aún en el vestíbulo de los mundos extraños. Y para
cambiar de infierno, el presidio político de Cuba exige que nos cubra la
sombra de la muerte.
Lo recuerdo, y lo recuerdo con horror. Cuando el cólera recogía su haz de
víctimas allí, no se envió el cadáver de un desventurado chino al hospital,
hasta que un paisano suyo no le picó una vena y brotó una gota, una gota de
sangre negra, coagulada. Entonces, solo entonces, se declaró que el triste
estaba enfermo. Entonces; y minutos después el triste moría. Mis manos han
frotado sus rígidos miembros; con mi aliento los he querido revivir; de mis
brazos han salido sin conocimiento, sin vista, sin voz, pobres coléricos; que
sólo se juzgaba que lo eran.
Bello, bello es el sueño de la Integridad Nacional. ¿No es verdad que es
muy bello, señores diputados?
141
ESPAÑOL Y LITERATURA
¡Martí! ¡Martí! volvió a decirme pocos días después mi amigo. Aquel
que viene allí ¿no es Lino? Mira, mira bien.
Miré, miré. ¡Era Lino! Lino que venía apoyado en otro enfermo, caída
la cabeza, convertida en negra llaga la cara, en negras llagas las manos
y los pies; Lino, que venía, extraviados los ojos, hundido el pecho, inclinado el cuerpo, ora hacia adelante, ora hacia atrás, rodando al suelo si lo
dejaban solo, caminando arrastrado si se apoyaba en otro; Lino, que venía
con la erupción desarrollada en toda su plenitud, con la viruela mostrada
en toda su deformidad, viva, supurante, purulenta. Lino, en fin, que venía
sacudido a cada movimiento por un ataque de vómito que parecía el
esfuerzo postrimero de su vida.
Así venía Lino, y el médico del hospital acababa de certificar que Lino
estaba sano. Sus pies no lo sostenían; su cabeza se doblaba; la erupción
se mostraba en toda su deformidad; todos lo palpaban; todos lo veían.
Y el médico certificaba que venía sano Lino. Este médico tenía la viruela
en el alma.
Así pasó el triste la más horrible de las tardes. Así lo vio el médico del
establecimiento, y así volvió al hospital.
Días después, un cuerpo pequeño, pálido, macilento, subía ahogándose
las escaleras del presidio. Sus miradas vagaban sin objeto; sus manecitas demacradas apenas podían apoyarse en la baranda; la faja que sujetaba los
grillos resbalaba sin cesar de su cintura; penosísima y trabajosamente subía
cada escalón.
—¡Ay! decía, cuando fijaba al fin los dos pies. —¡Ay, taitica de mi vida!
y rompía a llorar.
Concluyó al fin de subir. Subí yo tras él y me senté a su lado y estreché sus
manos y le arreglé su mísero petate y volví más de una vez mi cabeza para
que no viera que mis lágrimas corrían como las suyas.
¡Pobre Lino!
No era el niño robusto, la figura inocente y gentil que un mes antes
sacudía con extrañeza los hierros que habían unido a sus pies. No era
aquella rosa de los campos que algunos conocieron risueña como mayo,
fresca como abril. Era la agonía perenne de la vida. Era la amenaza
latente de la condenación de muchas almas. Era el esqueleto enjuto que
arroja la boa constrictora después que ha hinchado y satisfecho sus venas
con su sangre.
142
CAPÍTULO 4
Y Lino trabajó así. Lino fue castigado al día siguiente así. Lino salió en las
cuadrillas de la calle así. El espíritu desconocido que inmortaliza el recuerdo
de las grandes innatas ideas, y vigoriza ciertas almas quizá predestinadas,
vigorizó las fuerzas de Lino, y dio robustez y vida nueva a su sangre.
Cuando salí de aquel cementerio de sombras vivas, Lino estaba aún
allí. Cuando me enviaron a estas tierras, Lino estaba allí aún. Después la
losa del inmenso cadáver se ha cerrado para mí. Pero Lino vive en mi recuerdo, y me estrecha la mano, y me abraza cariñosamente, y vuela a mi
alrededor, y su imagen no se aparta un instante de mi memoria.
Lee y responde
1. Resume los elementos más significativos relacionados con la vida y
obra de José Martí. Ten en cuenta los siguientes aspectos:
► Fecha y lugar de nacimiento
► Estudios realizados
► Principales publicaciones
► Labor revolucionaria
2. Relee el texto en silencio y responde:
a) ¿Existen palabras o frases desconocidas para ti? Apóyate en el contexto para que puedas deducir sus significados. Si no es suficiente,
auxíliate en el diccionario.
b) ¿A qué momento de la historia de nuestra patria se alude en esta
obra?
c) ¿Qué relación puede establecerse entre la oración que da inicio al
texto, y su contenido?
d) ¿Qué forma elocutiva predomina en este texto? ¿Aparecen otras?
Ejemplifica tu respuesta a partir de pasajes tomados de la obra.
e) Sustituye los vocablos subrayados por un sinónimo sin que el texto
pierda su intención comunicativa:
Dolor infinito, porque el dolor del presidio es el más rudo, el
más devastador de los dolores, el que mata la inteligencia, y seca el
alma, y deja en ella huellas que no se borrarán jamás.
f) En el fragmento se mencionan las consecuencias que provocaba
el presidio en sus víctimas. Explícalo con tus palabras.
143
ESPAÑOL Y LITERATURA
3. Relee el fragmento en el que aparece el estado en que se encontraba
don Nicolás.
a) ¿Qué tipo de oración por la naturaleza del predicado inicia este
párrafo?
b) ¿Con qué intención crees que el autor la ha utilizado?
c) ¿Qué ideas te transmite la expresión: Hombre desventurado y miserable, hombre que tenía en el alma todo el fango que don
Nicolás tenía en el rostro y en el cuerpo?
4. Relee la siguiente expresión extraída del texto:
Lino cayó, y la viruela se asomó a sus pies y extendió sobre él su garra
y le envolvió rápida y avarienta en su horroroso manto. ¡Pobre Lino!
a) Describe cómo imaginas a Lino Figueredo en este pasaje.
b) La expresión que culmina el párrafo es una oración que por la actitud del hablante se clasifica como: ______________________; con
su uso el autor nos sugiere que ________________________________.
c) El autor ha empleado diversas formas verbales. Localízalas y cópialas en tu libreta. Analiza si son regulares o irregulares. Explica
tu respuesta.
d) Completa la siguiente tabla. Para eso debes llenar las casillas
vacías con las formas no personales del verbo correspondientes.
Infinitivo
Participio
Gerundio
caído
asomando
envolver
9. A tu juicio, ¿cuál es la escena más conmovedora de las que has leído
en estos fragmentos? ¿Por qué? Escribe un comentario para compartirlo con tus compañeros de aula. Ponle un título sugerente.
10. Los fragmentos leídos te han causado:
___asombro ___lástima
___sorpresa
___odio
___vergüenza ___indignación
► Explica cada selección que realices.
144
CAPÍTULO 4
a) La expresión: La lágrima es la fuente de sentimiento eterno, constituye un recurso expresivo que se denomina: ________________
Con su uso el autor te sugiere: ________________________________
b) Extrae del texto tres oraciones que pongan de manifiesto la calidad humana de José Martí. Clasifícalas por la actitud del hablante.
c) El presidio político en Cuba puede considerarse un testimonio
pues es prosa narrativa y al mismo tiempo documental, narra
acontecimientos reales, vinculados de alguna manera al acontecer
histórico. Argumenta la anterior afirmación con elementos tomados de la obra.
11. Vuelve a leer el último párrafo de la obra.
a) La expresión: cementerio de sombras vivas, es un recurso expresivo que se denomina: ___________
Con su uso el autor sugiere que: ____________________________
b En este párrafo hay una oración predicativa que se reitera. Escríbela. ¿Cuál sería la intención comunicativa del autor al repetirla?
c) Observa que se ha utilizado la mayúscula. Identifica qué reglas se
han tenido en cuenta. Escríbelas en tu libreta de notas.
12. Resume en un párrafo el contenido de la obra El presidio político en
Cuba. Autorrevisa tu redacción:
► ¿Tuviste en cuenta las cualidades del párrafo?
► ¿Lograste coherencia entre las ideas?
► ¿Cómo la lograste?
► ¿Utilizaste un lenguaje adecuado?
13. La obra del Maestro ha sido motivo de inspiración para muchos
creadores artísticos, no solo de nuestro país. De seguro en tu vida
estudiantil has creado algunos trabajos en homenaje a José Martí.
Sabemos que la lectura de El presidio político en Cuba ha dejado
profundas huellas en ti. Te invitamos a que las compartas con tus
compañeros del aula, familiares…Para ello te proponemos que escojas una de estas propuestas:
► Describe cómo imaginas a Martí en el presidio.
► Dibuja las imágenes que no olvidarás de este testimonio.
► Imagina que viajas en el tiempo y estás allí, junto a Martí. Narra
en primera persona tus vivencias.
145
ESPAÑOL Y LITERATURA
Ten en cuenta que para tu creación primero debes planificar, luego
ejecutar a partir de la situación que escojas y, por último, revisar muy bien
tu trabajo.
Conéctate
Museo Fragua Martiana. Lugar de encuentro con la historia, situado en la
intersección de las calles Hospital y Vapor, en el municipio Centro Habana, en
cuyo sitio se encontraban las horrendas Canteras de San Lázaro, donde el
régimen colonial enviaba a todos aquellos cubanos acusados de infidencia.
Es el sitio donde José Martí Pérez fue testigo presencial de toda la crueldad
de un régimen colonial que le viste con el infame traje de presidiario. Mediante el siguiente enlace puedes realizar una visita virtual por el lugar:
https://www.ecured.cu/Museo_Fragua_Martiana
4.3 El antirracismo martiano
José Martí escribió ardorosamente en diferentes periódicos y revistas;
ahí están sus trabajos recogidos en La Edad de Oro; en La Nación, de Buenos
Aires; en la Revista Universal y en el Partido Liberal, de México; en La
Opinión Nacional, de Caracas; en La Estrella, de Panamá; en La América y
Patria, de Nueva York. Y fue así porque conocía la importancia de las publicaciones periódicas para difundir conocimientos, informaciones, ideas
políticas, sociales, morales, estéticas.
Sus artículos, reportajes, crónicas y aun noticias más breves son auténticas joyas literarias por su originalidad y riqueza expresiva, que solo
puede lograrse si se posee un verdadero dominio del idioma y la conciencia del valor de las publicaciones personales que defendía.
Martí en su obra total aborda temas diversos. Ahora tendrás la oportunidad de valorarlo como periodista, como el hombre interesado en
comunicar a las masas los asuntos más curiosos, sobre bases enteramente
objetivas; el hombre moderno que ve en la ciencia y la técnica el desarrollo
futuro de la humanidad. No especula con la noticia, esclarece sus motivos.
Verás cómo a la objetividad del hecho, el autor agrega el comentario personal, relacionado con la vida social y moral del hombre, para educarlo
como ciudadano.
Esos motivos relacionados con la vida social, su esclarecimiento y el
comentario personal los encontrarás cuando te adentres en el artículo
146
CAPÍTULO 4
martiano que revela una faceta de su ideario: el antirracismo. Este artículo
fue publicado en Nueva York, el 16 de abril de 1893.
El entorno socioeconómico, político y social en el que vivió José Martí
en la segunda mitad del siglo xix, caracterizado por un sistema capitalista,
influyó en su formación patriótica, humana, revolucionaria y literaria. Sus
ideas en contra de la discriminación racial maduraron en el tiempo y a
ello también contribuyó el exilio político en México, Guatemala y en los
Estados Unidos, donde pudo apreciar la explotación y la discriminación a
la que habían sometido al indio americano.
¿Qué opina Martí de quienes se vanaglorian por el color de su piel?
Fig. 25 Periódico Patria, fundado por Martí
Te invitamos a leer este artículo publicado en Patria en 1893.
Mi raza28
Esa de racista está siendo una palabra confusa, y hay que ponerla en
claro. El hombre no tiene ningún derecho especial porque pertenezca a
una raza u otra: dígase hombre, y ya se dicen todos los derechos. El negro, por
negro, no es inferior ni superior a ningún otro hombre; peca por redundante
el blanco que dice: “mi raza”; peca por redundante el negro que dice: “mi
raza”. Todo lo que divide a los hombres, todo lo que los especifica, aparta o acorrala, es un pecado contra la humanidad. ¿A qué blanco sensato
28
Cintio Vitier: “Mi raza”, Cuadernos Martianos II, Ed. Pueblo y Educación, La Habana,
2007, p.17-19.
147
ESPAÑOL Y LITERATURA
le ocurre envanecerse de ser blanco, y qué piensan los negros del
blanco, que se envanece de serlo, y cree que tiene derechos especiales
por serlo? ¿Qué han de pensar los blancos del negro que se envanece de
su color? Insistir en las divisiones de raza, en las diferencias de raza, de
un pueblo naturalmente dividido, es dificultar la ventura pública, y la
individual, que están en el mayor acercamiento de los factores que han de
vivir en común. Si se dice que en el negro no hay culpa aborigen, ni virus
que lo inhabilite para desenvolver toda su alma de hombre, se dice la verdad,
y ha de decirse y demostrarse, porque la injusticia de este mundo es
mucha, y la ignorancia de los mismos que pasa por sabiduría, y aún hay
quien crea de buena fe al negro incapaz de la inteligencia y corazón del
blanco; y si a esa defensa de la naturaleza se la llama racismo, no importa
que se le llame así, porque no es más que decoro natural, y voz que clama
del pecho del hombre por la paz y la vida del país. […] El racista blanco, que
le cree a su raza derechos superiores, ¿qué derecho tiene para quejarse del
racista negro, que le vea también especialidad a su raza?
El racista negro, que ve en la raza un carácter especial, ¿qué derecho
tiene para quejarse del racista blanco? El hombre blanco que, por razón
de su raza, se cree superior al hombre negro, admite la idea de la raza, y
autoriza y provoca al racista negro.
El hombre negro que proclama su raza, cuando lo que acaso proclama
únicamente en esta forma errónea es la identidad espiritual de todas las
razas, autoriza y provoca al racista blanco. La paz pide los derechos comunes
de la naturaleza: los derechos diferenciales, contrarios a la naturaleza, son
enemigos de la paz. El blanco que se aísla, aísla al negro. El negro que se
aísla, provoca a aislarse al blanco.
En Cuba no hay temor alguno a la guerra de razas. Hombre es más que
blanco, más que mulato, más que negro. Cubano es más que blanco, más
que mulato, más que negro. En los campos de batalla, muriendo por Cuba,
han subido juntas por los aires las almas de los blancos y de los negros. En
la vida diaria de defensa, de lealtad, de hermandad, de astucia, al lado
de cada blanco, hubo siempre un negro. Los negros, como los blancos, se
dividen por sus caracteres, tímidos o valerosos, abnegados o egoístas, en
los partidos diversos en que se agrupan los hombres. Los partidos políticos
son agregados de preocupaciones, de aspiraciones, de intereses y de
caracteres. Lo semejante esencial se busca y halla, por sobre las diferencias
de detalle; y lo fundamental de los caracteres análogos se funde en los
148
CAPÍTULO 4
partidos, aunque en lo incidental, o en lo postergable al móvil común,
difieran. […] Los negros están demasiado cansados de la esclavitud para
entrar voluntariamente en la esclavitud del color. Los hombres de pompa
e interés se irán de un lado, blancos o negros; y los hombres generosos y
desinteresados, se irán de otro. Los hombres verdaderos, negros o blancos,
se tratarán con lealtad y ternura, por el gusto del mérito, y el orgullo de
todo lo que honre la tierra en que nacimos, negro o blanco. La palabra
racista caerá de los labios de los negros que la usan hoy de buena fe,
cuando entiendan que ella es el único argumento de apariencia válida y de
validez en hombres sinceros y asustadizos, para negar al negro la plenitud
de sus derechos de hombre. Dos racistas serían igualmente culpables: el
racista blanco y el racista negro. Muchos blancos se han olvidado ya de su
color; y muchos negros. Juntos trabajan, blancos y negros, por el cultivo de
la mente, por la propagación de la virtud, por el triunfo del trabajo creador
y de la caridad sublime.
En Cuba no habrá nunca guerras de razas. La República no se puede
volver atrás; y la República, desde el día único de redención del negro en
Cuba, desde la primera constitución de la independencia el 10 de abril en
Guáimaro, no habló nunca de blancos ni de negros. Los derechos públicos,
concedidos ya de pura astucia por el Gobierno español e iniciados en las
costumbres antes de la independencia de la Isla, no podrán ya ser negados,
ni por el español que los mantendrá mientras aliente en Cuba, para seguir
dividiendo al cubano negro del cubano blanco, ni por la independencia,
que no podría negar en la libertad los derechos que el español reconoció
en la servidumbre.
Y en lo demás, cada cual será libre en lo sagrado de la casa. El mérito,
la prueba patente y continua de cultura, y el comercio inexorable acabarán
de unir a los hombres. En Cuba hay mucha grandeza, en negros y blancos.
Patria, Nueva York, 16 de abril de 1893
Para saber más
Apenas transcurridos tres meses del triunfo de la Revolución cubana,
nuestro líder Fidel Castro, el martiano más consecuente de su tiempo,
enfrentaba la problemática de la discriminación racial y planteaba, como
siempre sin ambages, que “[…] hay gente que se llama revolucionaria y
es racista, hay gente que se llama culta y es racista” “[…] pero cuando se
les eduque, cuando estudien juntos, vayan a los centros de recreos juntos,
149
ESPAÑOL Y LITERATURA
entonces se acostumbrarán a trabajar y a vivir aquí como hermanos, que
es como deben vivir” […] “Porque la virtud, y los méritos personales, el
heroísmo, la bondad es lo que debe ser la medida del aprecio que se les
tenga a los hombres, y no el pigmento de la piel”. (Tomado de: Antonio
Núñez Jiménez: En marcha con Fidel, p. 473).
Lee y responde
1. Lee atentamente el artículo “Mi raza”, para que puedas realizar las
actividades que te presentamos.
► Cerciórate de que conoces el significado de todas las palabras que
aparecen en el texto. Si no las puedes inferir por el contexto, puedes
auxiliarte del diccionario impreso o digital.
2. Analiza el título del artículo. ¿Transmitiría la misma idea si se llamara “La raza”? Expresa de manera oral tu opinión. Organiza las ideas
para que hables con claridad, pronuncia las palabras con corrección,
articula los sonidos con cuidado para que no omitas, adiciones ni
cambies alguno. No te apures en tu intervención.
3. ¿Qué forma elocutiva predomina en el artículo? Extrae del texto dos
expresiones que justifiquen tu respuesta.
4. Marca con una equis (X) la opción que, a tu juicio y después de la
lectura del artículo, mejor completaría el siguiente enunciado:
El objetivo con que fue creado el texto es:
Servir de medio de expresión a las ideas del autor.
Informar sobre la temática central del texto.
Convencer, persuadir al lector acerca del tema.
5. Después de haber leído el texto, identifica como verdaderos (V) o falsos (F) los enunciados que siguen:
Para Martí el término hombre incluye todas las facultades
humanas.
Falta a la naturaleza quien divida a las personas por sus rasgos
físicos.
No hay racismo cuando se tilda a una persona de falta de inteligencia por el color de su piel.
Solo los blancos se manifestaban de manera racista.
Los derechos que vayan en contra de la naturaleza, también
están en contra de la paz.
150
CAPÍTULO 4
a) Selecciona y comenta oralmente ante tus compañeros dos expresiones del primer párrafo que te parezcan memorables.
b) ¿Cuál es la intención del autor al plantear: En Cuba no hay temor
alguno a la guerra de razas. Hombre es más que blanco, más que
mulato, más que negro?
c) Identifica algún recurso expresivo que emplee el autor en ese
segundo párrafo del texto. Escríbelo e interprétalo.
d) ¿Cuál es la única división de los hombres que acepta Martí?
e) Localiza el párrafo en el que plantea la postura de la ley con
respecto a las razas. Extrae del texto dos formas verbales que
sean irregulares y luego determina el tipo de irregularidad
que presentan.
f) Escribe el infinitivo que corresponde a las siguientes formas verbales extraídas del texto inicial:
pertenezca
dicen
proclama
provoca
funde difieran
podrán entiendan
acabarán
g) ¿Es este un texto literario? ¿Por qué? ¿Con qué propósito comunicativo fue escrito?
6. Reflexiona sobre conceptos que Martí expone en el artículo. Escribe
en tu libreta la valoración como resultado de tu reflexión. Puedes
intercambiar con tus compañeros de aula.
hombre, raza, paz, grandeza
7. Las siguientes voces empleadas en el texto están sujetas a reglas
ortográficas de los grafemas destacados:
a) responsabilidades
b) reconoce
c) formación
► ¿Qué plantean esas normas ortográficas?
8. En homenaje al Héroe Nacional se efectuará un conversatorio con
estudiosos de su vida y obra, en el que podrás participar. Selecciona
una de las siguientes ideas y construye un texto expositivo, a partir
151
ESPAÑOL Y LITERATURA
de los conocimientos adquiridos con el estudio de la obra “Mi raza”
y que consideres serían de interés para todos los participantes.
► En Cuba no habrá nunca guerra de razas…
► Las ideas de Martí las aplicaré en mi vida actual y futura…
Sigue los pasos para la construcción de textos escritos eficientes.
4.4 El epistolario martiano
El epistolario tiene una marcada importancia en la obra martiana. Por
eso en este capítulo indagarás en una de las cartas que Martí le dedica a
María Mantilla en un período de su vida donde la labor política le robaba la mayor parte del tiempo. Es muy importante el estudio de las cartas
martianas porque muestran al Martí que oscila desde la política comprometida hasta el amor entrañable.
A continuación, te invitamos a realizar la lectura detenida y atenta
de la Carta a María Mantilla (9 de abril de 1895), escrita por José Martí:
Fig. 26 José Martí y la niña María Mantilla
Carta a María Mantilla29
A mi María:
Y mi hijita ¿qué hace, allá en el Norte, tan lejos? ¿Piensa en la verdad
del mundo, en saber, en querer, en saber, para poder querer, querer
29
José Martí: “Epistolario”, Obras completas, t. 21, Centro de Estudios Martianos,
La Habana, 2004, pp. 145-149.
152
CAPÍTULO 4
con la voluntad, y querer con el cariño? ¿Se sienta, amorosa, junto a su
madre triste? ¿Se prepara a la vida, al trabajo virtuoso e independiente de la
vida, para ser igual o superior a los que vengan luego, cuando sea mujer, a
hablarle de amores, a llevársela a lo desconocido, o a la desgracia, con
el engaño de unas cuantas palabras simpáticas, o de una figura simpática? ¿Piensa en el trabajo, libre y virtuoso, para que la deseen los hombres
buenos, para que la respeten los malos, y para no tener que vender la
libertad de su corazón y su hermosura por la mesa y por el vestido? Eso
es lo que las mujeres esclavas, esclavas por su ignorancia y su incapacidad
de valerse, llaman en el mundo “amor”. Es grande, amor; pero no es eso.
Yo amo a mi hijita. Quien no la ame así, no la ama. Amor es delicadeza, esperanza fina, merecimiento y respeto. ¿En qué piensa mi hijita?
¿Piensa en mí?
Aquí estoy, en Cabo Haitiano; cuando no debía estar aquí. Creí no
tener miedo de escribirte en mucho tiempo, y te estoy escribiendo. Hoy
vuelvo a viajar, y te estoy otra vez diciendo adiós. Cuando alguien me es
bueno, y bueno a Cuba, le enseño tu retrato. Mi anhelo es que vivan muy
juntas su madre y ustedes, y que pases por la vida pura y buena. Espérame,
mientras sepas que yo viva. Conocerás el mundo, antes de darte a él.
Elévate, pensando y trabajando. ¿Quieres ver como pienso en ti, en ti y en
Carmita? Todo me es razón de hablar de ti, el piano que oigo, el libro que
veo, el periódico que llega. Aquí te mando, en una hoja verde, el anuncio
del periódico francés a que te suscribió Dellundé. El Harper’s Young People
no lo leíste, pero no era culpa tuya, sino del periódico, que traía cosas muy
inventadas, que no se sienten ni se ven, y más palabras de las precisas. Este
Petit Français es claro y útil.
Leélo, y luego enseñarás. Enseñar, es crecer. Y por el correo te mando
dos libros, y con ellos una tarea, que harás, si me quieres; y no harás,
si no me quieres. Así, cuando esté en pena, sentiré como una mano en
el hombro, o como un cariño en la frente, o como las sonrisas con que
me entendías y consolabas; y será que estás trabajando en la tarea,
pensando en mí.
Un libro es L’Histoire Générale, un libro muy corto, donde está muy
bien contada, y en lenguaje fácil y limpio, toda la historia del mundo,
desde los tiempos más viejos, hasta lo que piensan e inventan hoy los
hombres. Son 180 sus páginas: yo quiero que tú traduzcas, en invierno o
en verano, una página por día; pero traducida de modo que la entiendas,
153
ESPAÑOL Y LITERATURA
y de que la puedan entender los demás, porque mi deseo es que este libro
de historia quede puesto por ti en buen español, de manera que se pueda
imprimir, como libro de vender, a la vez que te sirva, a Carmita y a ti, para
entender, entero y corto, el movimiento del mundo, y poderlo enseñar.
Tendrás, pues, que traducir el texto todo, con el resumen que va al fin de
cada capítulo, y las preguntas que están al pie de cada página; pero como
éstas son para ayudar al que lee a recordar lo que ha leído; y ayudar al
maestro a preguntar, tú las traducirás de modo que al pie de cada página
escrita sólo vayan las preguntas que corresponden a esa página […] Yo
quise escribir así en La Edad de Oro; para que los niños me entendiesen,
y el lenguaje tuviera sentido y música. Tal vez debas leer, mientras estés
traduciendo, La Edad de Oro. […]. Es imposible entender una ópera bien,
o la romanza de Hildegonda, por ejemplo, si no se conocen los sucesos
de la historia que la ópera cuenta, y si no se sabe quién es Hildegonda, y
dónde y cuándo vivió, y qué hizo. Tu música no es así, mi María; sino la
música que entiende y siente. Estudia, mi María; trabaja, y espérame.
Y cuando tengas bien traducida L’Histoire Générale, en letra clara,
a renglones iguales y páginas de buen margen, nobles y limpias ¿cómo
no habrá quien imprima; y venda para ti, venda para tu casa, este texto
claro y completo de la historia del hombre, mejor, y más atractivo y ameno,
que todos los libros de enseñar historia que hay en castellano? La página
al día, pues: mi hijita querida. Aprende de mí. Tengo la vida a un lado
de la mesa, y la muerte a otro, y mi pueblo a las espaldas: y ve cuántas
páginas te escribo.
El otro libro es para leer y enseñar: es un libro de 300 páginas,
ayudado de dibujos, en que está, María mía, lo mejor —y todo lo cierto—
de lo que se sabe de la naturaleza ahora. Ya tú leíste, o Carmita leyó antes
que tú, las Cartillas de Appleton. Pues este libro es mucho mejor, más
corto, más alegre, más lleno, de lenguaje más claro, escrito todo como
que se lo ve. Lee el último capítulo. […]–la vida de las plantas, y verás qué
historia tan poética y tan interesante. Yo la leo, y la vuelvo a leer, y siempre
me parece nueva. Leo pocos versos, porque casi todos son artificiales o
exagerados, y dicen en lengua forzada falsos sentimientos, o sentimientos
sin fuerza ni honradez, mal copiados de los que los sintieron de verdad.
Donde yo encuentro poesía mayor es en los libros de ciencia, en la vida del
mundo, en el orden del mundo, en el fondo del mar, en la verdad y música
del árbol, y su fuerza y amores, en lo alto del cielo, con sus familias de
154
CAPÍTULO 4
estrellas, y en la unidad del universo, que encierra tantas cosas diferentes,
y es todo uno, y reposa en la luz de la noche del trabajo productivo del
día. Es hermoso, asomarse a un colgadizo, y ver vivir al mundo: verlo nacer,
crecer, cambiar, mejorar, y aprender en esa majestad continua el gusto de
la verdad, y el desdén de la riqueza y la soberbia a que se sacrifica, y lo
sacrifica todo, la gente inferior e inútil. Es como la elegancia, mi María,
que está en el buen gusto, y no en el costo. La elegancia del vestido,
la grande y verdadera, está en la altivez y fortaleza del alma. Un alma
honrada, inteligente y libre, da al cuerpo más elegancia, y más poderío
a la mujer, que las modas más ricas de las tiendas. Mucha tienda, poca
alma. Quien tiene mucho adentro, necesita poco afuera. Quien lleva
mucho afuera, tiene poco adentro, y quiere disimular lo poco. Quien
siente su belleza, la belleza interior, no busca afuera belleza prestada:
se sabe hermosa, y la belleza echa luz. Procurará mostrarse alegre, y
agradable a los ojos, porque es deber humano causar placer en vez de
pena, y quien conoce la belleza la respeta y cuida en los demás y en sí.
Pero no pondrá en un jarrón de China un jazmín: pondrá el jazmín, solo
y ligero, en un cristal de agua clara. Esa es la elegancia verdadera: que
el vaso no sea más que la flor. –Y esa naturalidad, y verdadero modo de
vivir, con piedad para los vanos y pomposos, se aprende con encanto en
la historia de las criaturas de la tierra. […] Así sí serán maestras, contando
esos cuentos verdaderos a sus discípulas, en vez de tanto quebrado y tanto
decimal, y tanto nombre inútil de cabo y de río, que se ha de enseñar
sobre el mapa como de casualidad, para ir a buscar el país de que se
cuenta el cuento, o donde vivió el hombre de que habla la historia.
Y cuentas, pocas, sobre la pizarra, y no todos los días. Que las discípulas
amen la escuela, y aprendan en ella cosas agradables y útiles.
Porque ya yo las veo este invierno, a ti y a Carmita, sentadas en su
escuela, de 9 a 1 del día, trabajando las dos a la vez, si las niñas son de
edades desiguales, y hay que hacer dos grupos, o trabajando una después
de otra, con una clase igual para todas. Tú podrías enseñar piano y lectura,
y español tal vez, después de leerlo un poco más; y Carmita una clase
nueva de deletreo y composición a la vez, que sería la clase de gramática,
enseñada toda en las pizarras, al dictado, y luego escribiendo lo dictado
en el pizarrón, vigilando porque las niñas corrijan sus errores, y una clase
de geografía, que fuese más geografía física que de nombres, enseñando
como está hecha la tierra, y lo que alrededor la ayuda a ser […] Imagínate
155
ESPAÑOL Y LITERATURA
a Carmita contando a las niñas las amistades de las abejas y las flores, y
las coqueterías de la flor con la abeja, y la inteligencia de las hojas, que
duermen y quieren y se defienden, y las visitas y los viajes de las estrellas,
y las casas de las hormigas. Libros pocos, y continuo hablar. Para historia,
tal vez sean aún muy nuevas las niñas. Y el viernes, una clase de muñecas,
de cortar y coser trajes para muñecas, y repaso de música, y clase larga de
escritura, y una clase de dibujo. Principien con dos, con tres, con cuatro
niñas. Las demás vendrán. En cuanto sepan de esa escuela alegre y útil,
y en inglés, los que tengan en otra escuela hijos, se los mandan allí: y si
son de nuestra gente, les enseñan para más halago, en una clase de lectura
el sentido de las palabras del español: no más gramática que esa:
la gramática la va descubriendo el niño en lo que lee y oye, y esa es la
única que le sirve. ¿Y si tú te esforzaras, y pudieras enseñar francés como
te lo enseñé yo a ti, traduciendo de libros naturales y agradables? Si yo
estuviera donde tú no me pudieras ver, o donde ya fuera imposible la
vuelta, sería orgullo grande el mío, y alegría grande, si te viera desde allí,
sentada, con tu cabecita de luz, entre las niñas que irían así saliendo de tu
alma, –sentada, libre del mundo, en el trabajo independiente. –Ensáyense
en verano: empiecen en invierno. Pasa, callada, por entre la gente vanidosa. Tu alma es tu seda. Envuelve a tu madre, y mímala, porque es grande
honor haber venido de esa mujer al mundo. Que cuando mires dentro de
ti, y de lo que haces, te encuentres como la tierra por la mañana, bañada
de luz. Siéntete limpia y ligera, como la luz. Deja a otras el mundo frívolo: tú vales más. Sonríe, y pasa. Y si no me vuelves a ver, haz como el
chiquitín cuando el entierro de Frank Sorzano: pon un libro, el libro que
te pido, sobre la sepultura. O sobre tu pecho, porque ahí estaré enterrado
yo si muero donde no lo sepan los hombres. Trabaja. Un beso. Y espérame.
Tu Martí
Cabo Haitiano, 9 de abril, 1895
Lee y responde
1. Lee atentamente el texto para que puedas realizar las actividades
que te presentamos:
a) Cerciórate de que conoces el significado de todas las palabras que
aparecen en el texto. Si no las puedes inferir del contexto, auxíliate
del diccionario impreso o digital.
156
CAPÍTULO 4
b) ¿Ante qué tipo de texto nos encontramos? ¿Cómo lo reconociste?
c) ¿A quién se dirige Martí en este escrito? El tono que utiliza el
autor es:
___ sentimental
___ paternal
___ amistoso
___ amoroso
► Explica tu selección.
d) ¿En qué circunstancias de la vida de Martí fue escrito? ¿Qué elementos del texto te aportaron esa información?
e) ¿Qué conoces sobre María Mantilla? Comenta oralmente a tus
compañeros.
f) ¿Cuál es el sentimiento predominante en el texto? Distingue las
expresiones que lo demuestran.
2. Lee con detenimiento las siguientes expresiones que aparecen en
esta carta y coméntalas oralmente con tus compañeros.
– […] Amor es delicadeza, esperanza fina, merecimiento y respeto […]
– […] Enseñar, es crecer. […]
– […] Mucha tienda, poca alma: […]
3. Lee estas expresiones martianas. Selecciona una e interprétala.
– La elegancia del vestido […] está en la altivez y fortaleza del alma.
– Un alma honrada, inteligente y libre, da al cuerpo más elegancia, y
más poderío a la mujer, que las modas más ricas de las tiendas.
– Quien lleva mucho afuera, tiene poco adentro, y quiere disimular
lo poco.
4. Entre los consejos que ofrece Martí a María Mantilla está el de
prepararse para ejercer una hermosa y noble profesión. Responde oralmente: ¿Qué consideras tú acerca de este consejo martiano?
¿Qué profesión piensas estudiar tú? ¿Cómo te preparas para su estudio en el futuro?
5. Martí considera que es necesaria una amplia formación cultural. Argumenta la anterior afirmación con elementos tomados de la carta.
6. La oración: Siéntete limpia y ligera como la luz, que aparece en el
texto, es un recurso expresivo. Nómbralo. ¿Qué significación encierra
para ti la frase?
157
ESPAÑOL Y LITERATURA
7. Completa los espacios vacíos del siguiente recuadro relacionado con
las formas verbales del texto:
Forma
verbal
Infinitivo
Modo
Tiempo
Número
Persona
¿Regular o
irregular?
conocerás
ame
piensa
enseñó
sepa
debía
preparaba
vengan
8. Escribe una carta a un amigo, en la que expreses para qué te han servido los consejos que Martí le ofreció hace más de un siglo a María
Mantilla. Si lo necesitas, aclara qué elementos no debes perder de
vista en el tránsito por las diferentes fases de la construcción textual.
9. Localiza otras cartas de José Martí a María Mantilla y disfruta su
lectura.
Fig. 27 Portada del libro José Martí Cartas a María Mantilla
158
CAPÍTULO 4
4.5 La poesía martiana
La obra de José Martí constituye un compendio inagotable de instrucción
del pensamiento y de educación de los sentimientos. En su estudio se revelan las diferentes manifestaciones. Sus colecciones poéticas adquieren una
especial significación para aportar conocimientos y valores a las generaciones de cubanos de cualquier edad y nivel educacional. Su estudio es
necesario en las condiciones actuales que tienen el país y el mundo, tan
necesitados de estimular la bondad y el amor, lo cual se aprecia didácticamente en sus versos, porque tienen la peculiaridad de enseñar, mediante el
disfrute y el gusto de lo ético, lo estético, lo filosófico y lo político.
Para saber más
La poesía es la forma del discurso literario o artístico que se rige por una
singular disposición rítmica y por la relación de equivalencia entre sonidos
e imágenes. También se le reconoce como una forma especial del lenguaje,
por su ritmo y su métrica.
Se caracteriza por el uso del lenguaje figurado y la presencia de recursos
expresivos que embellecen el texto, como: metáforas, símiles, epítetos, personificación y otros, que la distinguen del resto de las formas.
Para Martí, la poesía significaba su desahogo; en ella evocaba todo
cuanto despertaba inspiración y sentimientos en él. Su mayor producción
poética se recoge en las colecciones de Ismaelillo, Versos libres y Versos
sencillos, además de otros que han sido compilados en diversos textos.
La pasión y la entrega que deposita en sus versos hacen que quien se
acerque a ellos crezca en espíritu y amor, porque comunican el sentir de
un patriota, de un hijo, de un padre, de un amigo, de un amante y de un
hombre apasionado con su misión social, con su vida y con el prójimo.
Fig. 28 Portada del poemario Versos sencillos
159
ESPAÑOL Y LITERATURA
A continuación, te invitamos a realizar la lectura detenida y atenta del
“Poema IX” perteneciente a la colección Versos Sencillos, escrito por José
Julián Martí Pérez.
Poema IX30
Quiero, a la sombra de un ala,
Contar este cuento en flor:
La niña de Guatemala,
La que se murió de amor.
Eran de lirios los ramos,
Y las orlas de reseda
Y de jazmín: la enterramos
En una caja de seda.
…Ella dio al desmemoriado
una almohadilla de olor:
Él volvió, volvió casado:
Ella se murió de amor.
Iban cargándola en andas
Obispos y embajadores:
Detrás iba el pueblo en tandas,
Todo cargado de flores.
Ella, por volverlo a ver,
Salió a verlo al mirador:
Él volvió con su mujer:
Ella se murió de amor.
Como de bronce candente,
Al beso de despedida
Era su frente ¡la frente
Que más he amado en mi vida!
30
José Martí: “Versos Sencillos”, Obras completas, t. 9, Centro de Estudios Martianos,
La Habana, 2004, pp. 78-79.
160
CAPÍTULO 4
Se entró de tarde en el río,
La sacó muerta el doctor:
Dicen que murió de frío:
Yo sé que murió de amor.
Allí, en la bóveda helada,
La pusieron en dos bancos:
Besé su mano afilada,
Besé sus zapatos blancos.
Callado, al oscurecer,
Me llamó el enterrador:
¡Nunca más he vuelto a ver
A la que murió de amor!
Fig. 29 María García Granados y Saborío
Lee y responde
1. Relee el poema y luego responde.
a) Cerciórate de que conoces el significado de todas las palabras
que aparecen en el texto. Si no las puedes inferir por el contexto,
puedes auxiliarte del diccionario impreso o digital.
b) ¿En qué género literario ubicarías este texto? Argumenta.
c) ¿Cómo puedes enunciar el tema de este poema? Escríbelo.
d) ¿A quién se dirige el autor en sus versos?
161
ESPAÑOL Y LITERATURA
e) ¿Qué sentimientos muestra el autor en su poema?
f) Determina si son ciertos (V) o falsos (F) los siguientes enunciados:
___Todas las estrofas del poema tienen igual número de versos.
___La rima que establecen los versos es consonante.
___Los versos del texto son de arte mayor.
___Al medir y denominar los versos 2 y 4 de la primera estrofa, es preciso considerar la ley del acento final y sumar una sílaba métrica.
___ La sinalefa está presente en el primer verso de todas las estrofas.
g) Extrae la forma verbal que es sinónimo de falleció. Determina sus
morfemas gramaticales. Analiza si es regular o irregular. Explica tu
respuesta.
h) Relee la estrofa donde el autor emplea el sustantivo jazmín. ¿Cuál
fue su intención al incluirlo? ¿Qué efecto te produce?
i) Lee expresivamente la siguiente estrofa extraída del poema:
Ella, por volverlo a ver,
Salió a verlo al mirador:
Él volvió con su mujer:
Ella se murió de amor.
► ¿Qué te sugiere el último verso?
j) Identifica el recurso expresivo que emplea el autor en el último
verso de las estrofas: 1, 3, 5, 7 y 9. Escríbelo en tu libreta y luego
coméntalo brevemente.
k) Extrae del texto:
► El primer sintagma nominal que está estructurado por:
artículo + sustantivo + preposición + sustantivo.
► La conjunción que relaciona dos sustantivos. Clasifícala.
► Las parejas de sustantivo y adjetivo que aparecen en la penúltima estrofa del poema. Establece la concordancia en cada caso.
► La última forma verbal irregular. Determina sus morfemas gramaticales y di el tipo de irregularidad que presenta.
► Dos formas verbales en las cuales hay presente un hiato.
► Dos formas no personales del verbo. Clasifícalas.
l) Explica la razón del empleo de los dos puntos en la primera y en la
quinta estrofas y el de las comas en el verso inicial del poema.
162
CAPÍTULO 4
m) Redacta una oración bimembre relacionada con el contenido del
texto y luego realiza el análisis sintáctico atendiendo a lo que se
te pide:
► Clasificación de la oración según la actitud del hablante
► Sujeto
► Núcleo del Sujeto
► Predicado
► Núcleo del Predicado
► Tipo de predicado
► Concordancia entre el núcleo del sujeto y la forma verbal del
predicado.
► Complementos verbales (reconocerlos y clasificarlos).
n) Expón por escrito lo que ha dejado en ti el estudio de este poema
martiano.
2. Elabora un poema o texto en prosa, en el que cuentes una linda
historia de amor. Puedes inspirarte en experiencias vividas por ti.
3. Prepárate para participar en una actividad cultural organizada por
tu institución educativa, en la que el tema esencial será reflexionar
sobre la poesía de José Martí. Tendrás la oportunidad de declamar
algunos versos sencillos del Apóstol y así rendir homenaje a su amplia y rica obra poética.
4.6 Las formas no personales del verbo31,32
Ya conoces y has ejercitado desde los estudios realizados en grados
anteriores, las formas no personales del verbo llamadas así, fundamentalmente por no presentar morfemas gramaticales. Ellas son: el infinitivo, el
participio y el gerundio.
En este grado vas a profundizar un poco más en las características de
cada una de las formas no personales del verbo para que puedas arribar a
conclusiones en cuanto a sus características comunes.
31
J. A López: Compendio de gramática española y apuntes sobre redacción, Ed. Pueblo
y Educación, La Habana, 2017, pp. 41-44.
32
A. Toledo y otros: Gramática española contemporánea, t. II, Ed. Pueblo y Educación,
La Habana, 2013, pp. 122-127.
163
ESPAÑOL Y LITERATURA
El infinitivo
El infinitivo tiene una forma particular que lo distingue. Todos los infinitivos terminan en -ar, -er o -ir. Esta forma no personal presenta formas
simples y compuestas. Ejemplos: honrar, haber honrado; leer, haber leído.
El infinitivo realiza una doble función: verbal y sustantiva. En su carácter de sustantivo, el infinitivo puede admitir artículos (siempre masculinos),
demostrativos, posesivos y, por supuesto, adjetivos. Ejemplos: el deber, los
deberes; aquellos hablares; su reír.
Como sustantivo, el infinitivo puede realizar funciones similares a las
que le corresponden a esa clase de palabra.
Ejemplo: Escribir no es complejo. Querer es poder
(sujeto)
(sujeto) (atributo)
Al realizar función verbal, el infinitivo puede admitir pronombres
enclíticos; también puede aceptar complementos verbales.
Ejemplo:
Después de leerlo escribí mis opiniones. Vamos a presentárselas.
C.D.
C.I. C.D.
El participio
El participio forma —junto con el verbo haber— los tiempos compuestos
(he amado, hubo amado, hubiste amado).
El participio también tiene sus formas propias. Unas formas son regulares
como -ado, -ido (ejemplos: amado, temido, partido) y otras son irregulares:
-to, -so, -cho (ejemplos: abierto, expreso, dicho).
El participio puede realizar función verbal (cuando integra, junto con
haber, los tiempos compuestos) y función adjetiva. Al funcionar como
adjetivo, concuerda en género y número con el sustantivo al cual modifica.
Ejemplos: Resultó de mucho interés la obra presentada.
(femenino-singular)
Los autores estudiados tienen gran importancia para nuestra formación
(masculino-plural)
cultural.
El participio, al igual que las otras formas no personales, tiene un carácter preferentemente verbal cuando forma determinadas construcciones
que se integran en oraciones compuestas.
Ejemplo: Terminado el ensayo, los artistas se retiraron.
164
CAPÍTULO 4
El gerundio y su uso correcto
El gerundio presenta las terminaciones -ando, -iendo; tiene formas
simples y compuestas. Ejemplos: hablando, habiendo hablado; influyendo,
habiendo influido. Unos pocos gerundios admiten el diminutivo.
Ejemplo: Entró callandito.
El gerundio realiza función verbal, adverbial y adjetiva. Por su carácter verbal puede presentarse modificado por adverbios.
Ejemplo: Estuvo golpeando fuertemente.
También admite pronombres enclíticos.
Ejemplo: Estuvo mirándote.
(C.D.)
Por su carácter adverbial puede modificar al verbo.
Ejemplo: Se alejó cantando.
Además puede realizar función adjetiva. En el ejemplo siguiente ambos
modifican al sustantivo, por eso realizan función adjetiva
Ejemplos: casa ardiendo, café hirviendo
En lo que queremos que te detengas con más cuidado es en los usos
correctos del gerundio. Aunque ya has visto que el gerundio puede realizar
función verbal y adverbial, también acepta –en muy limitados casos– una
función adjetiva; tal es el caso de café hirviendo, agua hirviendo, casa
ardiendo. Por supuesto, resultan incorrectas expresiones como la siguiente:
caja conteniendo libros.
Observa estos ejemplos33:
► Estudiando primero la obra de José Martí, comprenderemos por
qué nuestra Revolución es martiana.
► Me maravillo leyendo a Martí.
En el primer caso, el gerundio (estudiando) expresa una acción anterior
a la que expresa el verbo principal (comprenderemos); en el segundo caso,
el gerundio (leyendo) expresa una acción simultánea en relación con la
forma verbal principal (me maravillo). Ambos casos: anterioridad y simultaneidad, son correctos. El uso que normalmente debe evitarse es aquel en
que el gerundio encierra una idea de posterioridad con respecto al verbo
33
J. A López: Compendio de gramática española y apuntes sobre redacción, Ed. Pueblo
y Educación, La Habana, 2017, pp. 42-43.
165
ESPAÑOL Y LITERATURA
principal; por eso resultan poco aconsejables expresiones como la siguiente:
Resumí las ideas, realizando después los ejercicios.
A veces el uso del gerundio puede crear alguna confusión o duda.
Piensa, por ejemplo, en el sentido de la expresión: Vimos a los artistas paseando por la plaza.
Podríamos preguntar: ¿quiénes paseaban: nosotros o los artistas?
Debe evitarse este tipo de construcción en la que se advierte una
ambigüedad; así, por ejemplo, de acuerdo con lo que queramos expresar,
podríamos decir: Vimos a los artistas cuando paseábamos por la plaza; o
Vimos a los artistas cuando paseaban por la plaza.
Como habrás apreciado, el gerundio tiene sus particularidades que
debes tomar en consideración a la hora de escribir.
Después de practicar suficientemente las formas no personales del
verbo, podrás enumerar sus características comunes.
Para saber más
Las perífrasis verbales son una combinación de una forma verbal conjugada y una forma no personal del verbo, que funcionan como un solo
predicado. En español, las formas verbales que constituyen las perífrasis
a menudo van enlazadas por un elemento gramatical que es o bien una
preposición -a o de, de manera habitual –o bien la conjunción que. Las
perífrasis propiamente dichas-que pueden ser de infinitivo, de gerundio
o de participio, según la forma no personal que funja como núcleo léxico
del conjunto–, admiten como auxiliar otros muchos verbos (ir, venir, llegar,
pasar, volver, tener, echar, seguir, andar, traer, quedar, etc., y también haber
y estar) que se gramaticalizan, es decir, inhabilitan su carga semántica, para
portar los morfemas que caracterizan a la flexión verbal: Voy respondiendo bien todas las preguntas del cuestionario. Ya lleva leídas unas treinta
páginas del cuento. Estamos complaciendo poco a poco todas las peticiones. (Tomado de: A. Toledo y otros: Gramática española contemporánea,
tomo II, Ed. Pueblo y Educación, La Habana, 2013, pp. 129-130).
4.7 La autobiografía
La autobiografía es el relato de la vida de una persona escrita por ella
misma. Es una obra personal ya que es el propio autor el encargado de
expresar los pormenores de uno o varios aspectos de su vida.
166
CAPÍTULO 4
En la obra autobiográfica, el escritor tiene absoluta libertad de expresar sus ideas o sentimientos. Está íntimamente relacionada con otros
géneros vecinos, como la biografía, las memorias, el diario íntimo, entre
otros, de los que, sin embargo, es posible distinguirla sobre la base de determinados rasgos.
Características de la autobiografía
Es posible resumir las características de la autobiografía de la siguiente manera:
► Relata la vida del autor: Se trata casi de una confesión íntima que
realiza el autor de la obra, ya que supone narrar hechos sumamente
personales que le ha tocado vivir.
► El autobiógrafo es autor y protagonista: Se trata de la principal
característica de la autobiografía. El escritor de la obra es al
mismo tiempo centro de esta porque es él quien está relatando
su propia historia.
¿Cómo escribir una autobiografía?
Pasos que deben seguir:
1. Lo más importante es saber cómo hacerlo, y para ello recomendamos leer previamente la biografía de personajes famosos. De esta
forma podrás observar cómo se trata este género literario por parte
de grandes profesionales, tomando así ideas para la tuya.
2. Es necesario saber qué tipo de información puedes incluir. En general,
se suele aceptar todo tipo de información de nuestra vida que se
considere importante, en los aspectos familiar, personal, académico,
de ocio o aspiracional. Todos estos datos pueden ser útiles.
3. Es el momento de escribir nuestro primer borrador. Aquí incluiremos
la idea general de la autobiografía estableciendo el espacio de tiempo
que queremos narrar e incorporando las primeras pinceladas de los
momentos importantes.
4. Tras este primer borrador, debemos intentar añadir detalles
más específicos de nuestra vida. Es el momento de seleccionar
aquellas historias que queremos que la gente sepa de nosotros
y aquellas que no. Las anotaremos en este borrador, pues nos servirá
posteriormente de guion para escribir la autobiografía.
167
ESPAÑOL Y LITERATURA
5. Después de crear el “esqueleto” de nuestra autobiografía, llega la
parte final, el momento de comenzar a escribirla. Seguiremos paso a
paso la línea que nos hemos marcado en el borrador, incluyendo los
acontecimientos que hemos añadido posteriormente. No obstante,
lo haremos de forma muchísimo más detallada y literaria.
¿Cómo empezar?
Redactar una autobiografía puede ser algo complicado si no se tienen
en mente los puntos que debes cubrir. En general puedes incluir toda la
información de tu vida que consideres importante, también puedes considerar las siguientes áreas:
1. Lo personal, incluye información como tu nombre completo, tu
edad, tu fecha de nacimiento, el lugar donde vives y (o) te criaste.
2. Familiar, nombra a las personas que integran a tu familia, y los de tu
alrededor.
3. Académica, describe las escuelas donde has estado, los logros que
has obtenido, las materias que más te han gustado, o cómo tus fracasos
te llevaron a llevar una enseñanza.
4. Metas, escribe sobre las cosas que te gustaría lograr en el futuro.
5. Pasatiempos, cuáles son las cosas que más te gustan, qué haces en tu
tiempo libre.
Por último: expón aquellas historias que sean importantes para
el público al que te diriges, y hazlas interesantes, vivas, divertidas
y apasionantes.
4.8 Uso de los grafemas q-k34
Te invitamos a conocer las normas de uso de las letras k y q. ¿Sabes
cuándo utilizarlas? Aquí te explicamos.
La nueva Ortografía de la Lengua Española, de 2010, precisa que el
alfabeto del español está formado por veintisiete (27) letras y ratifica que
34
L. Rodríguez y otros: Nueva Ortografía para todos, Ed. Pueblo y Educación,
La Habana, 2013.
168
CAPÍTULO 4
el estatuto de la ch y la ll es el de dígrafos, o sea, el de combinaciones
de dos letras para representar un solo fonema, igual del de gu antes e, i
para el sonido /g/: pliegue, guiño; qu antes de e, i, para el sonido /k/:
queso, esquina.
¿Sabías que...?
La escritura: k es una consonante que siempre antecede a una vocal (koala,
kilómetro), que se escribe entre ellas (karateka) puede o no comenzar una
palabra.
Se escriben con k: palabras de origen griego o extranjero. En las demás, su
sonido se representa con ‘c’ antes de ‘a’, ‘o’, ‘u’ y con ‘qu’ antes de ‘e’, ‘i’.
Las letras k y q se confunden en su uso, cuando representan el sonido
k. Por ejemplo: quiero y kilo, suenan como una k. Hoy, te presentamos las
normas de uso de estas tres letras, para que puedas mejorar tus escritos y
expresar tus ideas con una adecuada ortografía.
Uso de la q
Antes de conocer las reglas de uso de esta letra, debes recordar que la
q, siempre va acompañada de una u; vocal que no se pronuncia, en la mayoría de los casos. Por ejemplo: queso.
Se usa q
1. Cuando se ubica ante las vocales:
► e o i. Ejemplos: aquí y aquella.
► a y o. Ejemplos: quo y quorum. En este caso, se pronuncia la u.
Se emplea agrupada con la u (muda) ante las vocales e, i: quedar,
quirófano. Muchas palabras derivadas de otras que llevan c frente
a la a, o, u, se escriben con q cuando debe sonar fuerte frente a la
e o la i: atacar → ataque, saco → saquito.
2. Se debe cambiar c en q en el pretérito perfecto simple y en el presente
del subjuntivo en verbos terminados en -car.
Ejemplos. sacar: saqué, saque, etcétera.
volcar: volqué, volquemos, etcétera.
estancar: estanquemos, estanqué, estanque
169
ESPAÑOL Y LITERATURA
3. Los derivados de palabras que terminen en -ca, -co.
blanco: blanquita
poco: poquito
paco: paquito
Uso de la k
1. Se desea mantener el sonido de una palabra extranjera.
Ejemplos: koala y karaoke.
2. Se mantiene la raíz etimológica de la palabra, es decir, de su origen
griego o latino. Por ejemplo, las palabras derivadas de kinesis (movimiento) como es el caso de kinesioterapia o telekinesis.
Se usa solo en palabras procedentes de otras lenguas en las que
se ha intentado respetar la ortografía original: Kamikaze, karate,
karaoke, karma, kayak, kendo, ketchup, kit, kitsch, kiwi, koala,
kung-fu, búnker, taekwondo. En la raíz kilo- = ‘mil’ → kilogramo,
kilómetro, kilovatio, kilobytes.
3. Algunas palabras se pueden escribir con k, con c o con q:
biquini-bikini, caqui-kaki, kermés-quermés,
quiosco-kiosco, curdo-kurdo, vodka-vodca.
quimono-kimono,
Ejemplos de uso de k, q y c
Lee el siguiente texto, observa las palabras destacadas y luego, lee la
explicación de la norma de uso, presente en cada caso:
El kinesiólogo le recomendó a Javier que quemara las calorías
concentradas en su zona abdominal, para que lograra perder peso
y mejorar su dolencia a la espalda. Pero a Javier poco le interesaba
hacer ejercicio, lo único que hacía era quejarse a causa de sus
problemas lumbares.
Nunca quiso saber del deporte, hasta que conoció a aquel maestro
de karate. Él le enseñó no solo a terminar con sus dolencias, sino también
a amar la actividad física.
► actividad: se escribe con c, pues se encuentra ubicada al lado de
una t;
► que, quemara y quejarse: se escriben con q, pues preceden a la
vocal e;
170
CAPÍTULO 4
► quiso: se escriben con q, pues precede a la vocal i;
► karate (o kárate): se escribe con k, pues responde a voces extranje-
ras, que se han adaptado al español;
► kinesiólogo: se escribe con k, pues deriva de su raíz etimológica
que es kinesis, y que significa movimiento;
► recomendó, conoció y concentradas: se escriben con c, pues se
encuentran combinadas con la vocal o;
► calorías, nunca y causa: se escriben con c, pues se encuentran
combinadas con la vocal a.
Comprueba lo aprendido
1. Lee las siguientes expresiones martianas. Comenta las palabras del
Apóstol en cada caso. Identifica las formas no personales del verbo
y cópialas en tu libreta.
a) Juntarse: esta es la palabra del mundo.
b) Se ha de vivir y morir abrazado a la verdad.
c) Aplazar no es nunca decidir […]
d) Honrar a los muertos es vigorizar a los vivos.
e) Las revoluciones son como el café; han de hacerse con agua
hirviendo.
2. Escribe en el espacio en blanco el participio del infinitivo que se
encuentra entre paréntesis.
a) ¿Qué te ha
hoy? ¿Has _______por teléfono al médico?
(pasar)
(llamar)
b) Hemos nuestros pasaportes.
(perder)
c) Hemos
los efectos de la polución.
(ver)
d) ¿Has
la catedral?
(visitar)
e) Me he la pierna jugando al fútbol.
(romper)
f) Creo que el Primer Ministro ha
muchos problemas.
(resolver)
g) Lo siento, yo no he________ los deberes.
(hacer)
171
ESPAÑOL Y LITERATURA
h) ¿Tú has un regalo para mamá?
(comprar)
i) La profesora habla bien el español porque ha
(estudiar)
la carrera de Español-Literatura.
j) Mis amigos han
muy buenas notas, pero yo
(obtener)
he
problemas.
(tener)
3. Indica las funciones de los infinitivos que aparecen en esta expresión martiana: En unos libros, leer es distraerse […].
4. Copia las formas verbales no personales que aparecen en cada una
de las siguientes oraciones y especifica su función.
a) Tenemos el privilegio de contar con una figura como José Martí.
b) Habiendo estudiado varias obras martianas, estamos en disposición de indagar más acerca de su vida.
c) Me impresionaron los textos leídos.
d) Estuvo explicándoles las expresiones más difíciles.
5. Escribe en los espacios en blanco la forma no personal del verbo que
corresponde de los verbos cuyo infinitivo aparece entre paréntesis.
a) Los practicantes están la actividad.
(organizar)
b) Estuve desde que llegué a casa.
(estudiar)
c) En cuanto llegaste, quedó
el problema.
(resolver)
d) Tus amigos te están
el cumpleaños.
(preparar)
e) El estudiante quedó
con el resultado del examen.
(sorprender)
f) Los espectadores llevan más de diez minutos
a los artistas.
(aplaudir)
172
CAPÍTULO 4
6. Enumera las características comunes a las formas no personales del
verbo. Escribe los ejemplos que resulten necesarios.
7. Reconoce si en las siguientes oraciones se hace un uso correcto o
incorrecto del gerundio. Explica tu respuesta en cada caso.
a) Encontró un paquete conteniendo ropa nueva.
________________________________________
b) Luis escribió una carta exigiendo justicia.
________________________________________
c) El hombre entró golpeando la puerta.
________________________________________
d) La Universidad aprobó un reglamento cambiando la escala de
evaluación.
________________________________________
e) Cayó del carro quedando muy herida.
________________________________________
f) María lavó la ropa secándola al sol.
________________________________________
g) Bañamos al perro mojándolo en el río.
________________________________________
8. Escribe tres oraciones que sirvan para ejemplificar el uso correcto del
gerundio.
9. Escoge si en el espacio debe ir qu o k:
a) par
e.
b) ¿Cuántos
ilos pesas?
c) Atrás está el
iosco de los dulces.
d) Hoy de noche
iero ver una película.
e) Ella corrió más de 10
f) Bus
ilómetros.
é el teléfono pero no lo encontré.
g) Soy cinturón negro en
arate.
h) Come algo porque estás muy fla
i) Le dio un ata
ito.
e al corazón.
173
ESPAÑOL Y LITERATURA
10. Se acercan las elecciones pioneriles y te han seleccionado como candidato al colectivo pioneril. Escribe tu autobiografía para que se
publique en el mural de la escuela y así tus compañeros puedan
conocer más acerca de tu vida personal y trayectoria estudiantil.
Practica la lectura
”Hijo del alma”35
Tú flotas sobre todo,
Hijo del alma!
De la revuelta noche
Las oleadas,
En mi seno desnudo
Déjante el alba;
Y del día la espuma
Turbia y amarga,
De la noche revuelta
Te echa en las aguas.
Guardiancillo magnánimo,
La no cerrada
Puerta de mi hondo espíritu
Amante guardas;
Y si en la sombra ocultas
Búscanme avaras,
De mi calma celosas,
Mis penas varias,
En el umbral oscuro
Fiero te alzas,
¡Y les cierran el paso
Tus alas blancas!
Ondas de luz y flores
Trae la mañana,
35
Tomado de: https://www.poemas-del-alma.com/hijo-del-alma.htm
174
CAPÍTULO 4
Y tú en las luminosas
Ondas cabalgas.
No es, no, la luz del día
La que me llama,
Sino tus manecitas
En mi almohada.
Me hablan de que estás lejos:
¡Locuras me hablan!
Ellos tienen tu sombra;
¡Yo tengo tu alma!
Esas son cosas nuevas,
Mías y extrañas.
Yo sé que tus dos ojos
Allá en lejanas
¿Tierras relampaguean,?
Y en las doradas
Olas de aire que baten
Mi frente pálida,
Pudiera con mi mano,
Cual si haz segara
De estrellas, segar haces
De tus miradas:
¡Tú flotas sobre todo,
Hijo del alma!
”Dos patrias”36
Dos patrias tengo yo: Cuba y la noche.
¿O son una las dos? No bien retira
su majestad el sol, con largos velos
y un clavel en la mano, silenciosa
Cuba cual viuda triste me aparece.
36
Tomado de: https://www.poemas-del-alma.com/dos-patrias.htm
175
ESPAÑOL Y LITERATURA
¡Yo sé cuál es ese clavel sangriento
que en la mano le tiembla!
Está vacío mi pecho,
destrozado está y vacío
en donde estaba el corazón.
Ya es hora de empezar a morir.
La noche es buena para decir adiós.
La luz estorba y la palabra humana.
El universo habla mejor que el hombre.
Cual bandera que invita a batallar,
la llama roja de la vela flamea. Las ventanas
abro, ya estrecho en mí. Muda,
rompiendo las hojas del clavel, como una nube
que enturbia el cielo, Cuba, viuda, pasa...
176
CAPÍTULO 5
La literatura en las primeras décadas
de la República Neocolonial
“[…] Ni pueblos ni hombres han de ser
tan medrosos que lleguen a tener
miedo de sí mismos.
En buena hora que la política sea artística,
y pocas ciencias requieren tanto arte
y mesura y estudio y buen gusto como ella.
Pero ha de ser sincera. […]”.37
José Martí
Fig. 30 La Habana en la República Neocolonial
37
José Martí: Obras completas, t. 14, Ed. Nacional de Cuba, La Habana, 1964, p. 236.
177
ESPAÑOL Y LITERATURA
5.1 Las primeras generaciones republicanas
en la literatura
Tus conocimientos de historia de Cuba te permiten saber que con el
Tratado de París se pone fin a la Guerra hispano-cubano-norteamericana;
en el que no aparece la firma de los cubanos. Para los Estados Unidos
era esta la lógica recompensa tras tantos años de esfuerzos por tratar de
arrebatarles a los cubanos la posibilidad de decidir su destino.
La fecha señalada para el traspaso de poderes fue el 20 de mayo de
1902. Ese día concluyó oficialmente la ocupación militar de la Isla por las
tropas estadounidenses y comenzó la República Neocolonial, que no fue
otra cosa que la consumación del dominio económico y político de los
Estados Unidos sobre Cuba, afianzado por la Enmienda Platt.
Esta fecha marca el inicio de una nueva etapa en la vida política, social y
económica de nuestro país y con ello el desarrollo de nuestra cultura, y su
trascendencia en la historia de Cuba.
La frustración que provocó en el sentimiento de los cubanos la libertad
por la que se luchó y se perdió fue reflejada en la literatura por muchos
creadores. Muestra de ello son estos versos de Bonifacio Byrne; (1861-1936)
que conoces desde sexto grado por su vibrante poema “Mi bandera”38:
Al volver de distante ribera,
con el alma enlutada, y sombría,
afanoso busqué mi bandera
¡y otra he visto además de la mía!
[…]
La situación de dependencia con que surgía la República en 1902 fue
examinada y juzgada por los principales intelectuales cubanos del siglo xx.
La literatura y el arte, como expresión de la cultura, adquieren un marcado
carácter popular.
Hacia 1910 aparece una nueva generación en el campo de la literatura.
Esos jóvenes quieren sobrepasar el atraso en que había quedado sumida la
literatura. Desean situar las letras cubanas al unísono con las del resto del
continente americano. En la lírica se destacan las voces, entre otros, de Regino Botti, Agustín Acosta y José Manuel Poveda.
38
Tomado de: https://www.lajiribilla.cu/mi-bandera/
178
CAPÍTULO 5
En la épica descuellan la obra narrativa de Jesús Castellanos, las novelas
de Miguel de Carrión y Carlos Loveira, así como las novelas y los cuentos de
Alfonso Hernández Catá. Se destaca, asimismo, la prosa narrativa de José
Antonio Ramos y Luis Felipe Rodríguez.
En estos escritores predomina el afán por captar las circunstancias nacionales: de ahí el valor político-social que poseen los mejores narradores
de esta generación. Examinan la realidad cubana de su época, y aunque
señalan defectos y fallas, las soluciones que aportan no calan con profundidad en la problemática nacional.
El período comprendido, aproximadamente, entre los años 20, los años
30 del siglo xx, se caracteriza por el manifiesto descontento ante la situación
político-social imperante. La protesta del pueblo no se hará esperar, y
junto a él, lo mejor de nuestra intelectualidad tomará partido del lado
de los humildes.
En el último año de esta etapa, la Protesta de los Trece significó una
expresión de las aspiraciones revolucionarias y transformadoras de los intelectuales, un salto cualitativo en la conciencia nacional, presidido por un
poeta: Rubén Martínez Villena. No solo fue una denuncia de la crisis moral
existente, sino un signo del despertar nacional y que tuvo como hechos
trascendentes que marcaron la década: la fundación de la Federación de
Estudiantes Universitarios (FEU) y del Partido Comunista de Cuba (PCC), las
acciones de la Falange de Acción Cubana y el Grupo Minorista.
Se produce una creciente toma de conciencia de los intelectuales y
artistas acerca de su función en la problemática del individuo en la sociedad y, consecuentemente, un arte y una literatura que asumen una nueva y
revolucionaria perspectiva creadora, una cultura integrada y exponente de
la beligerancia que tenía lugar en el terreno de los antagonismos políticos
entre la dictadura de Machado y sus opositores. En la literatura de la República coexistieron tres actitudes fundamentales:
► Revelaciones del acontecer nacional.
► Rescate de los valores autóctonos a partir de la asimilación crea-
dora del pasado histórico-cultural.
► Recreación fantástica o idealizada de la realidad.
Los intelectuales angustiados por el marasmo republicano buscan,
como Martí, las figuras luminosas de la historia de Cuba, para sacudir la
conciencia de los cubanos y devolverles el orgullo nacional. Este mirar al
pasado se combina, a veces, con la utopía de una Cuba futura, en visiones
179
ESPAÑOL Y LITERATURA
estremecidas, vibrantes de emoción patriótica, donde se reserva a la isla
un peso excepcional en la historia del mundo”.39
La imagen de la República se deshizo totalmente en la década de 1950,
porque el período dictatorial de Fulgencio Batista se definió por la agudización de los antagonismos sociales y el incremento de la lucha de clases
como expresión de la crisis en las relaciones económicas, políticas y sociales que condujeron a la necesidad de un cambio radical de las estructuras.
El país fue escenario de una cruenta persecución y se tornó más
aguda la represión popular; en la misma medida acontecieron hechos
trascendentes en la conciencia nacional, que marcaron el anhelo de los
versos de Rubén Martínez Villena: Hace falta una carga para matar
bribones/ para acabar la obra de las revoluciones40: el asalto al Cuartel
Moncada en 1953 por un grupo de jóvenes revolucionarios dirigidos por Fidel Castro, el surgimiento del Movimiento Revolucionario 26 de Julio que llevó
con sus acciones revolucionarias en la sierra y el llano al triunfo definitivo de la justicia social, así como la apertura de una nueva etapa de
construcción de la patria sentida y pensada desde el siglo xix por quienes
abrazaron las ideas independentistas.
5.2 Rubén Martínez Villena:
el poeta que dejó los versos para hacer
de su vida la mejor de sus creaciones
Fig. 31 Rubén Martínez Villena
39
Abel Prieto: “Cultura, cubanidad, cubanía,” en: La Jiribilla, La Habana, 2001.
40
Rubén Martínez Villena: “Mensaje lírico civil,” Cubadebate.
180
CAPÍTULO 5
De la historia
Nace el 20 de diciembre de 1899 en La Habana. Hijo de Dolores de Villena y
Del Monte y Luciano Rogelio Martínez Echeverría, decano de la Facultad de
Educación, Filosofía y Letras de la Universidad de La Habana.
Mientras cursa estudios, trabaja en el gabinete del doctor don Fernando
Ortiz, lo que le valió para formar su conciencia antimperialista y su carácter patriótico.
El 18 de marzo de 1923 protagonizó, junto a otros doce intelectuales, la
célebre Protesta de los Trece. Participó en la Fundación de la Universidad
Popular José Martí que sirvió de vínculo al movimiento obrero y al estudiantil en la lucha contra los males de la República.
En mayo de 1924 marcha hacia la Florida para aprender a pilotar un avión
con el fin de bombardear objetivos militares en La Habana. Es apresado y
tiene que regresar a Cuba.
Se desempeñó como asesor legal de varias organizaciones obreras. Está
presente en la fundación de diversas organizaciones obreras y revolucionarias como la CNOC y el PCC. A la muerte de Julio Antonio Mella, en 1929,
le corresponde organizar la primera huelga política de la historia de Cuba.
El 20 de marzo de 1930, ya enfermo de tuberculosis, es el alma de la huelga
contra Machado.
Viaja a la entonces URSS como forma de escapar del terror que sobre él se
desata y con el objetivo de tratar de curarse.
Tuvo una breve, pero fecunda vida como poeta y escritor revolucionario.
Legó versos y escritos importantes como La pupila insomne, Mensaje lírico
civil y otras.
Organizó desde su cama de enfermo el IV Congreso de la CNOC, también
conocido como Congreso de la Unidad Sindical. Muere el 16 de enero de
1934.
En la historia de Cuba, Rubén Martínez Villena aparece justamente como
modelo de intelectual revolucionario, el poeta que dejó los versos para
hacer de su vida la mejor de sus creaciones y la legó como ejemplo a sus
contemporáneos y a las futuras generaciones.
Rubén Martínez Villena es un cubano universal; es de esos hombres que
quedan, para siempre, en el recuerdo del pueblo y allí, como simiente, fructifica. Su esposa y compañera, Asela Jiménez de Ayala, escribió también
que emanaba de él algo que infundía confianza; exquisito, atento y cordial
con todos.
181
ESPAÑOL Y LITERATURA
Paradigma de la juventud, dedicó sus energías y corta vida al combate por
alcanzar la justicia social, sin descuidar al poeta, al amante; su verso llega
hasta el corazón y conmueve el susurro de aquella voz imaginada, cada vez
que leemos: Puedes venir desnuda a mi fiesta de amor. Yo te vestiré
de caricias [...]. Su cadáver fue envuelto en la roja bandera del Partido
Comunista, la Internacional estremecedora entonada por la conmovida
muchedumbre, su párpado cerrado ya, contrastando con su pupila eternamente insomne, conformaban las estrofas cruciales de aquella cantata
que fue la vida de un hombre, que, en la pugna forzada y hermosa, por
construir un mundo limpio de fealdades, logró rimar poesía y patria y supo
llevarlas honrosamente sobre sí peñas arriba.
► ¿De qué tratará un poema que tiene como nombre “El cazador”?
► ¿Qué harías si te encuentras fuera de la casa y no hallas el camino
de regreso?
► ¿Cómo corresponderías a quien te diera abrigo?
Si lees y disfrutas los versos que te proponemos a continuación, podrás
dar respuesta a estas interrogaciones:
”El cazador”41
Regresaba de caza, mas extravió el camino,
y alegre, al trote vivo de su cabalgadura,
llegóse hasta el albergue pobre del campesino
con una corza muerta cruzada en la montura.
Esa noche la cena se prestigió de vino,
la niña de la casa retocó su hermosura,
y al tierno y suave influjo del calor hogarino
nació el más suave y tierno calor de la aventura.
Y él marchóse de prisa la mañana siguiente...
Quizás entre la noche –celestina prudente–,
hizo algún juramento que le entreabrió la puerta;
mas él no recordaba... Marchó por la campiña,
alegre, como vino; y el alma de la niña
cruzada en la montura como una cierva muerta.
41
Tomado de: http://www.bpvillena.ohc.cu/2014/11/el-cazador/
182
CAPÍTULO 5
Lee y responde
1. Relee los datos ofrecidos sobre Rubén Martínez Villena e indaga
en otras fuentes bibliográficas al respecto. Elabora un resumen con
los elementos que te resulten más significativos acerca de su vida y
obra.
2. Lee atentamente el poema “El cazador”, para que puedas realizar
las actividades que te presentamos.
a) Cerciórate de que conoces el significado de todas las palabras
que aparecen en el texto. Si no las puedes inferir por el contexto,
puedes auxiliarte del diccionario impreso o digital.
b) La lectura del poema provocó en ti:
_____confusión _____disgusto _____complicidad _____curiosidad
► Justifica tu selección.
c) El poema que te presentamos es una composición poética estudiada por ti en octavo grado. ¿Cómo se denomina? ¿Recuerdas
sus características? Demuestra que en este poema están presentes dichas características.
d) El poema pertenece al género lírico. Argumenta la anterior afirmación con dos elementos.
e) ¿Qué sentimientos del autor están presentes en sus versos?
f) El autor aborda como tema de su obra:
g) ¿Qué relación puede establecerse entre el título y el contenido
del poema?
h) Observa las formas verbales que aparecen en el poema. Extráelas.
Determina sus morfemas gramaticales. ¿Cuál es el tiempo verbal
que más abunda? ¿Con qué intención crees que el autor las empleó
conjugadas en ese tiempo?
i) Analiza si las formas verbales que aparecen en la tercera estrofa
son regulares o irregulares. Explica en cada caso.
j) Relee el poema para que determines si las afirmaciones que te
ofrecemos son verdaderas (V), falsas (F), o no encuentran respuesta en el texto (?):
El hombre al terminar su labor se dirigió a su casa sin
dificultades.
Tenía muy corta edad el cazador.
183
ESPAÑOL Y LITERATURA
La bestia se veía muy cansada.
Eran personas con muy buen desenvolvimiento económico
los campesinos que recibieron al desconocido.
La belleza era una cualidad de la niña.
k) Imagina cómo era la niña. Descríbela físicamente de manera oral.
l) Sustituye las siguientes expresiones que aparecen en el texto por
otras, creadas por ti, sin que se pierda la intención comunicativa:
– con una corza muerta cruzada en la montura
– la cena se prestigió de vino
– retocó su hermosura
– y al tierno y suave influjo del calor hogarino/ nació el más
suave y tierno calor de la aventura
m) Seguramente has escuchado a alguna persona mayor hablar de la
Celestina. ¿Sabes quién es este personaje? Investiga en los medios
digitales o con la bibliotecaria escolar, a qué obra de la literatura
universal pertenece el personaje de la Celestina. ¿Por qué llama
Villena a la noche “celestina prudente”?
n) La expresión mas él no recordaba, que aparece en el texto, te
sugiere que: ___________________________________
ñ) El enunciado: el alma de la niña / cruzada en la montura como una
cierva muerta, constituye un recurso expresivo denominado:
; con su uso el autor sugiere que: _____________
o) En los versos aparecen varias parejas de voces homófonas. Localiza tres de ellas, extráelas y redacta oraciones relacionadas con el
texto en que aparezca cada pareja.
p) Para tu ejercicio de redacción te traemos tres propuestas:
► Escribe en prosa la historia que cuenta Villena en sus versos.
► Imagina que eres un personaje de esta historia (cazador, cam-
pesino o la niña). ¿Cómo hubieses actuado aquel día? Redacta
un texto narrativo en el que cambies el final del poema. Si lo
prefieres escríbelo en verso.
► Construye un texto audiovisual con el apoyo de tu profesor,
la familia y compañeros, relacionado con la vida y la obra de
Rubén Martínez Villena.
184
CAPÍTULO 5
5.3 Nicolás Guillén: máximo representante
de la poesía negra
Fig. 32 Nicolás Guillén
De la historia
Nicolás Cristóbal Guillén Batista nació en la provincia de Camagüey, Cuba.
Fue hijo de padres mulatos pertenecientes al Partido Liberal de Camagüey,
y creció rodeado de un ambiente que alimentó sus ideas de solidaridad, libertad y mestizaje que más tarde plasmaría en su poesía. Guillén inició su
producción literaria en el ámbito del posmodernismo y la afianzó en el de
las experiencias vanguardistas de los años 20 del siglo pasado, lo cual hizo
que se convirtiera en el representante más destacado de la poesía negra
o afroantillana.
Sus obras que destacan este período son: Motivos de son (1930), Sóngoro
cosongo (1931), Poemas mulatos (1931), West Indies, Ltd. (1934). Y poemas
dispersos en libros posteriores. El escritor usó todos los recursos característicos de esa poesía con la voluntad de lograr una expresión auténtica para
una cultura mulata, la propia de un país mulato como él mismo, y manifestó una preocupación social que se fue acentuando con el paso de los años.
Cuando había publicado ya sus primeros tres libros, ingresó en el Partido
Comunista de Cuba, fundado por su amigo y también poeta Rubén Martínez Villena, y participó en el célebre Congreso por la Defensa de la Cultura,
donde conoció a Pablo Neruda. Durante aquellos años reunió sus poemas
en un libro titulado Cerebro y corazón (1928), que nunca pudo llegar a
185
ESPAÑOL Y LITERATURA
publicar. Otras obras significativas son: Poemas en cuatro angustias y una
esperanza (1937) El son entero (1947), La paloma de vuelo popular (1958)
y Antología mayor (1964), libro en el cual mostró su compromiso con la
Revolución cubana y los desheredados del mundo. En 1978 publicó Por el
mar de las Antillas anda un barco de papel: poemas para niños mayores de
edad. Además, al llegar a su octogésimo aniversario recibió el doctorado
Honoris Causa de la Universidad de Burdeos. En 1983 recibió el Premio Nacional de Literatura de Cuba y seis años más tarde, el 16 de julio de 1989,
murió después de una larga enfermedad.
Nicolás Guillén ostenta el título de Poeta Nacional a partir del triunfo
de la Revolución. Ello se debe, no solo a la digna actitud asumida durante
toda su vida dedicada por entero a la lucha revolucionaria, sino también y,
sobre todo, a su creación literaria, la cual le ha servido para resumir el sentimiento popular en una forma genuinamente cubana, rítmica, en la que
palpitan la idiosincrasia criolla, el mestizaje cultural, la solidaridad internacional, el sentimiento hispanoamericano y antimperialista, las esperanzas,
las luchas y las victorias del pueblo cubano.
El pueblo de Cuba tuvo en Guillén su portavoz poético durante los
gobiernos de la República Neocolonial, para denunciar la discriminación
racial, la corrupción de los gobernantes, el abuso de los ricos, el saqueo
norteamericano, el hambre y la miseria de la mayoría.
Los cambios que se operaron en la vida política, social y económica
del país a partir de 1959 ampliaron los motivos de creación literaria de este
autor, quien incorporó a su obra la de la Revolución de enero, de la que
fue su cronista.
En la poesía de Nicolás Guillén se refleja la alegría del pueblo cubano,
su optimismo ante el proceso de construcción de la nueva sociedad, la lucha
contra el enemigo, el amor a los hombres que son protagonistas de otra
era y el dolor por los que cayeron en las luchas por la libertad o frente al
enemigo poderoso, el yanqui del norte. En ella se manifiesta el homenaje a
la gesta del Granma y de la Sierra, la victoria de Girón, las conquistas revolucionarias, y la dolorosa pérdida del Che.
La poesía de Guillén es especialmente colectiva; es hecha para el
pueblo y desde el pueblo. La identificación entre él y su poeta es tal, que
nuestra historia puede estudiarse a través de su obra. Por eso Guillén es el
Poeta Nacional, que no es un título otorgado por ley o decreto, sino que es
algo con lo que Guillén mismo se encontró, mientras hacía crecer
186
CAPÍTULO 5
su poesía, según ha expresado otro poeta cubano: Roberto Fernández Retamar. La poesía de Guillén no es un hecho aislado, ni llegó a ser lo que es
hoy de un solo golpe.
Tus conocimientos de historia, enriquecidos con los de literatura cubana, te han permitido conocer cómo se fue formando nuestra nacionalidad,
en un proceso que comenzó a definirse a finales del siglo xviii, tras un lento
proceso de asimilación y transculturación de los elementos provenientes
de Europa –España fundamentalmente– y África.
Nicolás Guillén vive la frustración de los ideales independentistas con
de la República mediatizada, como una víctima más en su doble condición
de pobre y mestizo, en una sociedad injusta y discriminatoria; y comenzó,
precisamente empleando las formas literarias de finales del siglo xix. La
obra de Nicolás Guillén entronca con esa poesía actuante, que identifica al poeta y la revolución. Ya la voz es de una nacionalidad en
vías de consolidarse: entera, abarcadora, cubre todos los registros
posibles porque se ha formado con los elementos totales que integran el complejo nacional cubano.42
La forma geográfica de nuestro país, su naturaleza, su belleza sin
igual, han generado diferentes sentimientos en escritores cubanos y de
otras nacionalidades.
► ¿Qué motivos tendría Guillén para escribir un poema titulado “Un
largo lagarto verde”?
► ¿Este poema, escrito en 1959, refleja momentos de la historia de
Cuba?
Acércate a la lectura en silencio, reflexiva, de estos versos y podrás revelar estas respuestas:
”Un largo lagarto verde”43
Por el Mar de las Antillas
(que también Caribe llaman)
batida por olas duras
y ornado de espumas blandas,
bajo el sol que la persigue
y el viento que la rechaza,
42
Ángel Augier: “La poesía de Nicolás Guillen”, De la sangre en la letra, Unión de Escritores y Artistas de Cuba, La Habana, 1977, p. 297.
43
Tomado de: https://cvc.cervantes.es/literatura/escritores/guillen/poemas/poema_13.htm
187
ESPAÑOL Y LITERATURA
cantando a lágrima viva
navega Cuba en su mapa:
un largo lagarto verde,
con ojos de piedra y agua.
Alta corona de azúcar
le tejen agudas cañas;
no por coronada libre,
sí de su corona esclava:
reina del manto hacia fuera,
del manto adentro, vasalla,
triste como la más triste
navega Cuba en su mapa:
un largo lagarto verde,
con ojos de piedra y agua.
Junto a la orilla del mar,
tú que estás en fija guardia,
fíjate, guardián marino,
en la punta de las lanzas
y en el trueno de las olas
y en el grito de las llamas
y en el lagarto despierto
sacar las uñas del mapa:
un largo lagarto verde,
con ojos de piedra y agua.
La pasión de amor, la más noble cualidad del ser humano, ilumina los
siguientes versos de Guillén.
Fig. 33 La hermosura de las mariposas
188
CAPÍTULO 5
”Mariposa”44
Quisiera
hacer un verso que tuviera
ritmo de Primavera;
que fuera
como una fina mariposa rara,
como una mariposa que volara
sobre tu vida, y cándida y ligera
revolara
sobre tu cuerpo cálido de cálida palmera
y al fin su vuelo absurdo reposara
–tal como en una roca azul de la pradera–
sobre la linda rosa de tu cara…
Quisiera
hacer un verso que tuviera
toda la fragancia de la Primavera
y que cual una mariposa rara
revolara
sobre tu vida, sobre tu cuerpo, sobre tu cara.
Lee y responde
1. Lee en silencio el poema “Un largo lagarto verde”, que te presentamos en esta sección. Luego léelo en alta voz. Si te es posible,
compártelo con tus familiares o con los compañeros del grupo.
2. Relee los versos de Guillén y responde:
a) ¿Aparece alguna palabra de la cual no conozcas su significado? Si
es así y no puedes apoyarte en el contexto, hazlo en el diccionario.
b) ¿De quién se habla en el texto? Los dos últimos versos de cada
estrofa constituyen un sintagma nominal. Extrae y di cómo está
estructurado. Subraya su núcleo. ¿Qué recurso expresivo emplea
el poeta para expresar su idea? Interprétalo.
c) ¿A qué género literario pertenece la obra? Explica tu respuesta.
d) El texto está estructurado por _____estrofas. En la primera aparecen tres sustantivos propios. ¿A qué se refieren? ¿Qué relación
tienen con la Isla?
44
Tomado de: https://www.poeticous.com/guillen/mariposa?locales
189
ESPAÑOL Y LITERATURA
e) La expresión: cantando a lágrima viva, que aparece en el poema
significa: ______________________________________________
f) Mide los versos que aparecen a continuación. ¿Cómo se denominan estos versos? Comenta su contenido.
Alta corona de azúcar
le tejen agudas cañas;
no por coronada libre,
sí de su corona esclava.
g) En la segunda estrofa el autor utiliza para calificar a Cuba dos adjetivos, que por su significado son antónimos. Identifícalos. ¿Qué
sentido descubres en ellos?
h) En la tercera estrofa el poeta transmite un llamado de alerta. Argumenta la anterior afirmación a partir de tus conocimientos en la
asignatura Historia de Cuba.
i) Escribe brevemente un comentario sobre lo que te enseñó el análisis
del poema.
3. Disfruta nuevamente de la lectura en silencio y oral del poema
“Mariposa”, de Nicolás Guillén. Luego, te invitamos a reflexionar
apoyándote en las siguientes actividades.
Marca las opciones que te parezcan correctas:
a) La palabra mariposa es:
un sustantivo abstracto
un sustantivo contable
un sustantivo común
b) ¿Aparece alguna palabra de la que no conozcas el significado?
Auxíliate del contexto.
c) ¿Quién habla en el poema?
d) El poema se inicia con una forma verbal conjugada en modo subjuntivo que luego se repite. ¿Con qué propósito opinas que la utiliza el
poeta?
e) En el poema aparece una sola forma no personal del verbo. Identifícala y completa, a partir de ella la siguiente tabla:
Infinitivo
190
Participio
Gerundio
CAPÍTULO 5
f) ¿Qué es para ti un verso con ritmo de primavera?
g) Identifica el primer símil de la primera estrofa. ¿Con qué intención
el poeta lo utiliza?
h) La expresión: tu cuerpo cálido, de cálida palmera, constituye un
recurso expresivo denominado_________________. Con su uso el
autor sugiere que: _____________________________________________
i) El adjetivo absurdo significa: __________________________________
j) ¿Por qué el poeta considera que el vuelo de esta mariposa es absurdo?
k) Los versos: reposara / tal como en una roca azul de la pradera /
sobre la linda rosa de tu cara…, pueden ser sustituidos por la
expresión: ____________________________________________________
l) La primavera es una estación del año. Escribe las características de
esta. ¿Por qué crees que en el poema se reitera este sustantivo y
aparece con letra mayúscula?
m) En este capítulo has estudiado dos poemas de Guillén. En ambos
se recrean de una manera u otra, elementos de la naturaleza.
Escribe un comentario sobre la importancia que le atribuyes a la
presencia de la naturaleza en estos poemas de Guillén. Revisa y
autorrevisa lo escrito.
5.4 Un cubano universal: Alejo Carpentier
en el contexto de la narrativa cubana
e hispanoamericana
Fig. 34 Alejo Carpentier
191
ESPAÑOL Y LITERATURA
De la historia
Alejo Carpentier y Velmont nació en Suiza, el 26 de diciembre de 1904.
Hijo de un arquitecto francés y una profesora rusa que se trasladaron a Cuba
poco tiempo después del nacimiento de su hijo.
Carpentier inicia estudios de arquitectura en 1921, que abandona dos años
más tarde, cuando pasa a ejercer como periodista. En 1924 es nombrado
redactor jefe de la revista Carteles. Encarcelado en 1927 por su actividad
política de oposición al dictador Machado, en 1928 se retira de Cuba para
establecerse en París. Allí se dedica a actividades relacionadas con la música,
como corresponsal de diversas revistas culturales cubanas. Entra en contacto con la vanguardia, especialmente con el surrealismo, y colabora en la
revista Révolution Surréaliste, de André Breton. En 1933 publica en Madrid su
primera novela, ¡Ecué-Yamba-Ó!, aunque la que marca su madurez literaria
es El reino de este mundo. En España entabla amistad con los poetas de
la Generación del 27: Pedro Salinas, Rafael Alberti y Federico García Lorca.
En 1937 participa en el II Congreso por la Defensa de la Cultura y tras dos
años en Europa regresa a Cuba. Continúa su labor periodística en la radio
y en revistas como Tiempo Nuevo y Orígenes. Entre 1945 y 1959 vive en Venezuela, para volver a instalarse en Cuba tras el triunfo de la Revolución.
Desempeña las responsabilidades de director de la Editora Nacional y de
vicepresidente del Consejo Nacional de Cultura, además de consejero cultural en las embajadas de Cuba, en diversas capitales iberoamericanas y
del este de Europa. Sus últimos años los pasa en Francia como alto funcionario diplomático en la embajada cubana en París. Falleció el 24 de abril
de 1980, en París, Francia.
Alejo Carpentier es conocido, principalmente, por sus grandes novelas,
pero también ha sido un extraordinario cultivador del cuento, uno de los
géneros narrativos que ya tú conoces. Nuestro gran narrador cubano ha
hecho muy importantes aportes al cuento, tanto por su temática como por
los recursos expresivos que pone en juego para comunicarnos una idea, una
sensación, un mensaje.
Para saber más
El reconocimiento universal de que disfruta la obra de Alejo Carpentier, no
solo es fruto de su infatigable trabajo para lograr la perfección del oficio
de escribir; es también el resultado de una extraordinaria formación cultural a
la que mucho contribuyó su constante interés por la lectura.
192
CAPÍTULO 5
La lectura de cualquier obra de Alejo Carpentier nos deja la grata impresión de estar disfrutando la prosa de un extraordinario conocedor del
idioma español y de sus muchas posibilidades. Como todo gran escritor,
cuidó cada frase, cada palabra; en todo momento asumió con entera responsabilidad el oficio de escritor.
Observa las siguientes palabras:
fugitivos: fugados, prófugos, evadidos, escapados.
mayoral: capataz, encargado, alguacil
monte: campo, cerro, bosque
► ¿Imaginas de qué trataría una obra literaria en la que se utilicen estos
vocablos?
► ¿En qué lugar se desarrollaría dicha obra?
A continuación, te invitamos a realizar la lectura detenida y atenta del
cuento “Los fugitivos”, para que te acerques a la obra narrativa de este
cubano universal.
Fig. 35 Imagen relacionada con el cuento "Los fugitivos",
de Alejo Carpentier
”Los fugitivos”45
I
El rastro moría al pie de un árbol. Cierto era que había un fuerte olor a
negro en el aire, cada vez que la brisa levantaba las moscas que trabajaban
en oquedades de frutas podridas. Pero el perro nunca le habían llamado
sino Perro estaba cansado.
45
Tomado de: https://centroderecurosos.educarchile.cl/handle/20.500.12246/53699
193
ESPAÑOL Y LITERATURA
Se revolcó entre las yerbas para desrizarse el lomo y aflojar los músculos.
Muy lejos, los gritos de la cuadrilla se perdían en el atardecer. Seguía oliendo
a negro. Tal vez el cimarrón estaba escondido arriba, en alguna parte, a
horcajadas sobre una rama, escuchando con los ojos. Sin embargo, Perro
no pensaba ya en la batida. Había otro olor ahí, en la tierra vestida de
bejuqueras, que un próximo roce borraría tal vez para siempre. Olor a
hembra. Olor que Perro se prendía del lomo, retorciéndose patas arriba,
riendo por el colmillo, para llevarlo encima y poder alargar una lengua
demasiado corta hacia el hueco que separaba sus omóplatos.
Las sombras se hacían más húmedas. Perro se volteó, cayendo sobre
sus patas. Las campanas del ingenio, volando despacio, le enderezaron
las orejas. En el valle, la neblina y el humo eran una misma inmovilidad
azulosa sobre la que flotaban, cada vez más siluetas, una chimenea de
ladrillos, un techo de grandes aleros, la torre de la iglesia y las luces que
parecían encenderse en el fondo de un lago. Perro tenía hambre. Pero
hacia allá, olía a hembra. A veces lo envolvía aún el olor a negro. Pero el
olor de su propio celo, llamado por el olor de otro celo, se imponía a todo
lo demás. Las patas traseras de Perro se espigaron, haciéndole alargar el
cuello. Su vientre se hundía, al pie del costillar, en el ritmo de un jadear
corto y ansioso. Las frutas, demasiado llenas de sol, caían aquí y allá, con
un ruido mojado, esparciendo, a ras del suelo, efluvios de pulpas tibias.
Perro se echó a correr hacia el monte, con la cola gacha, como perseguido
por la tralla del mayoral, contrariando su propio sentido de orientación.
Perro olía a hembra. Su hocico seguía una estela sinuosa que a veces volvía
sobre sí misma, abandonaba el sendero, se intensificaba en las espinas de
un aromo, se perdía en las hojas demasiado agriadas por la fermentación,
y renacía, con inesperada fuerza, sobre un poco de tierra recién barrida por
una cola. De pronto, Perro se desvió de la pista invisible, del hilo que se torcía
y destorcía, para arrojarse sobre un hurón. Con dos sacudidas que sonaron
a castañuela en un guante, le quebró la columna vertebral, arrojándolo
contra un tronco. Perro se detuvo de súbito, dejando una pata en suspenso.
Unos ladridos, muy lejanos, descendían de la montaña.
No eran los de la jauría del ingenio. El acento era distinto, mucho más
áspero y desgarrado, salido del fondo del gaznate, enronquecido por fauces
potentes. En alguna parte se libraba una batalla de machos que no llevaban, como Perro, un collar con púas de cobre con una placa numerada.
Ante esas voces desconocidas, mucho más alobonadas que todo lo que
194
CAPÍTULO 5
hasta entonces había oído, Perro tuvo miedo. Echó a correr en sentido
inverso, hasta que las plantas se pintaron de luna. Ya no olía a hembra.
Olía a negro. Y ahí estaba el negro, en efecto, con su calzón rayado, boca
abajo, dormido. Perro estuvo por lanzarse sobre él siguiendo una consigna
lanzada de madrugada, en medio de un gran revuelo de látigos, allá donde
había calderos y literas de paja. Pero arriba, no se sabía dónde, proseguía
la pelea de los machos. Al lado del cimarrón quedaban huesos de costillas
roídas. Perro se acercó lentamente, con las orejas desconfiadas, decidido
a arrebatar a las hormigas algún sabor de carne. Además, aquellos otros
perros de un ladrar tan feroz, lo asustaban. Más valía permanecer, por ahora,
al lado del hombre. Y escuchar. El viento del sur, sin embargo, acabó por
llevarse la amenaza. Perro dio tres vueltas sobre sí mismo y se ovilló
rendido. Sus patas corrieron un sueño malo. Al alba, Cimarrón le echó un
brazo por encima, con gesto de quien ha dormido mucho con mujeres.
Perro se arrimó a su pecho, buscando calor. Ambos seguían en plena fuga,
con los nervios estremecidos por una misma pesadilla.
Una araña, que había descendido para ver mejor, recogió el hilo y
se perdió en la copa del almendro, cuyas hojas comenzaban a salir de la
noche.
II
Por hábito, Cimarrón y Perro se despertaron cuando sonó la campana
del ingenio. La revelación de que habían dormido juntos, cuerpo con
cuerpo, los enderezó de un salto. Después de adosarse a dos troncos, se
miraron largamente. Perro ofreciéndose a tomar dueño. El negro ansioso
de recuperar alguna amistad. El valle se desperezaba. A la apremiante
espadaña, destinada a los esclavos, respondía ahora, más lento, el bordón
amoriado de la capilla, cuyo verdín se mecía de sombra a sol sobre un
fondo de mugidos y de relinchos, como indulgente aviso a los que dormían
en altos lechos de caoba. Los gallos rondaban a las gallinas para cubrirlas
temprano, en espera de que el meñique de la mayorala se cerciorase de
la presencia de huevos aún sin poner. Un pavo real hacía la rueda sobre
la casa-vivienda, encendiéndose, con un grito, en cada vuelta y revuelta.
Los caballos del trapiche iniciaban su largo viaje en redondo. Los esclavos
oraban frente a cazuelas llenas de pan con guarapo. Cimarrón se abrió la
bragueta, dejando un reguero de espuma entre las raíces de una ceiba.
Perro alzó la pata sobre un guayabo tierno. Ya asomaban machetazos en
195
ESPAÑOL Y LITERATURA
los cortes de caña. Los dogos de la jauría cazadora de negros sacudían sus
cadenas, impacientes por ser saca dos del batey.
—¿Te vas conmigo? —preguntó Cimarrón.
Perro lo siguió dócilmente. Allá abajo había demasiados látigos,
demasiadas cadenas, para quienes regresaban arrepentidos. Ya no olía
a hembra. Pero tampoco olía a negro. Ahora, Perro estaba mucho más
atento al olor a blanco, olor a peligro. Porque el mayoral olía a blanco,
a pesar del almidón planchado de sus guayaberas y del betún acre de sus
polainas de piel de cerdo. Era el mismo olor de las señoritas de la casa,
a pesar del perfume que despedían sus encajes. El olor del cura, a pesar
del tufo de cera derretida y de incienso, que hacía tan desagradable la
sombra, tan fresca, sin embargo, de la capilla. El mismo que llevaba el
organista encima, a pesar de que los fuelles del armonio le hubiera echado
tantos y tantos soplos de fieltro apolillado. Había que huir ahora del olor
a blanco. Perro había cambiado de bando.
III
En los primeros días, Perro y Cimarrón echaron de menos la seguridad
del condumio. Perro recordaba los huesos, vaciados por cubos, en el
batey, al caer la tarde. Cimarrón añoraba el congrí, traído en cubos a los
barracones, después del toque de oración o cuando se guardaban los
tambores del domingo. Por ello, después de dormir demasiado en las
mañanas, sin campanas ni patadas, se habituaron a ponerse a la caza
desde el alba. Perro olfateaba una jutía oculta entre las hojas de un cedro;
Cimarrón la tumbaba a pedradas. El día en que se daba con el rastro de un
cochino jíbaro, había para horas y horas, hasta que la bestia, desgarradas
las orejas, aturdida por tantos ladridos, pero acometiendo aún, era
acorralada al pie de una peña y derribada a garrotazos. Poco a poco, Perro
y Cimarrón olvidaron los tiempos en que habían comido con regularidad.
Se devoraba lo que se agarrara, de una vez, engullendo lo más posible,
a sabiendas de que mañana podría llover y que el agua de arriba correría
entre las peñas para alfombrar mejor el fondo del valle. Por suerte, Perro
sabía comer frutas. Cuando Cimarrón daba con un árbol de mango o de
mamey, Perro también se pintaba el hocico de amarillo o de rojo. Además,
como siempre había sido huevero, se desquitaba, con algún nido de codorniz,
de la incomprensible afición del amo por los langostinos que dormían a
196
CAPÍTULO 5
contracorriente, a la salida del río subterráneo que se alumbraba de una
boca de caracoles petrificados.
Vivían en una caverna, bien oculta por una cortina de helechos
arborescentes. Las estalactitas lloraban isócronamente, llenando las
sombras frías de un ruido de relojes. Un día, Perro comenzó a escarbar al pie
de una de las paredes. Pronto sus dientes sacaron un fémur y unas costillas,
tan antiguas que ya no tenían sabor, rompiéndose sobre la lengua con
desabrimiento de polvo amasado. Luego, llevó a Cimarrón, que se tallaba
un cinto de piel de majá, un cráneo humano. A pesar de que quedasen en
el hoyo unos restos de alfarería y unos rascadores de piedra que hubieran
podido aprovecharse, Cimarrón, aterrorizado por la presencia de muertos
en su casa, abandonó la caverna esa misma tarde, mascullando oraciones, sin
pensar en la lluvia. Ambos durmieron entre raíces y semillas, envueltos en un
mismo olor a perro mojado. Al amanecer buscaron una cueva de techo más
bajo, donde el hombre tuvo que entrar a cuatro patas. Allí, al menos, no
había huesos de aquellos que para nada servían, y solo podían traer ñeques
y apariciones de cosas malas.
Al no haber sabido de batidas en mucho tiempo, ambos empezaron
a aventurarse hacia el camino. A veces, pasaba un carretero conocido, una
beata vestida con el hábito de Nazareno, o un punteador de guitarra,
de esos que conocen al patrón de cada pueblo, a quienes contemplaban
de lejos, en silencio. Era indudable que Cimarrón esperaba algo. Solía
permanecer varias horas, de bruces, entre las yerbas de Guinea, mirando
ese camino poco transitado, que una ranatoro podía medir de un gran
salto. Perro se distraía en esas esperas dispersando enjambres de mariposas
blancas, o intentando, a brincos, la imposible caza de un zunzún vestido
de lentejuelas.
Un día que Cimarrón esperaba, así, algo que no llegaba, un cascabeleo de
cascos lo levantó sobre las muñecas. Una volanta venía a todo trote, tirada
por la jaca torda del ingenio. De pie sobre las varas, el calesero Gregorio
hacía restallar el cuero, mientras el párroco agitaba la campanilla del viático
a sus espaldas. Hacía tanto tiempo que Perro no se divertía en correr más
pronto que los caballos, que se olvidó al punto de la discreción a que estaba
obligado. Bajó la cuesta a las cuatro patas, espigado, azul bajo el sol,
alcanzó el coche y se dio a ladrar por los corvejones de la jaca, a la
derecha, a la izquierda, delante, pasando y volviendo a pasar, enseñando
los dientes al calesero y al sacerdote. La jaca se abrió a galopar por lo alto,
197
ESPAÑOL Y LITERATURA
sacudiendo las anteojeras y tirando del bocado. De pronto, quebró una
vara, arrancando el tiro. Luego de aspaventarse como peleles, el párroco
y el calesero se fueron de cabeza contra el puentecillo de piedra. El polvo
se tiñó de sangre.
Cimarrón llegó corriendo. Blandía un bejuco para azocar a Perro, que ya
se arrastraba pidiendo perdón. Pero el negro detuvo el gesto, sorprendido
por la idea de que no todo era malo en aquel percance. Se apoderó de
la estola y de las ropas del cura, de la chaqueta y de las altas botas del
calesero. En bolsillos y bolsillos había casi cinco duros. Además, la campanilla
de plata. Los ladrones regresaron al monte. Aquella noche, arropado en
la sotana, Cimarrón se dio a soñar con placeres olvidados. Recordó los
quinqués, llenos de insectos muertos, que tan tarde ardían en las últimas
casas del pueblo, allí donde, por dos veces, lo habían dejado, tras pedir el
aguinaldo de Reyes, gastárselo como mejor le pareciere. El negro, desde
luego, había optado por las mujeres.
IV
La primavera los agarró a los dos al amanecer. Perro despertó con
una tirantez insoportable entre las patas traseras y una mala expresión
en los ojos. Jadeaba sin tener calor, alargando entre los colmillos una
lengua que tenía filosas blanduras de lapa. Cimarrón hablaba solo. Ambos
estaban de pésimo genio. Sin pensar en la caza, fueron temprano hacia el
camino. Perro corría desordenadamente, buscando en vano un olor
rastreable. Mataba insectos que siempre lo habían asqueado, por el placer
de destruir, desgranaba espigas entre sus dientes, arrancaba arbustos
tiernos. Acabó de exasperarse cuando un sapo le escupió a los ojos.
Cimarrón esperaba, como nunca había esperado.
Pero aquel día nadie pasó por el camino. Al caer la noche, cuando los
primeros murciélagos volaron como pedradas sobre el campo, Cimarrón
echó a andar lentamente hacia el caserío del ingenio. Perro lo siguió,
desafiando la misma tralla y las mismas cadenas. Se fueron acercando a
los barracones por el cauce de la cañada. Ya se percibía un olor, antaño
familiar, de leña quemada, de lejía, de melaza, de limaduras de cascos
de caballo. Debían estarse haciendo las pastas de guayaba, ya que un
interminable dulzor de mermeladas era esparcido por el terral. Perro y
Cimarrón seguían acercándose, lado a lado, la cabeza del hombre a la
altura de la cabeza del perro.
198
CAPÍTULO 5
De pronto, una negra de la dotación atravesó el sendero de la herrería.
Cimarrón se arrojó sobre ella, derribándola entre las albahacas. Una ancha
mano ahogó los gritos. Perro avanzó, ya solo, hasta el lindero del batey.
La perra inglesa adquirida por don Marcial en una exposición de París,
estaba allí. Hubo un intento de fuga. Perro le cortó el camino, erizado
de la cola a la cabeza. Su olor a macho era tan envolvente que la inglesa
olvidó que la habían bañado, horas antes, con jabón de Castilla.
Cuando Perro regresó a la caverna, clareaba. Cimarrón dormía, arrebozado en la sotana del párroco. Allá abajo, en el río, dos manatíes retozaban
entre los juncos, enturbiando la corriente con sus saltos que abrían nubes de
espuma entre los limos.
V
Cimarrón se hacía cada vez más imprudente. Rondaba, ahora, en torno
a los caseríos, acechando a cualquier hora una lavandera solitaria, o una
santera que buscaba culantrillo, retama o pitahayas para algún despojo.
También, desde la noche en que había tenido la audacia de beberse los
duros del capellán en un parador del camino, se hacía ávido de monedas.
Más de una vez, en los atajos, se había llevado el cinturón de un guajiro,
luego de derribarlo de su caballo y de acallarlo con una estaca. Perro lo
acompañaba en esas correrías, ayudando en lo posible. Sin embargo, se
comía peor que antes y, más que nunca, era necesario desquitarse con
huevos de codorniz, de gallinuela o de garza. Además, Cimarrón vivía en un
continuo sobresalto. Al menor ladrido de Perro, echaba mano al machete
robado o se trepaba a un árbol.
Pasada la crisis de primavera, Perro se mostraba cada vez más reacio a
acercarse a los pueblos. Había demasiados niños que tiraban piedras, gente
siempre dispuesta a dar patadas y, al oler su proximidad, todos los perros
de los patios lanzaban gritos de guerra. Además, Cimarrón volvía, esas
noches, con el paso inseguro, y su boca despedía un olor que Perro
detestaba tanto como el del tabaco. Por ello, cuando el amo entraba en
una casa mal alumbrada, Perro lo esperaba a una distancia prudente. Así
se fue viviendo hasta la noche en que Cimarrón se encerró demasiado
tiempo en el cuarto de una mondonguera. Pronto, la choza fue rodeada
por hombres cautelosos, que llevaban mochas en claro. Al poco rato,
Cimarrón fue sacado a la calle, desnudo, dando tremendos alaridos. Perro,
199
ESPAÑOL Y LITERATURA
que acababa de oler al mayoral del ingenio, echó a correr al monte por la
vereda de los cañaverales.
Al día siguiente, vio pasar a Cimarrón por el camino. Estaba cubierto
de heridas curadas con sal. Tenía hierros en el cuello y en los tobillos, y
lo conducían cuatro números de la Benemérita de San Fernando, que le
daban un baquetazo a cada dos pasos, tratándolo de ladrón, de borracho
y de malnacido.
VI
Sentado sobre una cornisa rocosa que dominaba el valle, Perro aullaba
a la luna. Una honda tristeza se apoderaba de él a veces, cuando aquel gran
sol frío alcanzaba su total redondez, poniendo tan desvaídos reflejos sobre
las plantas. Se habían terminado, para él, las hogueras que solían iluminar la
caverna en noches de lluvia. Ya no conocería el calor del hombre en el
invierno que se aproximaba, ni habría ya quien le quitara el collar de púas
de cobre, que tanto le molestaba para dormir –a pesar de que hubiera
heredado la sotana del párroco. Cazando sin cesar, se había hecho más
tolerante, en cambio, con los seres que no servían para ser comidos.
Dejaba escapar el majá entre las piedras calientes, sin ladrar siquiera,
desde que Cimarrón no estaba allí para azuzarlo, con la esperanza de
hacerse un cinturón o de recoger manteca para untos. Además, el olor de
las serpientes lo asqueaba; cuando había agarrado alguna por la cola, era en
virtud de esas obligaciones a que todo ser que depende de alguien se ve
constreñido. Tampoco –salvo en casos de hambre extrema– podía atreverse
ya con el cochino jíbaro. Se contentaba ahora con aves de agua, hurones,
ratas y una que otra gallina escapada de los corrales aldeanos. Sin embargo,
el ingenio estaba olvidado. Su campana había perdido todo sentido. Perro
buscaba ahora el amparo de mogotes casi inaccesibles al hombre, viviendo
en un mundo de dragos que el viento mecía con ruidos de albarca nueva,
de orquídeas, de bejucos lombriz, donde se arrastraban lagartos verdes, de
orejeras blancas, de esos que tan mal saben y, por lo mismo, permanecen
donde están. Había enflaquecido. Sobre sus costillares marcados en hueco,
la lana apresaba guizazos que ya no tenían espinas.
Con los aguinaldos volvió la primavera. Una tarde en que lo desvelaba
un extraño desasosiego, Perro dio nuevamente con aquel misterioso olor
a hembra, tan fuerte, tan penetrante, que había sido la causa primera de
su fuga al monte. También ahora caían ladridos de la montaña. Esta vez,
200
CAPÍTULO 5
Perro agarró el rastro en firme, recobrándolo luego de pasar un arroyo
a nado. Ya no tenía miedo. Toda la noche siguió la huella, con la nariz
pegada al suelo, largando baba por el canto de la lengua. Al amanecer, el
olor llenaba toda una quebrada. El rastreador estaba frente a una jauría
de perros jíbaros. Varios machos, con perfil de lobos, se apretaban ahí,
relucientes los ojos, tensos sobre sus patas, listos para atacar. Detrás de ellos
se cerraba el olor a hembra.
Perro dio un gran salto. Los jíbaros se le echaron encima. Los cuerpos se
encajaron, unos en otros, en un confuso remolino de ladridos. Pero pronto
se oyeron los aullidos abiertos por las púas del collar. Las bocas se llenaban
de sangre. Había orejas desgarradas. Cuando Perro soltó al más viejo, con
la garganta desgajada, los demás retrocedieron, gruñendo de rabia inútil.
Perro corrió entonces al centro del palenque, para librar la última batalla
a la perra gris, de pelo duro, que lo esperaba con los colmillos de fuera. El
rastro moría a la sombra de su vientre.
VII
Los jíbaros cazaban en bandada. Por ello buscaban las piezas grandes, de más carne y más huesos. Cuando daban con un venado, era tarea
de días. Primero al acoso. Luego, si la bestia lograba salvar una barranca de
un salto, el atajo. Luego, cuando una caverna venía en ayuda de la presa, el
asedio. A pesar de herir y entornar, el animal moría siempre en dientes de
la jauría, que iniciaba la ralea sobre un cuerpo vivo aún, arrancándole tiras
de pelo pardo, y bebiendo una sangre fresca a pesar de su tibieza, en las
arterias del cuello o en las raíces de una oreja arrancada. Muchos de los
jíbaros habían perdido un ojo, sacado por un asta, y todos estaban cubiertos
de cicatrices, mataduras y peladas rojas. En los días del celo, los perros
combatían entre sí, mientras las hembras esperaban, echadas, con
sorprendente indiferencia, el resultado de la lucha. La campana del
ingenio, cuyo diapasón era traído a veces por la brisa, no despertaba en el
perro el menor recuerdo.
Un día, los jíbaros agarraron un rastro habitual en aquellas selvas de
bejucos, de espinas, de plantas malvadas que envenenaban al herir. Olía
a negro. Cautelosamente, los perros avanzaron por el desfiladero de los
caracoles, donde se alzaba una piedra con cara de muerto. Los hombres
suelen dejar huesos y desperdicios por donde pasan. Pero es mejor cuidarse
de ellos, porque son los animales más peligrosos, por ese andar sobre las
201
ESPAÑOL Y LITERATURA
patas traseras que les permite alargar sus gestos con palos y objetos. La
jauría había dejado de ladrar.
De pronto, el hombre apareció. Olía a negro. Unas cadenas rotas, que le
colgaban de las muñecas, ritmaban su paso. Otros eslabones, más gruesos,
sonaban bajo los flecos de su pantalón rayado. Perro reconoció a Cimarrón.
—¡Perro! —alborozó el negro —¡Perro!
Perro se le acercó lentamente. Le olió los pies, aunque sin dejarse tocar.
Daba vueltas en torno a él, moviendo la cola. Cuando era llamado, huía. Y
cuando no era llamado, parecía buscar aquel sonido de voz humana, que
había entendido un poco en otros tiempos, pero que ahora le sonaba tan
raro, tan peligrosamente evocador de obediencias. Al fin, Cimarrón dio un
paso, adelantando una mano blanda hacia su cabeza. Perro lanzó un extraño
grito, mezcla de ladrido so sordo y de aullido, y saltó al cuello del negro.
Había recordado, de súbito, una vieja consigna del mayoral del ingenio,
el día que un esclavo huía al monte.
VIII
Como no olía a hembra y los tiempos eran apacibles, los jíbaros
durmieron hasta el hartazgo durante dos días. Arriba, las auras pesaban
sobre las ramas, esperando que la jauría se marchara sin concluir el trabajo.
Perro y la perra gris se divertían como nunca, jugando con la camisa listada
de Cimarrón. Cada uno halaba por un lado, para probar la solidez de los
colmillos. Cuando se desprendía una costura, ambos rodaban en el polvo.
Y volvían a empezar, con un harapo cada vez más menguado, mirándose
a los ojos, las narices casi juntas. Al fin, se dio la orden de partida. Los
ladridos se perdieron en lo alto de las crestas arboladas.
Durante muchos años, los monteros evitaron, de noche, aquel atajo,
dañado por huesos y cadenas.
Lee y responde
1. Te invitamos a releer el cuento “Los fugitivos”, y a reflexionar acerca
de lo que te llama la atención. Te ofrecemos un grupo de actividades que te guiarán y a reflexionar…
a) ¿Te gustó el texto leído? ¿Por qué?
b) Extrae las palabras de las que desconoces el significado. Dedúcelo
por el contexto o búscalo en el diccionario.
202
CAPÍTULO 5
c) ¿Qué época de nuestra historia se ve reflejada en el cuento? ¿Qué
características de esa época se pueden apreciar?
d) El texto leído pertenece al género:
dramático
lírico
épico
Fundamenta tu respuesta.
e) La estructura sintáctica del título del cuento es:_____________.
f) La forma elocutiva que predomina es la narrativa. ¿Por qué?
2. Como obra narrativa, el cuento posee una estructura: introducción o
fase inicial, desarrollo o fase intermedia y conclusiones o fase final.
Delimita, de las partes que componen el cuento, cuáles corresponden
a cada fase del cuento.
a) El cuento se inicia con una oración enunciativa afirmativa. ¿Qué
te comunica?
b) ¿En qué horario del día comienza la historia? ¿Qué elementos da
el autor para que lo sepamos?
c) Nombra los personajes protagónicos. ¿Cuál pudiera ser la intención del autor al nombrarlos así?
d) ¿En qué lugares se desarrolla la acción? Selecciona los pasajes
que, a tu juicio, los describen mejor.
3. Determina si son verdaderas (V), o falsas (F) las ideas que relacionamos a
continuación, a partir de lo que el texto comunica:
El título solo tiene aparente relación con el contenido de la historia.
La mezcla de olores hizo que el rastreador se sintiera confundido.
La acción del cuento transcurre aproximadamente en un año.
Cimarrón y Perro no tienen nada en común.
La acción que se narra en la primera parte transcurre en un
tiempo prolongado, que abarca desde el amanecer hasta la
noche.
► Argumenta de forma oral el porqué de tu selección en cada uno
de los casos. Apóyate en pasajes de la obra.
a) Cuando realizas la lectura sentida del texto tienes la impresión
de que Perro es también humano; sin embargo, no lo es. ¿Puedes
señalar en el texto de qué recursos se vale el autor para mostrarlo
como un ser consciente de la situación en que se halla?
203
ESPAÑOL Y LITERATURA
b) Compara a los dos personajes principales en cuanto a:
► origen
► condiciones de vida
► objetivos de su evasión
► obediencia
► fidelidad
c) En el cuento se refleja que la esclavitud fue un período donde
predominó la violencia. Argumenta la anterior afirmación con elementos tomados de la historia.
d) Cuando Perro y Cimarrón se encuentran, se olvidan de su condición de animal y de hombre, pero poco a poco se va produciendo
una evolución que los va distanciando: Perro se va haciendo cada
vez más perro y Cimarrón, cada vez más hombre. Selecciona pasajes que muestren esa condición.
4. Relee en silencio la historia.
a) Expresa qué descripción te ha llamado más la atención. ¿De qué
recursos se vale el autor para lograrlo?
b) Intenta escribir un subtítulo para cada capítulo.
c) A tu juicio, ¿cuál es el momento de mayor tensión?
d) ¿Crees que haya algo simbólico en la relación que se establece
entre Perro, Cimarrón, la jauría de perros jíbaros y los esclavistas?
Explica tu respuesta.
e) Localiza en el cuento las expresiones en sentido figurado que más
te hayan llamado la atención.
f) Selecciona expresiones que contribuyan a que el lector pueda
percibir ruidos o sonidos, olores, movimientos.
g) El narrador no nos dice directamente que la jauría de perros jíbaros devoró a Cimarrón; sin embargo, lo sabemos. ¿Cómo nos lo
sugiere el autor?
h) Según tu criterio el cuento resulta:
___sobrecogedor
___desgarrador
___violento
___dramático
► Explica tu selección.
204
CAPÍTULO 5
5.5 Onelio Jorge Cardoso: nuestro Cuentero
Mayor
En la actualidad, esta forma narrativa —el cuento— por sus propias características atrae mucho la atención de los lectores. Si a esto se une que en
Cuba contamos con figuras relevantes de la cuentística, ya puedes explicar
—en parte— por qué retomamos este género.
Ahora vas a profundizar en el estudio de una figura de la cuentística
cubana cuya obra trasciende los límites nacionales y lo ubica entre los más
importantes cultivadores del género de América Latina: Onelio Jorge Cardoso, nuestro Cuentero Mayor.
Fig. 36 Onelio Jorge Cardoso
De la historia
Nació en Calabazar de Sagua, pequeño pueblo del centro de la Isla, perteneciente a la antigua provincia de Las Villas, el 11 de mayo de 1914.
Procedente de una familia campesina ejerció muy diversos oficios desde
joven: fue aprendiz de fotógrafo, vendedor de productos farmacéuticos,
maestro rural, entre otros.
Cursó estudios hasta el bachillerato, que realizó en el Instituto de Segunda
Enseñanza de Santa Clara. Al no poder continuar sus estudios por dificultades económicas familiares, se desempeñó como viajante de comercio,
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ESPAÑOL Y LITERATURA
lo que le permitió conocer diferentes espacios de la geografía nacional,
especialmente del centro del país, así como innumerables personalidades
populares que le sirvieron, en muchas ocasiones de modelos para sus
personajes y sus historias.
Comenzó a escribir desde muy joven, pero no fue hasta la década de los
años 40 del pasado siglo que empieza a darse a conocer, al obtener menciones en el prestigioso concurso Alfonso Hernández Catá y finalmente el
primer premio, en 1945, con Los carboneros.
En ese propio año, sale publicado en México, preparado por José Antonio
Portuondo, su primer libro, Taita, diga usted cómo. También aparece representado —con el cuento “Nino”— en Cuentos cubanos contemporáneos.
Mientras desarrolla su vocación de escritor, realiza diversas labores, entre
ellas la de vendedor ambulante, viajante de medicina y maestro rural. En
1952 obtuvo el Premio Nacional de la Paz, por su cuento “Hierro viejo”.
Aunque cuentos onelianos siguieron apareciendo en revistas y antologías,
su segundo libro no aparece hasta 1958: El cuentero, editado por la Universidad Central de Las Villas.
Después del triunfo de la Revolución cubana desempeñó varias responsabilidades: dirigió el Instituto de Derechos Musicales, fue jefe de reportajes
especiales en el periódico Granma, jefe de redacción de Pueblo y Cultura
y del semanario Pionero. También trabajó como guionista de documentales
en el ICAIC y en la Sección Fílmica del Ejército Rebelde. Desde 1961 perteneció al Ejecutivo de la Sección de Literatura de la Unión de Escritores y
Artistas de Cuba (UNEAC).
El caballo de coral, su tercer libro, y segundo en Cuba, salió publicado en
1960. En 1962 salió publicada la primera edición de sus Cuentos completos,
con dibujo de René Portocarrero. Ese mismo año publica Gente de pueblo. En 1983 le fue conferida la condición de Doctor Honoris Causa por la
Universidad “Simón Bolívar”, de Bogotá, Colombia; y recibió el mismo grado
honorífico por la Universidad de La Habana, en 1984.
Y es que Onelio Jorge Cardoso es un verdadero hijo y representante digno
y fiel de su tiempo y sobre todo de su contexto, de su terruño. Falleció en
La Habana, el 29 de mayo de 1986.
Dos características se destacan en los cuentos de Onelio Jorge Cardoso: síntesis y sugerencia. La primera, como ya sabes, está relacionada con
las peculiaridades de este género literario. La segunda, mucho tiene que
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CAPÍTULO 5
ver con las de un buen escritor, que conoce muy bien que la literatura —
como alguna vez se ha dicho— no es más que lenguaje cargado de sentido
en el mayor grado posible; de ahí que el lector activo se sienta partícipe
y colaborador de su obra. Para cada tipo de lector —y ya sabes que hay
muchos— tiende Onelio Jorge Cardoso sus trampas. Y es que este grande
de la literatura cubana decía al respecto que un buen cuento para niños,
como un buen cuento para mayores, tiene que participar de sus vidas en
alguna medida. O ser sus propias vidas. Esa es una condición. En una ocasión
expresó: Yo siempre he creído —decir— que el autor simplemente hace
proposiciones. Un cuento es una proposición, pero ese cuento lo termina el
lector. Y voy a explicarme comentaba más adelante: Una de las necesidades
del cuento, en mi modesto entender, es postular el hecho, no describirlo
fielmente, pues entonces no le deja nada a la inteligencia del lector, se
lo da todo masticado. En la literatura el autor se complementa con la
inteligencia del lector, sea este grande o chico.
Otra característica que podrás apreciar en la mayoría de los cuentos de
Onelio Jorge Cardoso es su manera peculiar de comenzar los relatos, como
queriendo colocar al lector dentro de una situación en particular. De esta
forma, el lector se relaciona rápidamente, desde el inicio, con lo que lee.
Realiza las siguientes actividades:
► ¿Qué obras de este autor has estudiado en grados anteriores?
► ¿Recuerdas qué forma elocutiva predomina en esos textos?
Fundamenta tu respuesta.
Las mascotas son como un miembro más de la familia. Son amigos
incondicionales; compañía fiel en soledad … Merecen entrega, amor y
cuidado. ¿Te has preguntado si el apego de un famoso escritor a una perrita
puede haber motivado la creación de una obra trascendental…?
A continuación, te presentamos una extensa noveleta dedicada por
Onelio Jorge Cardoso a sus más jóvenes lectores. En ella se desarrolla
un tema de gran fuerza: la relación entre la necesidad de libertad y el
sentimiento de fidelidad hacia quienes, en algún momento, brindaron
apoyo, afecto y protección. Léela atentamente para que puedas sacar tus
propias conclusiones y ejercites los contenidos estudiados.
207
ESPAÑOL Y LITERATURA
Fig. 37 Portada de la noveleta Negrita, de Onelio Jorge Cardoso
Negrita46
Hacía tres años ya que Bruno había llegado por primera vez a la finca
de Don Cristóbal. Lo recordaba como si fuera ayer mismo; el dueño estaba
sentado en el portal, porque era la hora del mediodía en que el sol del
verano cae aplanando los campos y abrumando de calor los caminos.
Bruno venía sudoroso y ardido de sol. Había estado andando desde
el amanecer y los mechones sudados de su pelo se asomaban debajo
del sombrero raído. Venía visitando las fincas y haciendo la misma petición
a todos los dueños de tierra. Así, anduvo hasta acercarse al portal y
amparándose del sol bajo el filo de sombra que proyectaba el alero, se
dirigió al hombre:
—Señor, quisiera hablar con usted dos palabras.
Don Cristóbal frunció el ceño y lo miró despaciosamente de arriba abajo.
—¿Cómo te llamas? —dijo —. ¿De parte de quién vienes?
—No vengo de parte de nadie y me llamo Bruno. Sólo la necesidad
me trae.
El dueño advirtió el tono sereno con que hablaba. Sacó un tabaco del
bolsillo de la guayabera y lo prendió dándose todo su tiempo. Luego habló
sin mirarlo:
—Tú dirás. Y Bruno dijo:
46
Tomado de: https://www.literatura.us/onelio/negrita.html
208
CAPÍTULO 5
—Los tiempos son malos para los pobres.
Yo, por no tener, me falta hasta el rancho donde vivir — hizo una pausa
y mirando al suelo vio a sus pies una cordillera de bibijaguas cargando
pedacitos de hojas verdes —: si uno tuviera la suerte de esos bichos, con
hacer un agujero en la tierra tendría casa propia.
El dueño se movió y repuso:
—Bueno, no soy yo quien te hizo hombre o bibijagua.
El caminante no pareció oírlo y continuó hablando en tanto miraba el
tráfico de los insectos:
—En el camino real ya la rural no deja hacer un rancho. Tiene que ser
en tierra de uno —y decididamente levantó la cabeza—, pero si usted me lo
permite en cuatro días hago el mío donde menos estorbe.
—En tierra mía —murmuró el hombre sin mirarlo.
—Sí —dijo Bruno y esperó.
Pasó un rato sin que el hombre dijera palabra. Hubo tiempo para que
un sinsonte planeara desde el viejo ceibo hasta su nido en el naranjo.
Dos hojas secas de yagruma se desprendieron del árbol y un pájaro
carpintero rompió con su canto metálico al fondo de la arboleda. Luego
don Cristóbal levantó el brazo con el tabaco entre los dedos y señaló allá,
hacia las lomas lejanas.
—¿Ves donde vuelan aquellas auras?
—Sí —dijo Bruno.
—Es un extenso marabusal. Si lo dejo crecer invadirá los potreros —y se
volvió a Bruno— si echas abajo esa manigua puedes contar con hacerte un
rancho allí.
Bruno volvió a mirar las lomas y los dos quedaron callados. Era una
tarea de gigantes para un hombre solo, pero por primera vez le habían
ofrecido algo. En todas las leguas que había estado caminando no le habían
brindado más que café, salvo en la finca colindante a la de don Cristóbal,
donde el montero le había ofrecido almuerzo.
Bien sabía que nada más podía esperar ahora, y oyó de nuevo la voz
del hombre:
—Te presto hacha, machete y el hierro que necesites. Tú dirás si en
verdad eres hombre de necesidad y trabajo.
Bruno se volvió calmoso, mostrándole los callos de su mano.
—Esto le dirá qué clase de persona puedo ser.
—Entonces, ¿te decides? —dijo el dueño sin mirarle la mano.
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ESPAÑOL Y LITERATURA
—Pienso que es trabajo imposible para un hombre solo.
—Si quieres casa es porque la necesitas. Tendrás familia que te
ayude, ¿no?
—Mujer y dos niños tengo, pero son pequeños todavía.
Entonces el dueño se puso de pie dando por terminada la conversación,
pero Bruno habló a su espalda antes que entrara por la puerta.
—Está bien, trato hecho, mañana vengo por los hierros.
[...]
Una pequeña cascada de agua caía en el remanso mezclando su rumor
con el sonido del viento que agitaba a su vez las hojas de las pomarrosas y el
follaje de una solitaria mata de mango. Los árboles sombreaban el agua de
orilla a orilla. Arriba se entrelazaban las ramas formando un techo de hojas
verdes que se reflejaban en la superficie del río.
[...]
Esa mañana precisamente, vio el padre venir por la orilla a Pedro, el
montero de la finca colindante, cargando un saco a la espalda.
—¿Qué? ¿Tú también vienes a refrescar? —saludó Bruno.
—Ojalá —dijo Pedro, y se puso a mirar el agua buscando la parte más
honda. Bruno le miró a la cara y luego al saco que cargaba. Le pareció que
algo vivo se había removido dentro del saco.
—¿Qué traes ahí? —preguntó—. ¿Has cazado una jutía?
—No —respondió el montero—. Vengo de hacer algo que no me
gusta nada.
Bruno frunció el ceño y quedó un instante callado observándolo.
Luego oyó un gruñido de protesta a través del saco y dijo volviendo los ojos
a Pedro:
—Traes un perro, ¿verdad?
—Una cachorrita —rectificó el montero—, un animalito de Dios.
Y entonces Bruno comprendió todo de un golpe recordando la mirada
primera hacia el lugar más hondo del río.
—¿Vas a ahogarla, Pedro?
El montero se sentó en la orilla colocando el saco entre sus piernas y
habló en tono apesadumbrado mientras buscaba un cordel en el bolsillo.
—Sí, tengo que hacerlo... el dueño me lo ordenó... la madre de esta
perrita tuvo tres cachorros, pero los otros dos son machos. A ésta no la
210
CAPÍTULO 5
quiere... La he tenido escondida para ver si la salvaba, pero ayer se me
escapó y se presentó en la vivienda retozando como cachorra que es. La vio
el dueño y ya tú sabes, tengo que hacerlo.
—Ahogarla —repitió Bruno como si ya la viera muerta dentro del
saco en el fondo del río. El montero no contestó y ya iba a amarrar
el saco cuando Bruno, inesperadamente, le arrebató el bulto y de un tirón
le abrió la boca. De un salto la cachorrita se tiró al agua. Pedro se puso en
pie y se metió en el río hasta las rodillas, pero Bruno hizo lo mismo y agarró
al montero por un brazo— ¡Espérate! Déjala. Vamos a ver qué pasa.
Los dos se quedaron mirándola. Nadaba chapoteando el agua y
alejándose de los hombres. Y naturalmente, pasó lo que Bruno esperaba; el
mayorcito de sus hijos la vio primero:
—¡Mira qué linda! —y echó a nadar hacia ella en tanto la perrita, ni
que lo tuviera decidido, nadó hacia el más pequeño de los hermanos, quien
le tendía los brazos, y se entregó a él. Ahora el niño reía sosteniéndola,
y la perra, como si lo hubiera conocido toda la vida, empezó a lamerle la
cara. […]
—¡Oye, regálamela! —suplicó. Antes que Pedro fuera a decir que sí,
Bruno atajó al pequeño enseguida.
—¿Cómo eso de: óyeme? Diga cómo se dice. Y el niño rectificó
enseguida:
—¡Regálemela, señor!
Entonces Pedro dijo que sí con todo el cuerpo, y así fue como Negrita no
murió ahogada en el río, sino que pasó a vivir a casa de Bruno. […]
—Bueno, ¿y qué nombre le ponemos? —dijo.
—¡Jibarita! —gritó el mayor de los hijos, pero el otro protestó
enseguida:
—¡No! ¡Le ponemos Negrita!
La cachorrita, que estaba inútilmente tratando de roer un hueso a los
pies de Bruno, levantó cómicamente la cabeza como si la hubieran llamado
y Bruno, sonriente, terminó el asunto:
—Ha contestado ella misma —dijo—. Se llamará Negrita.
Y así fue como le pusieron el nombre para siempre, porque también
era negra como la noche sin estrellas.
Entonces fue enseñarla, y de eso se ocupó Bruno, quien tenía gran habilidad para educar un perro como nadie en la zona.
[...]
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ESPAÑOL Y LITERATURA
Fue por aquellos días cuando Bruno realizó un prodigio de enseñanza
con ella. Pacientemente consiguió que Negrita, valiéndose de sus dientes,
fuera capaz de zafar la soga anudada a la puerta del gallinerito, donde
María encerraba al caer la tarde su gallo y sus seis gallinas […]
Aprendía fácilmente la perra cuanto quisiera enseñársele. Hasta los
muchachos mismos por aquellos días la enseñaron a “morirse”. Bastaba
que le dijeran: “muérete, Negrita” para que se echara boca arriba
completamente inerte, fingiéndose muerta. Entonces venía “el entierro”.
Le tiraban de las patas arrastrándola hasta que le ordenaban de nuevo:
—¡Vive, Negrita!
Inmediatamente abría los ojos y de un salto se ponía de pie, moviendo
la cola como si aplaudiera su propia gracia. Tanta fue la fama de Negrita en
la zona, que más de un interesado vino a que Bruno le vendiera su perra;
sin embargo, Bruno contestaba siempre lo mismo:
—No hay dinero en el mundo para comprarme esta perra.
Y le pasaba la mano alisándole el pelo brillante de la cabeza, mientras
Negrita cerraba los ojos llena de felicidad.
[...]
—¡Suéltalo, Negrita!
De un envión la bestia lanzó a la perra por los aires, y esa fue la suerte
de ella, porque cuando el toro corrió a alcanzarla, ya Negrita estaba a dos
metros de la cerca y, pegándose al suelo, se arrastró ligera para cruzar bajo
las púas de los alambres. Luego Bruno le estuvo pasando la mano por el
cuerpo tembloroso y sofocado. Al cabo, le habló:
—Estamos en paz, Negrita. Me salvaste la vida.
Una mañana don Cristóbal mandó a ensillar su jaca dorada y por primera vez subió la loma hasta la casa de Bruno. […]
—Tengo visto que eres un hombre de palabra y de trabajo.
Bruno lo miró extrañado. Era la primera vez que le reconocía su
conducta.
—La gente así como tú no abunda y hace falta... —dijo y se quedó
esperando que se interesara por sus palabras, mas Bruno continuó en
silencio. Entonces don Cristóbal entró directo a hablar del asunto—.
Necesito que pases a trabajar conmigo. Voy a empezar un negocio nuevo y
quiero que tú seas mi montero […]
—Usted dirá qué debo hacer.
212
CAPÍTULO 5
—Se trata de la cría de puercos, y voy a meterme en eso. Escúchame...
—y Don Cristóbal empezó a hablar de sus quinientas caballerías de
tierra, del monte lleno de semillas comestibles, etcétera, cuando de repente
pasó frente a la casa el “entierro” de Negrita. Iban los niños tirando de la
perra inerte, arrastrándola y fingidamente lamentándose: “¡ay! ¡pobrecita
Negra que se murió... que te vamos a enterrar!”
El dueño de la finca, volviendo la cabeza a Bruno, preguntó:
—¿Qué, se te ha muerto un perro?
Bruno se echó a reír y parándose del taburete, llamó:
—¡Negra, ven aquí!
De un salto la perra se puso en pie y vino moviendo la cola.
—¡Diablo! —dijo Don Cristóbal—. ¿Trabajó en un circo esa perra?
—No, entre mis hijos y yo la enseñamos. Este numerito del entierro
es obra de los muchachos —y sonreía observando el efecto de asombro
que causaban sus palabras sobre don Cristóbal. Entonces el dueño de la
finca intentó levantarse del asiento y un gruñido amenazador de Negrita
lo detuvo.
—¿Qué pasa?, ¿también desconfía de los visitantes? —preguntó.
—Sospecha de quien se ponga de pie frente a mí cuando estoy sentado
—dijo Bruno, y sonriendo añadió—: Pero eso se arregla enseguida, don
Cristóbal. A ver —y volviéndose a Negrita le ordenó—: Negra, párate y
saluda al señor.
Negrita se sentó entonces sobre sus extremidades traseras y levantó
la pata derecha. Don Cristóbal a pesar de todo desconfiaba todavía de
aquellos colmillos blancos y filosos. Entonces Bruno dijo:
—No le haga el desprecio. Déle la mano.
Al fin el dueño de la finca se atrevió a agarrarle la pata a Negrita,
aunque su mano estuvo indecisa al hacerlo.
Un rato después cuando el dueño de la finca, montado ya en su jaca,
se despedía de Bruno, habló:
—Sabes, esa perra puede llegar a ser la mejor pastora de cerdos si tú
la enseñas. Así que acuérdate; el trato es que la lleves contigo. Hincó las
espuelas marchándose al trote de su jaca.
[...]
Sin duda don Cristóbal había aumentado su riqueza con el negocio de
los puercos, y Bruno y Negrita sus trabajos. […] Y era Negrita quien tenía
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ESPAÑOL Y LITERATURA
que descubrirlas; entonces, permaneciendo previsoramente a distancia
de las madres, ladraba y ladraba una mañana entera si era necesario,
hasta que su ladrido llegara a oídos de Bruno, quien acudía a caballo para
anotar el número de los nacimientos y que don Cristóbal tuviera la cifra de
sus cerdos. Esto era parte del trabajo de Bruno y Negrita, pero no el más
difícil. Pronto apareció el primer enemigo pequeño. Se trataba del gusano
que anida en las heridas y rasguños de los cerditos y cerdos jóvenes. […]
La plaga peor apareció más tarde. Desde las montañas que se alzaban
en peñascos enormes empezaron a bajar los seres más hambrientos y
más audaces de los campos, atraídos por la carne rica y abundante de
los cerdos. Desde los siglos habían sido canes domésticos, como lo era
Negrita, pero las guerras que diezmaron las familias y dejaron las casas
deshabitadas en el monte, obligaron a los perros a buscarse la vida por
sus propios dientes. Desde entonces se fueron transformando. Ya no tenían las
orejas caídas, sino erectas como el viejo padre lobo. […]
Mucho antes que los hombres presintieran la llegada de la primavera,
ya Negrita lo sabía. […]
Era un don que todos los animales tenían y que ella, como todos,
había heredado de sus antepasados. Le bastaba apuntar su hocico contra
la brisa para diferenciar enseguida los olores que el viento le traía. ¡Y qué
agradable le resultaban los días de la primavera! […]
En una noche así dormitaba Negrita vigilante bajo el viejo ceibo del
batey, cuando un olor acre, amenazador, golpeó de repente su olfato.
¿Quién podía ser y desde qué punto de la noche vendría? Resopló
entonces fuertemente tratando de repeler el olor, pero éste desapareció tan
pronto como había llegado.
[...]
Entonces el jíbaro entendió que iba a ser imposible atacarla por el
lomo, pues no era una perra cualquiera la que estaba decidido a matar. Por
su parte ella podía romper a ladrar despertando a Bruno en el barracón
y a don Cristóbal en la vivienda, pero esta decisión iba a traerle otro
inconveniente mayor, que el perrazo determinara acabar cuanto antes
y se lanzara de frente. El jíbaro movió su cabeza de un lado a otro,
captando con sus orejas los ruidos de la noche y luego, cauteloso, continuó
su rodeo. Negrita repitió su movimiento sin dejar de dar la espalda al
grueso tronco.
214
CAPÍTULO 5
Entonces los ojos del perro fosforecieron de rabia, porque él también
se estaba jugando la vida en los predios del hombre. Dio unos pasos más
gruñendo sordamente y se detuvo de repente volviéndose. Pero ése fue
su error, pues había quedado en dirección a la vivienda y el viento seguía
llevando su olor.
De una patada violenta se abrió la puerta de la cocina a tiempo que un
fogonazo silbó su bala sobre las orejas azoradas del jíbaro.
Sorprendido por un segundo se puso en pie de un salto y mientras una
nueva bala se clavaba en el tronco del ceibo, el perro emprendió la fuga
desesperado, zigzagueando entre los matojos. […]
—Qué perrazo, don Cristóbal. Se llevó la cerca de un salto.
—No puede ser, va herido.
—Lo vi con mis propios ojos.
—No acostumbro a fallar, Bruno. Llama a la perra y registra el monte.
Seguro te lo encuentras muerto antes de llegar al lindero.
Bruno iba a contestar, pero ya venía Negrita moviendo el rabo, zalamera,
para lamer el puño del montero. Bruno soltó el machete y le acarició la
cabeza:
—¡Bribona, de buena te salvaste!
—Si no es por Tinke que ladra, la matan.
Bien merecido se lo tenía —los ojos del montero parpadearon un
segundo, pero no habló.
Don Cristóbal palanqueó el rifle soltando el casquillo del último disparo
y repitió la orden retirándose:
—No pierdas tiempo. Registra palmo a palmo, que por lo menos mal
herido está.
[...]
Don Cristóbal agarró la jarra de agua y después de llenar un vaso entero se lo bebió de un golpe.
—Escúchame y aprende —dijo apuntando a los papeles—. Aquí hay un
invento que no falla. Lo saqué de esa enciclopedia de caza —y señaló hacia
un librero destartalado que contenía cuatro o seis libros mal parados.
“Bueno, el libro sabrá más que nosotros”, pensó el montero y el amo
acabó explicándole los dibujos. Dijo que lo primero sería cerrar el batey
con cerca alta de seis pelos de alambre. Dejar abierta una sola entrada
frente al ceibo por donde únicamente podría pasar el perro blanco cuando
215
ESPAÑOL Y LITERATURA
volviera, si es que vivía. Sólo que frente a la entrada y de la parte de la
cerca, abriría un foso de cuatro metros de ancho por cuatro de fondo. “Va a
salir agua”, —pensó Bruno—. En él caería preso el jíbaro cuando tratara de
pasar sobre el falso piso cubierto de ramas...
Bruno lo estuvo escuchando atentamente hasta que el amo pareció
terminar.
—Bueno, eso no se ha hecho aquí todavía —dijo—. A lo mejor resulta
el librito.
—Seguro —dijo animadamente el patrón y con igual entusiasmo
continuó—: Negrita estará aquí al pie del ceibo, y por supuesto como no
ladró anoche no volverá a hacerlo...
Bruno frunció el ceño y miró a los ojos del amo […]
De nuevo el rostro del amo empezó a enrojecer, pero Bruno terminó
sus palabras:
—...si el perro se huele el suelo falso y rodea, por un pretil pegado
al alambre, va a entrar seguro contra Negrita indefensa para partirle el
cuello.
Contra lo que esperaba Bruno, el amo no terminó de enrojecer esta
vez, sino que firme y decidido se puso en pie:
—Bruno, vas a tener que escoger entre tu familia y la perra esa. Si no
puede ser como yo digo, ya estás sobrando aquí desde ahora. Vete con los
tuyos otra vez al camino real.
Había dicho lo último y el montero lo comprendió. Entonces vino a
su memoria lo que le había confesado su mujer la primera vez junto al
marabusal:
“...no vamos a vivir como los gitanos”.
En ese mismo instante el dueño añadió:
—Vete y piénsalo, pero me respondes hoy mismo.
Cuando Bruno salió de la vivienda el sol había evaporado el rocío de las
hojas y Negrita estaba echada a la sombra de la yagruma. No hizo más que
verlo para levantarse y venir hasta él con la cabeza baja, gimiendo de cariño.
Bruno le tomó el cuello con la mano izquierda mientras le acariciaba la
cabeza con la derecha:
—No te preocupes, Negra. Noche a noche estaré velando cerca y con el
machete. Si el jíbaro burla la trampa, lo parto en dos antes que llegue a ti
—luego, como si quisiera darse a entender completo, añadió—: Tú sabes,
tengo también que salvar mi casa y los míos.
216
CAPÍTULO 5
[...]
Al caer la tarde, el jíbaro blanco subía hasta la cúspide para mirar
abajo los caseríos y haciendas, hombres y bestias pequeños como insectos,
entrando o saliendo debajo de las sombras de los árboles.
[…]
El perro blanco detuvo sus pasos y el resto de los cazadores hizo lo
mismo. Acababa de llegar a su olfato el grueso olor de los cerdos. Entonces
torció a la derecha y paso a paso, sigilosamente, echó a andar para ponerse
esta vez, seguido de los suyos, a favor del viento. […] Bastaría que una sola
puerca despertara para que cundiera la alarma. Entonces los perros jíbaros
aullarían a su modo, peculiar, aumentándoles el miedo. Después, todo sería
correr en torno al círculo de madres, amenazando y tirando dentelladas.
[…]
Pero el perro volvió grupas de un salto y la embestida de la navaja sólo
alcanzó a abrirle de un tajo el anca derecha. Inmediatamente el puerco,
volviéndose, mató al primer perro que venía corriendo y tropezó con él.
Los demás se dispersaron en todas direcciones a lo que le daban sus patas.
Fue al quinto día, reptando más que caminando, el jíbaro blanco llegó
al pie de las moles de piedra sobre cuya cumbre nacía el lucero del alba.
Casi desangrado por la herida que le interesó profundamente el
anca derecha y teniendo que avanzar sólo de noche, ocultándose de día
bajo el monte cerrado, estuvo lamiéndose la herida y bebiendo del agua
aposentada en las pencas de palmas caídas o en los hilos de agua que halló
al azar en su camino.
[...]
La primavera siguió lloviendo sus aguas, pero aún no había alcanzado
su apogeo. Por aquellos días María prohibía terminantemente a sus
hijos que fueran a bañarse al río. Cuando llueve fuerte, en la cabecera de
las montañas el agua se va sumando en las laderas de modo que llega
como un torrente inesperado cuya crecida arrasa con todo, animales
domésticos y troncos podridos. Por eso los muchachos no iban al río.
[…]
De todas maneras extrañaban a Negrita, pues ella siempre los
acompañó en sus carreras y juegos bajo la lluvia. Pero desde que Bruno
pasó a ser montero de Don Cristóbal la cosa había cambiado para ellos.
217
ESPAÑOL Y LITERATURA
[...]
Por su parte Don Cristóbal estaba que se lo llevaban los malos rumores.
[…]
Una mañana Bruno vino con la noticia.
[…]
—Me han dicho que para la vuelta de La Julia encontraron unos restos
de puercos y un perro jíbaro muerto.
—¿El blanco? —se adelantó, ansioso, el dueño.
—No —dijo Bruno—, otro de ellos, pero parece que hubo batalla y que
el verraco del “trozo de cochinos” se enfrentó con el jíbaro.
—La cosa es que no apareció muerto el blanco, ¿no?
—Cierto —dijo Bruno y aventuró—: A lo mejor salió mal herido y se
murió más adelante. Quién quita.
—¿Y quién quita que me lo estés insinuando para que tape el foso y
deje de amarrar a tu perra por la noche?
[...]
La noche prometía un mundo de agua.
[…]
Negrita seguía amarrada a una raíz saliente del ceibo, y más allá, oculto
entre las hojas de malanga silvestre, estaba Bruno.
¿Cuántas noches habían pasado desde que el amo ordenara la trampa?
Hasta una trepadora de cundiamor, nacida al pie de una estaca, subió
por ella a los alambres y se extendía empezando a dar sus frutos corrugados
y rojos.
[...]
Esta noche de calor era aún más peligrosa, pues de no correr la brisa
a Negrita se le hacía imposible ventear su enemigo. Sin embargo, habían
sucedido antes otras noches iguales y el perro salvaje no apareció por ninguna parte. “Esta sería una más”, pensaba Bruno cuando escuchó una rana
primero y después un coro de ellas se dejó oír desde la cañada.
[...]
218
CAPÍTULO 5
El jíbaro blanco bajó el hocico olisqueando la tierra y Bruno pensó
“malo que se huela el suelo falso”. El perro había advertido la cadena
sujeta al cuello de Negrita y entendió de un golpe su ventaja ahora. Mostró
los dientes gruñendo y calculó que de dos francos caería sobre ella. Entonces
dio el primer salto, recto hacia la entrada. Cayó en mitad de la trampa y se
fue abajo en su estruendo de ramas y hojas secas. Bruno soltó el machete y
su grito atronó la noche:
—¡Lo cogimos, Negrita!
[...]
Luego, cuando amarraron los dos extremos, de modo que el Jíbaro
quedó cogido en la red mordiéndola, el amo se volvió al montero
[…]
—Vámonos: en cuanto suba el sol, trae los peones, que vengan.
—Póngalo ahí, delante de mí ordenó el amo, y los hombres depositaron
el animal prisionero a sus pies.
Entonces don Cristóbal se volvió a Bruno:
—Dio resultado el librito, ¿verdad?
—Bruno hizo un movimiento afirmativo con la cabeza, pero sus ojos
estaban fijos en el suelo, más allá del perro.
—¿Cuántos cerdos nos ha matado? —tornó a preguntar el dueño. El
montero se demoró un instante y al cabo dijo sin volver la cabeza:
—He perdido la cuenta. Así de memoria, no sé ahora.
El amo sonrió irónico y levantando el látigo sobre su cabeza, dijo:
—Entonces voy a perderla yo también.
Y descargó el primer trallazo sobre la cabeza del jíbaro. Hubo un
movimiento casi imperceptible en el perro, pero su ronquido se hizo más
fuerte. Y dio el segundo golpe, el tercero y nadie pudo contarle el resto,
porque el brazo del amo subía y bajaba pegando como si la propia furia
del perro se hubiera apoderado de él.
Entonces un ladrido fuerte y amenazador se oyó a su espalda. Don
Cristóbal detuvo el brazo en el aire y giró sobre sus talones. Otro y otro
ladrido se enfrentaron ahora: todos disparados de las mismas fauces de
Negrita. Indignado la amenazó con el látigo.
—¡Cuidado perra, que te hago lo mismo!
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ESPAÑOL Y LITERATURA
—No lo haga, don Cristóbal —había un tono frío y decidido en la voz
del montero; de modo que cuando el amo giró dándole el frente, halló la
misma decisión en los ojos del hombre—. No se le vaya a ocurrir —repitió
Bruno sin apartar la mirada. El dueño enrojeció de rabia y cogió aire como
si fuera a estallar, pero con todo, fueron otras sus palabras:
—¡Llévatela! —gritó—, ¡llévate esa perra de aquí! —y volviéndose al
jíbaro siguió descargando el rebenque contra el perro indefenso.
[...]
La perra se sentó sobre sus patas traseras y apuntó las orejas curiosas.
Luego, vio al montero levantar el cubo y lanzar el agua a través de las
mallas chasqueando a lo largo del cuerpo inerte cubierto de verdugones.
El perro abrió un solo ojo. Tenía el otro monstruosamente hinchado. Por la
boca le fluía un hilo de sangre. Todo lo que pudo hacer fue mirar con el ojo
sano y tropezarse con la curiosa mirada de Negrita. Ni siquiera pudo levantar la cabeza, pero trató de gruñirle a la perra.
[...]
Aquella misma noche Bruno regresó con la contestación de los
invitados. Felicitaban a don Cristóbal por la captura del jíbaro, pero no
todos podían asistir para el día indicado.
Esa noche Negrita tuvo sus pesadillas. A menudo las tenía a pleno
mediodía. Los muchachos de Bruno fueron los primeros que descubrieron los
malos sueños de Negrita. Simplemente estaba dormida bajo la mesa, bien
cerrados los ojos, cuando intentaba un ladrido que no le salía de la boca
cerrada.
“¡Guorff, guorff!”, hacía estremeciéndose. Entonces los niños la
despertaban y Negrita movía la cola agradecida.
Pero esa noche, alta en el cielo la luna ya, debió ser tan inquietante la
pesadilla que Negrita despertó. ¿Acaso estuvo soñando que, como aquella
vez, estaba prendida a los morros del toro y éste la sacudía a todos los vientos,
o quizás volvía a ver ante sus ojos la figura iracunda de don Cristóbal alzando
el rebenque contra ella? El caso era que de tan frecuentes los sueños,
acabó por levantarse del trillo y andar hacia la vasija de agua, donde estuvo
bebiendo a lengüetadas el líquido refrescado por la luna. Luego volvió a su
sitio en el jardín y se echó a tratar de dormir, pero le era imposible pegar los
ojos. Quiso enroscarse sobre sí misma y fue peor, pues percibió su propio
220
CAPÍTULO 5
olor con el hocico pegado a la piel. Era así, extrañamente parecido al que
sintió venir desde el jíbaro dos días atrás por entre los malos humores de su
cuerpo lastimado. Entonces se puso en pie y comenzó a aullarle a la luna.
Al quinto aullido oyó la voz de Bruno tras la pared de tablas:
—¡Sio, Negrita!
Y calló su desagradable lamentación, pero se volvió a mirar hacia la
vivienda distante y repentinamente echó a andar hacia el batey de la finca.
Cuando Negrita asomó su cabeza plateada por el brillo de la luna, el
jíbaro blanco estaba parado en medio del gallinero. La inflamación del ojo
había cedido bastante, al extremo de tener ambos igualmente abiertos.
Un gruñido amenazador salió de su garganta a tiempo que Negrita miraba
sus fauces; estaban aún lastimadas y sin duda adoloridas. El resto de su
cuerpo permanecía cruzado de verdugones, pero ya estaba en pie.
La perra tornó a mirar a otra parte como si el gruñido no fuera con ella,
y el perrazo avanzó hacia los alambres animosos de que se le entendiera su
odio y su desprecio.
Entonces Negrita comenzó a moverse como si intentara rodear
el gallinero, pero en realidad era otro su propósito: estaba buscando
ponerse en contra de la brisa ligera, suficiente para trasmitir su nuevo y
peculiar aroma. El jíbaro permanecía en su puesto girando altivamente la
cabeza. Ella se detuvo cuando sintió la suave corriente de aire tocándole
en contra las cerdas del lomo. Un instante después el perro bajó la cabeza
olisqueando desde el suelo y la fue levantando como si quisiera oler más
arriba de su hocico hasta apuntar su nariz al techo mismo del gallinero. Al
verlo Negrita dio súbitamente un salto juguetón y se detuvo. Luego vino
paso entre paso y acabó pegando su hocico a los alambres. El jíbaro abrió
su boca en un largo bostezo que terminó en un suave gemido:
—¡Ahhuuu! —dijo.
[…]
—Negra, adelante, busca —le gritaba Bruno, y al momento, obedecía
corriendo y metiéndose por entre el monte cerrado hasta oírse después su
ladrido distante donde acababa de descubrir otra madre y sus críos. Luego,
“atacando”, se le encimaba tanto a las puercas paridas que Bruno llegó a
temer por su vida. Al fin, a eso de media mañana el montero determinó
regresar a la casa:
—Vámonos, Negra, trabajas hoy de mala gana.
221
ESPAÑOL Y LITERATURA
Esta vez, de regreso, Negrita estuvo todo el tiempo marchando a la
cabeza del caballo. Luego ocurrió otro detalle que llamó la atención del
montero. Fue cuando los muchachos quisieron jugar al juego de “muérete,
Negrita”. La perra se mostró huraña y no quiso dejarse arrastrar por la cola.
—Déjenla, hoy no tiene un buen día —dijo Bruno.
—Perra pesada —rezongó el mayorcito, y María sonrió.
Después de la comida, cuando empezó a caer la tarde, María le llevó unos
huesos a Negrita, pero no quiso comer. La mujer la miró detenidamente y
pensó: “Bueno, es natural”.
Aquella noche cuando el jíbaro sintió sus leves pisadas, ya Negrita
lo estaba mirando. Más, esta vez, el perro no le gruñó siquiera: Ella echó
atrás sus orejas y levantó la cabeza oliendo el aire. El perrazo se adelantó
entonces y topó su hocico con el alambre frío.
[...]
El jíbaro, por su parte, no se dignaba siquiera mirarlo. Entonces Negrita
le hizo pasar a Tinke el susto más grande de su vida. Corrió hacia el otro
lado del gallinero y cuando el perrito vino a darse cuenta tuvo ante sus
ojos la visión de una boca tan abierta como casi su tamaño:
—”¡Guorff!” —roncó Negrita, y el perrito salió huyendo con el rabo
entre las patas que se mataba.
El jíbaro blanco contempló la escena imperturbable y echó a andar
hacia la puerta del gallinero.
Entonces todos pudieron ver: el perrazo blanco estaba de pie, ensangrentado, pero sin soltar el cuello de su enemigo, quien estiró las patas y
dejó de gemir.
El día anterior había intentado morder las tiras de cuero que
aseguraban la puerta. Y quiso continuar ahora, pero las lastimaduras de
la boca volvieron a impedírselo. Negrita paró las orejas y ladeó la cabeza.
Eso, sólo ella podía hacerlo, además los nudos, uno sobre otro estaban
por fuera del gallinero. Se acercó entonces a la puerta y quién sabe qué
tiempo estuvo mordiendo y tirando de los ligamentos de cuero, ahora
reciamente apretados por resecos. Pero allí continuó mordiendo hasta
lograr ablandarlos con su propia saliva. Por eso cuando la luna comenzó
a bajar desde la mitad del cielo, Negrita no necesitó abrir la puerta tal y
como Bruno le había enseñado. El propio jíbaro la empujó con la cabeza
lanzándose fuera del gallinero. Enseguida continuó al trote, sigiloso, hacia
222
CAPÍTULO 5
la noche. Negrita pensó que se iba, mas, el perro se detuvo y volvió la
cabeza esperando. Entonces la perra de un salto se decidió a seguirlo. Un
rato más tarde Negrita atravesó un enjambre de limitas fosforescentes y
millares de puntos, luminosos y diminutos, se pegaron al cuerpo negro,
de modo que hasta rayar el alba, el perrazo corría y miraba asombrado la
extraña silueta fosforescente de la perra, galopando incansable a su lado.
Cuando llegaron a lo alto de la montaña apenas si había salido el sol
oculto tras un toldo de nubes espesas y bajas que rozaban las moles de
la cúspide. […] El jíbaro blanco permanecía de pie en tanto Negrita se
sentaba sobre sus patas, acezando todavía por el esfuerzo de la subida.
Un perro más adelantado que los otros y de jaspeado color, fijó en
Negrita sus ojos estriados de venitas rojas. […] El perro volvió los ojos
fieros hacia el jíbaro blanco y dejó oír un ronco gruñido mostrando sus
dientes. A su espalda rezongó un coro de amenazas.
Bien sabía el perrazo que estaba ante el trance más difícil de su vida.
Desde tiempos remotos no es posible la convivencia entre los jíbaros y los
perros domésticos. Resultaba pues una afrenta la sola presencia allí de la
perra servidora de los hombres, y aunque era mucho el respeto con que
miraban y seguían a su jefe éste había trasgredido la ley de la jauría. Eso
invalida el mando entre ellos.
El jíbaro continuaba inmóvil con los ojos clavados en el perro provocador.
Era inminente la pelea. La ley sólo podía ser infringida o respetada con la
muerte de uno u otro, y en el caso de caer el jíbaro blanco habría otra
muerte inevitable.
Sucedería inmediatamente después. Todos los perros y perras menos el
vencedor, se echarían sobre Negrita hasta destrozarla a mordidas. Era pues,
absolutamente necesario dar muerte al perro jaspeado.
[…]
En ese instante una nube mayor comenzó a bajar chocando con las
moles de piedra e invadiendo de brumas el anfiteatro. El jíbaro blanco vio
ocultarse ante sus ojos los colmillos del verdugo y desaparecer los demás
perros en la oscuridad, pero seguía oyendo, cada vez más amenazador,
el coro de protestas. Entonces se orientó por el gruñido cercano. Aseguró
sus patas traseras y de un salto se lanzó por entre la niebla cayendo justo
sobre su contrario, pero la mordida fue más arriba de lo calculado; sintió
chocar sus dientes sobre el cráneo y la oreja de su enemigo. Pero éste,
223
ESPAÑOL Y LITERATURA
de un desesperado sacudón se libró de él y lo mordió furiosamente en la
paletilla, mientras rodaban ambos a ciegas, enroscados, tratando cada
quien de apresar el cuello del otro.
Así, guiándose los demás por los ronquidos y las furias, tenían que
adivinar el combate.
Al rato, se escuchó solo un gemido agonizante y, enseguida, entró un
aire suave llevándose los jirones de la bruma. Entonces todos pudieron
ver: el perrazo blanco estaba de pie, ensangrentado, pero sin soltar el
cuello de su enemigo, quien estiró las patas y dejó de gemir. El jíbaro
levantó la cabeza amenazante y los demás perros bajaron las orejas mientras
emprendían la marcha, silenciosamente, hacia sus cubiles. En lo adelante
Negrita viviría todo el tiempo que quisiera entre ellos, sin ser molestada.
[...]
Relucían como de oro los güines amarillos y pesaba menos que un
trozo seco de bagá. Los falsos suelos caían de sólo tocarlos con la yema del
dedo; enseguida se oía el golpe seco de la tapa cerrando la trampa y
el prisionero dentro aleteando sorprendido.
Los muchachos se precipitaron a tenerla en sus manos, pero naturalmente pasó lo de siempre, el mayorcito la tuvo primero y lo que sí dijeron
los dos a un mismo tiempo y con diferentes palabras, fue:
—¡Papá, préstanos hoy a Negrita!
—¡Llévensela! —dijo el padre y María se alegró, pues cada vez que los
niños se alejaban de la casa le gustaba que Negrita los acompañara.
—¡Negra, Negritaaa! —corrieron a llamar los muchachos, pero la perra
no apareció por ninguna parte. La buscaron hasta el río. Fueron junto al
manantial donde a veces Negrita se detenía bajo el sol a beber el agua
fresca, y nada: hasta que Bruno habló a los niños:
—Váyanse solos, Negrita debe andar por el batey.
[…]
Después, cuando los vio entrar en los primeros árboles, se volvió a
su mujer:
—Me da el pálpito que Negrita nos va a traer dificultades. Anda extraña
estos días.
224
CAPÍTULO 5
—Es natural —dijo María—, está enamorada. El montero sonrió y dijo:
—Y no sabes tú de qué perro precisamente; del jíbaro blanco nada
menos.
[…]
—¿Por qué no la traes y la amarras unos días hasta que se le pase?
—Es lo que estoy pensando.
—No vaya a ser que nos traiga problemas con ese hombre —añadió
la mujer.
—Eso —respondió Bruno—. Y para luego es tarde. Voy a buscarla
[...]
Enseguida oyó en la vivienda la voz rabiosa de don Cristóbal increpando
al peón que había designado para vigilar al jíbaro:
—¿Te das cuenta que por tu culpa voy a ser la burla de todo el mundo en
la zona? ¿Qué hacías cuando el perro se fugó?... Debí comprender que estás
demasiado viejo para contar contigo […]
—Cumplo mi trabajo lo mejor que puedo, pero ¿qué quiere usted? Eso
debe haber sucedido por la madrugada. ¿Qué ruido hace un animal que
masca un pedazo de cuero? ¡El demonio se enteraría si es que tiene fino el
oído!
Don Cristóbal sintió como una burla en las últimas palabras del viejo:
—No pregunto si lo oíste o no, te pago porque respondas a tu deber, y
si no lo hiciste, ¡ya estás sobrando aquí!
—Hace mucho que estoy sobrando —dijo el peón tranquilamente—,
pero siempre se me ha tratado con el respeto que la gente se merece.
—¡Anda a buscarte la comida donde puedas; conmigo no trabajas ni
para abrir portillos!
El viejo levantó la cabeza, pero su voz sonó igualmente tranquila:
—No necesito que me mantenga nadie y usted menos si hay que
estarle aguantando soqueteadas.
Era demasiado para don Cristóbal, por eso, apretó los dientes y dio un
paso hacia el peón, pero la palabra del viejo lo detuvo:
—¡Atrévase! —y con una agilidad que nadie podía suponer, tiró del
machete—. Si da un paso más y me levanta la mano, ¡le corto el brazo!
225
ESPAÑOL Y LITERATURA
Don Cristóbal quedó clavado en su sitio, en tanto Bruno entrando por
la puerta puso sus dos manos sobre los hombros del viejo:
—Deje eso, Anselmo, haga el favor.
—Qué se ha creído éste de los hombres —continuaba el viejo—.
¡Vergüenza debía darme con los años que tengo trabajar de carcelero de
un perro por el capricho y la soberbia del que paga!
Don Cristóbal ahora sintiéndose protegido por la presencia de Bruno
sólo atinó a decir:
—¡Llévatelo... sácalo de aquí!
Y el viejo se dejó llevar por Bruno, tranquilamente otra vez, como
si nada hubiera dicho. Luego, cuando el montero lo acompañó hasta el
lindero, habló:
—Sabes, Bruno, he estado pensando y creo que fue tu perra... ¿Tú le
enseñaste, no?
—Sí —dijo el montero—. ¡Quién iba a saber! —y los dos quedaron
callados hasta que el viejo dijo:
—Pude decirle eso al tipo este, pero te iba a comprometer.
Debió decirlo, don Anselmo —musitó Bruno— y el viejo no pareció oír.
—Mal que bien, tú tienes familia y ya no va quedando sitio en la Isla
que no se lo cojan los don Cristóbales.
—Cierto —dijo el montero, y los dos quedaron en silencio. Entonces un
tocororo sonó su canto en la manigua.
Cuando el montero regresó a la vivienda don Cristóbal se había
cambiado de ropa, puesto su pantalón a rayas y su guayabera de salir. Ahora
parecía más calmado, pero aún se le veía en los ojos la indignación por
la fuga del jíbaro blanco.
—¿Sabes a cuánto estamos hoy? Bruno movió negativamente la cabeza.
—A primero. Hoy vienen los vecinos que te mandé a invitar para que
comprobaran que cogí al jíbaro —Bruno siguió callado—. ¿Te das cuenta del
ridículo que voy a hacer?
El montero continuaba en silencio.
—Por tanto me voy al pueblo, ¡y no vendré en una semana!... ¡Esa
vergüenza no la paso yo!... Les dirás que se murió de los golpes... o que
trató de fugarse y lo maté.
Entonces Bruno habló:
226
CAPÍTULO 5
—Esa mentira no sirve, aparte de ser mentira. El amo lo miró a los ojos:
—¿Qué tratas de decir?
—Yo nunca trato de decir nada, don Cristóbal; sencillamente digo.
—Pues habla, ¿por qué?
—Porque el jíbaro blanco va a seguir haciendo daño aquí y dondequiera,
y todo el mundo se va a enterar...
Aparte de ser completamente lógica la respuesta, don Cristóbal
comprendió que el montero empezaba a hablar con la misma tranquilidad
del viejo y se sintió como si debiera mantener su autoridad y tal vez aminorar
el tono de sus palabras.
—Di entonces lo mejor que te parezca...
Bruno no contestó. Por la ventana, allá en el cielo, se vio pasar un
bando de garzas y don Cristóbal, mirándolas, halló tiempo para pensar lo
que iba a decir ahora:
—Hoy no andas con tu perra, ¿verdad?
Bruno no dijo nada, pero advirtió el tono irónico de la pregunta.
—Me dijeron que se te ha perdido. ¿Es cierto eso?
—No tanto, Negrita sabe siempre el camino de su casa...
—Entonces, ¿tienes esperanza de que vuelva?
—Por supuesto.
—Lo digo porque si no aparece te vas a ver en dificultades con tu
trabajo, y para mí va a ser imposible seguir pagándote el jornal si no resulta
la atención con las puercas.
—Está claro —dijo Bruno.
El amo se movió entonces y fue a pararse frente a la ventana, dándole la
espalda al montero:
—Francamente, Bruno, puedes seguir viviendo en tu casa, pero tendrás
que trabajar otra vez por tu cuenta... El sueldo se lo ganaban entre la perra
y tú.
—De acuerdo —dijo el montero. Y como hubiera entendido que se
terminaba la conversación se volvió para salir, pero don Cristóbal habló:
—Espérate, no hemos terminado.
Bruno se volvió a él y el amo quedó callado un instante para mirarle
luego a los ojos:
—Dicen que hay perros de batey y… perras que suelen irse con los
jíbaros... ¿Qué sabes de eso?
227
ESPAÑOL Y LITERATURA
—Es cierto —dijo Bruno.
—¿Entonces admites que tu perra se fue con el jíbaro blanco? —disparó
a quemarropa el amo.
—Sí —respondió Bruno mirándole a la cara sin que sus ojos parpadearan
una sola vez. Don Cristóbal se sintió entonces seguro para continuar sus
preguntas:
—¿Y que no fue el jíbaro quien mordió el cuero, sino tu perra porque
desde hace tiempo que la tienes enseñada?
—Desde nuevecita, cuando era cachorra todavía.
Tampoco don Cristóbal se esperaba esta respuesta y mucho menos la
firmeza con que el montero había contestado y continuaba ahora:
—No tiene que darle vueltas a las cosas para hablar claro, don Cristóbal.
Negrita se enamoró del jíbaro. Lo libertó con los dientes y se fugó con él
¿qué más necesita saber?
—Una sola cosa —habló el amo.
—Pues dígala.
Y se metió entonces un silencio pesado entre los dos. Luego el hombre
dijo:
—Hace un momento aseguraste que tu perra sabe siempre el camino
de tu casa.
Puede que así sea y puede que se quede para siempre con los jíbaros.
No será la primera vez que una de las dos cosas suceda.
—Pero, ¿qué desearías tú, que regresara, verdad?
—Naturalmente —dijo Bruno.
—Bien —empezó don Cristóbal y caminó hasta la ventana, dándole la
espalda al montero—. Tú que sabes más que yo del campo y los perros,
sabrás también que hay una ley en los bateyes contra los que se van con los
jíbaros y regresan...
Bruno levantó la cabeza y el amo terminó:
—...sencillamente se les da muerte.
—¿Y eso es lo que usted me pediría?
—No tanto, por supuesto... Ese gusto me lo voy a dar yo.
[…]
Difícil fue para Bruno y María convencer a los muchachos de que,
seguramente, Negrita regresaría alguna vez. Nunca como entonces
228
CAPÍTULO 5
comprendieron hasta dónde era necesaria para los niños la presencia
de Negrita en la casa. Por muchos días olvidaron los muchachos la jaula
de trampas y en vano María los entusiasmaba diciéndoles que cuando menos lo esperasen iba a asomar Negrita seguida de tres o cuatro
perritos blanquinegros de ojos desconfiados. Sólo entonces parecían
entusiasmarse:
—¿Y los vamos a enseñar como a Negrita?
—¿Aprenderán a “morirse” igualitos que ella?
—Pues claro que sí, porque ésos van a ser tan inteligentes como su
madre.
[...]
En fin, que ya iba para tres meses la ausencia de Negrita y parecía que
los niños comenzaban a resignarse, cuando ocurrió algo que les hizo ver al
matrimonio la dependencia afectiva de los muchachos hacia la perra. Una
noche, alta la hora ya, Bruno despertó y como oyera un ruido en la casa
salió a la sala para encontrarse que el más pequeño estaba de pie junto
a la ventana abierta, mirando la noche.
—¿Qué haces ahí, mi hijo? —preguntó.
Al principio el niño se turbó y no pudo contestar, pero al cabo dijo:
—¿Y si viene de noche, papá?
—¿Quién?
—Ella, Negrita —dijo y levantando los ojos hacia el padre, añadió—:
Hace muchos días que se fue y está el campo tan oscuro que a lo mejor no
da con la casa, sigue de largo y se va...
Bruno sonrió, pero fue como un puntazo en su corazón.
—Está bien —dijo—, vigilaré desde la ventana del cuarto; acuéstate
—luego cuando volvió, María lo oyó entre sueños—: ¡Mañana traigo un
cachorrito del color que sea!
Pero no fue necesario —como si el muchacho la hubiera llamado con
el pensamiento— a la mañana siguiente ya Bruno se había agarrado al
pico de la montura y alzaba el pie izquierdo buscando el estribo cuando
vio distante la mancha negra corriendo hacia la casa. Apartándose del
caballo se volvió al camino. ¡No, no era posible, no podía ser otra cosa sino
ella misma!
229
ESPAÑOL Y LITERATURA
—¡Negritaa! —voceó con todas las fuerzas de sus pulmones y oyó el
ladrido de respuesta. María, quien estaba en el cordel tendiendo unas ropas, habló mirando:
—¿Dónde? —dijo.
—Mírala, salió del monte y ahora va a subir al camino, ahí viene.
—¡Negra, Negrita! —gritaron los muchachos dentro de la casa y
parándose de la mesa volcaron el desayuno para salir atropellados
por la puerta. Corría ahora y ladraba enloquecida. Los niños se adelantaron
a alcanzarla en el camino y ya cerca, de rodillas, abrieron los brazos
para atajarla como si la perra fuera a esquivarlos. Pero Negrita fue
directa al encuentro. La abrazaron cada uno por donde pudo mientras
gemía la perra de contento y trataba de lamerles las caras como aquella
primera vez en el río. Luego, de un salto se les escapó y vino donde Bruno
y María. Cuando ya llegaba, el montero le puso una cara muy seria y fingió
el reproche en alta voz:
—¡Qué bonito; nosotros esperándola y usted de parranda, verdad!
Claro que la perra no podía entenderlo, pero conocía demasiado bien
el tono áspero de Bruno cuando de regañar se trataba. Entonces hizo lo de
siempre: se detuvo bruscamente, bajó la cabeza y se aplastó contra la hierba
quietecita toda menos el rabo que se movía desesperadamente alegre.
Los muchachos miraron al padre contrariados por el regaño. Y ahí fue que
de repente, se le ocurrió la idea al mayorcito. Lo dijo imitando, cómico, el
regaño del padre:
—¡A ver, muérase, Negrita!
Ligera, la perra se volvió patas al cielo.
Una pulga descubierta al sol saltó del ombligo al muslo. Negrita
permanecía inerte con los ojos cerrados. Los cuatro se echaron a reír, pero
a María le duró menos la risa.
—Mira, fíjate, Bruno —le señaló en voz baja y el montero vio la ubre de
Negrita hinchada, harta de leche materna.
Después que María y los muchachos la espulgaron de guisasos,
la metieron en la batea espumosa de jabón donde permaneció tranquila
dejándolos hacer, sólo abriendo y cerrando los ojos en esquiva de la
jabonadura. Luego lo primero que hizo fue sacudirse soltando una lluvia de
gotas y andar ligera hacia los restos de comida que los niños le trajeron.
230
CAPÍTULO 5
Devoró los alimentos y anduvo al paso para meterse bajo la mesa, echarse y
después de un profundo suspiro, quedarse dormida. Mucho más tarde, a
eso del mediodía, mirándola rendida de sueño todavía, el más pequeño se
volvió a la madre:
—¿Mamá, y por qué no trajo los perritos? —esta vez María no supo
qué decir.
Antes de que cayera la tarde Negrita se despertó bruscamente, levantó
la cabeza como si hubiera perdido la noción del tiempo y lugar donde
estaba. Rápida entonces se lanzó por la puerta emprendiendo al galope
el camino de regreso. Los muchachos corrieron inútilmente tras ella. Pronto
no se vio más que un punto negro avanzando hasta meterse entre los
primeros árboles por donde mismo había venido esa mañana, allá donde la
esperaba ahora la menuda familia de su propia sangre. Luego, cuando los
niños cariacontecidos regresaban a su casa, la madre los estaba esperando:
—Ustedes tienen que entender —les habló—, Negrita no puede
abandonar a sus hijos...
—¿Y para qué vino entonces? —dijo el menor, quebrada la voz y los
ojos aguados.
—Para saludar, para que uno sepa que nos sigue queriendo pero que
no puede dejar que sus hijos se le mueran solitos en la montaña —los
muchachos callaron y la madre sintió que debía aliviar lo dicho—: Seguro
cuando los perritos se valgan por sí solos, volverá con nosotros otra vez. Esa
misma noche dormían ya los muchachos cuando María sintió los pasos del
caballo acercándose a la casa, abrió la puerta y oyó la voz de Bruno:
—¡La conseguí! —dijo, y se desmontó de la bestia. A la poca luz de la
luna la mujer vio que el montero traía en sus manos una pequeña figura
de cortas orejas y cuando entró por la puerta vio el brillante y sedoso color
canela de una nueva cachorrita.
—¿Y los muchachos? —preguntó.
—Dormidos —dijo ella.
—Bien, échasela en el cuarto para que la descubran por la mañana.
Y bajó la perra al suelo, que se les quedó mirando como si en aquella
casa no hubiera nada que comer.
Agosto de 1982.
231
ESPAÑOL Y LITERATURA
Lee y responde
1. Después de haber disfrutado la lectura de la noveleta Negrita, de
Onelio Jorge Cardoso, responde:
a) La lectura de esta noveleta provocó en ti:
sensibilidad _____nostalgia ____amor ____comprensión
► Explica el porqué de tu selección.
2. Pensamos que Negrita te haya hecho reflexionar; y eso es bueno,
porque así te es agradable y útil su análisis.
a) Identifica los personajes principales y secundarios que aparecen en
la noveleta.
b) ¿Cómo es el ambiente en que se desarrollan los personajes de la
noveleta? Justifica tu respuesta con dos ejemplos.
c) ¿Qué relación puede establecerse entre el título de la noveleta y
su argumento?
d) Redacta en tu libreta el argumento. Organiza tus ideas para que
no omitas los detalles importantes de este relato. Comparte con
tus compañeros los acontecimientos que corresponden con cada
parte de la estructura del texto narrativo: introducción, desarrollo
y conclusiones.
3. Observa las afirmaciones relacionadas con Negrita, que te presentamos. Clasifícalas en verdaderas (V), falsas (F) y cuáles no aparecen en
el texto (?):
___La familia de Bruno se establece en la finca para complacer a
don Cristóbal.
____Los niños recibieron a su mascota como un gran regalo.
___El terrateniente contrató a Bruno, pero no podía hacerse acompañar
de nadie más.
___Pasaron muchas primaveras hasta que aparecieron los perros
jíbaros en la finca.
4. Completa el siguiente cuadro. Observa bien lo que se te pide y
piensa lo que debes hacer.
232
CAPÍTULO 5
Expresiones extraídas de Negrita
Explicación de las expresiones
El dueño de la finca, al ver el descon-
—Bruno, vas a tener que escoger entre
tento de Bruno con colocar de cebo
tu familia y la perra esa.
a Negrita, lo amenaza con sacar a su
familia de la hacienda.
Tú dirás si en verdad eres hombre de
necesidad y trabajo.
[…] era negra como la noche sin
estrellas.
La noche prometía un mundo de agua.
[…] su cabeza plateada por el brillo de
la luna.
[…]
donde
la
esperaba
ahora
la
menuda familia de su propia sangre.
a) Extrae del cuadro las expresiones que constituyen recursos expresivos. ¿Cómo se denominan?
5. Consulta nuevamente la noveleta Negrita para que continúes su
análisis.
a) Localiza el pasaje en el que se narra cómo Negrita se hacía la muerta
y los niños la llevaban a enterrar. Cuéntalo con tus palabras.
b) Localiza las partes donde se hace referencia a la miseria en que
vivían aquellos campesinos. Resúmelas en un párrafo.
c) Localiza dos recursos expresivos que no aparezcan en el cuadro y
explícalos.
d) A Negrita no le agradó que don Cristóbal maltratara al perro
jíbaro. Lee en voz alta el párrafo que lo ilustra. Extrae de dicho
párrafo la primera oración gramatical. Realiza su análisis sintáctico. Analiza si la forma verbal es regular o irregular.
233
ESPAÑOL Y LITERATURA
6. Sabemos que estás disfrutando junto a tu profesor y tus compañeros
de esta hermosa historia. Te proponemos continuar con las actividades.
a) ¿Qué razones consideras tú que impulsaron a Negrita a ayudar a
escapar al perro blanco? Describe con tus palabras cómo logró su
objetivo.
b) La actitud que asume Negrita hacia su “compañero” puede considerarse como:
__una prueba de amor incondicional
__miedo de ser castigada
__instinto sexual
Explica tu selección.
c) Resume brevemente en qué consistió el combate entre los perros
jíbaros por consolidar el mando. Coméntalo.
d) ¿Estás de acuerdo con la expresión de María: —Ustedes tienen que
entender —les habló—, Negrita, no puede abandonar a sus hijos?
¿Por qué?
e) En el epígrafe Onelio Jorge Cardoso: nuestro cuentero mayor,
de este capítulo, se destacan dos características de las obras de
Onelio Jorge Cardoso. ¿Puedes percibirlas en esta noveleta?
¿Por qué?
f) En esta historia el autor nos hace proposiciones. Pon dos ejemplos.
g) La actitud del hijo pequeño les hizo pensar a los padres en la dependencia afectiva que poseía la familia con respecto a su mascota
perdida. ¿Te ha sucedido algo similar? Narra un hecho real o imaginario a partir de esta sugerencia.
Quizás el texto te sugiera otras ideas que quisieras compartir:
______El amor a los animales
______Quisiera tener una mascota, pero…
______El perro, un amigo fiel incondicional…
► Elige una de ellas y redacta tu propio texto.
5.6 Recuento de lo estudiado acerca de la oración
Desde los primeros grados de enseñanza conoces la oración gramatical.
Has ido enriqueciendo estos contenidos. Ahora, en noveno, al terminar la secundaria básica, conocerás otra clasificación de la oración. Por lo pronto te
234
CAPÍTULO 5
proponemos profundizar en contenidos estrechamente relacionados con
ella y que te servirán de base para el que te presentamos.
La oración47 es una unidad de predicación, una estructura formada
por la relación entre un sujeto y un predicado (Llegaron a tiempo todos
los estudiantes).
El sujeto de la oración gramatical es, ya lo sabemos, de quien se habla o
de lo que se habla; el predicado, lo que se dice del sujeto.
Clasificación de las oraciones (gramaticales) según diferentes
criterios
1. Según su estructura: bimembres o unimembres.
2. Según la naturaleza del predicado: son atributivas (de predicado
nominal) o predicativas (de predicado verbal).
3. Según la actitud del hablante:
► enunciativas: enunciativa afirmativa o enunciativa negativa
► interrogativas
► imperativas o exhortativas
► dubitativas
► desiderativas
► de posibilidad y probabilidad
► exclamativas
4. Según su complejidad: simples y compuestas.
Las oraciones compuestas48, también identificadas con otras
denominaciones (período, cláusula), necesitan más de una oración
gramatical para expresar todo el contenido del enunciado. Este
fragmento de una carta escrita por Martí a su amigo José Joaquín
Palma se lo demostrará:
Tú naciste para eso. El rocío brilla; el azahar perfuma; el espíritu
asciende; canta el bardo. Trabaja en hora buena; pero cuando
dejes la pluma, toma la lira. ¿No ves qué concierto de simpatías levantan
unos cuantos versos tuyos? ¿Qué cortejo de amigos te sigue? ¿Cuántos
47
J. A López: Compendio de gramática española y apuntes sobre redacción, Ed. Pueblo
y Educación, La Habana, 2017, pp. 66
48
Ibidem, pp. 75-79.
235
ESPAÑOL Y LITERATURA
ojos de mujer te miran? ¡Miradas de mujer, premio gratísimo! Es que
lleva el poeta en su alma excelsa la esencia del alma universal.49
En el texto aparece destacada una secuencia de oraciones gramaticales
que, en ese contexto específico, constituye una unidad intencional
indisoluble desde el punto de vista comunicativo.
La suma de los significados particulares de cada oración gramatical
por separado no trasmitiría lo que el emisor quiere expresar con el
conjunto de todas: así como una gota de rocío brilla, como la flor del
azahar perfuma y el espíritu, por su propia levedad, siempre asciende, así también el bardo, el poeta, debe cantar.
Es evidente que la intención de Martí es persuadir al amigo con el
peso de esos argumentos iniciales (a ellos añadirá otros que pueden
leerse dentro del propio párrafo), para que no abandone el ejercicio
de la poesía. Esa secuencia de oraciones gramaticales conectadas
por la intención comunicativa del emisor se integra en una oración
compuesta.
5.7 Uso de los grafemas j-g
Reglas que te ayudarán a recordar cuándo debemos escribir con g:
1. Después de al- y de las consonantes n o r, se escribe con -ge-, -gi- y
no con -je-, -ji-.
Ejemplos: álgebra, álgido, ángel, anginas, evangelio, margen, emerger, surgía energía.
Excepciones: aljibe, canjear, extranjero, injertar, monje, tarjeta.
2. Las palabras que contienen la sílaba gen-.
Ejemplo: general, genial, generar.
Excepciones: jengibre, ajenjo, berenjena, y la tercera persona del
plural del modo imperativo, de los verbos cuyo infinitivo termina en
-jar: trabajen, viajen, dibujen.
3. Las palabras que comienzan o terminan con el prefijo geo-.
Ejemplo: geografía, geología, geodesia, apogeo, geoestacionario,
geólogo.
4. Las palabras que empiezan por legi-, legis-, gest-.
49
José Martí: “A Joaquín Palma”, Obras completas, t. 5, Centro de Estudios Martianos,
La Habana, 2004.
236
CAPÍTULO 5
Ejemplo: legible, legión, legislar, legítimo, gesticular, gestión, gestación, gestor.
Es precisamente, en el caso de sonido fuerte: ge, gi cuando la g puede confundirse con el sonido je, ji de la letra j, por lo que es muy
importante conocer las reglas ortográficas de la letra g.
Excepción: lejía.
5. Las formas verbales de los verbos cuyo infinitivo termina en -ger, -gir
o -gerar se escriben con g cuando llevan ge o gi.
Ejemplos: recoges, recogí, dirigimos, corregimos, exigieron, exageraron, aligeramos.
Excepciones: las formas verbales de tejer y crujir.
6. Las palabras que contienen los grupos -igi-, -agi-.
Ejemplos: exigir, rígido, vigilar, agitar, frágiles, página.
Excepciones: las formas verbales, que contienen -iji-, de los verbos
cuyo infinitivo no tiene g ni j: de decir dijimos, de predecir predijiste.
Los derivados de palabras que se escriben con j (de caja: cajita, de
bajo: bajito)
7. Las palabras terminadas en -gia, -gienico, -ginal, -ginoso, -ogico.
Ejemplo: alergia, higiénico, marginal, oleaginoso, ecológico. Excepciones: bujía, herejía, lejía, paradójico.
Palabras que se escriben con j
1. Se escriben con j los verbos en cuyo infinitivo ya aparece esta letra.
Ejemplos: dejar (…deje, dejemos, dejéis, dejen); trabajar (…trabaje,
trabajemos, trabajéis…); crujir (…cruje, crujimos, crujís, crujen).
2. Se escriben con j los verbos que en infinitivo acaban en -jear.
Ejemplos: forcejear, flojear, trajear, cojear, lisonjear, ojear, orejear…
3. Se escriben con j los verbos que en infinitivo no tienen ni g ni j y que
en su conjugación aparece el sonido /x/.
Ejemplos: decir (dije, dijiste, dijo, dijimos, dijisteis, dijeron); conducir
(conduje, condujiste, condujo, condujimos, condujisteis, condujeron);
traer (traje, trajiste, trajo, trajimos, trajisteis, trajeron).
4. Se escriben con j las palabras que empiezan por aje- o eje-.
Ejemplos: ajedrez, ajeno, ajetreo, ejecutar, ejemplo, ejército…
Excepciones: cónyuge, auge, enálage y ambages.
5. Se escriben con j las palabras terminadas en -jero, -jera y -jería.
237
ESPAÑOL Y LITERATURA
Ejemplos: relojero, consejero, conejera, extranjera, conserjería,
mensajería…
6. Se escriben con j las palabras que se derivan de otras en las que ya
aparece esta letra.
Ejemplos: rojo (rojizo), cojo (cojitranco), manojo (manojito), monje
(monjía), brujo (brujería)…
5.8 Uso del dígrafo ll y el grafema y
Actualmente en buena parte de los pueblos hispanoamericanos se identifica el sonido de la ll, con el de la y, fenómeno al que se conoce con el
nombre de yeísmo, es decir, se pierde la oposición entre ll y y.
Reglas que te ayudarán a recordar cuándo debemos escribir con y
1. Las palabras que al principio tienen el sonido i seguido de una vocal,
entonces, la i se convierte en y.
Ejemplos: ya, yacer, yacimiento, yarda, yegua, yerbabuena, yerbera,
yerbería, yerbero, yerboso, yerbaza, yerno, yerro, yesera, yesería,
yeso, yo, yodación, yodado, yodar, yodizar, yodo, yoga, yogur, yuan,
yucateco, yucateca, yudo, yudoca, yugo, yugular, yunque, yunta,
yuxtaposición.
Excepciones: iatrogénica, iatrogénico, ion, ionización, ionizado, ionizadora, ionizante, ionizar, ionosfera, ionosfera, iota, iotacismo,
iotización, iusnaturalista, y las palabras que comienzan con h.
2. Se escriben con y al final de la palabra, si lleva el sonido de esta vocal
y cuando sobre ella no recae el acento.
Ejemplos: rey, voy, fray, carey, buey.
3. Las palabras agudas que terminan en este sonido en posición átona.
Ejemplos: ley, muy, caray, hay, mamey, rey.
4. Los plurales de la regla anterior.
Ejemplos: rey-reyes, ley-leyes, convoy-convoyes.
5. La conjunción copulativa y.
Ejemplos: negro y blanco, manzanas y plátanos, él y ella.
6. Los verbos que llevan este sonido en su infinitivo.
238
CAPÍTULO 5
Ejemplos: apoyar, ayunar, desmayar, enyesar, rayar, soslayar, subrayar, yacer, yantar, yuntar.
7. Las palabras que contienen la sílaba -yec-.
Ejemplos: abyección, abyecto, abyecta, anteproyecto, autoinyectable,
biyección, biyectivo, biyectiva, contraproyecto, eyección, eyectable,
eyectar, eyector, inyección, inyectable, inyectar, proyección, proyectar,
proyectil, proyectista, proyecto, proyector, retroproyector, trayecto,
trayectoria.
8. Las palabras homófonas (palabras que se pronuncian igual, pero
tienen significados diferentes).
Ejemplos: arroyo (caudal de agua)/arrollo (atropellar, envolver algo
plano en forma de rollo); cayado (bastón corvo)/callado (silencioso);
(primera persona del presente subjuntivo del verbo haber: yo; haya)/
halla (terceras personas del presente indicativo del verbo hallar: él
halla, ella halla)/haya (presente del subjuntivo del verbo haber); cayo
(isla arenosa)/callo (piel endurecida); ayo (persona que custodia niños)/
hallo (primera persona del presente indicativo del verbo hallar: yo
hallo); huya (primera persona del presente subjuntivo del verbo huir:
yo huya)/hulla (carbón); gayo (ave de plumaje pardo moteado de azul,
de blanco y negro)/gallo (ave de granja).
9. Se usa la y en las palabras que terminan en sonido i y que no son
agudas o, cuando son agudas, el acento no recae en la letra vocal i.
Ejemplo: rey, grey, estoy, muy, Eloy, ley, Godoy, Uruguay.
10. Se usa la y en los tiempos de los verbos que no llevan ll ni y en su
infinitivo.
Ejemplo: poseer-poseyendo, oír-oyendo, huir-huyó, ir-yendo, erguir-yergo, oír-oyó, recluir-recluyó, caer-cayó.
11. Se escribe y si el sonido i está al final de las palabras terminadas en
triptongo:
Ejemplo: Uruguay, Camagüey.
12. Si el sonido i está al inicio de la palabra, se escribe i cuando la siguiente
letra es consonante; pero se escribe y cuando la siguiente letra es vocal:
Ejemplo: ilustre, yacimiento
239
ESPAÑOL Y LITERATURA
13. Se mantiene la y en los plurales de las palabras que en singular terminan con y.
Ejemplo: buey, bueyes
14. Se escribe como y el sonido i cuando se usa como conjunción copulativa y
Ejemplo: Pablo y Virginia
15. Se escribe y en los verbos cuyos infinitivos terminan en -uir.
Ejemplo: construir-construyo, instruir-instruyo.
Hay muchas otras palabras que se escriben con y, sin que respondan a
reglas concretas. Por ello es conveniente practicarlas y conocerlas muy
bien: enjoyar, bayeta, disyuntiva, payaso, pléyades, ensayar, reyerta,
plebeyo.
Comprueba lo aprendido
1. Lee y copia el siguiente párrafo:
Bolívar fue un hombre de acción, pero en sus escritos se nos revela un
notable poeta. ¡Qué hermoso su poema “Mi delirio sobre el Chimborazo”! Era Bolívar rico de cuna, mas en su condición humana, fue
un hombre de pueblo. Mucho le debe nuestra América a ese extraordinario patriota.
a) Distingue las cláusulas. Puedes hacerlo por medio de barras.
b) Destaca las oraciones gramaticales. Puedes hacerlo por medio de
números.
c) Copia la oración simple y bimembre que aparece en el texto. Realiza su análisis sintáctico.
2. Lee con cuidado el siguiente fragmento. Cópialo. Clasifica las oraciones que lo integran en simples o compuestas.
Todo libro, el más humilde, plantea un problema. Los libros poderosos lo resuelven, además. Este de Nicolás Guillén, Cantos para
soldados y sones para turistas, fuerza a una meditación cuidada
sobre lo lírico revolucionario y nos entrega, al propio tiempo, en su
240
CAPÍTULO 5
excelencia, la mejor salida a la meditación. Por la calidad, por la
naturaleza de sus poemas, este libro es conflicto y solución, aventura
y triunfo, experiencia y culminación. Hay en estos versos hazaña atrevida y conquistada.
3. Clasifica en simples y compuestas las siguientes oraciones.
► Nosotras leemos en el texto y ellos buscan información en otros
medios.
► El alumno llegó puntualmente, pero el resto de los participantes
no asistieron.
► Profesor, ¡en esta mesa faltan libros!
► Van a cerrar, debes darte prisa.
► Olga no fue a la fiesta; su madre no se sentía bien.
► Kate vendrá mañana, pero se volverá a ir en una semana.
► ¡Ay! ¡Cuánta gente en esta sala!
► De repente se sintió muy cansado, por lo que decidió volverse a su
casa.
► Los impuestos aumentarán y se devaluará la moneda.
► ¡Qué peligro! ¡Los niños viajan sin sus cinturones de seguridad!
► Entremos las sillas, en cualquier momento comienza a llover.
► Los hombres afinan las guitarras, las mujeres arriman mesas y
sillas, está por largarse la guitarreada.
► Me pareció un muy buen documental, lástima que el sonido no
era del todo bueno.
► Su temperamento es particularmente inestable: a veces ríe, a
veces llora.
► Tienes que tomar coraje y afrontar el problema, o luego lo
lamentarás.
► El ser humano es omnívoro, es decir, come de todo.
► Jorge Perugorría escribe sus guiones y además actúa en muchas
películas.
► Al conocerse la noticia muchos se enfurecieron, unos pocos se
resignaron y se marcharon.
► Mejor no salgas, llueve mucho y anunciaron nevadas en la
madrugada.
241
ESPAÑOL Y LITERATURA
► Llegó el gran día: hoy Diana defiende su tesis, trabajó.
► Las puertas se abrirán a las 2:00 p.m.; solo a partir de entonces
se permitirá el ingreso de los invitados especiales y del público
en general.
4. Completa las siguientes palabras con los grafemas j-g, según
convenga:
mali
no
relo
ero
__eología
patina__e
calle
ear
enco
er
5. A continuación, te facilitamos los nombres de una serie de lugares.
Di tú el nombre que recibe el trabajador que labora allí:
cerrajería: cerrajero
granja_____ relojería________ joyería _______
6. A continuación, deberás poner el nombre correspondiente a la
acción que te definimos.
► Acción que realiza un espía: espionaje
► Acción que realiza un bandido
► Acción que realiza un patinador
► Acción que realiza un avión a su llegada
7. Escribe por lo menos dos palabras derivadas de cada una de las
siguientes que contengan en su estructura la letra j. Guíate por este
ejemplo: forja: forjador, forjadura, forjar, forjado.
juego:
caja:
jurar:
rojo:
reja:
8. Conjuga en pretérito del indicativo los siguientes verbos:
conducir
242
CAPÍTULO 5
traducir
traer
coger
tejer
elegir
rugir
9. ¿Cuál de los dos términos que te presentamos es el correcto? Escribe
con mucho cuidado en tu libreta solo el que corresponde.
erijir/erigir
frájil/frágil
fujitivo/fugitivo
jestor/gestor
majma/magma
mujir/mugir
perejil/peregil
10. Escribe las siguientes frases colocando i o y en su lugar
correspondiente:
a) El Río Paragua__ divide el país en dos regiones.
b) El bue__ de mar es un crustáceo del mismo orden que los
cangrejos.
c) Hace tiempo le__ un texto sobre los refugiados.
d) Existe discusión respecto al origen del cargo de virre__ en España.
e) Las tortugas y los care__es son reptiles marinos muy especializados.
f) Al final conclu__ que te compraría un nuevo teléfono.
11. Lee cuidadosamente el texto que aparece a continuación, escrito
por José Martí, con la ternura que le caracterizaba. Interpreta la siguiente expresión.
Hay un solo niño bello en el mundo y cada madre lo tiene.
a) Explica qué ideas te transmite el texto martiano. Vuelve a leerlo
detenidamente y responde:
b) ¿A qué sentimiento se refiere Martí?
c) Observa la palabra con que se inicia el pensamiento de Martí:
► Determina a qué clase de palabra pertenece.
243
ESPAÑOL Y LITERATURA
► Indica sus morfemas gramaticales: modo, tiempo, número y
persona.
► Analiza si es regular o irregular. Explica tu respuesta.
► Escribe una lista de palabras que también terminen en y.
d) Ahora, fíjate bien en las palabras bello, Ismaelillo. Pronúncialas
con cuidado y responde:
► Escribe un sinónimo y un antónimo del vocablo bello.
► Escribe un sustantivo derivado de bello. Clasifícalo en:
____ propio;
____ común
____ abstracto;
____ concreto
____ individual;
____ colectivo
____ simple;
____ compuesto
____ primitivo;
____ derivado
► Ismaelillo es un sustantivo que por llevar el sufijo -illo, se cla-
sifica como:
____ estimativo
____ aumentativo
____ diminutivo
____ despectivo
► Divide en sílabas los vocablos bello e Ismaelillo. Clasifica ambas
palabras por el número de sílabas y por su acentuación. Explica las reglas ortográficas del uso de y-ll que se cumplen en la
palabra Ismaelillo.
12. Realiza los siguientes ejercicios que responden a las reglas
estudiadas.
a) El siguiente ejercicio consta de una lista de palabras que no
puedes confundir. Organízalas en dos columnas. Selecciona dos
parejas y construye oraciones con las palabras de cada una de
ellas, después de haber buscado cuidadosamente su significado
en el diccionario. Estás aprendiendo nuevos homófonos que van
a enriquecer tu acervo cultural. ¡Adelante!
maya, malla; tuya, tulla; huya, hulla; arroyo, arrollo; poyo, pollo;
raya, ralla; hoyo, hollo; rayo, rallo; vaya, valla; haya, halla.
244
CAPÍTULO 5
Conéctate
Amplía tus conocimientos mediante la lectura del
artículo “En defensa de la cultura, 80 años después”
por Miguel Barnet, el cual puedes adquirir en http://
www.cubadebate.cu.
“Aquí, con sus callosas, duras manos; / remotos milicianos/ al pie aquí de nosotros, / clavadas las
espuelas en sus potros; / aquí al fin con nosotros, /
lejanos milicianos, / ardientes, cercanísimos hermanos”. Estos versos abren una obra extraordinaria de
nuestro Nicolás Guillén, escrita en 1937. Con un lenguaje poderoso, directo, y un perfecto sentido del
metro, el poeta da testimonio de un acontecimiento
que llegó a vivir en carne y alma propia: la agresión fascista contra la República española.
Practica la lectura
Te invitamos a leer los fragmentos del siguiente cuento. Con ayuda
de tu profesor y de la bibliotecaria localiza el cuento y disfruta su lectura
íntegramente.
El cuentero50
(fragmentos)
Aquel sí era un majá, ¡no digo yo! Uno de Santa María. El lomo marcado
con manchas de sombra, pero bueno, déjenme decirles que yo había
llegado a la zona sin conocer más que el sol y las estrellas.
Estábamos en un corte de monte al pie mismo de la Sierra Maestra. Un
monte de esos que son un techo verde en veinte leguas. Empezábamos
a desmontar con la cuadrilla y así que en cuanto yo me vi frente a una de
esas ácanas añosas que no abrazan tres hombres juntos cogí el hacha y:
¡Chac!, el primer golpe: ¡Chac!, el segundo, cuando siento, caramba, que
me enlaza el pescuezo una cosa gorda y fría.
50
Tomado de: https://ciudadseva.com/texto/el-cuentero/
245
ESPAÑOL Y LITERATURA
¡Ah!, compañero, uno debe saber lo que son los sustos cuando tiene
cuarenta años y ha vivido pobre siempre. Uno debe saberlo, pero aquel
día fue que yo me di cuenta cabal de lo que es un susto redondo de
verdad. Porque lo que me apretaba el cuello me estaba quitando el aire
y botándome los ojos de sus cuevas. Por más que le prendía las uñas,
resbalaba sin saber qué diablo era. Entonces, medio ahogado, medio
muerto, me acuerdo de mi cintura y de mi cuchillo, y tanteando hallé la
vaina y poco a poco levanté el brazo que me pesaba como piedra para
cortar al fin un palmo más arriba de mi cabeza. Cayó redonda al suelo y
encima, caliente, me vino el chorro de sangre del majá. Les digo que era
como para morirse cuando vi el animal, sin cabeza, desangrándose como
un tubo roto. Bueno, había que verlo, era un Santa María y luego cuando
lo estiramos vimos que medía sus cuarenta varas justas.
La segunda oferta, otro poema de amor escrito por Rubén Martínez
Villena, para que lo compartas con tus familiares y compañeros de grupo:
”Declaración”51
En la penumbra del jardín silente
vibró la voz de mi febril anhelo,
y el tímido relato de mi duelo
movió tu corazón indiferente.
La voz al cabo se tornó valiente
y al varonil reclamo de mi celo
se volvieron tus párpados al suelo
y sonrojada se dobló tu frente.
Mas tu boca impasible quedó muda.
El «no» que siempre te dictó la duda
abrió apenas la curva purpurina,
y por ahogarla, de pasión obseso,
desfiguré tu boca peregrina
bajo la ruda compresión de un beso.
51
Tomado de: https://www.bpvillena.ohc.cu/2019/11/declaracion
246
CAPÍTULO 5
Para saber más
Te estimulamos a que localices en la biblioteca de la escuela (o puedes
acceder mediante este enlace: www.uneac.org.cu/sites/default/files/pdf/publicaciones/gace- ta-4-2016.pdf [PDF] Bertillón 166 – UNEAC); a la novela
Bertillón 166, del escritor cubano José Soler Puig, y sin demora disfrutes su
lectura.
Investiga datos de la vida y obra de este narrador cubano.
Indaga acerca del título de esta novela que ha sido llevada al cine con el
nombre de Ciudad en rojo, bajo la dirección de Rebeca Chávez.
247
CAPÍTULO 6
La literatura después del triunfo
de la Revolución
“¿Que dónde estoy? En la Revolución, con la Revolución.
Pero no para perderla, ayudándola a ir por malos caminos”.52
José Martí
6.1 Significación del triunfo revolucionario
para la actividad literaria
Fig. 38 Fidel Castro en los inicios del triunfo revolucionario
52
José Martí: Obras completas, t. 22, Centro de Estudios martianos, La Habana,
2004, p. 73.
248
CAPÍTULO 6
El triunfo de la Revolución del primero de enero de 1959 abrió una nueva
página en la historia de Cuba; se inició un proceso de profundas transformaciones socioeconómicas que dejaron atrás cuatro siglos de dominación
colonial y neocolonial. Después de tanta sangre y sacrificio, se verían satisfechos los objetivos de plena independencia nacional y de revolución social.
Los hombres que recorrían triunfantes todo el país, tenían la convicción
de trabajar muy duro para hacer realidad los sueños de Martí.
La aurora del primero de enero de 1959 tenía significación no solo dentro
de nuestras fronteras; fue un ejemplo para los pueblos oprimidos de lo
que podría lograr un país pequeño en la lucha justa contra sus explotadores. Es muy importante que reflexiones en que la Revolución engendró
una profunda transformación cultural, dado que ella es, por excelencia,
un extraordinario hecho cultural. Por consiguiente, decir Revolución
equivale a decir: alfabetización, política educacional masiva, universalización de la enseñanza, ilimitada actividad editorial, formación integral del hombre, etcétera.
En el ámbito de las artes, el proceso revolucionario significó logros y
muchas posibilidades desplegadas en la danza, la música, la pintura, el
teatro, el cine y, por supuesto, la literatura. Originó grandes cambios en lo
que se refiere a dos elementos importantes de la producción literaria: a
los medios de difusión de la obra creadora, y al público lector que la recibe,
en lo que representó la Campaña de Alfabetización para el incremento de
la producción literaria, en las generaciones de autores que contribuyeron
a expresar el fenómeno revolucionario, en la transformación radical de la
sociedad cubana.
En cuanto a la creación artística literaria, te ofrecemos un resumen de la
evolución alcanzada en cuanto a los principales géneros luego de la gesta
de enero.
6.2 La lírica en el período revolucionario
Tres generaciones de poetas se desatacan en la etapa postrevolucionaria.
Una primera generación en la que se incluyen los creadores que en 1959
ya poseían su creación literaria con alguna “autoridad” en el campo de las
letras y que manifestaron la influencia de este proceso en su obra.
En la Generación de los 50, se encuentran autores que, en 1959, ya
tenían creada una obra poética –en mayor o menor grado–, de reconocido
249
ESPAÑOL Y LITERATURA
prestigio en el mundo de las letras y que con un alto espíritu renovador,
continuaron produciendo su obra, enriquecida ahora por este singular
proceso. Se incluyen en este grupo, entre otros muchos, nuestro Poeta Nacional, Nicolás Guillén (1902-1989), cuya obra poética es conocida por ti; los
también “Premio Nacional de Literatura”: José Zacarías Tallet (1893-1989),
Félix Pita Rodríguez (1909-1990), Eliseo Diego (1920-1994), Dulce María
Loynaz (1902-1997) –miembro de la Academia Cubana de la Lengua y de la
Real Academia Española de la Lengua– y Cintio Vitier (1921-2009); Mirta
Aguirre (1912-1980), Rafaela Chacón Nardi (1926-2001), Fina García Marruz
(1923-2022), José Lezama Lima (1910-1976) –quien fuera editor de la revista
Orígenes (La Habana, 1944-1956), publicación trimestral, de arte y literatura,
de reconocido mérito literario y artístico, y en la cual colaboraron varios
de los poetas aquí mencionados, entre otros. De igual forma se incluyen,
Regino Pedroso (1896-1983), Manuel Navarro Luna (1894-1966) y Carilda
Oliver Labra (1922-2018). A igual generación se vinculan los poetas Fayad
Jamís (1930-1988) y Roberto Fernández Retamar (1930-2019).
Muestra de la obra poética de algunos de estos escritores que te hemos
mencionado, aparecen incorporada en la colección Cantar al amor que se
encuentra en la biblioteca de tu escuela, y cuya lectura te sugerimos.
La segunda generación poética de la Revolución, denominada generación poética de El Caimán Barbudo, presenta dos promociones visibles: la
primera, integrada por autores nacidos entre 1940-1945, que pudieran
extenderse hasta 1950, y se manifiestan en 1966 cuando comienza a publicarse la revista. Esta segunda promoción se hará visible desde las páginas
de esta publicación en los años 80 del pasado siglo.
La denominada nueva poesía incluye a autores nacidos en torno a
los años 50 (contempla los nacidos entre 1946 y 1958 y ha sido limitada por
algunos autores al período comprendido entre 1951 y 1955)53.
La Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) convocó
concursos y premios de poesía que sirvieron de base para fomentar el auge
de la lírica en esta etapa.
En esta promoción de poetas, que al triunfo de la Revolución se encontraban entre la adolescencia y la juventud, y que en el transcurso de estos
años ha sabido ganarse un lugar destacado en la lírica, sobresalen Miguel
Barnet (1940), también importante novelista; David Chericián (1940); obras de
53
Gerardo García Barceló: Temas de Literatura cubana, un recorrido por su historia,
Ed. Letras cubanas, La Habana, 2007, p. 20.
250
CAPÍTULO 6
Nancy Morejón (1944); Luis Rogelio Nogueras (1945-1985); Jesús Cos Cause
(1945); Waldo Leyva (1943).
A continuación, un poema de Nancy Morejón para que relaciones época, sucesos, ideas…y reflexiones.
”Una rosa”54
Los ojos de Abel Santamaría
están en el jardín.
Mi hermano duerme bajo las semillas.
Santiago alumbra
la frescura del tiempo
que nos tocó vivir.
Un niño baila
el dulce aire de julio
en la montaña.
Alguien escucha su canción bajo el estruendo
puro de una rosa.
Asimismo, se incluyen en este grupo a dos compositores que gozan de
gran popularidad en Cuba y fuera de nuestras fronteras: Silvio Rodríguez y
Pablo Milanés.
La “tercera generación” de poetas de este período revolucionario surge
como resultado de las variadas posibilidades que la Revolución brinda al
hombre para su desarrollo multifacético. Estos productores, en su mayoría,
nacieron entre 1959 y 1975.
Larga sería la lista de estos jóvenes poetas, que a lo largo del país han
surgido en todos estos años. La llamada cuarta generación poética de la
Revolución, que podría conformarse con poetas nacidos con posterioridad a 1975, hoy en plena producción creativa. De seguro, has participado
en las ferias del libro, intercambios con autores de tu localidad, campañas publicitarias, lecturas compartidas, presentaciones de libros… u otras
técnicas como parte de tus proyectos o de las actividades que auspicia la
biblioteca escolar de tu escuela. En ellas te has acercado a escritores contemporáneos nacionales y locales. Año tras año, este grupo —en constante
crecimiento— se nutre con nuevas promesas para el género.
54
Tomado de: https://www.poemas-del-alma.com/nancy-morejon-una-rosa.htm
251
ESPAÑOL Y LITERATURA
Te presentamos a dos de ellos, que —entre tantos— han obtenido lauros
en ese nada fácil arte de hacer poesía Luis Yuseff Reyes Leyva. Poeta y
editor. Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), la
Asociación Hermanos Saíz (AHS) y Cónsul del Movimiento de Poetas del
Mundo en la Provincia Holguín y Norge Espinosa Mendoza (1971), premio de
poesía El Caimán Barbudo.
El amor, tema universal, es también motivo de inspiración de esta generación de poetas. Así lo muestra este poema de Luis Yuseff:
”A mi verdadero amor”55
Tus labios carne de rubí se desprenden ante mis ojos
Tu pelo largo recién bañado huele a pétalos de rosas rojas
Tu silueta manto real de pequeños senos blancos
Combina con tu sonrisa pequeña
Tus dibujos cuadrados peces en el agua
Y tus pupilas redondos puntos negros.
Tu caminar vaivén de locomotoras grandes.
Eres mi único amor en este mundo oscuro y frío
Manchas en tu pizarrón conoces de memoria
Eres la única persona en el mundo que sabe actuar.
Tus conocidos sentimientos hacia los animales te hacen una reina
Eres mi mayor sueño imposible casi como sobrevivir en una guerra.
Te escribo lentamente para recordar tu amor secreto.
Junto a los motivos directamente vinculados al acontecer revolucionario de estos años, se han mantenido los llamados temas eternos de
la poesía. El amor, por ejemplo, continúa generando excelentes poemas.
La diferencia de estilo, las circunstanciales disparidades entre un movimiento literario u otro, los datos sobre los momentos de irrupción al
mundo literario quedan opacados ante el hecho importante; decisivo. Los
mejores poetas cubanos participan en los trabajos por un futuro mejor, en la
obra revolucionaria.
55
Tomado de: https://festivalamada.blogspot.com/2018/06/luis-yuseff-cuba-5fipal.html?m1
252
CAPÍTULO 6
6.3 La narrativa revolucionaria
Los nuevos narradores cubanos emplean las técnicas y procedimientos
más diversos para expresar y reflejar la compleja realidad. La Revolución los lleva a adoptar una actitud crítica ante el proceso histórico de
la nacionalidad, emplean la temática de la Revolución, se basan en los
acontecimientos representativos de la lucha contra la dictadura y el imperialismo, el combate revolucionario contra sus enemigos y la construcción
de una sociedad socialista donde aflora un hombre nuevo, donde el
hombre deja de ser el lobo del hombre porque desaparece la explotación
del hombre por el hombre.
Los narradores se sintieron impulsados o motivados para representar
en sus obras la vida nacional en sus diversos matices y retomaron como
asunto literario el acontecer nacional de la etapa prerrevolucionaria.
Después del triunfo de la Revolución se destacan como narradores de
talla mundial, especialmente en la novela, escritores como Alejo Carpentier
(1904-1980) y José Lezama Lima (1910-1976).
En la década de 1960-1970 sobresalen figuras como José Soler Puig,
Dora Alonso, Raúl González de Cascorro, David Buzzi y Pablo Armando Fernández; artistas que recibieron condecoraciones y premios por su obra en la
que se destacan temáticas que van desde la huella que deja en cada uno la
Revolución; hasta los conflictos de pareja, la construcción de la nueva sociedad y sus contradicciones, entre otras.
Posterior a este período sobresalen Manuel Cofiño, escritor cubano de
cuentos, novelas y noveletas, que narran los tiempos de cambio, las transformaciones sociales, los desgarramientos familiares y sociales en la Cuba
revolucionaria; y en la moderna literatura policial Ignacio Cárdenas Acuña y
Rodolfo Pérez Valero.
Es inevitable referirse a otros novelistas contemporáneos como: Cintio
Vitier, Luis Felipe Bernaza, Raúl Luis, Manuel Pereira, Miguel Barnet, Lisandro Otero, José Soler Puig, Senel Paz, Antón Arrufat, Daniel Chavarría, Eliseo
Diego y Francisco López Sacha.
En particular la novela, es de marcado interés para conocer la preparación literaria acerca de las actividades de los grupos insurreccionales, de
las guerrillas en las montañas, de lucha clandestina en la ciudad y en los poblados; las represiones atroces, las torturas, los maltratos que sembraron el
espanto durante la época de la tiranía. Entre esas obras podemos mencionar,
253
ESPAÑOL Y LITERATURA
por ejemplo, Bertillón 166, de José Soler Puig, la cual te invitamos a leer y
analizar en esta unidad.
Esta obra es la primera novela Premio Casa de las Américas (1960). Inscrita en el comienzo del ciclo de la narrativa de la Revolución Cubana, con
altos valores humanos y artísticos.
Sobre su estructura dividida en capítulos, al decir de Gloria Barredo
“narra todavía por un omnisciente, pero en cuya línea argumentar puede
apreciarse la intención de fragmentar el discurso narrativo, evidenciada en
los cortes que separan los distintos episodios que luego son retomados, y
que por su carga dramática y la verosimilitud del relato tiene el valor de la
autenticidad”.56
En esta unidad te ofrecemos algunos fragmentos seleccionados de la
novela; pero te sugerimos que sigas las orientaciones de tu profesor para
analizarla completa, estudiar su sistema de personajes y elaborar tus
propias conclusiones.
6.4 El teatro cubano de la Revolución
El desarrollo del teatro en Cuba no se puede aislar, como los restantes
géneros, del triunfo de la Revolución Socialista.
La actividad teatral se convirtió en una labor subvencionada por el Estado. Desapareció así la penuria, la ausencia total de un verdadero teatro
nacional, características de las etapas anteriores de la República neocolonial. En la producción teatral realizada durante el período revolucionario
se plantean problemas vitales del hombre y del país.
Los autores han vuelto su mirada hacia el pasado y han mostrado los
entresijos de una burguesía corrompida e hipócrita en plena declinación;
otras veces se enfoca la problemática cotidiana de la vida revolucionaria,
las diversas cuestiones que el propio desenvolvimiento de la Revolución
provoca.
El fomento de la actividad teatral se extendió a las ciudades y al campo.
Surgió el grupo de teatro Escambray, con procedimientos muy nuevos en
la representación de las obras, con temas y problemas muy ligados a la
masa campesina y con la propia participación de los hombres y mujeres
del campo. De este modo, en la producción dramática de esta etapa se
plantean problemas vitales para el hombre.
56
Gloria Barredo: Temas de la Literatura cubana. Un recorrido por su historia, p. 25.
254
CAPÍTULO 6
Este florecimiento del teatro en la etapa revolucionaria, en el que se observa no solo la cantidad, sino la calidad más genuina, permite considerar
como uno de los aportes esenciales de la Revolución Cubana, el incremento de la capacidad creadora en el campo de las letras. Uno de los autores
dramáticos a los que hacemos referencia es precisamente Héctor Quintero,
dramaturgo que te presentaremos en esta unidad.
Para saber más
Te hemos presentado una variada propuesta de autores que se destacan en la
etapa posterior al triunfo de la Revolución Cubana en los diferentes géneros
literarios. Solo una muestra de ellos será objeto de estudio en este capítulo,
pero tú puedes conocer más de sus vidas y disfrutar de su creación artística si
incorporas a tus espacios de expansión y a las actividades de los proyectos, la
literatura que te proponemos. ¡Adelante!
6.5 Autores de la lírica en la Revolución
6.5.1 Dulce María Loynaz: estudio del poema CXXIV
Fig. 39 Dulce María Loynaz
De la historia
Dulce María Loynaz es conocida como la más grande escritora cubana del
siglo xx, galardonada con el Premio Nacional de Literatura en 1987 y con
el Premio Miguel de Cervantes en 1992. Nació en La Habana, Cuba, el
255
ESPAÑOL Y LITERATURA
10 de diciembre de 1902. Hija del general del Ejército Libertador Enrique
Loynaz y del Castillo, autor de la letra del Himno Invasor, y de la cubana
María de las Mercedes Muñoz Sañudo, aficionada al canto, la pintura y
el piano. Estas influencias despertaron en la niña una gran pasión por la
poesía y otras artes.
Desde niña comenzó a escribir y ya en 1919, aparecen publicados sus primeros poemas. En 1927 se doctoró en Derecho Civil en la Universidad de La
Habana, estudios que produjeron un incremento en su producción literaria.
En la década del 30 del pasado siglo se vinculó con grandes figuras del
mundo hispanoamericano como Federico García Lorca. Convirtió su casa
en centro de la vida cultural habanera, en las llamadas “juevinas”, afamadas tertulias donde acogió a gran parte de la intelectualidad del momento,
entre ellos los Premio Nobel de Literatura Gabriela Mistral y Juan Ramón
Jiménez, Federico García Lorca y Alejo Carpentier, entre otros.
La personalidad poética de Dulce María Loynaz es ampliamente conocida
en todo el mundo hispano. Su poesía fuerte, aunque delicada, intensa y
nada retórica, desnuda de palabras y de alma, parece escrita con la sensibilidad en carne viva. De su autoría en otros géneros se conocen: Jardín, Un
verano en Tenerife, Confesiones de Dulce María Loynaz, Canto a la mujer
y Finas redes. Fue electa en 1959 como miembro de número de la Academia
Cubana de la Lengua y en 1968 electa miembro correspondiente de la Real
Academia Española de la Lengua.
Casi hasta el final de sus días mantuvo una fructífera actividad intelectual.
Al amanecer del día 27 de abril de 1997, a los 94 años y afectada por el cáncer, falleció, rodeada de obras de arte, recuerdos de viajes y una decena de
perros, gozando del reconocimiento generalizado y universal dentro de las
letras en lengua española.
Lee detenidamente las siguientes palabras:
isla
café
trópico
dignidad
cielo
soleada
verano
hermosa
mar
verdor
zunzún
serranía
¿De qué tratará un texto que contenga esos vocablos?
A continuación, te invitamos a deleitarte con fragmentos de un poema
de la autoría de Dulce María Loynaz, que forma parte de la colección Poemas
sin nombre, publicado en 1953:
256
CAPÍTULO 6
Poema CXXIV57
Isla mía, ¡qué bella eres y qué dulce! …
Tu cielo es un cielo vivo, todavía con un calor de ángel,
con un envés de estrella.
[…]
Vértebras de cobre tienen tus serranías,
y mágicos crepúsculos se encienden
bajo el fanal de tu aire.
Descanso de gaviotas y petreles,
avemaría de navegantes, antena de América:
hay en ti la ternura de las cosas
pequeñas y el señorío de las grandes cosas.
[…]
Eres, a un tiempo mismo, sencilla y altiva
como Hatuey; ardiente y casta como Guarina.
Eres deleitosa como las frutas de tus árboles,
como la palabra de tu Apóstol.
[…]
Cuando te pintan en los mapas, a contraluz
sobre ese azul intenso de litografía,
pareces una fina iguana de oro,
un manjuarí dormido a flor de agua…
[…]
Isla grácil, te visten las auroras y las lluvias;
te abanica el terral; te bailan los solsticios
de verano.
Como Diana libre y diosa, no quieres más
diadema que la luna; ni más escudo
que el sol naciente con tu palma real.
[…]
Tienes la rosa de los vientos prendida a tu cintura;
tus mayos están llenos de cocuyos;
tus campos son de menta,
y tus playas, de azúcar.
57
Tomado de: https://www.poeticous.com/dulce-maria/poemas-sin-noimbre?locales+a
257
ESPAÑOL Y LITERATURA
[…]
Tú eres por excelencia la muy cordial,
la muy gentil. Tú te ofreces
a todos aromática y graciosa
como una taza de café;
pero no te vendes a nadie.
[…]
Isla mía, Isla fragante, flor de islas:
tenme siempre, náceme siempre,
deshoja una por una todas mis fugas.
Y guárdame la última, bajo un poco
de arena soleada...
¡A la orilla del golfo donde todos los años
hacen su misterioso nido los ciclones!
Lee y responde
1. Con los datos que se te ofrecen de la escritora Dulce María Loynaz,
elabora un resumen en el que incluyas:
► Fecha y lugar de nacimiento
► Estudios realizados
► Publicaciones y premios
► Condecoraciones recibidas
► Fecha de su fallecimiento
2. Relee el poema de Dulce María Loynaz para que puedas realizar con
éxito las siguientes actividades:
a) ¿Qué sientes por tu Isla al leer el poema?
b) ¿Qué cualidades de Cuba se mencionan? Extrae las frases que las
ilustran.
c) Busca el significado de los siguientes vocablos: envés, crepúsculos,
fanal, petreles y diadema. Selecciona la acepción que más se
adecue al texto. ¿Qué clases de palabras son?
d) ¿Otras palabras te resultan desconocidas por su significado? Si es
necesario, auxíliate del diccionario.
e) ¿Qué siente la autora y qué impresión nos causa?
258
CAPÍTULO 6
f) ¿A quién hace referencia la autora con el primer sintagma nominal que aparece? ¿Cómo está estructurado este sintagma? ¿Qué
función sintáctica realiza? ¿Cuál podría ser la intención comunicativa de la autora al utilizarlo?
g) Extrae el verso que incluye dos características de la Isla y que a su
vez constituye una oración. Clasifícala por la actitud del hablante
y por el número de oraciones que la integran. ¿Qué propósito
crees que perseguía la autora con su uso?
h) ¿Qué significan las siguientes expresiones encerradas en el recuadro,
según lo expresado en el poema?
Tu cielo es un cielo vivo
Vértebras de cobre
mágicos crepúsculos
Descanso de gaviotas y petreles
i) Selecciona la opción correcta. La expresión antena de América en
el contexto que aparece sugiere que:
__Cuba es un territorio de grandes elevaciones
__Cuba tiene una situación geográfica muy favorable
__Cuba sobresale por sus avances tecnológicos
__Cuba emite señales de alerta a América
► Explica tu respuesta.
j) Interpreta la expresión: hay en ti la ternura de las cosas pequeñas
y el señorío de las grandes cosas.
k) En la tercera estrofa se reitera el uso de un recurso expresivo. Nómbralo. Escribe en tu libreta qué te transmite en cada expresión.
l) Según la naturaleza del predicado, las oraciones que conforman
la tercera estrofa del poema se clasifican como: _______________
¿Qué información se logra trasmitir con la inclusión de este tipo
de oraciones en el texto?
ll) Localiza en la cuarta estrofa las expresiones que se refieren a la
forma geográfica de Cuba. ¿Cómo están estructuradas? Pinta en
tu libreta lo que te sugieren estos versos.
m) Redacta una oración gramatical relacionada con el texto y realiza el análisis sintáctico.
n) Comenta el contenido de los siguientes versos, extraídos del poema:
259
ESPAÑOL Y LITERATURA
Tú eres por excelencia la muy cordial, la muy gentil.
Tú te ofreces a todos aromática y graciosa
como una taza de café;
pero no te vendes a nadie.
ñ) En las valoraciones sobre la obra de esta poetisa cubana se ha
asegurado que: Porque es fiel a sí misma, es fiel a Cuba. En Cuba
vive, sueña y crea mientras pasa la vida… pero se queda a morir allí
donde tiene anclada su alma. ¿Qué relación puede establecerse
entre la reflexión anterior y los versos finales de la obra?
o) La poesía de Dulce María Loynaz es delicada, intensa y muy
sensible. Argumenta la anterior afirmación a partir del poema
estudiado.
6.5.2 Mirta Aguirre: “Canción antigua a Che Guevara”
Fig. 40 Mirta Aguirre
De la historia
Nació en La Habana el 18 de octubre de 1912. Poetisa, crítica y ensayista
cubana. Se doctoró en leyes en 1941. Realizó estudios especiales de literatura, música y filosofía marxista. Fue miembro activo de la Liga Juvenil
Comunista, la Liga Antimperialista, Defensa Obrera Internacional, el Partido Comunista de Cuba y el Partido Socialista Popular. Vicepresidenta
de la Federación Democrática de Mujeres Cubanas y responsable política
de la Sociedad Cultural Nuestro Tiempo. Durante años tuvo a su cargo la
sección de cine, teatro y música del Periódico Hoy. Después del triunfo de
la Revolución Cubana fue directora de la Sección de Teatro y Danza del
Consejo Nacional de Cultura.
260
CAPÍTULO 6
Graduada de Derecho Civil, en 1941. Se desempeñó como traductora y redactora, guionista de radio y televisión. Desarrolló desde muy joven una
intensa vida política. Marchó exiliada a México durante la dictadura de
Gerardo Machado.
Después de 1959 fue asesora de Literatura y Publicaciones del Instituto
Nacional de Cultura del Ministerio de Educación, así como de Artes Dramáticas del Teatro Nacional de Cuba. Fue fundadora de la Unión de Escritores y
Artistas de Cuba, en 1961. Desde 1976 fungió como directora del Instituto de
Literatura y Lingüística de la Academia de Ciencias de Cuba.
Entre los premios que recibió se encuentran: en 1946 el prestigioso premio
periodístico nacional Justo de Lara. En 1947 obtuvo premio en los Juegos
Florales Iberoamericanos y en 1974 el primer premio en el Concurso que
convocó la Sección de Obras Públicas de México, sobre Sor Juana Inés de la
Cruz, con su libro: Del encausto a la sangre: Sor Juana Inés de la Cruz.
En el Primer Congreso Nacional de Educación y Cultura, resultó seleccionada
entre los 16 educadores más destacados del país. Recibió también la Distinción Héroes del Moncada y la Medalla 250 Aniversario de la Universidad de
La Habana, atendiendo a su labor docente y literaria.
Falleció en La Habana el 8 de agosto de1980. Al morir dirigía el Instituto de
Literatura y Lingüística de la Academia de Ciencias de Cuba y estaba propuesta para recibir el título de Doctora en Ciencias Filológicas.
Para saber más
Antes de acercarte al poema de Mirta Aguirre que te proponemos, debes
conocer que estos versos, que nos impresionan y apasionan profundamente por su hondo lirismo y por los recursos expresivos que utiliza su autora,
están dedicados a ese grande de la historia de América y de Cuba que es
el Che.
El título y hasta la propia composición poética tal vez te parezcan curiosos:
¡Canción antigua a una figura tan permanentemente viva! La comprensión
y análisis del poema te permitirá apreciar que la autora establece un diálogo entre una dama y un caballero medieval que representa el presente
porque responde con palabras y acciones de estos tiempos, muy de estos
tiempos.
La autora se inspira para esta composición poética, en un célebre capitán
francés nombrado Pedro Du Terrail, señor de Bayard (conocido en España
como Bayardo), célebre por su valor y caballerosidad, y alrededor de quien
se tejió la leyenda que, como rótulo, encabeza el poema: “Sans peur et
sans reproche” (sin penas y sin reproches).
261
ESPAÑOL Y LITERATURA
”Canción antigua a Che Guevara”58
Sans peur et sans reproche…
—¿Dónde estás, caballero Bayardo,
caballero sin miedo y sin tacha?
—En el viento, señora, en la racha
que aciclona la llama en que ardo.
—¿Dónde estás, caballero gallardo,
caballero sin tacha y sin miedo?
—En la flor que a mi vida concedo:
en el cardo, señora, en el cardo.
—¿Dónde estás, caballero seguro,
caballero del cierto destino?
—Con la espada aclarando camino
al futuro, señora, al futuro.
—¿Dónde estás, caballero el más puro,
caballero el mejor caballero?
—Encendiendo el hachón guerrillero
en lo oscuro, señora, en lo oscuro.
—¿Dónde estás, caballero el más fuerte,
caballero del alba encendida?
—En la sangre, en el polvo, en la herida,
en la muerte, señora, en la muerte.
—¿Dónde estás, caballero ya inerte,
caballero ya inmóvil, y andante?
—En aquel que haga suyos mi guante
y mi suerte, señora, mi suerte.
—¿Dónde estás, caballero de gloria,
caballero entre tantos primero?
—Hecho saga en la muerte que muero;
hecho historia, señora, hecho historia.
58
L. Rodríguez y otros: Español-Literatura noveno grado, Ed. Pueblo y Educación,
La Habana, 1991, p. 235.
262
CAPÍTULO 6
Conéctate
Muchos compositores, cantantes y poetas le han dedicado disímiles obras
al Comandante Ernesto Che Guevara. La más conocida de todas es Hasta
Siempre Comandante compuesta por Carlos Puebla en 1965, pero existen
otras conocidas mundialmente, entre ellas encontramos las canciones:
Fusil contra fusil, La era está pariendo un corazón o América, te habló
Ernesto, de Silvio Rodríguez; Son los sueños todavía, de Gerardo Alfonso;
Si el Poeta eres tú, de Pablo Milanés; o los poemas Che Comandante, Che
Guevara y Guitarra en duelo mayor, de Nicolás Guillén o Consternados
rabiosos, de Mario Benedetti.
Puedes localizar las canciones anteriores y disfrutar de ellas mediante una
escucha activa. Asimismo, estos enlaces te ayudarán a enriquecer tus saberes sobre esta legendaria figura histórica:
http://www.cubadebate.cu/etiqueta/ernesto-che-guevara/
https://cheguiayejemplo.wordpress.com
Lee y responde
1. Luego de la lectura de la síntesis biográfica de Mirta Aguirre y de consultar los materiales sugeridos por tu profesor, resume en tu libreta
los datos que sobre esta poetisa y revolucionaria cubana consideres
más significativos. Ten en cuenta los siguientes elementos:
► Fecha y lugar de nacimiento
► Estudios realizados
► Principales publicaciones
► Condecoraciones recibidas y trayectoria revolucionaria
► Fecha de su fallecimiento
2. Relee el poema “Canción antigua a Che Guevara”, de forma reflexiva para que respondas las siguientes actividades:
a) Expresa con una palabra lo que provocó en ti la lectura del poema.
Argumenta.
b) Haz corresponder las palabras del texto en la columna A con sus
posibles sinónimos en la columna B
263
ESPAÑOL Y LITERATURA
A B
caballero inmóvil, estático
gallardo ortiga, espinosa
cardo apuesto, esbelto, galán
hachón hidalgo, noble
inerte antorcha
c) ¿A qué género literario pertenece el poema? ¿Por qué es posible
considerarlo así?
d) El tono que emplea la autora es:
__íntimo __solemne __conversacional
► ¿Qué te lo sugiere?
e) ¿Qué personajes intervienen en el poema? ¿Consideras que la
manera de comunicarse entre ellos es respetuosa? Explica tus consideraciones al respecto.
f) ¿Cuál es la primera pregunta que se le hace al “caballero”? ¿Qué
objetivo, según tu parecer, crees que se persigue con esta pregunta?
g) Establece la relación entre lo que conoces acerca de la vida del
Che y lo que la poetisa ha expresado en el poema.
h) Explica la relación entre el título del poema y su contenido.
i) ¿Cuál es la estructura sintáctica del título?
j) ¿Qué forma elocutiva emplea la autora en el poema para trasmitir
sus ideas?
k) ¿Cuál crees que sea la intención de la autora al formularle las
preguntas al “caballero”?
l) Extrae los sintagmas nominales que se emplean en el poema
para referirse al “caballero”. ¿Cómo están estructurados? ¿Cuál te
parece más sugerente? ¿Por qué?
m) Sustituye las siguientes expresiones, que en el texto son respuestas
que da el “caballero”, por otras creadas por ti, sin que se pierda el
sentido de lo que se quiere trasmitir:
En el viento, señora, en la racha
que aciclona la llama en que ardo.
En la flor que a mi vida concedo
en el cardo, señora, en el cardo
Con la espada aclarando camino
al futuro, señora, al futuro
264
CAPÍTULO 6
n) ¿Qué ideas se expresan en los versos siguientes?
—¿Dónde estás, caballero el más puro,
caballero el mejor caballero?
—Encendiendo el hachón guerrillero
en lo oscuro, señora, en lo oscuro.
► Explica la presencia de las comas en los versos.
ñ) Copia en tu libreta las formas verbales que aparecen en el
poema. Determina sus morfemas gramaticales. ¿Qué tiempo
verbal predomina en el texto? ¿Cuál es la forma verbal conjugada en presente del subjuntivo que se emplea en el poema?
o) Completa el siguiente cuadro. Extrae las formas no personales
del poema.
Forma no personal
Clasificación
aclarando
Función
verbal
gerundio
participio
p) Selecciona del poema la metáfora que más te haya impresionado y
produce un texto expositivo a partir de lo que ella significa para ti.
3. Para realizar la práctica de la lectura, te sugerimos no solo retomar
estos versos de Mirta Aguirre59. Puedes leer otros que definen la voz
popular de los campos cubanos como la décima campesina:
Décima es caña y banano,
es palma, ceiba y anón.
Décima es tabaco y ron,
café de encendido grano.
Décima es techo de guano,
es clave, guitarra y tres.
Es taburete en dos pies
y es Cuba de cuerpo entero,
porque ella nació primero
y nuestro pueblo, después.
59
M. Aguirre: Juegos y otros poemas, Ed. Gente Nueva, La Habana, 1974.
265
ESPAÑOL Y LITERATURA
► Recuerda practicar la lectura oral y expresiva para compartirla con
tus compañeros y familiares.
6.5.3 Carilda Oliver: “Canto a Matanzas”
Fig. 41 Carilda Oliver Labra
De la historia
Carilda Oliver Labra nació en Matanzas el 6 de julio de 1922. Premio
Nacional de Literatura (1998). Graduada de Derecho en la Universidad
de La Habana en 1945, profesión que ejerció junto a su pasión por la
poesía. Vivió siempre en su ciudad natal. Su primer libro, Preludio lírico, fue
publicado en Matanzas en 1943.
Después de obtener el segundo lugar en el Concurso Internacional de
Poesía, organizado por la NBC de Nueva York (Estados Unidos), publicó en
1949 Al sur de mi garganta, al mismo tiempo que trabajó en la biblioteca
Gener y fue declarada Hija Eminente de la Atenas de Cuba. En ese
mismo año ganó la Flor Natural en los Juegos Florales de Cárdenas,
concurso nacional promovido por el Ministerio de Educación en homenaje
al centenario de la bandera cubana. Su Canto a la bandera resultó el
mejor entre ochenta participantes; posteriormente fue publicado, en
forma de plegable por Ediciones Matanzas. En 1951 le fue conferido
el Premio Nacional del Certamen Hispanoamericano. En esa misma
temporada culminó sus estudios en la Escuela de Artes Plásticas de
Matanzas, que la acreditaron como profesora de Dibujo, Pintura y Escultura.
266
CAPÍTULO 6
Hacia 1952 apareció en la antología Cincuenta años de poesía cubana, preparada por Cintio Vitier.
La autora de Me desordeno, amor, me desordeno, se entrevistó con Gabriela Mistral en casa de Dulce María Loynaz; apareció incluida en Las
mejores poesías de amor cubanas, publicada por la Editorial Laurel, de
Barcelona, España; organizó el Primer Festival de la Décima, en el teatro
Sauto; publicó en su ciudad el Canto a Matanzas; trabajó en el diario El
Imparcial. Redactó y envió a la Sierra Maestra el poema Canto a Fidel.
Durante los años siguientes tuvo una intensa labor como profesora en escuelas de su natal Matanzas, así como en la ciudad de Cárdenas, ligando a
su amor por el magisterio su pasión por la poesía. Algo que se debe destacar fue su participación en la Campaña Nacional de Alfabetización. Publicó
en La Habana Antología de versos de amor.
A partir de 1980 sus obras fueron homenajeadas en distintas latitudes,
así como su participación en diferentes certámenes nacionales e
internacionales. Participó representando a Cuba en Primera Bienal de
Poesía Hispanoamericana en Madrid. En esta etapa no dejó a un lado su
obra, sino que, al contrario, publicó varios libros y poemas entre los que
podemos encontrar Las sílabas y el tiempo (1983) y Se me ha perdido un
hombre (1992).
Falleció en la ciudad de Matanzas el 29 de agosto de 2018.
¡Cuántas motivaciones puede tener un poeta para inspirar su obra lírica!
¿Lo feo, lo hermoso, pasajes de su vida…?
¡Ven, te invitamos a descubrirlo…!
Fig. 42 Puente de la ciudad de Matanzas
267
ESPAÑOL Y LITERATURA
”Canto a Matanzas”60
[…] Matanzas: bendigo aquí
tus malecones mojados,
los árboles desterrados
del Paseo de Martí
y el eco en el Yumurí.
Y van mis lágrimas, van
como perlas con imán
o como espejos cobardes
a vaciar todas las tardes
sus aguas en el San Juan.
Sé quieta, sé solidaria,
sé amiga de la marea;
sueña, sueña que pasea
Plácido con su Plegaria.
Sé buena, sé legendaria;
oye un violín al revés,
oye el silencio; tal vez,
cuando suena así la brisa
está llorando por Isa
el alma de Milanés.
[…]
Matanzas: siempre me curas
después que el amor me enferma.
Si tengo la dicha yerma
y las palomas oscuras
me das tus vendas seguras…
Si me sobra el corazón,
si mis labios besos son
y no le encuentro remedio
voy a la calle del Medio
y me compro una ilusión.
60
Tomado de: https://www.poeticous.com-carilda-oliver-labra/canto-a-matanzas?locales
268
CAPÍTULO 6
Fui a tu cine, fui a tu escuela,
fui a tu parque adolescente,
y cayó amorosamente
tu tierra sobre mi abuela.
Te debo la luz que vuela,
una cita en el recuerdo,
milagros que nunca pierdo
y un dolor como una ele
que apenas sé si me duele
debajo del seno izquierdo.
Te debo, Matanzas, ratos
de bohemia y de locura,
te debo una noche pura
y unos niños sin zapatos
y te debo aquellos gatos
al fondo de mi alegría,
la Plaza de la Vigía,
muchos versos en la frente,
el tedio de ser decente
y este azul de la bahía.
Todo te debo, Matanzas:
la Biblioteca, el estero,
tener alma y no dinero…
Te debo las esperanzas.
A mi pecho te abalanzas
con una pasión tan fuerte
que no basta con saberte
en mi sangre, detenida:
ya que te debo la vida
te quiero deber la muerte.
269
ESPAÑOL Y LITERATURA
Lee y responde
1. Después de haber realizado, primero la lectura en silencio del
poema “Canto a Matanzas”, de Carilda Oliver Labra te sugerimos
que realices las actividades que siguen:
a) ¿Qué relación tiene con la ciudad de que se habla con la autora
del poema?
b) El tono que utiliza la autora en los versos es:
___ íntimo
___ conversacional
___ melancólico
Explica tu selección.
c) Investiga el año en que fue fundada esta ciudad, su densidad poblacional en nuestros días y el nombre de otras dos figuras relevantes
perteneciente a la literatura, además de las que se mencionan en
el texto. ¿Qué usos de las mayúsculas has tenido en cuenta en algunas de estas respuestas?
2. Completa los espacios en blanco con la respuesta en cada caso:
a) Esta obra pertenece al género __________
b) Las estrofas que componen el poema constan de __________
versos.
c) Al medir algunos versos de la primera estrofa tuvimos que tomar
en consideración la ley __________ y resultaron ser versos de
__________ sílabas métricas, o sea, versos __________.
d) La rima que establecen los versos entre sí es __________.
e) La autora revela el _______ que siente por la ciudad de Matanzas.
f) La primera forma verbal proviene del infinitivo __________ por lo
que atendiendo a su conjugación es una forma verbal irregular y
aparece conjugada en tiempo __________ del modo __________.
g) En la primera estrofa la autora utiliza en dos ocasiones como recurso expresivo __________, Con su uso nos sugiere que: __________
3. Argumenta la siguiente afirmación apoyándote en el poema leído:
El lirismo constituye la expresión de los más íntimos sentimientos del
ser humano.
4. En la segunda estrofa la autora utiliza reiteradamente un homófono de “se”. Clasifícalo como clase de palabra.
a) ¿Cuál es su infinitivo?
270
CAPÍTULO 6
b) ¿En qué modo verbal aparece conjugado en la estrofa?
c) ¿Cuál sería el propósito de la autora con su uso?
d) Comenta el contenido de la estrofa.
5. ¿Qué idea nos transmite la autora en la tercera estrofa?
6. Extrae las formas verbales que aparecen en la cuarta estrofa. Determina sus morfemas gramaticales.
b) Analiza si las formas verbales extraídas son regulares o irregulares.
Explica en cada caso.
7. En la sexta estrofa la autora enumera algunas de sus deudas con
Matanzas.
a) Extrae los versos que así lo expresan. Sustituye esas expresiones
por otras, creadas por ti, que transmitan la misma idea.
8. Relee la última estrofa del poema. Interpreta los dos versos finales.
a) ¿Crees que puede establecerse alguna relación entre el contenido de estos y la muerte de Carilda Oliver? Exprésalo oralmente
siendo cuidadoso con la organización y calidad de tus ideas.
9. Extrae del poema las formas no personales del verbo que aparecen. Agrúpalas en tres columnas diferentes de acuerdo con su
clasificación.
a) Selecciona un ejemplo de cada columna y precisa la función sintáctica que realizan.
b) Emplea varias formas no personales del verbo en la construcción
de un texto predominantemente descriptivo.
c) Sintetiza en una oración el tema del poema.
d) Como nuestra Carilda Oliver, eres de los que aman poderosamente
el lugar, la ciudad, la provincia que te vio nacer. Piensa en todo lo
que ella te provoca para que redactes un texto a partir de alguna
de las siguientes ideas:
► Cuando me aparto de tu naturaleza amada, mi bella ciudad,
enseguida deseo regresar…
► Mi país es precioso, pero tú, mi provincia, eres especial porque …
► Te veo así: …
► No hay nada más placentero que estar en mi tierra…
271
ESPAÑOL Y LITERATURA
6.5.4 Ernesto Guevara de la Serna: “Canto a Fidel”
Seguramente te sensibilizaste con el tratamiento que le da la poetisa
Mirta Aguirre a la figura del Guerrillero Heroico.
En el presente epígrafe, compartirás la creación artística de esta figura
histórica, una de las personalidades políticas más relevantes de nuestra
época: nuestro Che.
A continuación, te presentamos una síntesis biográfica de Ernesto
Guevara de la Serna, que enriquecerá tus conocimientos.
Fig. 43 Ernesto Guevara
De la historia
Ernesto Guevara de la Serna nació en Rosario, Argentina, el 14 de junio de
1928. Hijo de Celia de la Serna y Ernesto Guevara Lynch. Leyó con pasión
toda su vida. Poseedor de una vasta cultura, a los diecisiete años comienza a
redactar un diccionario de filosofía, materia de interés a lo largo de su vida.
En 1951, en compañía de su amigo Alberto Granado, emprende un histórico
viaje por varios países de América, y el dolor del continente va calando
hondo en los nervios del estudiante argentino. Concluye sus estudios de
medicina en 1953.
Un acontecimiento de repercusiones imaginadas fue el encuentro con
cubanos, asaltantes del Moncada y exiliados en Guatemala. Conoce a Raúl
y a Fidel Castro y se vincula a sus preparativos revolucionarios. El 2 de
diciembre de 1956 llega a Cuba como expedicionario del yate Granma.
272
CAPÍTULO 6
Tuvo una participación destacada en varias acciones guerrilleras. Ejemplo,
multiplicidad e integralidad lo distinguen cuando desde sus enormes
responsabilidades edita el periódico El Cubano Libre y en febrero de 1958
funda Radio Rebelde. Dirigió la Columna Invasora No. 8 Ciro Redondo y las
tropas bajo su mando tomaron un tren blindado y lograron la victoria de
Santa Clara, decisiva en el triunfo de la Revolución.
A partir del triunfo de la Revolución cubana, se le asignan múltiples responsabilidades de Estado y de gobierno. Se le otorgó la ciudadanía cubana,
el título de Doctor Honoris Causa en Pedagogía, el Colegio Médico Nacional
le confirió la categoría de Médico Cubano Honorario.
Desde 1959 desempeña diversas funciones dentro de la política exterior
de la Revolución Cubana. Establece el primer día de trabajo voluntario
en Cuba.
Sus ideales internacionalistas lo llevan primero a cumplir una misión en el
Congo y luego a Bolivia.
El 8 de octubre de 1967 es herido en combate y apresado en la Quebrada
del Yuro, Bolivia junto a varios de sus camaradas. Un soldado boliviano
ejecutó la orden de ultimarlo el 9 de octubre de 1967 en una escuela de
La Higuera.
Fue combatiente revolucionario, estadista, escritor y médico argentino
cubano. Su vida, conducta y su pensamiento lo han convertido en
paradigma de millones de hombres y mujeres en todo el mundo.
Para saber más
¡Qué interesante intercambio, el que tu profesor ha organizado sobre la
vida y la obra del Che!
Previamente a la lectura y análisis de la obra literaria de Ernesto Guevara,
es muy positivo que te acerques a su labor como revolucionario, médico,
internacionalista. Recuerda que debes participar de manera activa en las
exposiciones acerca de esa relevante figura de la historia y tomar las notas
pertinentes para incorporarlas a tus sesiones de estudio individual.
El poema del Che que vas a analizar en clases fue escrito pocos días antes
de partir de México hacia Cuba; a la lucha guerrillera en la Sierra Maestra.
En varios documentos el Guerrillero Heroico manifestó su confianza en
nuestro líder invicto, su agradecimiento y su compañerismo. Te invitamos a
que incorpores a tu biblioteca personal algunos de esos materiales con
ayuda de tu profesor y de la bibliotecaria.
273
ESPAÑOL Y LITERATURA
¿Has escuchado el término profeta? Un profeta puede ser un adivinador, un elegido, adivino, un vaticinador.
¿Qué razones tendría el Che para llamar ardiente profeta de la aurora
a nuestro invicto Comandante?
Fig. 44 Fidel Castro y Ernesto Guevara
“Canto a Fidel“61
Vámonos,
ardiente profeta de la aurora,
por recónditos senderos inalámbricos
a liberar al verde caimán que tanto amas.
Vámonos,
derrotando afrentas con la frente
plena de martianas estrellas insurrectas,
juremos lograr el triunfo o encontrar la muerte.
Cuando suene el primer disparo y se despierte
en virginal asombro la manigua entera,
allí, a tu lado, seremos combatientes,
nos tendrás.
Cuando tu voz derrame hacia los cuatro vientos
reforma agraria, justicia, pan, libertad
allí, a tu lado, aguardando la postrer batalla,
nos tendrás.
61
Tomado de: https://www.palabravirtual.com/index.php?irver_voz1.
php&peid3468&tCanto+a+Fidel&pErnesto+Che+Guevara
274
CAPÍTULO 6
El día que la fiera se lama el flanco herido
donde el dardo nacionalizador le dé
allí, a tu lado, con el corazón altivo,
nos tendrás.
No pienses que pueda menguar nuestra entereza
las decoradas pulgas armadas con regalos;
pedimos un fusil, sus balas y una peña.
nada más.
Y si en nuestro camino se interpone el hierro,
pedimos un sudario de cubanas lágrimas
para que cubran los guerrilleros huesos
en el tránsito a la historia americana.
Ernesto Guevara
México, 1956
Lee y responde
1. ¿Te gustó el poema? Ahora te invitamos a que vuelvas a realizar la
lectura de manera más reflexiva, para que puedas responder:
a) El texto anterior puede clasificarse como lírico. Argumenta la anterior afirmación.
b) Cerciórate de que conoces el significado de cada palabra del
texto. Si tienes alguna duda, auxíliate del diccionario.
c) ¿Con quién habla el autor en el poema? ¿Qué sentimientos despierta en él la figura de a quien se dirige?
d) Extrae el verso que transmite el objetivo de la partida. Clasifica el
adverbio que aparece. ¿Crees que se trasmitiría la misma idea sin
su presencia? ¿Por qué?
e) Sustituye las siguientes expresiones, extraídas del texto por otras
creadas por ti, en las que logres mantener la intención del autor
al utilizarlas:
— ardiente profeta de la aurora
— verde caimán
— estrellas insurrectas
— senderos inalámbricos
— corazón altivo
275
ESPAÑOL Y LITERATURA
f) ¿Qué expresiones te indican que el poema fue escrito antes del
triunfo revolucionario de 1959? Para responder apóyate en el
empleo de las formas verbales en modo subjuntivo.
g) Extrae los versos que expresan acciones emprendidas después del
triunfo revolucionarios y que Fidel había declarado en La Historia
me absolverá. Argumenta cómo se cumplió ese programa. Refiérete al uso de la coma en estos versos.
h) ¿Qué expresiones utiliza el autor para referirse a los enemigos de
la Revolución? ¿Qué clase de palabra son?
i) Coméntales a tus compañeros cuál fue la posición del Che ante
esta reacción enemiga.
j) ¿Qué versos patentizan la humildad, desinterés y modestia del Che?
Interprétalos.
k) El primer verso está constituido por _______, en tiempo _______
del modo_______, persona gramatical _______, número _______.
Y es un verso de arte ______ ¿Qué nos sugiere el autor con su
empleo?
2. Analiza sintácticamente la oración: Demostró el Che, en todo
momento, su espíritu de lucha por la libertad de Cuba. Complétala
luego hasta formar una oración compuesta.
3. Extrae las formas verbales que aparecen en la última estrofa.
Determina en cada caso los morfemas gramaticales.
a) Analiza si son regulares o irregulares. Explica en cada caso.
b) Escribe un texto en el que expliques qué relación se puede establecer entre la última estrofa y la muerte física del Che.
Conéctate
Si accedes al sitio digital: Fidel, soldado de las ideas, tendrás la oportunidad de apreciar no solo la vasta y ejemplar obra revolucionaria de nuestro
eterno líder, sino también, conocer muchos poetas y escritores que le
han dedicado creaciones artísticas al Comandante. En este enlace puedes
profundizar: www.fidelcastro.cu/es
Para saber más
La lectura del libro Yo conocí a Fidel (2021), del escritor y periodista
Wilmer Rodríguez Fernández, te permitirá disfrutar de anécdotas y valoraciones sobre el líder de la Revolución cubana. Tendrás la oportunidad
276
CAPÍTULO 6
de acercarte al legendario comandante guerrillero, al brillante estadista
y estratega militar, y al amigo entrañable y sensible, que fuera el Comandante Fidel Castro.
Mediante el siguiente enlace puedes acceder al libro y disfrutar su
lectura: http://www.cubadebate.cu/libros-libres/2023/11/27/descargue-ellibro-yo-conoci-a-fidel%CB%AE-de-wilmer-rodriguez-fernandez-pdf/
Wilmer Rodríguez Fernández (Matanzas,1984). Es uno de los escritores
jóvenes que han surgido en el siglo xxi
cubano. Periodista e investigador histórico. Autor de varios libros sobre la vida
y la obra del Comandante en Jefe Fidel
Castro Ruz y de otras figuras relevantes
de la Revolución Cubana.
6.6 José Soler Puig, representante genuino
del género narrativo en el período
revolucionario: Bertillón 166, la sociedad
cubana de fines de los años cincuenta
Fig. 45 José Soler Puig
De la historia
José Magín Soler Puig fue un importante novelista cubano que alcanzó
gran prestigio en la literatura a partir de su primera novela, que lo consagró en el camino de la creación narrativa. Nació en Santiago de Cuba el 10
de noviembre de 1916. Desde entonces redactaría muchos otros cuentos,
algunos de los cuales vieron la luz a fines de los años cincuenta. Vivió
277
ESPAÑOL Y LITERATURA
también en Guantánamo de 1950 a 1956, y en Isla de Pinos, localidad en la
que trabajó en una fábrica de aceite de coco. En esos lugares laboró además como jornalero, vendedor ambulante y cortador de caña. Por esos
años anteriores a 1959 perteneció a la Juventud Socialista y al MR-26-7.
En 1960 obtuvo, por Bertillón 166, el premio de novela del primer concurso Casa de las Américas, obra cardinal de la novelística en la época
revolucionaria, traducida a más de treinta y cinco idiomas, que cuenta con
varias ediciones nacionales y que a fines de los años sesenta fue radiada y
televisada en Alemania.
Cuando se produjo el ataque a Playa Girón, ingresó en el equipo del ICAIC
que viajó a ese territorio para filmar escenas de la guerra. Entre 1961 y 1963
publicó otras narraciones, en Bohemia y en la revista del Instituto Nacional
de Reforma Agraria (INRA).
A su regreso a Santiago de Cuba inició estudios, que dejó sin terminar, en la
Escuela de Letras de la Universidad de Oriente, y continuó escribiendo para
la radio, medio en el que colaboró hasta 1980 y para el cual redactó unas
doce novelas, entre ellas El nudo y El caserón. En Santiago de Cuba fue
también asesor de teatro y presidió la filial de la UNEAC.
En 1964 el Conjunto Dramático de Oriente escenificó su comedia El macho
y el guanajo, basada en una pieza francesa del siglo xvi. En ese último año
apareció su novela El derrumbe. La obra fue adaptada por su autor al teatro.
Sus novelas El pan dormido y Un mundo de cosas también constituyen hitos
en el proceso evolutivo de la prosa de ficción en Cuba después de 1959.
Falleció el 2 de agosto de 1996 a la edad de 80 años.
Fig. 46 Portada de la novela Bertillón 166
278
CAPÍTULO 6
Bertillón 16662
(fragmentos)
Las campanadas del reloj de la catedral resonaron entre los muros
centenarios; rebotaron cruzando el parque en el nuevo edificio colonial de
ayuntamiento y se esparcieron sobre Santiago. Las siete. El sol lanzaba sus
recién nacidos rayos sobre el grisoso azul triste del cielo. Dos aviones de
propulsión se disparaban por los aires, dejando muy atrás el trepidante
silbido de su fuerza. Dos mujeres, de luto, subían, poniéndose los velos, la
empinada escalinata de la iglesia. En sus ojos había la roja huella de una
noche de vela y su respiración era entrecortada. Buscaron los aviones con
expresión de ansiedad. No lograron verlos y volvieron su atención a los
escalones. El pordiosero Nemesio, serio y callado, extendió la diestra y con
la mano izquierda levantó unas pulgadas sobre sus canas el sucio sombrero
de paño. Abría y cerraba la boca, masticando en seco. [...]
Por su lado cruzaban caras serias, muy serias, con sombras de ansiedad,
tensas y expectantes; caras llevadas hacia arriba y hacia abajo, de un lado
a otro de la calle, por unos pasos apresurados, como de fuga angustiada,
pasos que no parecían tener destino [...]
El pordiosero esperó en la acera hasta que el gordo terminó con los
periódicos y entró en su establecimiento [...] Extendió la mano, como si
pidiera una limosna, y recibió un periódico del gordo. Con movimientos
trabajosos, lo desplegó sobre la vidriera-mostrador.
El viejo no se detuvo ni un instante en la primera página; [...] Al fin, la
mirada se detuvo.
Defunciones. Solo entonces el hombre se puso a leer.
“Ángela Pierda Rico, de 25 años, de cáncer de pulmón. Ricardo Pérez, de
18 años, Veguita de Galo, Bertillón 166. Joaquín Palacios Díaz, de 24 años
Santa Úrsula Bertillón 166. Juan Ramírez Peláez, de 15 años, Bertillón 166.
Alfredo Aparicio, de 81 años, tuberculosis intestinal. Juan Queralta Nacer,
de 59 años, de neoplasma del colon. Pedro Díaz, de 12 años, de caquexia
y leucemia”.
El viejo levantó la vista del periódico, [...] La expresión se le había hecho
infeliz y tenía los ojos húmedos y mustios, como agotados por el esfuerzo de
la lectura [...]
62
Tomado de: https://www.claustrofobias.com/bertillon-166-jose-soler-puig/
279
ESPAÑOL Y LITERATURA
El viejo se detuvo y se fijó con atenta calma en el transeúnte.
Era un moreno trajeado de azul oscuro, sin corbata ni sombrero, serio,
hasta hosco, con la tensa expresión que Nemesio había visto en todas las
caras aquella mañana [...]
En su cabeza, libre de todo ruido de afuera, se abría paso un torrente
estruendoso y horrible:
“Señor, ¿hasta cuándo?”.
[...]
Los dos iban por la calle, uno al lado del otro, en silencio. [...] Subían
Enramadas y la calle estaba bastante concurrida [...] La gente transitaba
seriamente y con escasas palabras. Solo de cuando en cuando se oía una risa
[...] Las risas parecían estar condenadas en Santiago [...]
—Ustedes están locos —dijo de repente el negro.
—Puede ser —concedió, meditabundo, Rolando Cintra.
Mucha gente pasaba por su lado, gente que ellos no conocían. Entre
los vehículos que bajaban Enramadas, había alguna que otra microonda.
Sus tres ocupantes miraban por las ventanillas, con desafiante atención.
Siempre mantenían apuntando hacia afuera el cañón de sus armas: garand,
springfield, carabinas San Cristóbal, M-1.
En silencio, los dos hombres continuaban su camino.
—Tú consideras locura luchar contra Batista —comenzó Rolando Cintra.
El negro sacudió una mano.
—No —dijo—. Luchar contra Batista no es locura; es todo lo contrario…
Ustedes me parecen locos por los métodos que emplean.
—La Sierra, por ejemplo…
—No. La Sierra está muy bien. Eso no. Es la falta de organización, las
bombas, los atentados indiscriminados [...]
El otro se quedó callado. Por un instante contempló la cara del
joven, inclinada al suelo. Luego, se dedicó a observar el lugar por donde
iban. Todas las casas estaban cerradas. Dentro de aquellas casas había sangre
caliente, huesos ceñidos por músculos palpitantes, nervios sensibles,
corazón y cerebro. Eran las casas y la gente de Santiago. Las casas cerradas;
la gente abierta al dolor y a la muerte. Santiago. [...]
—Esta es la casa de mi novia —dijo Rolando, deteniéndose—. Quiero
que la conozcas.
280
CAPÍTULO 6
Estaban frente a una casa de puerta azul y paredes amarillas. El negro se
fijó en los colores.
—¿Tu novia es también del 26?
—Sí. Y como Joaquín ya no… Ella puede discutir contigo. Ha leído
mucho más sobre problemas sociales y le gustan los versos de Neruda.
[...]
La avenida de Garzón es una calle ancha, sin pendiente [...]
El moreno se acaba de bajar, en una esquina, de la guagua que tomara
en Enramadas, luego de abandonar la casa de la novia de Rolando Cintra,
y guiaba sus pasos hacia un cartel blanco y con letras rojas, de zinc…
Quico
Sastre Moderno
El moreno llegó a la casa del cartel y entró en la sastrería. [...]
—¿De verdad que no te metes en nada? [...]
—¿Qué? ¿Meterme yo en…? ¡Hombre, chico…! Esta gente está loca —se
detuvo un instante, pensativo—. Ahora, si tuviéramos un poco de eso, de
eso, todos teníamos que estar locos. Los batistianos son unos asesinos,
y como ladrones, ni hablar…Y ellos… Así no se hace una revolución, pero
la están haciendo. Batista no puede con ellos. Tienen la Sierra y miles de
muchachos que se dejan asesinar, que se suicidan…
El negro se puso bruscamente de pie
—Pero, viejo… —exclamó—. Hay que hacer algo… Esos muchachos… El
sastre lo interrumpió:
—Sí, sí. Hay que hacer algo. Pero, ¿qué puedo hacer yo? Y como yo,
tantos y tantos… ¿Sabes una cosa? Ya me tienen cansado. Van a acabar con
Santiago. Todo lo quieren hacer aquí. Aquí nada más. Como si Cuba fuera
Santiago. Aquí, todo aquí. [...] De pronto, bastante cerca, sonaron dos tiros,
casi pegados. El sastre dijo: “¡Eh!”, pegó un brinco y se arrimó instintivamente a la pared. [...]
Inesperadamente un muchacho, en mangas de camisa, sudoroso, y con
el pelo revuelto, entró a la carrera en la sastrería. Estaba lívido.
—Por favor —dijo agitadamente—, me siguen.
Por un instante, Quico se quedó inmóvil, con la boca abierta, mirando
al muchacho. El negro lo miraba también, sin mover un músculo. De pronto
el sastre se puso en movimiento. Cogió de sobre la mesa el saco a medio
terminar, lo desplegó y lo colocó en los hombros del recién llegado. Sin
281
ESPAÑOL Y LITERATURA
pronunciar palabra empezó a marcar sobre la tela con su tiza roja. No había
en sus movimientos el menor signo de nerviosismo. En su asiento el negro
cruzó las piernas.
—Las mujeres son así —dijo, con tono rencoroso. El sastre lo miró un
segundo, sin comprender.
—Sí, son así —confirmó, al cabo.
Y continuó en su tarea de rayas y dobleces sobre la tela. [...]
En la puerta, aparecieron dos soldados. Traían las pistolas en las manos y un
odio rabiosos en las facciones. Antes de entrar, miraron con fiera atención
a lo largo de la calle, hacia arriba y hacia abajo.
—Oigan… ¿Por dónde cogió? El sastre levantó la tiza.
—¿Quién? —preguntó tranquilamente.
Tenía en la boca varios alfileres, por lo que hablaba con los labios
apretados.
Uno de los soldados agitó en el aire la pistola.
—El “maumau” ese que…
Dejó la frase para ponerse a observar curiosamente al muchacho.
—No hemos visto a nadie —dijo.
Oímos unos tiros —se apresuró a decir el sastre, atento a la mirada del
soldado— Nos asustamos, claro, pero pensamos que podrían ser tiros
escapados. No hemos visto a nadie.
—No hemos visto a nadie…—razonó el otro amarillo—. Siempre la
misma cantaleta. No sé cómo no te doy cuatro balazos…Oiga, usted sabe lo
que se busca si…
Quico no pestañeó. Respondió con aire solemne:
—Sí, señor [...]
Y los dos se fueron, presurosamente, calle arriba. [...] El moreno se
acercó al muchacho.
—¿Qué fue lo que pasó? [...]
—Sí, sí, pasó algo —rectificó, y agregó mirando fijamente a los ojos
del negro—. Eliminé a un asesino. Un sargento. Merecía la muerte.
Lo eliminé. [...]
El joven se dispuso a salir. Tenía los ojos claros y los fijaba rectamente al
mirar. El bigotico fino apenas le sombreaba el labio.
—A usted no lo conozco —le dijo al negro—, pero estoy seguro que
usted es igual a Quico. Yo me llamo Carlos, Carlos Espinosa.
[...]
282
CAPÍTULO 6
La calle se llenó de tiros. Los secos estampidos se multiplicaban
aterradoramente. Los transeúntes se desperdigaban horrorizados. En el
gentío, un hombre se esforzaba por no correr, pero se le veía el miedo en el
andar, con el cuello estirado y los ojos vueltos hacia el cordón de soldados
y policías parapetados detrás de las microondas, junto al parquecito. Un
niño, en la acera, frente a la fonda, gritaba, con los bracitos en alto:
—¡Mamá!
Un hombre lo arrastró hacia dentro de la fonda y lo arrojó al suelo (...)
Llegaron camiones de tropa. Muy pronto, en la calle no quedaron más que
los soldados y los policías. El piso y la fonda estaba cubierto de hombres y
mujeres que jadeaban y lanzaban, con voces chillonas, frases breves
y entrecortadas.
—¡Dios mío!
—¡Se acabó el mundo!
—¡Oye eso!
Una mujer rompió a gritar. Su acento era desgarrado y frenético.
—¡Juan! ¡Juanito! ¡Juanito! ¡Ay, Juanito!
Un hombre tuvo que gritar como un condenado para hacerse oír en el
estruendoso fragor:
—Está aquí, Ana. ¡Está aquí! La mujer se puso a repetir:
—¡Virgen de la Caridad! ¡Virgen de la Caridad! —en un sonsonete
histérico.
Un viejo pedía:
—¡Misericordia! —a grito pelado.
En la acera de enfrente del parquecito, soldados jóvenes, en traje de
campaña, con casco y cantimplora, armas a la espalda, gateaban por los
postes eléctricos. Ganaban el tejado de las casas. Corrían sobre el zinc y las
tejas del barro.
El tiroteo duró más de media hora. Un momento después la gente tirada en el suelo comenzó a levantarse.
—Parece que se acabó.
—Sí
—Se acabó
[...] Sobre la acera, uno junto a otro, había cuatro cadáveres de jóvenes,
en mangas de camisa. Tres blancos y uno mestizo. Cuatro cadáveres de
jóvenes, cubiertos de sangre roja.
—Pobre —dijo una negra vieja.
283
ESPAÑOL Y LITERATURA
—¿Qué fue? ¿Qué fue?
—Un almacén de armas —dijo un cabo.
Los más curiosos siguieron en las esquinas. El negro se había quedado
en la puerta de la fonda y miraba desde lejos. Una mujer tenía de la mano
al niño que él había consolado y estaba a su lado.
Por Martí bajó un camión pintado de verde, con tres ataúdes en blanco,
de pino burdamente aserrado, le dio la vuelta al parquecito y se detuvo
junto a la acera. Los soldados metieron en las cajas cuatro cadáveres [...]
Las tres cajas fueron arrojadas en la cama del camión.
[...]
Los pasos de Raquel, taconeando hacia su cuarto; el crujido del armario
de la puerta al abrirse.
La madre no hacía ningún movimiento. Permanecía quieta junto al fogón,
la boca abierta, los ojos desorbitados. De pronto, rompió a hablar sin
cambiar de posición, moviendo apenas los labios:
—¡Dios mío! Si encuentran eso…la galleta nos la daban… No nos
la quitaba nadie. Aunque seamos mujeres. Menos mal que Raquel se
acordó… [...]
—Estamos perdidas. Todo por tu culpa. Estás loca. Y yo también. Locas
perdidas. Todo por tu culpa. Locas y canallas. Las dos. A punto de ir a la
cárcel. A las mujeres también las meten a la cárcel. Y las torturan también.
¡Ay, Dios mío! ¡Qué desgraciada soy! [...]
—Por mi culpa no, mamá —dijo—. Por culpa de Batista. Si no fuera por… La
madre se exasperó.
—¡Cállate! —gritó agitando al aire la espumadera con la que había
estado revolviendo el arroz. Por tu culpa, sí. No sabes ser hija. Ni mujer
tampoco. Las mujeres no se meten en política. Eso es para los hombres. Y
para los hombres sin vergüenza. [...]
—Eso era antes, mamá —dijo, con la cabeza erguida [...] Hoy los hombres
y las mujeres somos iguales. Tenemos los mismos derechos y deberes. Los
derechos, con Batista, son recuerdos, pero nos queda un deber: un deber que
tienen que cumplir los hombres y las mujeres.
—¿Qué deber? –preguntó con sarcasmo.
—El deber de morir luchando contra Batista.
284
CAPÍTULO 6
—¡Oh! —exclamó angustiada la anciana.
—No te olvides —dijo la hija, caminando detrás de ella—. Vendrán
a registrar. Tienes que ponerte dura y aguantar. Son criminales y groseros.
Que no nos vean llorar. No te olvides.
[...]
Raquel, en desorden el pelo rubio, muy abiertos y chispeantes los
achinados ojos azules, apretados los labios, la mirada casi en reto, se
había erguido frente a los padres. Tenía los brazos cruzados sobre el
busto estremecido por la excitación de su espíritu. Había desaparecido,
de golpe, su aire de joven soñadora. Lucía endurecida y hasta cruel.
Los padres seguían sentados en la cama, absortos y atontados.
—Eres culpable, papá —dijo la muchacha —Muy culpable.
Cuando Batista se robó el poder, aquel diez de marzo estúpido, tú te
llevaste las manos al cabeza, horrorizado, y dijiste, en voz baja, con miedo
hasta que te oyeran las paredes: ¡Qué canalla! ¡Pobre Cuba!... Pero no te
atreviste a alzar la voz ni siquiera dentro de tu propia casa.
—Hombre, yo…
—Y desde aquel día te encerraste en un silencio cobarde, y te volviste
indiferente, como si nada te importara la traición infame y el pillaje y, la
desvergüenza que sufría el país, como si vivieras en el Congo y no en tu
propia tierra. [...]
Ella se le encaró, ya ciega.
—Pues oye —dijo, con acento duro—, si hubieras muerto asesinado
por luchar contra Batista, el hambre me habría sabido a gloria, la ignorancia
me habría parecido mejor que cualquier carrera… Hubiera sufrido el dolor
de tu muerte, sí, pero habría vivido orgullosa de ti.
[...]
[...] Una nueva calamidad sobre Santiago, entre tantas desgracias y
angustias.
Había gente en la calle Martí. Donde estaba aquel parquecito, estuvo La
Fuente Luminosa. Un paraguas de concreto, cuatro o cinco chorros de agua
y una Cuba de piedra en el agua, como en el mar. A veces, se tupían los caños
285
ESPAÑOL Y LITERATURA
y entonces a Cuba la tapaba el agua, la isla se ahogaba. Ahora también se
estaba ahogando. En sangre. [...]
[...]
El Moncada… El único lugar iluminado en la noche de Santiago. Los
soldados, los cascos, los fusiles… lo llevaron al despacho del SIM. El mismo
capitán.
—Conque tenía revólver en la casa, ¿eh?, y cargado…
—Usted tiene que saber dónde está mi hijo, capitán.
El capitán lo miró a los ojos, con el revólver en la mano.
—Su hijo —dijo despectivamente— ¿Cómo dice mi hijo, si no supo ser
padre? ¿Por qué no hizo de él un hombre trabajador y honrado? Su hijo…
Guillermo Espinosa sintió una sacudida en el cerebro.
—Yo quise que fuera un hombre digno…yo… El capitán le cortó la
palabra.
Mire por la ocupación del arma debía meterlo en el calabozo…Pero
voy a dejarlo en libertad. Ya tendrá bastante castigo.
“Bastante castigo.“ La idea se le abrió paso entre la angustia y la
ansiedad y lo comprendió con una claridad dolorosa.
Se irguió ante el capitán y le manoteó en la cara.
—Asesinos! —gritó —¡Han matado a mi hijo!
¡Verdugos! Son peores que los porristas de Machado. ¡Pero me las
pagarán! ¡Pondré bombas!, ¡Mataré soldados! ¡Cobraré con la sangre de
mi hijo!
Fig. 47 Imagen de la lucha clandestina en Cuba
286
CAPÍTULO 6
Fig. 48 Lucha clandestina en las ciudades
Para saber más
Bertillón 166 es la novela de la insurrección. Cuenta no solo la rebeldía,
la solidaridad entre estudiantes y trabajadores, sino los conflictos, los altibajos sociales y humanos, los ambientes crudos, las situaciones tensas y la
lucha de todos por abrirse paso hacia la libertad. Recrea la atmósfera de la
ciudad de Santiago de Cuba en los terribles años de la tiranía de Fulgencio
Batista.
Más de una generación de cubanos se estremeció con la angustia de una
ciudad atrapada entre el horror y la muerte, entre la vida y la lucha, palpitando en cada uno de sus habitantes.
Se ha dicho que es una novela con “atmósfera” y es naturalmente porque
José Soler Puig vivió la tensión que describe y tal vez porque además no
fuera solo el trasmisor de una realidad, que más de una vez demostrara ser
superior a la fantasía.
En la ciudad de Santiago de Cuba, en la librería Amado Ramón, ubicada en
la popular calle santiaguera Enramadas, radica un centro cultural dedicado a la promoción cultural cuyo nombre es José Soler Puig.
La escritora Aida Bahr ha realizado varios trabajos sobre la vida y obra de
este autor. Refiriéndose a él, ha expresado que Soler siempre vio la literatura como algo vivo y así quisiera yo, comenta, que se viera este artículo:
como la huella dejada en mí por su comprensión de este difícil arte de presentar el mundo a través de la palabra, como un homenaje a quien tanto
me enseñó a buscar mi propio camino como escritora, como el estudio
que le debía y a él le hubiera gustado leer, sobre todo por contemplarse a
través de mis ojos y conocer al Soler que yo conocí.
287
ESPAÑOL Y LITERATURA
Lee y responde
1. Relee los datos biográficos del autor y elabora un resumen en el que
incluyas los siguientes elementos:
► Fecha y lugar de nacimiento
► Elementos característicos de la época en que le tocó vivir
► Oficios que realizó para ganarse la vida
► Publicaciones
► Fecha de su fallecimiento
2. Antes de leer los fragmentos de la novela Bertillón 166 que aparecen en este capítulo, te proponemos buscar el significado del vocablo:
clandestino.
► ¿Qué conocimientos te han proporcionado tus estudios precedentes
en la asignatura Historia de Cuba sobre la reacción del pueblo
santiaguero ante la dictadura de Fulgensio Batista? ¿Por qué en
tales circunstancias cobra sentido el término “clandestino”?
► ¿Has visitado la ciudad de Santiago de Cuba? ¿Cómo sería la vida
en la ciudad en medio de la efervescencia política de la década
del 50?
3. Practica la lectura en silencio de los fragmentos del texto antes
reproducidos. Recuerda que debes tener a la mano un diccionario
o ir anotando las dudas léxicas para que, si no puedes deducir por
el contexto el significado de las palabras lo localices en este libro de
consulta.
a) ¿A qué género literario pertenece el texto leído? ¿Qué elementos
te permiten afirmarlo?
b) ¿Cuál es la forma elocutiva que predomina? ¿Aparecen otras? Extrae
fragmentos que ejemplifiquen tus respuestas.
c) A partir de tus conocimientos sobre la historia de Cuba, identifica
qué contexto histórico-social se refleja en los fragmentos seleccionados. Explica qué ideas te permitieron reconocerlo.
4. Relee el primer fragmento que te presentamos:
a) ¿Con qué personaje el autor inicia la presentación de la obra? ¿Cuál
sería la intención del autor al escoger ese personaje y no otro?
288
CAPÍTULO 6
b) ¿Qué ambiente social se aprecia en este fragmento? Ilustra tu
respuesta con ejemplos tomados del texto.
c) ¿Quiénes cruzaban por el lado de Nemesio? Extrae los sintagmas
nominales con los que se presentan. ¿Por qué crees que el autor
haya hecho uso de ellos?
d) La lectura de una sección del periódico provocó en Nemesio infelicidad y preocupación. ¿A qué lo atribuyes?
e) Extrae la oración que hace referencia al momento del día en que
se desarrolla la acción. Realiza el análisis sintáctico de esta. El recurso expresivo que en ella aparece se denomina:
. ¿Qué
te sugiere?
5. ¿Cuáles son los personajes que intervienen en el segundo fragmento?
a) La expresión “la gente transitaba seriamente y con escasas palabras” puede significar que: ___________________________________.
b) ¿A qué atribuyes ese estado de ánimo popular?
c) ¿Qué forma elocutiva predomina en este fragmento?
d) Clasifica por la actitud del hablante las oraciones que incluyen la
conversación inicial entre Rolando y el negro.
6. Relee el tercer segmento y responde:
a) ¿Qué ocurre en la avenida de Garzón?
b) Identifica qué otros personajes aparecen. Escribe cualidades o características que los distinguen.
c) A una observación del moreno, Quico le responde: Sí, sí. Hay que
hacer algo. Pero, ¿qué puedo hacer yo? Consideras que se corresponde esta respuesta con su actitud. Argumenta.
7. Localiza el fragmento en el que se narran dolorosas vivencias en las
calles santiagueras. ¿Cuál es el ambiente que se refleja en la obra?
Coméntaselo a tus compañeros. Escribe en tu libreta sustantivos que
el autor emplea para caracterizar el escenario en el que tienen lugar
los hechos.
a) ¿Qué ideas nos comunica el autor en este fragmento que hace
referencia a la Ciudad Héroe?
289
ESPAÑOL Y LITERATURA
8. A continuación, te planteamos una serie de actividades relacionadas
con los fragmentos 6 y 7:
a) Localiza los sintagmas nominales que utiliza el autor para darnos
a conocer el estado de ánimo que se había apoderado de Raquel.
¿Qué te sugiere el autor con su uso?
b) Comenta la actitud de la madre de Raquel.
c) ¿De qué culpa la joven a su padre?
d) En el texto se han utilizado dos oraciones unimembres.
Identifícalas.
e) ¿Qué recurso expresivo constituye la segunda de ellas?
Interprétalo.
f) Localiza el último razonamiento que hace Raquel. ¿Qué ideas se
ponen de manifiesto en él?
g) ¿Crees correcta la actitud asumida por la muchacha? ¿Qué características de ella se evidencian?
h) Lee la última oración del fragmento. Clasifica esta oración por la
actitud del hablante ¿Qué te sugiere el autor con su utilización?
i) Lee y analiza la siguiente reflexión martiana.
[…] pero cuando la mujer se estremece y ayuda, cuando la mujer,
tímida y […] virtuosa unge la obra con la miel de su cariño la obra
es invencible.63
Explica qué relación puede establecerse entre las palabras del
Apóstol y el contenido de la obra.
j) ¿Conoces otras mujeres de nuestra historia con estas características?
¿Cuáles?
9. Después de haber leído los fragmentos indicados, realiza las siguientes
actividades:
a) Anota cada uno de los personajes que van apareciendo en la obra.
¿Qué se dice de ellos?
b) Toma notas de las impresiones que despierta en ti cada personaje.
c) ¿Qué opinión tienes de ellos?
63
José Martí: Obras completas, t.5, Centro de Estudios Martianos, La Habana,
2004, p.17.
290
CAPÍTULO 6
10. Relee el último fragmento y responde:
a) ¿Qué ha pasado con el joven Carlos Espinosa?
b) Relee en voz alta la respuesta que da el capitán a Guillermo, el
padre de Carlos, cuando pregunta por su hijo.
c) Comenta la actitud del padre.
d) Localiza y copia el recurso expresivo que utiliza el autor para referir qué siente este padre al comprender que su hijo ha muerto.
Interprétalo.
e) ¿Cuáles son los sustantivos que utiliza para referirse a los tiranos?
¿Qué relación guardan con el contenido de la novela?
f) ¿Cómo se clasifican por la actitud del hablante las cinco últimas
oraciones gramaticales del texto?
g) Identifica las formas verbales que aparecen en ellas. Señala sus
morfemas gramaticales. Determina si son regulares o irregulares.
Explica en cada caso.
h) Imagina que visitas la bella ciudad de Santiago de Cuba y tienes
la posibilidad de revivir pasajes de la obra Bertillón 166. Te invitamos a seleccionar una de las situaciones comunicativas que te
ofrecemos para que produzcas tu propio texto:
Te encuentras con Raquel y Rolando que caminan tomados de la
mano por la calle Enramadas, de Santiago de Cuba, y tienes la
posibilidad de conversar con ellos acerca de la misión de los jóvenes pertenecientes al Movimiento Revolucionario 26 de Julio.
¿Qué diálogo te gustaría sostener? Escríbelo en tu libreta. No te
olvides ponerle un título.
Llegas al Moncada, ahora convertido en escuela, y expones a un
grupo de estudiantes la impresión que ha dejado en ti la obra de
Soler Puig. Ponle un título.
11. Te invitamos a disfrutar de la película cubana Ciudad en rojo, de la
directora Rebeca Chávez. ¿Qué puntos de contactos consideras que
hay entre la novela Bertillón 166 y el filme cubano? ¿Qué te inspira
la versión cinematográfica de estos hechos? ¿Por qué piensas que el
nombre de la película es Ciudad en rojo?
291
ESPAÑOL Y LITERATURA
Fig. 49 Portada de la película Ciudad en rojo
Fig. 50 Imagen de un fragmento de la película Ciudad en rojo
12. Varios narradores cubanos han llevado a su obra narrativa la tensión
de la lucha clandestina, el peligro constante, la tortura, la muerte, y,
por qué no decirlo, el miedo; de cómo las diferentes ideas políticas
se fueron amalgamando en una sola: la construcción de una sociedad
mejor. ¿Conoces otras novelas cuya temática se relacione –de una
forma u otra– con la lucha insurreccional? ¿Cuáles? Comenta una de
ellas. Te sugerimos que incorpores algunas de estas obras a tu colección y las compartas en los proyectos.
292
CAPÍTULO 6
6.7 El teatro en la Revolución. Un dramaturgo
cubano: Héctor Quintero
Fig. 51 Héctor Quintero
De la historia
o
Remigio Héctor Quintero Viera nació en La Habana el 1. de octubre
de 1942 y se inicia en las labores artísticas desde su infancia en la radio, la
televisión y posteriormente, el teatro. Realiza estudios de contaduría en la
Escuela de Comercio, aprendizaje que alterna con los entrenamientos de
actuación escénica en la Escuela Municipal de Artes Dramáticas. Con posterioridad, se gradúa como Licenciado en Lenguas y Literatura Hispánicas
en la Universidad de La Habana.
Como actor, integró varios colectivos teatrales. Entre 1962 y 1969 se
desempeña como libretista de espacios radiales y televisivos en calidad de
adaptador o versionista de novelas, cuentos y piezas teatrales de la literatura universal.
En 1962 escribe para el teatro su primera pieza larga, Contigo, pan y cebolla, que un año más tarde obtiene mención en el Premio Casa de las
Américas y es estrenada en febrero de 1964 por el grupo Teatro Estudio. Es
considerado uno de los autores más importantes de la escena en la Isla con
una intensa carrera artística en el teatro, la radio, la televisión y el cine, con
trabajos como escritor, actor, director, productor, cantante, declamador,
presentador de programas y narrador. Premio Nacional de Teatro 2004.
Esta obra logra su primer estreno de importancia 1964, al que sigue una sucesión de envidiables éxitos. El premio flaco (1966) ganó dos años después
el primer premio del Instituto Internacional del Teatro. Luego presenta
Los muñecones (1967), Los siete pecados capitales (1968), su versión de
293
ESPAÑOL Y LITERATURA
Los cuentos del Decamerón (1969), Mambrú se fue a la guerra (1970), Si
llueve te mojas como los demás (1971), Paisaje blanco (1973), adaptación
de cuentos rusos, su revista Algo muy serio (1976) y La última carta de la
baraja (1978).
Convertido en el más popular de los dramaturgos cubanos, capaz de
mantener colas ante las taquillas durante seis meses consecutivos, Quintero
es un legítimo heredero de la escena vernácula y al mismo tiempo un
comediante de un alto sentido musical y teatral, lo suficientemente hábil
para transformar en hecho escénico el detalle más doméstico.
Falleció a los 68 años de edad el 6 de abril de 2011, víctima de un infarto en
su casa del Cerro, en La Habana, Cuba.
6.7.1 La obra teatral Contigo, pan y cebolla
Es una obra para todos los tiempos. Como hizo Virgilio Piñera con Aire
frío, Héctor Quintero realiza una radiografía del cubano y de parte de
su historia, con una inmensa carga de universalidad. La pieza, escrita en
1962 y ganadora el siguiente año de una mención en el Premio Casa de las
Américas, fue llevada por primera vez a las tablas en febrero de 1964 por
Sergio Corrieri con Teatro Estudio.
La obra ha sido considerada por muchos críticos como uno de los
textos esenciales de la historia del teatro contemporáneo. Héctor Quintero
es el gran creador de la comedia y maestro del diálogo, que supo explorar
en la esencia del cubano llevarlo a la escena con un enorme sentido de
identificación y cercanía con el público. Contigo, pan y cebolla nos deja
a Lala Fundora, y la inscribe en ese monumento de los grandes personajes
femeninos del teatro cubano: narra la batalla de una mujer por sostener
la familia no solo en el plano práctico de las comidas y el vestuario, sino
desde la espiritualidad.
La obra es muy cubana y a la vez universal. Como es una comedia
de situaciones, se orienta hacia zonas que hay que explorar para poder
entender su esencia. Es una vía para acceder a la autorreflexión, para mirar
al interior de nuestra dinámica familiar y, sobre todo, para comprender el
mensaje de que, a pesar de las dificultades económicas, internas o sociales,
lo importante es mantenerse unidos.
A continuación, te presentamos algunos fragmentos de la obra. Te
recordamos que nada suple el placer de disfrutar de la totalidad de la obra
literaria. Con orientación de tu profesor podrás hacerlo.
294
CAPÍTULO 6
Fig. 52 Portada de la obra teatral Contigo, pan y cebolla
Contigo, pan y cebolla
(fragmentos)
Personajes:
Lala
Anselmo
Fefa
Lalita
Anselmito
Fermina
Pepe
Alfredo
La acción en La Habana, años 1955-1958.
ACTO PRIMERO
Sala-comedor en una antigua casa de la calle Monte, en La Habana;
balcón al fondo. En una de las paredes aparece un viejo teléfono de caja,
en medio de un sinnúmero de fotografías de familiares y de estampas
religiosas entre las que ocupa espacio de honor un clásico cuadro del
295
ESPAÑOL Y LITERATURA
Sagrado Corazón de Jesús. Al comenzar la acción, Lala dispone la mesa
para la comida, en tanto que Fefa, mujer de unos sesenta años, aparece
sentada en una cómoda comadrita, tejiendo y escuchando la radio […]
Entra Anselmo. Es un hombre de unos cuarenta y pico largos, consumido
por la mala alimentación y el trabajo. Viene en camiseta.
ANSELMO. ¿Otra vez discutiendo por lo mismo de siempre, Lala? ¿Cuántas veces tendré que decirte que dejes en paz a Fefa? Tú sabes que
está delicada de salud. Aprovechas la menor oportunidad para echarle
en cara que no hace nada. […]
LALA. Bueno, ¡pero está bueno ya! Vamos a ver si nos comemos de una
vez la basura que vamos a comer hoy, que ya bastante desgracia tengo
con que se me hayan echado a perder los garbanzos.
Vuelve la paz a los espíritus. Todos comienzan a tomar la sopa.
ANSELMO. ¿Cómo fue que se te echaron a perder?
LALA. Anoche, cuando bajé para que Fermina me los guardara en su
re- frigerador se había ido a pasear con el novio. Tuve que dejarlos
encima del fogón, y con este calor de todos los demonios que hace, se
me fermentaron. ¡Qué falta hace un refrigerador!
ANSELMO. Esta sopa no sabe a nada […]
Toques de nudillos en la puerta. Lala se sobresalta.
LALITA. ¿Qué pasa?
LALA. Están tocando. (Rápido). Coja cada uno su plato y váyanse para
allá dentro a tomarse la sopa.
ANSELMO. (Indignado). Otra vez Fermina, ¿no?
LALA. Si, esa seguro que es Fermina, que viene a chivar otra vez con el
teléfono. (Tapa con el mantel lo que queda en la mesa. Los demás cogen cada uno su plato). No me da la gana de que vea lo que estamos
comiendo. Después, todo el barrio se enteraría de que en esta casa lo
único que había era sopa y huevos fritos. (Agitando). Vamos, vamos.
[…] ¡La única comida que se hace al día y que no puede comérsela con
tranquilidad!
296
CAPÍTULO 6
Cada uno sale con su plato de sopa en dirección al interior de la casita. Lala corre hasta la puerta de la calle y abre. Aparece Anselmito, un
joven de 20 años.
ANSELMITO. ¿Qué hubo, vieja? Se me quedó la llave. (Va a besarla)
[…]
ANSELMITO. Ah, caballeros, se me quedó la llave. […] ¡Siempre se trae
un lío con los vecinos y las apariencias!
LALA. No lo hago por mí, malagradecido. Lo hago por ustedes. Para
que no pasen penas por ahí. ¿Te gustaría llegar mañana a San Alejandro y que un compañero tuyo te dijera que en tu casa se pasa hambre?
Nadie los consideraría a ninguno de los dos, y nunca llegarían a nada.
(Toques en la puerta. Lala se sobresalta de nuevo) ¡Ay! Ahora sí. Pero,
¡qué salación! ¡Qué no pueda una comer tranquila! Esto se va a poner
hecho una pata de muerto. (Se levanta agitando) ¡Corran! Carguen
con los platos para allá dentro. […]
Desaparecen todos. Lala corre hasta la puerta y aparece Fermina. Es una
mujer joven, de cualquier raza, que viste corrientemente.
FERMINA. ¿Qué pasa, Lala? Chica, me da pena molestarte, pero… ¿tú
crees que me podrías hacer el favor de prestarme un momentico el
teléfono?
LALA. ¡Ay Fermina, eso está de más que tú lo digas! Tú sabes que ese
teléfono es tuyo. […]
Por la izquierda entra sigilosamente, en puntillas, Anselmito. Coloca su
plato de sopa vacío sobre la mesa. Se acerca a Lala, que no lo ha visto,
y le dice en susurro, a sus espaldas.
ANSELMITO. Vieja… […] Vieja, es que ya me tomé la sopa y vine a buscar mi huevo frito.
LALA. (Le tapa la boca) ¡Baja la voz! Coge el de arriba, que es el más
sequecito, y llévate la flauta de pan (Por Fermina) Y procura que esta
no te vea.
Anselmito camina cuidadosamente hasta la mesa. Coge uno de los platos
y la flauta de pan. Al salir tropieza con su padre que viene por lo mismo
297
ESPAÑOL Y LITERATURA
que él. Lala lo descubre y comienza hacerle señas. Con grandes visajes
el matrimonio discute sin proferir palabra alguna.
Anselmo sale y de inmediato entra Lalita, que hacer lo mismo que los
otros [...]
LALA. (Rápidamente coge un plato, tratando de que Fermina no la vea,
y se asoma a la puerta del interior entregando y diciendo en tono bajo,
pero altanero) ¡Y cállense!
FERMINA. (Al teléfono) Bueno, está bien. A las nueve. (Le tira un
besito) Hasta ahorita. (Cuelga) ¡Ay, al fin! Bueno, Lala, muchas gracias.
LALA. De nada, Fermina. Ya te dije que estamos para servirte.
FERMINA. Igualmente, vieja. A propósito, ¿ya bajaste la basura?
LALA. ¿La basura? ¿Por qué? […] Sí, le dije que me la bajara enseguida
porque… ¿tú sabes lo que pasa? Que hoy comimos “camarones enchilados”
y esas cáscaras de camarones en la basura, tú sabes que llaman un
mosquerío tremendo. Además, el mal olor… Entonces le dije que me la
bajara enseguida.
[…]
LALA. Mira, Fermina, oye los consejos de una mujer mayor que tú: “Los
hombres casados para sus esposas, y no para otras cosas”.
FERMINA. No, si yo lo sé. Pero ahora no sé lo que voy a hacer, sobre todo
con ese refrigerador. Son diez pesos al mes. Diez pesos. Yo sola no puedo pagarlos. Y, además ¿para qué lo quiero? Si yo nunca paro en casa y
no cocino. ¿Quién me habrá mandado? (Pausita) Lala, ¿por qué tú no te
quedas con el refrigerador?
LALA. ¿Yo? […] Tendría que consultar con Anselmo. Fermina. Ah, no tienen dinero para pagarlo…
LALA. No, hija, no, ¿quién te dijo eso? Un dinerito nunca falta. No estamos tan mal. Afortunadamente tenemos nuestros ahorritos en el
banco.
Fefa mira significativamente a Lala por encima de sus espejuelos. Lala le
mantiene retadoramente la mirada por espacio de unos segundos […]
ANSELMO. Pero, Lala, ¿con qué voy a pagar un refrigerador? […]
Fermina. ¡Pero en algo tiene que emplear sus ahorritos!
298
CAPÍTULO 6
ANSELMO. (Extrañado) ¿Qué ahorritos? […] Estamos con la otra atrás y
la una adelante, que es lo mismo.
LALA. Bueno, di lo que te dé la gana, pero óyeme lo que te voy a decir:
ese refrigerador lo compramos nosotros como que me llamo Lala
Fundora. Y no es un capricho. Es una necesidad. Tú sabes bien la falta que
nos hace. Y nunca vamos a tener otra oportunidad como esta. Mira,
hoy mismo, si hubiéramos tenido un refrigerador, no se nos hubieran
echado a perder los garbanzos, y no habríamos tenido que comer huevos fritos y sopa aguada. Así que hoy es sábado ¿no? Y mañana es
domingo… […] Mira, ya tengo la solución.
ANSELMO. (Extenuado)… ¿Cuál?
LALA. Puedes dejar de fumar.
ANSELMO. ¿Qué? ¿Mi único gasto? ¡Pero si es el único placer que tengo! [...]… el cigarro no… […]
LALITA. Pipo, mima tiene razón. Yo he leído en Selecciones que el cigarro
es muy dañino, que intoxica…, que mancha los dientes…, que… […] ¡Qué
provoca el cáncer en el pulmón! Y…, además, siempre tienes toda la casa
llena de ceniza.
[…]
FEFA. (Casi llorando) Lalita, por Dios, déjame oír la novela.
LALITA. Por un día que no la oiga, no se va a morir.
FEFA. Pero hoy es que está buena […]
LALITA. La oye mañana […] (Aplaudiendo) ¡Bravo! ¡Vamos a tener un
refrigerador! (Corre al radio y sube el volumen al máximo. Baila felizmente al ritmo de la música) […]
Lalita sigue bailando y tarareando y rápidamente cae el telón.
ACTO SEGUNDO
El mismo lugar, dos meses después. La escena está desierta. La puerta de la calle se abre y entra Lala seguida de Lalita. Esta última viene
muy seria y, al entrar, echa a correr hacia la mesa, se sienta en una
silla, y empieza a golpear con los puños en la mesa, mientras llora
histéricamente.
299
ESPAÑOL Y LITERATURA
[…]
LALITA. Pipo me dijo que podía dejar las clases de ballet y todas las que
quisiera, menos el bachillerato. […] Yo puedo trabajar en una tienda
sin necesidad de saber inglés.
LALA. Sí, en una tienda, como no. Para tener las mismas esperanzas de
tu padre. Mírate en el espejo de él, anda…
[…]
Toques en la puerta
PEPE. (Leyendo el recibo) ¿Eulalia Fundora Flores?
LALA. Sí, soy yo misma. Usted dirá.
PEPE. Es por la venta de un refrigerador de la casa… […]
LALITA. (Bajito) Mima, ¿quién es?
LALA. (Idem) Una sorpresa. Compré un refrigerador a escondidas de
tu padre.
[…]
LALITA. ¿Tú no sabes Anselmito? Mima fue a hablar por fin con la maestra. Y lo que yo sabía. Se pusieron de acuerdo y tengo que seguir dando el
inglés.
ANSELMITO. Me parece muy bien, Lalita.
LALITA. Sí, claro, A ti sí. Estás a gusto con lo que estudias y crees que yo
también. Pero sabes bien que no. Yo no soy como tú, que siempre estás
con eso de “ser algo en la vida”. Yo no quiero ser nada importante. Me
conformo con casarme y tener hijos. Total. Todas las mujeres que estudian
una carrera, cuando se casan, tienen que guardar el título en el escaparate para atender al marido.
ANSELMITO. Pero yo sí quiero ser algo importante en la vida, Lalita […]
Uno no debe pensar solamente en ganar dinero —aunque nos haga
tanta falta como a nosotros—, hay otras cosas […] Es triste pasarse la
vida entera trabajando y luchando, como ha hecho él, para después no
dejar nada…, y que nadie se acuerde de uno.
[…] ANSELMO. (Algo ebrio) ¡Ya estoy aquí! […]
300
CAPÍTULO 6
[…] LALA. ¡Ay! ¡No me atormentes más!
ANSELMO. ¡No te atormento! Lo único que te digo es que ahora que
ya te metiste en eso y te saliste con la tuya, ¿cómo vamos a arreglarnos
para pagarlo? […] No. Vamos a “vender” durofríos?
LALA. Porque yo no puedo convertirme en una vendedora de durofríos, chico ¿Qué dirán los vecinos?
[…]
ANSELMO. (Efectivamente, está como enloquecido. Va de un lado a
otro) Pagaremos el refrigerador, compraremos el piano, nos mudaremos
a una casa grande, ¡complaceré todas las ambiciones de mi familia! Y
los polacos rabiarán de envidia cuando vean que mi negocio es más fructífero que el de ellos.
FEFA. Pues si compran el refrigerador a mí hay que comprarme un “jimaguas” […]
LALA. (Desahogándose en ella) Mire, usted se calla, ¿oyó? ¡Usted aquí es
un cero a la izquierda!
FEFA. (Imponiéndose por primera vez) ¡Yo soy un miembro de esta familia! Y estoy cansada ya de que me grites. ¡No me grites más! […]
ANSELMO. …de fresa, chocolate, limón, a dos por medio…
En medio de la confusión, cae rápidamente el telón.
ACTO TERCERO
Cuadro primero
Tres meses después. La misma escenografía de los dos actos anteriores,
con la única diferencia de que un blanco refrigerador ocupa ahora el
lugar que antes ocupara el aparador, y que desde el balcón entreabierto
es bien visible un letrero pintado con buen gusto y muchos colores que
dice: DUROFRÍOS PRIETO A DOS POR MEDIO. Son aproximadamente
las dos de la tarde. Una tarde con poco sol, ya que en estos días está
pasando un norte por La Habana. En la puerta de la calle, donde se
divisa otro cartel que dice: “AQUÍ, DUROFRÍOS A DOS POR MEDIO”,
están Lalita y Lala despidiendo a una visita que se ya se marcha, después
301
ESPAÑOL Y LITERATURA
de felicitar a Anselmo en su cumpleaños. Fefa está sentada en su comadrita y las tres están muy abrigadas.
[...]
LALA. (Cierra la puerta y toda la sonrisa desaparece de su rostro)! ¡Mereces que te caiga a golpes y no deje de ti ni un pedacito!
LALITA. Pero, mima, ¿encima del mal rato que me has hecho pasar, vas
a regañarme?
[…]
LALA. Pero es la clase de muchacho que a ti te conviene. Yo no he
pasado trabajos educándote, para que vengas a hacerte novia de un
muchacho que no tenga tras qué caerse muerto, ni tenga siquiera una
carrera. Yo aspiro a que tú te cases, por lo menos, con un médico o con
un abogado.
LALITA. Pero Panchito ni es médico, ni abogado, ni tiene ninguna
carrera.
LALA. Pero el padre tiene una bodega que vale una millonada, hija.
Si se hacen novios, a lo mejor Pancho nos perdona lo que le debemos.
Entra Lala rápidamente y Fefa se calla. Trae un gran carterón que le regaló Anselmo cuando eran novios, un chaquetón a cuadros y con grandes
solapas, y zapatos de tacón alto y gordo y con una correa alrededor del
tobillo. Camina hasta el balcón y lo cierra.
LALA. ¡Este frío de todos los demonios! ¡No sé la cantidad de años que
hace que en Cuba no había un friecito como este! Y tenía que ser precisamente ahora […] Y a nadie naturalmente se le ocurre tomarse un
durofrío cuando hay frío. No, si es lo que yo digo: “el día que yo me
muera, no va a haber un desgraciao carpintero que me haga la caja” […]
Tocan a la puerta. Lala se agarra de un brazo de Lalita y empiezan alejarse en puntillas de la puerta de entrada […] Lala sale del cuarto con
un rosario en la mano y se pone delante de la imagen de San Judas
Tadeo; se persigna y empieza a rezar. Se repiten los toques, más fuertes
que las veces anteriores
PEPE. (Desde afuera) Abran. Soy yo. ¡Abran! (Ya no es el muchacho amable del acto anterior. Es, lo que se dice, una fiera) […] Sé que la casa no
está vacía. Fefa siempre dice que no puede salir porque tiene las piernas
302
CAPÍTULO 6
hinchadas. Así que si usted está sola en casa, ábrame, porque si no lo
hace, voy a cometer una locura ¡Estoy hablando con usted, Fefa! […] Eso
me están diciendo hace tres meses. Lo mismo a mediados de mes, que
a principios, que a fines.
LALA. Es que nos hemos puesto fatales, Pepe. Compramos el refrigerador pensando solamente en la mensualidad, sin darnos cuenta de que
era un aparato eléctrico y que halaba corriente. El recibo de la luz vino
con tres pesos más. No es posible que haya en el mundo un refrigerador
que gaste tanto.
[…] FEFA. Entonces…por fin se lo llevan ¿no?
LALA. Así parece. Y me alegro.
FEFA. (Bajito) Yo también
LALA. Eso me sirve de lección. Una muerta de hambre como yo no
debe estar pensando en comprar refrigeradores ni mucho menos. Es
demasiado para nosotros. […] ¡El pobre Anselmo! ¡Mira que lo atormenté! Hubo un momento en que llegó a pensar que lo único que yo
quería era tener un refrigerador.
FEFA. Porque eso era lo que parecía.
[…]
La puerta de la calle se abre bruscamente y entra Anselmito.
ANSELMITO. (Grita, loco de contento) ¡Vieja! […] ¡Qué noticia! […]
ANSELMO. ¡Caballeros! Lala, abrázame. ¡Abraza a tu marido! (Empieza a abrazarlos a todos) […]
ANSELMITO. El viejo se sacó. El billete que le regalaste por su cumpleaños, ¡salió premiado!
ANSELMO. (Parece un niño) Sí. ¡Me saqué cien pesos! Lo oímos en el radio de la bodega.
[…] Todos se abrazan unos a otros y se besan y gritan diciendo lo que
harán con los cien pesos, hasta que, en medio de la gran alegría…
FEFA: (Ahogada) Ay (Su rostro se pone tenso. Se contrae en la comadrita y se lleva la mano al corazón, abriendo los ojos desmesuradamente)
Ay… […]
303
ESPAÑOL Y LITERATURA
ANSELMO. ¿Qué pasa? (Corre hacia ella.) Fefa, ¿qué te pasa? (Todos se le
acercan).
LALITA. ¡Ay, tía!... (Muy nerviosa.) Se está muriendo. ¡El corazón! No puede recibir emociones fuertes.
LALA. ¿Queeeeé? (Junto a ella.) No, vieja… (Suplicante.) Usted no me
puede hacer eso. No se muera ahora, por su madre. ¡Fefa! Mire que son
cien pesitos nada más. No es el premio gordo. No es para emocionarse
tanto.
Telón
[...]
Fig. 53 Puesta en escena de la obra teatral Contigo, pan y cebolla
Fig. 54 Versión cinematográfica de la obra Contigo, pan y cebolla
304
CAPÍTULO 6
Lee y responde
1. Luego de realizar la lectura completa de los fragmentos de la obra
de Héctor Quintero:
a) Determina a qué género literario pertenece. Explica tu respuesta.
b) Resume brevemente el argumento de la obra.
c) ¿Cómo está estructurada?
d) ¿Qué función realizan las acotaciones que el autor incluye entre
paréntesis?
2. Realiza nuevamente la lectura del primer acto de la obra Contigo pan
y cebolla, y responde:
a) ¿Qué personajes intervienen?
b) ¿En qué ambiente se desenvuelven estos personajes?
c) ¿Qué rasgos de la personalidad de estos personajes se ponen de
manifiesto?
d) Teniendo en cuenta lo leído, ¿qué elementos caracterizan a estos
personajes?
e) ¿Qué situación social y económica se vivía en Cuba en el período
en que se enmarca esta obra?
f) En el primer acto hay un mensaje relacionado con un mal hábito
que afecta la salud humana. Coméntales a tus compañeros sobre
los criterios que emiten los personajes. Extrae los sintagmas nominales que se utilizan para hacer referencia a este vicio perjudicial.
¿Cómo están estructurados?
g) ¿Qué tipo de oraciones utiliza el autor para las respuestas de Anselmo
ante la petición de Lala y Lalita? ¿Con qué intención las utilizaría
el autor?
h) Identifica el escenario en que se desarrolla la acción dramática.
i) ¿Cuáles son las principales ideas que se expresan en este acto?
3. Después de haber leído el segundo acto de la obra objeto de estudio
responde las siguientes actividades.
a) ¿Cuál es el nuevo personaje que aparece? ¿Qué elementos lo
caracterizan?
305
ESPAÑOL Y LITERATURA
b) En este acto, el autor hace uso de una frase muy popular en Cuba.
Identifícala. ¿Qué nos comunica?
El personaje Lalita, en esta escena le afirma a su hermano Anselmo:
Sí, claro, a ti sí. Estás a gusto con lo que estudias y crees que yo
también. Pero sabes bien que no. Yo no soy como tú, que siempre estás con eso de “ser algo en la vida”. Yo no quiero ser nada
importante. Me conformo con casarme y tener hijos. Total. Todas
las mujeres que estudian una carrera, cuando se casan, tienen que
guardar el título en el escaparate para atender al marido.
Comenta las palabras de la joven, a partir de tus consideraciones
como adolescente de este tiempo.
c) ¿Cuáles son los problemas sociales de que hace mención el autor
a partir de estos personajes?
d) ¿Cuáles son las principales ideas que se exponen en esta escena?
4. Realiza la lectura del tercer acto de la obra y responde.
a) Completa la caracterización de los personajes a partir de los elementos que se presentan en este acto.
b) En el estilo del autor se aprecia el dominio, tanto del lenguaje
popular como literario. Ejemplifica qué recursos del lenguaje literario utiliza y otros ejemplos del lenguaje popular.
c) ¿Cuáles son las principales ideas expuestas en estas escenas?
d) Determina el tema de la obra.
e) ¿Adviertes alguna relación entre el título y el contenido de la
obra?
f) Luego de realizado el análisis de la obra, ¿Cuáles son a tu juicio,
los valores que posee? Produce un texto donde expongas tus consideraciones al respecto.
g) Prepárate para dramatizar con el asesoramiento de tus profesores, escenas de la obra Contigo pan y cebolla, de manera que
puedas comprender y vivenciar la situación en la que vivía la
población cubana antes del triunfo revolucionario.
306
CAPÍTULO 6
6.8 Maikel José Rodríguez Calviño:
La Colina-Que-Vuela
Maikel José Rodríguez Calviño integra una joven generación de escritores cubanos enfrascada en la narrativa para niños, adolescentes y jóvenes,
aunque sus libros pueden leerlos personas de muy diversas edades. Más
adelante podrás disfrutar de una muestra de su importante obra dirigida
a los adolescentes de tu edad.
Fig. 55 Maikel Rodríguez Calviño
De la historia
Maikel José Rodríguez Calviño (Sancti Spíritus, 1981): narrador, crítico de
arte, ilustrador y periodista. Licenciado y Máster en Historia del Arte por la
Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana. Es miembro de
la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). Escribe narrativa fantástica y de terror, y ensayos sobre arte y mitología para niños, adolescentes
y jóvenes. Ha merecido los premios: La Edad de Oro, Calendario, Herminio
Almendros y Romance de la Niña Mala. Entre sus libros publicados cuentan
los volúmenes de cuentos: Puertas de papel, Fantasmacromía, La isla iluminada, Cuentos para reír y asustarse un poquito, Mil escarabajos, Deseo
de dragones y Cuentos de Boronilla; las novelas: Los enigmas de la rosa de
marfil, Cerezas al óleo, Laberinto de papel, Días de Ángel, La Pandilla del
Corazón No-muerto y La noche y el sueño; el volumen Tríptico y los ensayos Monstruos, pequeño inventario, 100 preguntas sobre Historia del arte,
Dioses y monstruos de la mitología griega, y Colombia mítica y legendaria.
Como ilustrador ha trabajado con libros propios y ajenos, entre ellos: Un
detective famoso, de Colima Bernal, y El diario asombro, de Idiel González.
307
ESPAÑOL Y LITERATURA
Como has podido ver, la obra literaria de Maikel José Rodríguez Calviño es muy amplia y fructífera. De ella hemos seleccionado un cuento,
La Colina-Que-Vuela, para que lo leas y disfrutes detenidamente, y luego
puedas profundizar en la enseñanza que transmite el autor mediante las
actividades que te proponemos.
Fig. 56 Imagen vinculada al cuento
La Colina-Que-Vuela64
Lunes, 07:45 a.m.
—¿Qué pasa, orejón? ¿No te gustó lo que hice?
Daniel temblaba de rabia y miraba de reojo los libros desparramados en
el charco. Ahora tendría que quitarles el fango, ponerlos a secar, forrarlos
de nuevo. Ya lo había hecho otras veces. Ah, pero aquella sería la última.
Al día siguiente, Papucho recibiría su merecido. Enorme y silenciosa, justo
antes del amanecer, ella vendría a buscarlo.
Daniel sujetó la mochila por una de las asas y se puso de pie. Frente a
él, con las piernas abiertas y los brazos en jarras, estaba el abusador. Más
grande, más fuerte, tres años mayor: una bola de músculos embutida en
el uniforme. A su lado, los dos secuaces que le seguían a todas partes.
Daniel sabía que no debía temer nada de ellos. Eran simples marionetas en
manos del abusador, quien los protegía a cambio de su falsa lealtad. Pero
de Papucho sí debía cuidarse. Él representaba el verdadero peligro en
64
M. Calviño: La isla iluminada, Casa Editora Abril, La Habana, 2018, pp. 31-39.
308
CAPÍTULO 6
aquel juego atroz que durante varios meses había tenido lugar casi todas
las mañanas antes de entrar a la escuela. Pero ya no más. Nunca más.
—Déjalo tranquilo, asere —dijo uno de los secuaces, algo nervioso— .
Ese chamaco es un raro. Vámonos, que el matutino va a empezar.
—Sí, tú —apuntó el otro, más nervioso aún— . La profe de Historia se
pone en fase cuando uno llega tarde. ¡La tipa es un batido de puntillas!
Papucho sacudió una mano frente a las narices de sus compinches:
—Esperen un momento. Quiero ver si el orejón se atreve a darme un
piñazo.
Daniel no movió ni un músculo. La experiencia le había enseñado que
lo mejor era no contestar, no mirar de frente, no respirar. Casi siempre el
abusador se cansaba y lo dejaba tranquilo. Hasta la próxima vez, claro,
hasta el encuentro siguiente.
—¿Ven? No se atreve ni a hablar. Es un cobarde, un mariquita —Papucho extendió un brazo y empujó a Daniel— . A que sí, ¿eh, orejón? Eres un
mariquita, ¿verdad?
El abusador empezó a caminar en torno a su víctima mientras repetía
la palabra una y otra vez. Los compinches se rieron. Estaban disfrutando el
espectáculo casi tanto como su jefe. Ellos sí que sabían cómo sobrevivir: lo
mejor era ponerse de parte del más fuerte y aplaudirle todas las gracias.
Los débiles, que aguantaran.
Al final, Papucho se aburrió y decidió suspender la tortura.
—Vámonos pa’ la escuela. No quiero que la profe de Historia me
regañe —masculló al tiempo que daba media vuelta.
Los tres abusadores echaron a caminar entre gritos y empujones.
De pronto, explotó la bola de rencor que Daniel tenía en la garganta.
Él llevaba tiempo evitándolo, pero ya no iba a aguantarse más:
—Vendrá a buscarte —dijo, casi en un susurro.
El abusador, que no había avanzado mucho, se detuvo en seco y fue
volteándose poco a poco. No podía creer lo que sucedía: ¡el orejón estaba
reaccionando!
—¿Qué cosa? —preguntó, rojo de ira, con los ojos fijos en su víctima.
Daniel tragó en seco y respondió tan alto como pudo:
—La Colina-Que-Vuela. Vendrá a buscarte. A ti y a tus amigos. No podrán escapar.
—¿De qué hablas, mariquita? —Papucho se acercó peligrosamente— . ¿Qué es eso de la colina-no-se-qué?
309
ESPAÑOL Y LITERATURA
—¡Este tipo se volvió loco, tú! —exclamó uno de los secuaces señalando a Daniel con un dedo.
—¡Candela —secundó el otro antes de emitir una fuerte carcajada— ,
ahora sí que el rarito se tostó!
Daniel ignoró ambos comentarios y, sin apartar los ojos del abusador,
agregó:
—Ella existe; yo lo sé. Parece una montaña con la parte de abajo llena
de raíces que se agitan y retuercen, y al pasar recogen a la gente como tú.
También abren surcos en el suelo, anchos y profundos. Esa es la huella que
la Colina va dejando atrás.
Las carcajadas de Papucho no se hicieron esperar:
—¡Oigan lo que dice el orejón! Joc-joc-joc. ¡Una loma que flota como
un globo! Joc-joc. ¿Qué más, mariquita? ¿Qué hay en ese lugar? ¿Fantasmas? ¿Unicornios? ¿Extraterrestres? ¿Otros mariquitas como tú?
—Está llena de cosas… —el niño titubeó un segundo— que pueden
hacerte daño. Mucho daño. Cosas que te sujetan fuerte y no te dejan
escapar. Al principio, en medio de la oscuridad, creerá que no hay nada,
pero después oirás pasos y voces que te llaman, y luego, luego… ¡Ah, es
horrible; ya lo verás!
A medida que Papucho escuchaba, su potente carcajada se fue
transformando en una pálida sonrisa. Tras él, los secuaces, boquiabiertos y
patidifusos. Las palabras de Daniel les habían sonado terribles, siniestras,
sinceras. Aquel tipo era un raro de verdad. Lo mejor sería dejarlo en paz;
al menos por el momento.
A lo lejos sonó el timbre. El matutino iba a empezar.
—¡Ahora sí que llegamos tarde! —exclamó uno de los compinches.
El abusador emitió un ronco gruñido, y tras amenazar por última vez a
su juguete favorito, echó a correr.
Daniel quedó en mitad de la calle, contemplando los libros que parecían aves muertas sobre el charco de agua verdosa.
Lunes, 04:25 p.m.
Daniel buscó a su mamá en la multitud. A él no le gustaba que lo fueran a recoger, pero ella insistía y siempre se las arreglaba para estar allí a
las cuatro y veinte.
310
CAPÍTULO 6
La mujer estaba hablando con otra. Daniel la identificó al instante. Era
la mamá de su enemigo.
El niño se mantuvo quieto, mirando hacia todos lados. El ancho portón
de la escuela estaba colmado de padres, maestros y alumnos que salían,
hablaban o esperaban. Lo mejor era estar alerta, pues el abusador podría
aparecer en cualquier momento, aunque Daniel estaba convencido de que
su victimario no se atrevería a maltratarlo frente a todo el mundo.
Y así ocurrió: la bola de músculos llegó de repente, pero no caminó
hacia él. En cambio, puso cara de inocente y se refugió tras las faldas de
su mamá. Lo típico de un cobarde que se las da de matón y no tiene cerca
a los secuaces para apoyarlo. Visto así, el abusador parecía el tipo más
inofensivo del mundo, pero Daniel sabía que aquello era puro teatro.
Por un momento, el niño dudó en acercarse al pequeño grupo, pero su
mamá lo vio y lo llamó. Entonces no le quedó más remedio que ir. Al verlo
llegar, Papucho se hizo el desentendido y miró para otro lado.
—Hijo, ¿no saludas a Maritza?
Daniel dedicó un apagado «hola» a la señora, quien le respondió
amablemente antes de seguir conversando con la otra. Ambas mujeres
se conocían desde siempre, solían llamarse por teléfono, iban juntas de
compras y se visitaban los fines de semana. Incluso vivían bastante cerca,
en repartos diferentes, pero a solo unas cuadras de distancia. Ninguna de
las dos comprendía por qué sus hijos no se llevaban bien, siendo ellas tan
buenas amigas.
El diálogo terminó y las madres tomaron direcciones opuestas.
Daniel echó a caminar. Dos cuadras después, respiró hondo y decidió
poner el dedo sobre la llaga. Sin aminorar el paso, se descolgó la mochila,
la abrió y llamó a su mamá.
—Eh, ¿y eso? —preguntó ella tras echar un vistazo al interior de la
bolsa.
—Me caí en un charco —respondió él, cabizbajo.
—¿Y no se te manchó el uniforme?
—No, solo los libros.
La mujer se detuvo, se inclinó un poco y miró a los ojos de Daniel.
Luego le dio un beso en la frente:
—Descuida, mi amor; hoy por la noche los forraremos de nuevo. Verás
lo bien que van a quedar. Ah, y a partir de ahora, presta más atención por
donde caminas, ¿de acuerdo?
311
ESPAÑOL Y LITERATURA
Martes, 01:30 a.m.
En el sueño, blancos relámpagos recortando contra el cielo tempestuoso una cónica silueta, alta como una pirámide, cuyas largas raíces siseaban
y se enroscaban buscando algo que atrapar.
Martes, 07:10 a.m.
—¿Te vas ya?
—Sí, mamá. Tengo que… —y Daniel dio la justificación que tenía
preparada.
—¿Nos vemos a la salida de la escuela?
—No, mamá, no vayas. Yo vuelvo solo.
—Es que me gusta recogerte por las tardes. Además, hoy aprovecharemos para dar una vuelta, ¿te parece?
—Está bien, mamá.
Daniel cerró cuidadosamente la verja y echó a andar por la acera.
Nunca salía tan temprano, pero aquella vez haría una excepción. Necesitaba
con urgencia comprobar algo.
En lugar de seguir calle abajo, dobló a la izquierda y se adentró en
el reparto vecino. Caminó durante unos veinte minutos. A medida que
avanzaba, las viviendas fueron espaciándose cada vez más, aumentaron
las tendederas al aire libre, el pavimento desapareció.
La casa de Papucho estaba en un rincón bastante apartado y no tenía
otras alrededor. Varias personas formaban un apretado grupo en mitad
de la calle. Muchas observaban algo que tenían delante; otras hacían
comentarios, llamaban por sus celulares, grababan videos, emitían frases
de asombro e incredulidad. Llegaron más curiosos, que formularon
rápidas preguntas. Alguien se apresuró a responderles: «Nadie sabe. Fue
de repente. El techo está roto. El hijo desapareció…»
Daniel se abrió paso a empujones y se colocó en primera fila. Maritza estaba en el portal, acompañada por un policía. La mujer lloraba, y
el oficial trataba de consolarla. El techo de la casa exhibía un boquete
grande y oscuro como una boca desdentada. En la calle, tablas rotas, tejas
destrozadas y un depósito de basura abierto en canal. Las bolsas llenas
de desechos yacían desparramadas a diestra y siniestra. El carro-patrulla
aguardaba cerca de allí.
Daniel observó el desolado panorama y sonrió.
Había sucedido. En verdad, había sucedido.
312
CAPÍTULO 6
La fuerza de su imaginación, o quizás otro poder. ¿Cuál? No importaba, siempre y cuando le sirviera para defenderse.
No más abusos ni golpes. No más Papucho. La Colina lo tenía en su
poder.
Más tranquilo de lo que había estado en largo tiempo, el niño enrumbó
hacia la escuela. Para hacer el viaje lo menos aburrido posible decidió
caminar por las misteriosas zanjas abiertas de la noche a la mañana en
aquella apartada calle de tierra.
Lee y responde
1. Identifica los vocablos cuyo significado desconoces, infiere su significado por el contexto o consulta el diccionario.
2. Los hechos narrados por el autor son:
___reales ___fantásticos
► Explica tu selección.
a) ¿Cuáles son los personajes que intervienen? Caracterízalos
brevemente.
b) Como todo cuento, este texto está estructurado en: introducción,
desarrollo y final. Identifica estas partes en el texto. Delimita la
extensión de cada una.
c) En la primera parte del cuento el autor deja saber que Daniel
había sido víctima de un acto violento ¿Qué ideas expresadas en
el texto permiten comprobarlo?
d) ¿Por qué Daniel decidió no aguantar más? ¿Cómo reaccionó ante
los agresores?
e) ¿Sería real que la colina que volaba vendría en busca del agresor
y sus compinches? ¿Cómo reaccionaron los abusadores ante la
afirmación de Daniel?
f) ¿Qué comportamiento asumió su enemigo en presencia de ambas madres? ¿Cómo calificas esa actitud?
g) ¿Por qué Daniel le mintió a su mamá respecto a lo sucedido con
sus libros? ¿Consideras que debió ser sincero en la comunicación
con su mamá? Argumenta tu respuesta.
h) ¿Qué sucedió a la mañana siguiente cuando Daniel se dirigía hacia su escuela, mientras caminaba por el reparto vecino? Describe
con tus palabras el panorama observado por Daniel.
313
ESPAÑOL Y LITERATURA
i) ¿Sería cierto que la Colina había provocado tantos daños y se había llevado a Papucho o era fruto de la imaginación de Daniel?
Explica tu respuesta.
j) El sueño que Daniel tuvo ¿sería solo un sueño, o es una imagen
de la Colina acercándose?
k) ¿La Colina brotó del sueño o Daniel la hizo aparecer, ya sea de
forma consciente o inconsciente? ¿Qué sucedió en realidad?
l) ¿Crees correcto cometer hechos de violencia hacia otras personas? Argumenta.
m) ¿Consideras que ante un hecho de violencia la solución es responder con la misma agresividad? ¿Qué opinas al respecto?
n) ¿Conoces de algún compañero o amigo que haya sido víctima de
violencia? ¿Qué has sentido? ¿Cómo debes actuar para ayudarlo?
ñ) ¿Qué ha provocado en ti la lectura de este texto?
o) Resume el tema y el argumento de este cuento. ¿Qué intención
tuvo el autor al escribir un texto como este?
3. Extrae del texto:
a) Una oración exclamativa y otra interrogativa. Cópialas en tu
libreta.
b) Un adverbio de cantidad.
c) Dos formas verbales que difieran en el tiempo. Determina los
restantes morfemas gramaticales y sí son regulares o irregulares.
d) Una oración compuesta. Delimita las oraciones gramaticales que
la integran. Realiza el análisis sintáctico de cada oración gramatical delimitada.
4. El autor de este texto utiliza voces que son empleadas por los adolescentes en su comunicación cotidiana. Extrae al menos uno de
esos vocablos. ¿Qué clase de palabra es? Intenta encontrarle un
sinónimo. Utiliza el sinónimo en la construcción de una oración relacionada con el texto.
5. Imagina que un amiguito de tu grupo atraviesa por una situación similar a la de Daniel, el protagonista de este cuento. Escribe un texto
en el que comentes cómo actuarías y el llamado que harías a todos
los compañeros del aula para evitar hechos lamentables como este.
6. Realiza una búsqueda de otras obras del escritor Maikel José Rodríguez Calviño, para que disfrutes su lectura y determines el tema
314
CAPÍTULO 6
que trata en cada una. Prepárate para debatir sobre ellas en el taller
literario que se desarrollará como parte de las actividades del proyecto de tu grupo.
6.9 El debate. Sus características
El debate es una técnica de orientación de grupos en el que la palabra
adquiere decisiva significación para la formación de las convicciones. Es un
espacio que favorece la discusión amplia de un tema y permite elaborar de
forma conjunta criterios sobre este. Tiene como objetivo poner en claro
la opinión y los juicios de un colectivo respecto al tema que se debate y
constituye, por tanto, una vía efectiva para facilitar el crecimiento personal
de los sujetos que participan. Un buen debate incide en las valoraciones
y actitudes de los individuos. Al igual que la discusión, enseña a defender
el juicio propio; a escuchar la opinión del otro, ratificarla o discutirla; y a
aportar criterios convincentes que prueben lo expresado. Lo integran:
► un grupo;
► un contenido u objeto a debatir;
► un coordinador.
¿Cómo se prepara el debate?
Es similar a la discusión en cuanto al carácter de la polémica, pero se
distingue de esta en que necesita preparación previa de los participantes.
Aunque no se puede predecir totalmente, ya que su dinámica se conforma
mediante el propio proceso grupal, sí debe ser planificado y requiere de
una preparación por parte del que va a conducirlo y también de quienes
van a participar en él. Sus resultados serán consecuencia de su preparación
y de la calidad con que se conduzca el proceso.
Etapa de preparación
► Elección y aprobación del tema.
► Anuncio del tema a los participantes con suficiente antelación.
► Orientación de la bibliografía que puede recomendarse.
► Indicaciones de las cuestiones fundamentales que van a ser
discutidas.
► Consultar a los participantes.
► Acondicionamiento del local.
315
ESPAÑOL Y LITERATURA
Desarrollo del debate
Consta del siguiente orden:
► Introducción: El coordinador expone el tema, explica brevemente su importancia y sus aspectos más significativos. Se recomienda
utilizar métodos problémicos donde se destaquen las contradicciones inherentes al tema y se induzca a la búsqueda de soluciones.
Resulta útil la aplicación de técnicas grupales o individuales que
faciliten la reflexión.
► Intervenciones de los participantes: El coordinador debe lograr el
desarrollo de la cultura del diálogo y el debate y el intercambio respetuoso de ideas. Se deben tener en cuenta los siguientes aspectos:
1. Respetar el criterio ajeno.
2. Expresar con claridad el criterio propio y fundamentarlo.
3. Escuchar con paciencia y relacionar unos criterios con otros.
4. Interpretar lo que se dice, leyendo lo implícito en las opiniones
de otros.
5. Intervenir disciplinadamente, sin interrumpir ni imponer un
criterio.
6. Persuadir cuando sea necesario.
El coordinador tomará nota de los aspectos positivos y negativos de cada intervención, así como aquellas proposiciones y
cuestiones a las que deba dárseles respuesta en las conclusiones.
► Conclusiones: En esta última parte se resumen las consideraciones
esenciales del tema debatido.
Para saber más
Un debate es una técnica que se practica en todos los escenarios de la vida,
tradicionalmente de comunicación oral, que consiste en la discusión de
opiniones antagónicas entre dos o más personas sobre un tema o problema. Hay integrantes, un moderador, un secretario y un público que
participa. No se aportan soluciones, solo se exponen argumentos. Adicionalmente y con el desarrollo de las nuevas tecnologías, se admite que el
debate pueda realizarse mediante la comunicación escrita, por medio
de los llamados foros de Internet, donde también encontramos la figura
del moderador; los integrantes, que serán aquellos que redacten hilos de
discusión; el público, que lo formarán los lectores; y el secretario, que lo
representa la propia herramienta informática.
316
CAPÍTULO 6
6.10 Continuación del estudio de la clasificación
de la oración por el número de las oraciones
gramaticales que la integran: oración simple
y oración compuesta
Como estudiaste en el capítulo 5, la oración se clasifica atendiendo al
criterio del número de oraciones que la integran, según su complejidad;
en simples o compuestas.
Oración simple: expresa todo el enunciado en una sola unidad de predicación. Son ejemplos de oraciones simples los siguientes:
► ¿Disfrutaste el cine debate realizado en la sala de video?
► Ojalá se cumpla tu compromiso con el grupo.
► ¡Obtuviste excelentes resultados!
► Realiza todas las actividades.
► Este proyecto comunitario es parte de la Tarea vida.
Es provechoso dominar y poner en práctica el algoritmo con el que tus
profesores te han ejercitado para analizar una oración simple.
Estos pasos se adecuarán, en cada caso concreto, a la estructura de la
oración objeto de análisis.
Oración compuesta: necesita más de una oración gramatical para expresar todo el contenido del enunciado.
Observa el siguiente texto, ya familiar para ti:
Contigo pan y cebolla es una obra para todos los tiempos. // Como
hizo Virgilio Piñera con Aire frío, Héctor Quintero realiza una radiografía del cubano y de parte de su historia, con una inmensa carga de
universalidad. //La pieza, escrita en 1962 y ganadora el siguiente año
de una mención en el Premio Casa de las Américas, fue llevada por
primera vez a las tablas en febrero de 1964 por Sergio Corrieri con
Teatro Estudio.//
En el texto, las barras indican cuándo se ha expresado un pensamiento completo; es decir, cuándo estamos en presencia de una cláusula. Las
cláusulas están, por lo general, delimitadas en el habla por una inflexión
descendente. Puedes comprobarlo leyendo correctamente –en voz alta– el
fragmento propuesto. ¿Todas las cláusulas del fragmento escogido tienen
igual número de oraciones gramaticales?
317
ESPAÑOL Y LITERATURA
Observa que: la primera está integrada por una oración gramatical; la
segunda, por dos; y en la tercera aparece una oración gramatical. Lo que
indica la existencia de una oración gramatical es la presencia de un verbo.
Donde hay verbo hay oración gramatical. Por eso se considera la oración
como “unidad de predicación” porque tiene verbo, es decir, se genera una
relación de concordancia sujeto-predicado.
De acuerdo con lo anterior, podemos concluir que un pensamiento completo puede expresarse con una sola oración gramatical o con más de una.
Dicho de otra forma, en una cláusula puede aparecer una sola oración gramatical: ahí tenemos una oración simple; o más de una oración gramatical:
ahí tenemos una oración compuesta.
Los lienzos de Enríquez denuncian una profunda inquietud. // No es
un constructor en el sentido neto de la palabra. // Pocas veces conoce la
serenidad y sus cuadros no son siempre frutos de una lenta y meditada elaboración. // Es un artista de reacciones violentas, de temperamento recio,
que prefiere soluciones arbitrarias para resolver problemas trillados.
Como puedes apreciar, las dos últimas cláusulas contienen más de una
oración gramatical: son oraciones compuestas. Cada una de ellas, constituye una unidad intencional indisoluble desde el punto de vista comunicativo.
La suma de los significados particulares de cada oración gramatical por
separado no transmitiría lo que el emisor quiere expresar con el conjunto de
todas. Esas secuencias de oraciones gramaticales conectadas por la intención comunicativa del emisor se integran en oraciones compuestas.
Es muy importante distinguir las oraciones compuestas, no solo para
utilizar correctamente algunos signos de puntuación (por ejemplo, el punto y coma, que tan complejo resulta a veces); también puede ayudar
mucho a la hora de analizar cualquier texto: el empleo de un determinado
tipo de relación nos permite profundizar en la intención comunicativa del
que escribe. En los grados siguientes ejercitarás de manera particular cada
uno de los tipos de oraciones compuestas que existen.
6.11 Principales vicios de construcción
A veces los usos de la lengua no son adecuados, pero se repiten en
la comunidad de hablantes y parecen ser correctos por lo mucho que
se utilizan. Es lo que se conoce como vicios de construcción y se dan tanto
en el código oral como en el escrito.
318
CAPÍTULO 6
Antes de estudiar los principales vicios de construcción consideramos
necesario y oportuno hacer algunas reflexiones que te pueden ayudar a
mejorar la escritura. Ahora que has continuado el estudio de la oración
compuesta, puedes profundizar en varios aspectos relacionados con el
complejo arte de componer. Como ya sabes, las cualidades que —de manera general— distinguen todo párrafo bien construido, son: la unidad, la
coherencia y la claridad. Ahora nos detendremos en las dos últimas.
La coherencia, muy relacionada con la unidad, supone que, entre las
oraciones que componen el párrafo hay la debida conexión, el adecuado
enlace. La claridad está muy relacionada con la unidad y la coherencia;
supone una sintaxis correcta y el uso del vocabulario adecuado. Pero, por
supuesto, para lograr todo eso en el momento de escribir, hay que pensar
primero y estructurar previamente muy bien las ideas; hay que analizar
bien qué decir y en qué orden.
Puede ocurrir que se haya pensado suficientemente acerca de un asunto, que se hayan jerarquizado las ideas, que hasta se haya elaborado un
plan… y, sin embargo, el resultado no haya sido bueno, por la presencia
de errores en la expresión que han afectado la coherencia de lo expuesto.
Al hablar de coherencia y claridad no pretendemos agobiarte con
definiciones ni nada parecido. Son cuestiones que debes dominar en la práctica y que pueden servirte a la hora de escribir. Observa, por ejemplo, el
siguiente fragmento tomado del Curso de redacción, de Martín Vivaldi.
En él podrás apreciar algunos errores relacionados con la coherencia y la
claridad:
Si está usted aprendiendo a pintar, es preciso que conozca previamente el dibujo y la perspectiva. No debemos lanzarnos sobre los colores sin
haber estudiado antes los problemas de la composición. Después, cuando
ya domine el dibujo, aprenda a manejar los colores. Pero no empecemos
por el retrato. Elija usted paisajes sencillos o, mejor comience por escoger
objetos simples, sin grandes complicaciones […].
¿Observaste que en las oraciones del fragmento analizado no se ve el
adecuado enlace? ¿Notaste cómo se pasa del “usted” al “nosotros”?
¿Apreciaste cómo se mezclan las ideas?; el uso indebido de pronombres,
de preposiciones y de conjunciones; el empleo de palabras y expresiones
ambiguas o incorrectas, atentan particularmente contra la coherencia y la
claridad.
319
ESPAÑOL Y LITERATURA
Algunos errores que deben evitarse a la hora de escribir
Repetición innecesaria de palabras. Este error es muy frecuente y
evidencia pobreza de vocabulario y en definitiva, pobreza de ideas. En
ocasiones, el adecuado uso de un diccionario de sinónimos puede ayudar
a resolver el problema, siempre que se tome muy en cuenta que —como
aprendiste en los grados anteriores— en la lengua hay muy pocas palabras
que signifiquen exactamente lo mismo. Por ejemplo, es posible que en el
diccionario encuentres los siguientes sinónimos para castigo: escarmiento,
expiación, martirio, mortificación, pena, penitencia, sanción, suplicio, tormento, tortura. Sin embargo, en la siguiente oración no es posible utilizar
indiscriminadamente cualquiera de esos sinónimos; se afectaría seriamente el sentido: Le impusieron un castigo por sus indisciplinas.
Una aclaración más: no toda repetición puede considerarse incorrecta;
también existe la reiteración enfática que, bien empleada, resulta elegante. En muchos textos martianos encontramos este recurso; relee, por
ejemplo, El presidio político en Cuba o el discurso Con todos y para el bien de
todos.
Empleo excesivo de palabras imprecisas como “algo”, “cosa”. También
se repite; puede resolverse con facilidad aclarando –cuando es necesario, por
supuesto – qué es “el algo” o “la cosa”. Así, en vez de expresar: En el texto hay
una cosa que no entiendo, podría decirse: En el texto hay una expresión (o
una idea o una intención…) que no entiendo.
Uso excesivo de oraciones subordinadas encabezadas por el “que”. En
este mismo epígrafe leíste un ejemplo de esta incorrección. Puede evitarse
relacionando de manera diferente las ideas que quieren expresarse. Aquel
período podría arreglarse así: Onelio Jorge Cardoso, cuyos cuentos reflejan la miseria del campesino cubano antes de la Revolución, es un escritor
a quien no debes dejar de conocer. O mejor: No debes dejar de conocer a
Onelio Jorge Cardoso, escritor cubano cuyos cuentos reflejan la miseria del
campesino antes de la Revolución.
Como ves, a veces hay que cambiar el orden de las palabras, pero lo
importante es que la idea se exprese con claridad, y todavía más: lo ideal es
alcanzar lo que ambicionaba José Martí, la frase coloreada y precisa, ¿recuerdas esa expresión?
320
CAPÍTULO 6
En los errores señalados aparece una característica común: frecuentemente se emplean vocablos con demasiada proximidad o con pobreza; no
hay variedad en el estilo. Todo esto puede resumirse con una palabra: monotonía, que es uno de los llamados vicios de construcción. Es importante
tener en cuenta que estos errores aparecen también en la expresión oral, en
la que resultan igualmente inoportunos y desagradables.
Los vicios de construcción son aquellos que afectan la coherencia y el
discurso cuando este no se estructura adecuadamente, desde el punto de
vista semántico, formal o pragmático; se incurre entonces en errores que
afectan la calidad del mensaje y pueden convertirlo en un no texto. Estos
errores se conocen como locuciones viciosas o defectuosas. En esta unidad
se inicia el estudio de algunos de ellos: solecismo, anfibología, redundancia, cacofonía y monotonía.
Solecismo, del griego soloikismós (falta contra las reglas del idioma),
derivado de sóloikos (que habla incorrectamente), derivado de Sóloi (colonia ateniense en Cilicia donde se hablaba un griego corrompido. Uso
incorrecto de pronombres, adverbios, preposiciones, conjunciones. Indebida conjugación verbal, discordancia.
Observa con atención los siguientes ejemplos:
► María dijo de que vendría.
María dijo que vendría. La preposición de no precede subordinadas sustantivas.
► Me pondré esa saya con o sin cinto.
Me pondré esa saya con cinto o sin él. No se debe relacionar
dos preposiciones con, y sin, mediante la conjunción disyuntiva o.
► Se peleó de mí.
Se peleó conmigo. Responde a la pregunta ¿Con quién se peleó?
► Supe la nota del examen, cuyo examen hice en condiciones
difíciles.
Supe la nota del examen, el cual hice en condiciones difíciles. Solo debe emplearse el pronombre cuyo cuando este establece
una relación de pertenencia entre el sustantivo que lo antecede y
el que lo sucede: El arbusto cuyas ramas están sobre el tendido eléctrico…
321
ESPAÑOL Y LITERATURA
► Habrán muchas actividades por el Día de los enamorados.
Habrá muchas actividades por el Día de los enamorados.
Cuando el verbo haber es utilizado con significado de existir, debe
inmovilizarse en la tercera persona del singular: Hay carnaval o
hay carnavales; Hubo carnaval o hubo carnavales; Quizás
haya carnaval o quizás haya carnavales.
► Ella todavía está media enferma.
Ella todavía está medio enferma. Medio es un adverbio y por
tanto invariable.
► Cuanto menos confianza le des, mejor.
Cuanta menos confianza le des, mejor. Cuanto es un adjetivo
que debe concordar con el sustantivo al que se refiere, en este caso
confianza.
Barbarismo, vicio consistente en escribir o pronunciar mal las
palabras, emplear inútilmente voces de otros idiomas innecesariamente: espontaniedad por espontaneidad, Carlito García por
Calixto García; cualquier error ortográfico; expresiones como glamour (galicismo), shopping (anglicanismo); accionar (no existe este
término como sustantivo en el español); muletillas: …un poco que…,
eh…, este…, entre otras).
Anfibología. Del griego amphibolia (ambigüedad), derivado de
amphibolos: amphi (a ambos lados) y bállo (yo echo). Frase oscura,
ambigua, que hace equívoca su interpretación por el desorden en
la colocación de sus elementos:
► Se venden cunas para niños de madera.
Las cunas son de madera, los niños no. Esta confusión se debe
a la incorrecta colocación de una parte del sintagma.
► Vi a un hombre en el cine que temblaba.
Si es el hombre quien temblaba, la oración subordinada adjetiva se
debe colocar detrás del antecedente, en este caso el hombre. Vi a un
hombre que temblaba en el cine. Al colocarla detrás de cine parece referirse a este.
Redundancia, del latín redundare (desbordarse). Repetición innecesaria de conceptos en una frase:
322
CAPÍTULO 6
► Tiene tres meses de nacida.
Solo se hace la aclaración si fuese de ingresada, conocida o evaluada. Al decir la edad solo se dice: tengo 23 años, tiene 14 años y
no se añade de nacida.
► Vuelvo otra vez a decirte…
Volver ya significa hacer algo nuevamente, por lo que esta expresión es innecesaria.
► Habla tres idiomas diferentes.
El hecho de referirse a tres idiomas ya incluye que son diferentes.
► No iré, pero, sin embargo, me informaré de todo.
Pero y sin embargo son conjunciones adversativas; aportan el
mismo significado, por lo que resulta innecesario decirlas ambas,
aun cuando algunos aducen a su carácter enfático.
Cacofonía, del griego kakis (malo) y phono (sonido). Disonancia
que resulta de la combinación inarmónica de los elementos acústicos de la palabra:
► La educación es una misión muy importante para la formación y la
instrucción del niño.
► Dame más melón maduro para mi mamá.
En ambos casos debe evitarse la repetición innecesaria de palabras que contengan un mismo sonido o grupo de sonidos.
Monotonía, del griego mono (uno) y thono (tono). Consiste en la repetición innecesaria de frases en un mismo texto, lo que revela falta
de vocabulario. (No confundir con la recurrencia):
► La técnica es la técnica, y sin técnica no hay técnica.
► La formación es importante porque ayuda a formar.
La monotonía puede evitarse usando sinónimos léxicos o contextuales, que se puedan sustituir en determinado contexto.
Para saber más
Los vocablos competitividad (capacidad para competir) y privatizar
(confiar, o transferir, bienes públicos al sector privado) recientemente
han sido aceptados por la Real Academia por considerar que son palabras
necesarias.
323
ESPAÑOL Y LITERATURA
Comprueba lo aprendido
1. La figura gigantesca de Fidel Castro ha sido admirada por el Che y
por otros muchos hombres de talla universal por su grandeza, por su
humanismo, su valentía y arrojo.
Piensa en qué ideas relacionarías para hablar a tus hijos, a las nuevas
generaciones de cubanos, de Fidel Castro, fundamentando los
siguientes versos del cantautor cubano Raúl Torres:
Hombre, los agradecidos te acompañan
Cómo anhelaremos tus hazañas
Ni la muerte cree que se apoderó de ti.
Hombre, aprendimos a saberte eterno…
2. Como parte de las actividades del Proyecto educativo de grupo, participa en la observación de la película Contigo pan y cebolla, una versión
realizada para el séptimo arte de esta obra de Héctor Quintero. Te invitamos a preparar un cine debate a partir de su visualización. Para
ello debes organizar junto a tu profesor las siguientes actividades:
a) Antes de la proyección de la cinta el (los) comentarista (s) ofrece
a los asistentes la ficha técnica del filme, explica sus características más relevantes y orienta la observación de la película en
general y, en ciertos casos, la de algunas secuencias en particular.
b) Una vez proyectada la cinta, el comentarista abre el debate en el
que se analizan, generalmente, los siguientes aspectos:
► Clasificación de la cinta
► Tema
► Estructura externa de la cinta: iluminación, fotografía, música,
ambientación, actuación, diálogos…
► Estructura interna: contenido ideológico, político, socioeconó-
mico de la obra; valores éticos y estéticos.
3. Organiza debates para desarrollar en el Proyecto de tu grupo a partir
de las precisiones que se te ofrecen en esta unidad y con la guía de tu
profesor. Te proponemos partir de temas de interés y actualidad, tales
como:
► Las extravagancias de la moda
► Las relaciones amorosas de los jóvenes.
324
CAPÍTULO 6
► ¿Son más difíciles las especialidades de ciencias que las de
humanidades?
► Ventajas y desventajas de la comunicación digital.
► El embarazo en la adolescencia.
4. Lee y analiza el siguiente párrafo, tomado del Discurso pronunciado
por el Comandante Fidel Castro en la velada solemne en memoria del Comandante Ernesto Che Guevara, Plaza de la Revolución,
La Habana, 18 de octubre de 1967.
“[…] Es por eso que nosotros, en la noche de hoy, después de este
impresionante acto, después de esta increíble —por su magnitud,
por su disciplina y por su devoción— muestra multitudinaria de reconocimiento, que demuestra cómo este es un pueblo sensible, que
demuestra cómo este es un pueblo agradecido, que demuestra
cómo este pueblo sabe honrar la memoria de los valientes que caen
en el combate, que demuestra cómo este pueblo sabe reconocer a los
que le sirven, que demuestra cómo este pueblo se solidariza con la
lucha revolucionaria, cómo este pueblo levanta y mantendrá siempre
en alto y cada vez más en alto las banderas revolucionarias y los principios revolucionarios; hoy, en estos instantes de recuerdo, elevemos
nuestro pensamiento y, con optimismo en el futuro, con optimismo
absoluto en la victoria definitiva de los pueblos, digamos al Che y
con él a los héroes que combatieron y cayeron junto a él:
¡Hasta la victoria siempre!
¡Patria o Muerte!
¡Venceremos!
a) Comprueba que dominas el significado de todas las palabras que
aparecen en el texto. Si desconoces alguna intenta inferirlo por
el contexto; si no lo logras, consulta el diccionario.
b) ¿Cómo nuestros pioneros honran al Che y a quienes combatieron
y cayeron junto a él?
c) Relee el texto. Las siguientes voces empleadas en él están sujetas
a reglas ortográficas de los grafemas destacados:
1. increíble
2. pueblo
3. combatiente
325
ESPAÑOL Y LITERATURA
► ¿Qué plantean esas normas ortográficas?
d) Redacta dos oraciones, cada una de las cuales cumpla los requisitos que a continuación se indican:
► Que sea simple, bimembre y que exprese la postura de la ju-
ventud cubana ante la figura del Che.
► Que sea compuesta, que se relacione con las palabras de Fidel
y que se inicie con un sintagma nominal cuya estructura sea un
complemento preposicional.
5. Lee reflexivamente los fragmentos que te presentamos a continuación, ya familiares para ti:
En Cuba no hay temor alguno a la guerra de razas. Hombre es más
que blanco, más que mulato, más que negro. Cubano es más que
blanco, más que mulato, más que negro. En los campos de batalla,
muriendo por Cuba, han subido juntas por los aires las almas de los
blancos y de los negros. En la vida diaria de defensa, de lealtad, de
hermandad, de astucia, al lado de cada blanco, hubo siempre un
negro. Los negros, como los blancos, se dividen por sus caracteres, tímidos o valerosos, abnegados o egoístas, en los partidos diversos en
que se agrupan los hombres.
Mi raza, José Martí
[…] En Santiago las palabras estaban salpicadas de sangre. Aquí los jóvenes hablaban así. Y oyéndolos hablar de libertad, casi se veía fluir
la sangre de sus labios. ¿Adónde iría toda aquella juventud, ansiosa de libertad, que se lanzaba a luchar contra Batista, sin otra arma
apenas que su sangre? […] La libertad los volvía locos y suicidas. El
ansia de libertad hacía que todo lo demás —miseria, discriminación
racial, lucha de clases— les pareciera sin importancia. Libertad, libertad y nada más que libertad. Para anhelarla, sus mentes de fiebre,
enloquecidas; para conquistarla, su sangre a mares.
Bertillón 166, José Soler Puig
a) En ambos textos predominan las oraciones enunciativas afirmativas.
¿Con qué intención las habrán utilizado los autores?
b) Separa con barras las cláusulas que componen cada texto.
326
CAPÍTULO 6
c) Identifica las oraciones simples y las compuestas que aparecen
en ellos.
d) Analiza el uso de los signos de puntuación.
6. Te hemos presentado tres textos de obras que pertenecen a diferentes
géneros literarios. Selecciona uno de ellos y redacta un texto expositivo en el que manifiestes el porqué de tu selección.
Ahora comprobarás cómo has asimilado todo lo que has estudiado y
practicado para escribir mejor. ¡No dejes de autorrevisar tu trabajo!
7. Lee atentamente los ejemplos que te presentamos para que identifiques qué vicio de construcción aparece. Escribe en tu libreta solo
la estructura correcta de esta frase, de manera que no afecte la
comunicación:
Ves a ver si han llegado todos los invitados:
Para la presentación de los proyectos y para la ejecución de los mismos:
Pudiera ver conseguido:
A grosso modo:
Cónyugue:
Tutorear:
Liderear:
Tecto:
Expontáneo:
Pidió las llaves a la sobrina de la casa.
La maestra vio paseando por el parque a su mejor alumna.
Cuando David encontró a Dania ya tenía otra pareja.
Te repito vuelvo y repito…
Allí es corriente que la gente se siente en los bancos de enfrente.
______________
8. En algunas de las oraciones siguientes aparecen vicios de construcción.
Determínalos en las que existen. Realiza los arreglos en los casos que lo
requieran:
a) Fabricaron una caja de bloques grandes.
b) Compré una sombra en polvos para los ojos.
c) Se detuvo en el umbral.
327
ESPAÑOL Y LITERATURA
d) La reunión se efectuó de acuerdo al orden del día.
e) Quiero ir a verlos.
f) Acuérdate de que tienes que estudiar.
g) Había muchas personas en el lugar.
h) Les tengo una noticia a los compañeros.
i) La puesta de sol es una cosa bellísima.
j) Esa laguna es una cosa impresionante.
k) Actuaremos de acuerdo a lo establecido.
l) Estudiaron unos materiales digitales cuyos contenidos les resultaron muy ultimísimos.
9. Completa los espacios en blanco en las siguientes oraciones, utilizando la expresión correcta:
a) Llegaremos puntualmente,
lo establecido.
(de acuerdo con) (de acuerdo a)
b) Te recuerdo
hoy presentamos el libro.
(de que) (que)
c)Todos nos dimos
.
(de cuenta) (cuenta)
10. Mostramos un texto del escritor uruguayo Mario Benedetti. Léelo
en silencio y reflexivamente para que realices con éxito las actividades
que te proponemos:
Qué les queda por hacer a los jóvenes,
En este mundo de paciencia y asco,
Solo grafitis, rock, escepticismo […]
También les queda no decir amén,
No dejar que les maten el amor,
Recuperar el habla y la utopía, ser jóvenes sin prisa y con memoria,
Situarse en una historia, que es la suya,
No convertirse en viejos prematuros
a) ¿A quién está dirigido el texto? ¿Qué clase de palabra te ofrece esa
respuesta?
b) Si aparece alguna palabra desconocida y no puedes inferirla del
contexto, búscala en el diccionario.
328
CAPÍTULO 6
c) Selecciona uno de los tipos de resúmenes estudiados y empléalo
para que, a partir del texto leído, puedas responder a la siguiente interrogante: ¿qué les queda por hacer a los jóvenes?
d) Imagínate que tienes la posibilidad de exhortar a un grupo de
jóvenes que están desvinculados del estudio y del trabajo, a
hacer… Construye un texto con argumentos convincentes de
lo que se puede hacer por este mundo, algo que tú consideras
urgente.
e) Escribe una noticia para divulgarla en el mural de tu aula o en los
proyectos de la escuela explicando brevemente un evento reciente. El evento puede haber ocurrido en realidad o puede partir
de tu imaginación. El texto debe responder a las “seis preguntas
básicas”:
► ¿Qué ocurrió?
► ¿Quién o quiénes estuvieron implicados?
► ¿Cómo ocurrió el evento?
► ¿En qué momento ocurrió?
► ¿En qué lugar ocurrió?
► ¿Por qué ocurrió?
f) Escribe una carta a un amigo o amiga para prevenirle de un gran
peligro.
► Primero, explícale por qué has decidido escribir su carta.
► Después expón claramente cuál es el peligro que le espera a
tu amigo(a).
► Finalmente, aconséjale sobre cómo puede salvarse de ese peligro.
► Para dar más dramatismo a tu carta, escribe cada parte breve-
mente y expresa nítidamente todas las emociones.
g) Escribe un breve cuento de ficción sobre una fiesta de disfraces.
En la fiesta, todos están disfrazados y el comportamiento no es
el habitual; por eso pueden ocurrir grandes confusiones y cosas
sorprendentes.
► Imagina de qué irías vestido tú y cómo irían vestidos tus
amigos. ¿Qué confusiones podrían producirse con los
329
ESPAÑOL Y LITERATURA
trajes seleccionados? ¿Qué consecuencias podrían tener estas
confusiones?
► Al comienzo del cuento debes describir los disfraces de cada
personaje.
► El nudo o desarrollo del cuento es la fiesta en la que se encuen-
tran y donde comienzan las confusiones.
► El desenlace incluye las consecuencias de las confusiones.
Ten en cuenta que un cuento es un género muy complicado, en
el que es necesario incluir muchas partes: breves retratos para introducir algunos personajes, breves descripciones de los lugares
cuando sea relevante, conversaciones entre diversos personajes,
descripciones de objetos importantes en la acción y, ante todo,
una narración clara y concisa de la acción en la cual se encajan las
otras piezas.
Este cuento debe ser cómico y ligero, y por eso es importante que
todas las piezas sean breves y claras, pero el conjunto del texto será
necesariamente más extenso.
Cuando finalices, léelo a tus compañeros y diviértanse escuchando las situaciones creativas que fueron narradas. Escucha el cuento
de los demás.
11. Imagina que tienes que participar en un fórum medioambiental
donde adolescentes como tú, de diferentes provincias, abogarán
por el cuidado y protección del medio ambiente. Escribe el texto con
las ideas que te servirían para argumentar lo que opinas sobre dicha
temática. Crea un título para tu escrito. Ten en cuenta los saberes
lingüísticos adquiridos.
12. Se desarrolla la Feria Internacional del Libro y te han seleccionado
para participar en un coloquio con escritores y artistas de diferentes naciones. Escribe el comentario que realizarías para resaltar la
exquisitez de las obras literarias cubanas, desde la selección de una
leída por ti. No olvides emitir tu opinión personal.
13. Imagina que asistes a un evento internacional donde conoces a varios adolescentes de tu edad. A cada uno le corresponde decir algo
330
CAPÍTULO 6
sobre su país. Escribe un texto informativo en el que les hables sobre
una de las frutas típicas de Cuba.
14. Investiga acerca de los tipos de diccionario. Estudia qué los distingue.
Redacta un texto en forma de cuadro sinóptico donde caracterices
tres de los tipos de diccionario que encontraste.
Expónselo a tus compañeros. Escúchalos a ellos para que conozcas
otros tipos.
15. Redacten un texto en que soliciten permiso para celebrar una fiesta
usando el local de tu aula. Dirígesela al profesor guía del grupo.
16. Termina el noveno grado y con él, tu paso por la Educación Secundaria
Básica. Este libro, que te ha acompañado en el recorrido por esta
etapa, no concluye sin antes invitarte a poner en práctica todo lo que
has aprendido en nuestra asignatura a lo largo del curso escolar.
Redacta un texto a partir de lo que te sugiere alguno de los que te
presentamos en la sección: Practica la lectura. Puede ser por medio
de una promoción, un texto descriptivo, un diálogo, una exposición… ¡A crear!
17. Otra propuesta de cierre está relacionada con los autores que han
sido objeto de estudio en este nivel educativo.
► ¿Te percataste de que en muchos escritores hay, además de la de
escribir, otra labor común: la del magisterio?
► Confecciona un listado de todos los autores estudiados que desem-
peñaron este oficio.
► Organiza, desde tu proyecto, un homenaje a estos autores, a tus
maestros, a los monitores y a todos tus compañeros que han optado por ejercer esa maravillosa profesión: enseñar.
Practica la lectura
A continuación, aparecen dos poemas de creación. El primero es de
Silvio Rodríguez y el segundo de Carilda Oliver.
331
ESPAÑOL Y LITERATURA
“El elegido“65
Siempre que se hace una historia
se habla de un viejo, de un niño o de sí,
pero mi historia es difícil: no voy a hablarles
de un hombre común.
Haré la historia de un ser de otro mundo,
de un animal de galaxia.
Es una historia que tiene que ver
con el curso de la Vía Láctea.
Es una historia enterrada.
Es sobre un ser de la nada.
Nació de una tormenta
en el sol de una noche,
el penúltimo mes.
Fue de planeta en planeta
buscando agua potable,
quizás buscando la vida
o buscando la muerte,
eso nunca se sabe.
Quizás buscando siluetas
o algo semejante
que fuera adorable,
o por lo menos querible,
besable, amable.
Él descubrió que las minas
del Rey Salomón
se hallaban en el cielo y
no en el África ardiente,
como pensaba la gente,
pero las piedras son frías
y le interesaban calor y alegrías.
65
Tomado de: https://www.poeticous.com/carilda-oliver-labra/elegia-7?locale=es
332
CAPÍTULO 6
Las joyas no tenían alma,
solo eran espejos, colores brillantes.
Y al fin bajó hacia la guerra…
perdón ¡quise decir a la tierra!
Supo la historia de un golpe,
sintió en su cabeza cristales molidos
y comprendió que la guerra
era la paz del futuro:
lo más terrible se aprende enseguida
y lo hermoso nos cuesta la vida.
La última vez lo vi irse
entre humo y metralla,
contento y desnudo:
iba matando canallas
con su cañón de futuro.
“Me desordeno, amor, me desordeno“66
Me desordeno, amor, me desordeno
cuando voy en tu boca, demorada;
y casi sin por qué, casi por nada,
te toco con la punta de mi seno.
Te toco con la punta de mi seno
y con mi soledad desamparada;
y acaso sin estar enamorada;
me desordeno, amor, me desordeno.
Y mi suerte de fruta respetada
arde en tu mano lúbrica y turbada
como una mala promesa de veneno;
y aunque quiero besarte arrodillada,
cuando voy en tu boca, demorada,
me desordeno, amor, me desordeno.
66
Tomado de: https://www.poesi.as/pcfrahen02.htm
333
ESPAÑOL Y LITERATURA
Resumen de ortografía67
A partir del estudio de la Nueva ortografía para todos de la lengua española publicada en el año 2010, te precisamos que a partir del epígrafe I de
la segunda parte se alude a lo que se recoge como “novedades” la determinación de considerar 27 letras en el alfabeto español, manteniendo los
nombres ampliamente empleados para ellas aunque destacando la preferencia de uno solo en particular; la eliminación de la tilde en la conjunción
o; la obligatoriedad de no colocar tilde en ningún monosílabo, excepto en
los casos que se requiera tilde diacrítica; la colocación del prefijo ex- (con
el sentido de ‘fue, ya no es’), unido a la palabra si afecta a una sola; la
posibilidad de mantener la tilde en el adverbio solo (solamente) y en determinados demostrativos…
No constituye error de ningún tipo continuar llamándole be alta, be
larga o be grande a la b. También es perfectamente aceptable referirse a
la v con cualquiera de estos nombres: ve, ve corta, ve chica o chiquita, ve
pequeña, ve baja. Igual ocurre con la w, que admite además de uve doble: ve
doble, doble ve, doble u y doble uve.
También es permisible continuar llamándole i griega a la y aunque las
academias señalan que “hoy se considera preferible proponer el nombre
ye, como el único recomendado para todo el ámbito hispánico, por ser
más simple y distinguirse directamente, sin necesidad de especificadores, del
nombre de la vocal i”.
Reglas útiles para el empleo de diferentes letras
Uso de la letra b
Empleo del grafema b
a) Según criterios posicionales o secuenciales:
► Cuando precede a otra consonante. Ejemplos: absoluto, ama-
ble, hombro. Una de sus pocas excepciones es la palabra ovni
(originalmente era una sigla referida a un “objeto volátil no
67
L. Rodríguez y otros: Nueva Ortografía para Todos, Ed. Pueblo y Educación, La Habana, 2013, p. 338.
334
CAPÍTULO 6
identificado”). Otra excepción, el nombre propio Vladimir,
también se escribe en ocasiones con B.
► En posición final de palabra. Ejemplos: club, baobab. Son muy pocas las excepciones y se corresponden con extranjerismos (como
por ejemplo, molotov).
► Después de la sílaba -tur-. Ejemplos: perturbación, turbante.
► Después de las sílabas iniciales ha-, he-, hi-, hu-. Ejemplos: habano, hebilla, hibernar, hubo.
► Después de las sílabas iniciales ra-, ri-, ro- y ru-. Ejemplos: rabia,
ribete, robar, rubí. Tiene muy pocas excepciones, como rival, ravioli y otros pocos.
► En la mayoría de las palabras que empiezan por bu-, bur- y
bus-. Ejemplos: burro, burbuja, busto. Se exceptúa vudú y sus
derivados.
► En las palabras terminadas en –bilidad. Ejemplos: habilidad, estabilidad. Se exceptúan civilidad y movilidad, y sus derivados.
► En los verbos terminados en –bir. Ejemplos: escribir, prohibir.
Se exceptúan hervir, servir y vivir (y sus compuestos y derivados).
► En los verbos terminados en –buir. Ejemplos: contribuir, atribuir.
► En las palabras terminadas en –bundo, -bunda. Ejemplos: meditabundo, vagabunda.
b) Según criterios morfológicos:
► En las terminaciones –aba, -abas, -ábamos, -abais, -aban del
copretérito de los verbos de la primera conjugación.
► En las formas del copretérito de indicativo del verbo ir: iba,
ibas, íbamos, ibais, iban.
► En las palabras que contienen los siguientes prefijos o
elementos compositivos: bi-, bis-, biz- (‘dos o dos veces’), bibli(o)- (‘libro’), bio-, -bio (‘vida’), sub-. Ejemplos: bilateral,
bisnieto o biznieto, bizcocho o biscocho, bibliografía, biosfera
o biosfera microbio, subestimar.
► En las palabras compuestas cuyo primer elemento es bien o que
comienzan con su forma latina ben(e)-. Ejemplos: bienvenida,
bendecir.
► Las palabras compuestas cuyo último elemento es fobia y las
que incluyen el elemento compositivo –fobo(a). Ejemplos:
homofobia, xenófobo.
335
ESPAÑOL Y LITERATURA
c) Según criterios léxicos:
► Los verbos beber, caber, deber, saber y sorber y sus derivados.
► Las voces en cuya familia léxica hay palabras que, en lugar de
b, presentan la p etimológica latina. Ejemplos: abeja (apicultura); cabello, cabellera, descabellado (capilar); obispo, obispado
(episcopado, episcopal); recibir, recibidor (recipiente, receptor);
sabio, sabiduría (sapiencia); sabor, saborear (sápido, insípido).
Uso de la letra v
Empleo del grafema v
a) Según criterios posicionales o secuenciales:
► Detrás de la secuencia ol. Ejemplos: olvidar, polvo.
► Detrás de d y b. Ejemplos: adverbio, obvio. Se exceptúan las pala-
bras en las que el prefijo sub- se antepone a una palabra que
empieza por b y que mantiene las dos consonantes iguales sin
reducción. Ejemplo: subbloque.
► Detrás de la sílaba -cla-. Ejemplos: clave, clavícula, esclavo.
► Tras la sílaba inicial di-. Ejemplos: diva, divorcio. Se exceptúan dibujo y sus derivados.
► Tras las sílabas iniciales lla-, lle-, llo- y llu-. Ejemplos: llave, llevar,
llover, lluvia.
► En las palabras que empiezan por eva-, eve-, evi-, y evo-. Ejemplos: evacuar, evento, evitar, evolución. Una de sus excepciones es
ébano y sus derivados.
► En los adjetivos de acentuación llana terminados en –avo(a),
-ave, -evo(a), -eve, -ivo (a). Ejemplos: suave, nueva, activo. Una
de sus pocas excepciones es suabo-ba.
b) Según criterios morfológicos
► En todas las formas verbales (que contengan su sonido) con
excepción del copretérito de indicativo, de los verbos andar,
estar, tener, ir. Ejemplos: anduviste, estuviera, tuvimos, voy
► En las palabras que empiezan por los siguientes prefijos o elementos compositivos: vice-, viz- o vi-, video (o vídeo). Ejemplos:
vicepresidente, vizconde, virrey, videojuego.
336
CAPÍTULO 6
► En las palabras que terminan en los siguientes elementos com-
positivos: -voro/a, -valencia y –valente. Ejemplos: herbívoro,
equivalencia.
c) Según criterios léxicos
► Los verbos mover, valer, ver, venir, volar, con sus derivados y todas
las palabras pertenecientes a sus familias léxicas. Ejemplos: movimiento, valioso, vidente, vuelo.
Uso de la letra h
Empleo del grafema h
a) Según criterios posicionales o secuenciales
► Delante de los diptongos /ua/, /ue/, /ui/, tanto en inicial de
palabra como en posición interior o comienzo de sílaba. Ejemplos:
huacal, hueco, huir, parihuela. Entre sus escasas excepciones se
encuentra saharauí.
► Delante de las secuencias /ia/, /ie/ en posición inicial de palabra. Ejemplos: hiato, hiedra. Sus excepciones no son de
frecuente uso.
► En las palabras que comienzan por las secuencias herí-, histo-,
hog-, holg-, horm-, horr- y hosp-, Ejemplos: hermano, historia,
hogar, holgazán, hormiga, horror, hospital. Se exceptúan ermita y ogro.
b) Según criterios morfológicos
► Se escriben con h las palabras que comienzan por los siguientes
elementos compositivos o raíces de origen griego: halo- (sal);
hect. (o)- (cien); helico- (espiral); herminto- (gusano); helio(sol); hema-; hemat(o)-; hemo- (sangre); hemo- (medio, mitad);
herat(o)- (hígado); repta- (siete); hetero- (otro, distinto); hex(a)(seis); hidr(o)- (agua); higro- (humedad); hiper- (superioridad o
exceso); hip- (inferioridad o escasez); hip(o)- (caballo); hol(o);
homeo- (semejante, parecido); homo- (igual). Ejemplos: halógeno, hectolitro, helicóptero, helmíntico, heliotropo, hematoma,
hemorragia, hemisferio, hepatitis, heptasílabo, heterosexual,
hexágono, hidráulico, higrómetro, hiperactividad, hipodérmico,
hipódromo, holístico, homeopatía, homosexual.
337
ESPAÑOL Y LITERATURA
c) Según criterios léxicos
► Los verbos de uso frecuente haber, habitar, hablar, hacer, hallar,
hartar, helar, herir, hervir, hinchar, hundir, incluidas todas las formas de su conjugación.
► Ciertas interjecciones, tanto en posición inicial como en posición
final. Ejemplos: hala, hale, hola, hurra, huy, ah, bah, eh, oh, uh.
Algunas de las que se escriben con h- inicial pueden escribirse
también sin ella como uy, por ejemplo.
► Tras la secuencia inicial ex-, las voces exhalar, exhausto, exhibir,
exhortar, exhumar. Los términos exuberancia y exuberante se
escriben sin h intercalada porque sus étimos latinos carecen
de ella.
Los dígrafos del español
En español existen cinco dígrafos. Así los presentan las academias:
1. El dígrafo ch representa el fonema /ch/: chapa, abochornar.
2. El dígrafo ll representa el fonema /ll/ (o el fonema /y/ en hablantes
yeís- tas): lluvia, rollo.
3. El dígrafo gu representa el fonema /g/ ante e, i: pliegue, guiño.
4. El dígrafo qu representa el fonema /k/ ante e, i: queso, esquina.
5. El dígrafo rr representa el fonema /rr/ en posición intervocálica:
arroz, tierra.
Algunos usos del dígrafo ll
a) Según criterios posicionales o secuenciales. Se emplea ll:
► En las palabras terminadas en -illo, -illa, se trate o no esta termina-
ción de un sufijo diminutivo. Ejemplos: amarillo, anillo, cerilla.
► En casi todas las palabras terminadas en -ello, -ella. Ejemplos:
cuello, botella. Son algunas de sus excepciones: leguleyo; plebeyo; las palabras que incluyen la terminación de origen
grecolatino -peya. Ejemplo: epopeya.
► En los verbos de uso general terminados en -ellar, -illar, -ullar,
-ullir. Ejemplos: atropellar, chillar, arrullar, zambullir.
338
CAPÍTULO 6
Observaciones acerca de la letra r y el dígrafo rr
La letra r puede representar, según la posición en la que aparezca, el
fonema vibrante simple, como en pera y el múltiple, como en perra.
a) Se escribirá el dígrafo rr, siempre entre vocales, para representar
el fonema vibrante múltiple. Ejemplo: jarro.
b) Después de consonante o en posición inicial de palabra nunca
puede escribirse rr para representar el fonema vibrante múltiple.
Ejemplos: rosa, Enrique.
Normas de la acentuación
La tilde se coloca en las palabras de acuerdo con las siguientes reglas
generales de acentuación:
► Las palabras agudas llevarán acento gráfico si terminan en n, s
o en vocal: revés, restorán, mamá, ojalá. Sin embargo, cuando la
palabra aguda termina en más de un grafema consonántico, no
llevará tilde: robots, tictacs, confort.
► Tampoco llevarán tilde si terminan en y: Camagüey, convoy, yarey.
► Las palabras llanas llevan acento gráfico si terminan en vocal o
en consonante que no sea -n o -s: trébol, fórum, Víctor, Héctor. Sin
embargo, cuando la palabra llana termina en más de un grafema
consonántico, sí lleva tilde: bíceps, fórceps, tríceps.
► También llevarán tilde las palabras llanas terminadas en y: yóquey.
► Las palabras esdrújulas y sobresdrújulas siempre llevarán tilde en
la sílaba tónica, independientemente de la letra con que terminen:
pétalo, lágrima, parálisis, pregúntaselo.
► Las palabras con secuencias vocálicas (diptongo, triptongo o hiato) llevan tilde según estén afectadas por las reglas generales de
acentuación explicadas con anterioridad; no obstante, deben observarse las normas que les presentamos a continuación.
En los diptongos
En los diptongos formados por una vocal abierta tónica (a, e, o) y una
cerrada átona (i, u) o viceversa, la tilde se colocará siempre sobre la vocal
abierta. Ejemplos: náusea, miércoles, pasión, elección.
339
ESPAÑOL Y LITERATURA
En los diptongos formados por vocales cerradas, la tilde se colocará
sobre la segunda vocal. Ejemplos: cuídamelo, benjuí, casuística.
La h intercalada entre dos vocales no impide que estas formen diptongo. Ejemplos: buhardilla, ahijado.
En los triptongos
Los triptongos se forman cuando en una sola emisión de voz concurre
una vocal abierta tónica entre dos vocales cerradas átonas. Ejemplos: buey
(en estos casos la y se considera vocal), averigüéis, porfiáis. Cuando los triptongos lleven tilde, según las reglas generales de la acentuación, se colocará
siempre sobre la vocal abierta.
En los hiatos
Los hiatos pueden estar compuestos de la siguiente manera:
a) Por dos vocales abiertas iguales.
b) Por dos vocales abiertas diferentes.
c) Por una vocal abierta átona y una vocal cerrada tónica o viceversa.
En todos los casos, se colocará la tilde de acuerdo con las reglas generales de acentuación: proveer, poético, eólico, caoba.
Las palabras que en su estructura presenten el tercer tipo de hiato llevarán tilde en la vocal cerrada, independientemente de que lo exijan o no
las reglas generales de la acentuación ortográfica. Ejemplos: sonreír, sonríe, acentúa, Raúl, tía, aísla, mío, oído. La presencia de h intercalada entre
las vocales no impide el hiato, ni la colocación de la tilde. Ejemplos: prohíbe,
vehículo, vahído, búho.
Los monosílabos
Las palabras monosílabas, por regla general, no llevan tilde: fe, fue, dio,
vio, da, guion, fie, hui. En la nueva edición de la Ortografía (2010) se aclara
que palabras como guion, lie (primera persona del singular del pretérito de
indicativo de liar), truhan, hui son monosílabos y deben escribirse, obligatoriamente, sin tilde.
Son excepciones los monosílabos con tilde diacrítica, la que permite
diferenciar palabras con estructura ortográfica similar, pero pertenecientes a
diferentes categorías gramaticales. Las principales parejas de monosílabos
cuyos significados se distinguen por la tilde diacrítica son:
340
CAPÍTULO 6
de/dé
de: preposición. Un barco de madera.
dé: forma del verbo dar. No dejes que te dé otra excusa.
el/él
el: artículo masculino. El perro es el mejor amigo del hombre.
él: pronombre personal. Se lo dijeron a él.
mas/más
mas: conjunción adversativa equivalente a pero. Pudo haber sido grave,
mas no pasó de un pequeño incidente.
más: -cuantificador (adverbio, adjetivo o pronombre): Ana vive más lejos que tú. Cada vez tiene más canas. No puedes pedir más. En diversas
construcciones o locuciones: Es de lo más refinado./ Canta más bien mal./
Este quieto, tonto, más que tonto.
-conjunción con valor de suma o adición: seis más cuatro, diez. Son
diez más los invitados.
-sustantivo (signo matemático): Coloca el más entre las cifras.
-en la locución conjuntiva más que (sino): No escucha más que a sus
amigos.
mi/mí
mi: posesivo. Pasaste por mi lado.
sustantivo con el significado de nota musical. Comenzó la pieza por el mi.
mí: pronombre personal. No me lo digas a mí.
tú/tu
tú: pronombre personal. Tú llegaste temprano.
tu: posesivo. Tu libro está muy cuidado.
se/ sé
se: pronombre con distintos valores: ¿Se lo has traído? Luis se preparó
la comida. Solo se han visto una vez. Siempre se queja por todo. Su
casa se quemó el verano pasado.
Indicador de impersonalidad: Aquí se trabaja mucho. Indicador de pasiva refleja: Se hacen trajes a medida.
sé: forma del verbo saber o del verbo ser. Sé que lo aprenderás pronto.
Sé bueno con ellos.
si/sí
si: conjunción, con distintos valores: Si no fumas, ganas. Pregúntale si
está de acuerdo. Si será ingenuo…
341
ESPAÑOL Y LITERATURA
sustantivo con el significado de nota musical. No puede llegar a dar el si.
sí: adverbio de afirmación: Sí que lo perdió todo.
pronombre personal. Solo pensaba en sí mismo.
sustantivo: En la consulta para la nueva constitución triunfó el sí.
te/ té
te: pronombre con distintos valores. Te lo contaron muy bien.
Sustantivo (letra). Usó la te minúscula.
té: sustantivo con el significado de planta, nombre de la infusión que
se hace con esta planta. Tomaremos té.
A partir de la última edición de la Ortografía no llevará tilde la conjunción disyuntiva o por considerarse que, en la práctica, tanto en la escritura
manual como en la mecánica, no es necesario.
En el caso específico del adverbio solo y de los pronombres demostrativos (este, ese, aquel, con sus femeninos y plurales), las academias se
pronunciaron que: a partir de ahora se podrá prescindir de la tilde en
estas formas incluso en casos de doble interpretación. Es decir, usted
decidirá si coloca la tilde o no en expresiones como estas: Solo estaré un
rato. Esta es mi decisión./ Sólo estaré un rato. Ésta es mi decisión.
Es preciso recordar que esto, eso y aquello se escribirán siempre sin
tilde.
Las palabras adónde, cómo, cuál, cuán, cuándo, cuánto, dónde, qué y
quién son tónicas si tienen un sentido interrogativo o exclamativo. Ejemplos:
¿Qué te parece?
¿Cuál es tu casa?
¿Quiénes llegaron primero?
¿Cuándo volverás?
¡Cómo has crecido!
¡Cuánto llueve!
¡Qué sorpresa!
También se emplea la tilde diacrítica cuando se encuentra en oraciones
interrogativas o exclamativas indirectas. Ejemplos:
No supo qué responder cuando le preguntaron.
Expresó efusivamente con cuánto placer lo recordaba.
Deseamos saber cuáles son tus gustos.
La tilde diacrítica también permite diferenciar el significado de los adverbios aun y aún:
342
CAPÍTULO 6
aun/aún
aun: equivale a hasta, incluso, también.
Todos llegaron a tiempo, aun los que salieron más tarde.
aún: equivale a todavía.
No he terminado aún.
Tampoco llevará tilde si forma parte de la locución conjuntiva aun cuando: aun cuando lo vio, siguió creyendo lo contrario.
Acentuación de formas complejas
Dentro de las formas complejas escritas en una sola palabra se encuentran las palabras compuestas, los adverbios terminados en -mente, las
formas verbales con pronombres enclíticos. Dentro de las formas complejas también están las expresiones complejas formadas por varias palabras
unidas con guión.
Las palabras compuestas se forman, frecuentemente, por la unión de
varios vocablos. Para su acentuación gráfica se considerarán como una sola
palabra, y se observarán las reglas generales. Ejemplos:
balón + cesto = baloncesto (palabra llana terminada en vocal)
punta + pie = puntapié (palabra aguda terminada en vocal)
décimo + séptimo = decimoséptimo (palabra esdrújula)
arco + iris = arcoíris (con tilde por presentar hiato de vocal cerrada tónica y abierta átona)
Los adverbios terminados en -mente tienen doble acentuación, es decir, dos acentos fónicos: uno en el adjetivo y otro en la partícula -mente.
Por esta razón, el adverbio formado con -mente conserva la tilde en el
lugar en el que la llevaba el adjetivo. Ejemplos: fácilmente, tímidamente,
cortésmente, mansamente. Esta es una excepción de las reglas de acentuación. En el caso de expresiones complejas formadas por varias palabras
unidas con guion, cada elemento conservará la acentuación gráfica que
como simple le corresponde: histórico-etimológico, teórico-práctico,
histórico-crítico-bibliográfico.
Formas verbales con pronombres enclíticos
Las formas verbales con pronombres enclíticos llevan tilde o no de
acuerdo con las normas generales de acentuación. Ejemplos: creyose,
343
ESPAÑOL Y LITERATURA
acabose, metiole (sin tilde, por ser todas son palabras llanas terminadas en
vocal): pero mírame, dáselo, cayéndosele (con tilde por ser palabras esdrújulas la primera y la segunda, y sobresdrújula la última). Esta norma se aplica
incluso para aquellas palabras que ya no funcionan como verbos, sino como
sustantivos: se formó el acabose, es un sabelotodo.
Otras aclaraciones
Las mayúsculas llevan tilde si les corresponde según las reglas generales de acentuación gráfica. Ejemplos: África, Índico, Úrsula, HAITÍ.
Es importante subrayar que la Academia nunca ha expresado lo
contrario.
Deberá escribirse con tilde la abreviatura, siempre que en la forma reducida aparezca la letra que la lleva en la palabra representada. Ejemplo: pág.
(por página), admón. (administración), aunque existen excepciones, por estar sujetas a normas internacionales que rigen la escritura de abreviaturas
referidas a unidades de peso, medida y elementos químicos (en realidad,
son símbolos): a (área), ha (hectárea).
Usos de los signos de puntuación
La edición de la Ortografía del 2010 dedica un extenso capítulo al uso de
los signos ortográficos. Dentro de estos se encuentran los signos de puntuación. En el español actual los signos de puntuación son los siguientes: el
punto, la coma, el punto y coma, los dos puntos, los paréntesis, los corchetes, la raya, las comillas, paréntesis, los corchetes, la raya, las comillas, los
signos de interrogación y de exclamación, y los puntos suspensivos.
La enorme importancia de los signos de puntuación obliga a establecer
con claridad que, aunque en muchos casos sus usos pueden depender de
factores personales de diverso tipo, hay un buen número de estos que
responden a normas obligatorias, es decir, a prescripciones claramente
indicadas.
Los signos de puntuación, íntimamente relacionados con la prosodia
y la sintaxis, cumplen tres funciones esenciales: indicar los límites de las
unidades lingüísticas, explicitar la modalidad de los enunciados y señalar la
omisión de una parte del enunciado.
344
CAPÍTULO 6
Empleo del punto
La principal función del punto consiste en señalar el final de un enunciado (que no sea interrogativo o exclamativo), de un párrafo o de un
texto. De ahí que exista el punto y seguido, el punto y aparte, y el punto
final. El uso del punto es incorrecto en los siguientes casos:
► tras los títulos y subtítulos de libros, artículos, capítulos, epígrafes,
etc., cuando están aislados y son el único texto del renglón;
► en nombres de autor en cubiertas, portadas, prólogos, firmas de
cartas u otros documentos y en cualquier otra ocasión en que aparezcan solos en una línea;
► en dedicatorias (se acepta cuando es muy larga;
► en pies de imágenes;
► en eslóganes;
► en enumeraciones en forma de lista;
► en índices (no se escribe punto al final de cada línea);
► en direcciones electrónicas (el último elemento de un correo o página electrónica no lleva punto).
Las Academias son estrictas al advertir que: nunca debe escribirse un
punto de cierre de enunciado delante de un signo de cierre de comillas,
paréntesis, corchetes o rayas. Lo que acabamos de citar sirve de ejemplo
a lo expuesto en esa advertencia. No obstante, he aquí otro ejemplo:
Esta expresión martiana encierra un mensaje muy especial: “conocer es
resolver”.
Empleo de la coma
El texto de Ortografía, del 2010 es particularmente extenso al detallar
los usos de este signo; de hecho, es al que más páginas dedica. La coma es,
tal vez, junto con el punto y coma, el signo que más dudas genera.
Mientras que el punto tiene como función esencial el deslinde de
las unidades discursivas (de ahí su importancia en el plano del texto), la
coma adquiere su mayor protagonismo en el plano del enunciado y sus
constituyentes.
A veces las personas relacionan directamente las pausas que se producen en la cadena hablada con la obligatoriedad de emplear determinados
signos; en este caso la coma. Y sin embargo, esto en muchas ocasiones
no es así; de hecho existen numerosas pausas breves que se realizan en
345
ESPAÑOL Y LITERATURA
la lectura corriente, que no se corresponden con el empleo de la coma en
lo escrito. El siguiente enunciado puede ejemplificar lo expuesto: Estaba tan
emocionada que casi no podía hablar. En este caso no debe colocarse ninguna coma después de “emocionada” aunque es casi seguro que al leerla se
produzca una breve pausa en esa palabra.
Lo anterior no niega la existencia de comas opcionales que dependen
de la preferencia de quien escribe. Como norma general debe huirse del
empleo excesivo de la coma.
Las academias señalan como principales usos lingüísticos de la coma los
siguientes:
► para delimitar incisos y unidades con alto grado de independencia
(interjecciones, vocativos y apéndices confirmativos);
► para delimitar ciertos miembros o grupos sintácticos en la oración simple;
► para delimitar unidades coordinadas;
► para delimitar oraciones subordinadas;
► para delimitar los conectores en un enunciado;
► para marcar elisiones verbales.
Haremos referencia en particular a los dos primeros puntos; para los
demás expondremos algunas observaciones:
Los incisos constituyen elementos suplementarios que ofrecen informaciones de relativa importancia (precisiones, ampliaciones…). Esos
elementos suelen aislarse con comas. Los siguientes ejemplos sirven para
ilustrar lo expresado: Alejo Carpentier, que es una gloria de las letras hispánicas, dejó una obra impresionante. El artista, exhausto, casi no oyó los aplausos.
Cada nueva visita al casco histórico de la Habana Vieja, esa obra de paciencia y entusiasmo, nos revela nuevos misterios. En el museo nos deleitamos
con las obras de Wifredo Lam, ese genial pintor cubano. Terminada la
reunión, acudimos a felicitarlo. Los padres, viendo los buenos resultados de
sus hijos, felicitaron a los maestros. Han aprendido mucho, ¡qué maravilla!,
en poco tiempo. Todos los vecinos, incluidos los del último piso, participaron
en el arreglo del edificio.
Las interjecciones pueden constituir un enunciado o intercalarse,
entre comas, en alguno. Ejemplo: ¡Ay!, se me olvidó llamarlo. Por otra parte, la coma para separar el vocativo es muy importante; en muchos casos
evita confusiones. Puede advertirse la diferencia entre: Mario asiste puntualmente al trabajo y Mario, asiste puntualmente al trabajo. En el primer
346
CAPÍTULO 6
caso Mario es el sujeto; en el segundo, un vocativo. Por supuesto, el vocativo puede ocupar distintos lugares. Ejemplos: He recibido, amigo, una
excelente noticia. Escucha lo que te digo, Clara.
Según las academias, los apéndices confirmativos son expresiones interrogativas de refuerzo que cierran algunos enunciados aseverativos. Se
separan del resto del enunciado por una coma. Muchas muletillas no son
más que apéndices confirmativos. Ejemplos: Me escuchaste, ¿verdad? Llegamos muy pronto, ¿viste?
Las academias ofrecen muchas aclaraciones en cuanto al uso de la
coma para delimitar ciertos miembros o grupos sintácticos en la oración
simple: la incorrección de colocar coma entre el sujeto y el verbo de una
oración; la inconveniencia, en muchos casos, de separar el verbo del Complemento directo, el indirecto, el predicativo, etc.; las particularidades del
uso de la coma en los complementos circunstanciales y en los complementos no verbales…
Una de las normas más conocidas es la que establece que se emplea la
coma para separar los miembros de una enumeración, excepto los que estén
precedidos por las conjunciones y, e, o, u. Ejemplos: Es un alumno inteligente, estudioso, disciplinado y trabajador. Sin embargo, constituye un error
frecuente colocar coma cuando los elementos de la enumeración constituyen el sujeto de la oración o un complemento verbal y van antepuestos
al verbo. Lo correcto se ilustra en los ejemplos siguientes: Cuba, Venezuela,
Ecuador, Bolivia son miembros del Alba. De ti, de tu familia, de tus amigos,
quiero saber pronto.
En el texto de Ortografía, del 2010 se insiste en que el sujeto no se separa del verbo, aunque sea extenso. Al respecto señala que: si el sujeto es
largo, suele hacerse oralmente una pausa y una inflexión tonal antes del
comienzo del predicado, pero esta frontera fónica no debe marcarse gráficamente mediante coma: Los alumnos que no hayan entregado el trabajo
antes de la fecha fijada por el profesor | suspenderán la asignatura.
También constituye un error escribir coma entre sujeto y verbo cuando
el sujeto es una oración de relativo sin antecedente expreso. Esta estructura es frecuente en los refranes; ejemplo: Quien bien te quiere te hará
llorar (después de la palabra “quiere” no debe escribirse coma).
Sin embargo, las propias academias señalan las excepciones de una
norma tan absoluta. Incluimos, por su frecuencia, las dos primeras:
347
ESPAÑOL Y LITERATURA
► Cuando el sujeto es una enumeración que se cierra con etcétera o
su abreviatura (etc.): El novio, los parientes, los invitados, etc., esperaban ya la llegada de la novia.
► Cuando inmediatamente después del sujeto se abre un inciso o aparece cualquiera de los elementos que se aíslan por comas del resto
del enunciado: Mi hermano, como tú sabes, es un magnífico deportista o La civilización mesopotámica, junto con la egipcia, es
una de las más antiguas.
Por último, existen expresiones de muy diverso tipo que afectan o modifican a toda la oración. Detrás de esos elementos debe colocarse la coma.
Ejemplos:
Generalmente, las personas mayores se vuelven más susceptibles;
Sinceramente, no creo que eso sea así;
Afortunadamente, después del choque, todos acudieron a ayudar a los
heridos.
Ya se sabe que la coma se usa para separar miembros gramaticalmente
equivalentes dentro de un mismo enunciado, excepto si van precedidos por
las conjunciones y, e, ni, o, u. Sin embargo, se coloca una coma delante de
la conjunción cuando la secuencia que encabeza expresa un contenido
distinto al elemento o elementos anteriores. Ejemplos: Estudió la vida de
José Martí, su producción literaria y sus escritos políticos. Pintaron las paredes de la habitación, cambiaron la disposición de los muebles, y quedaron
encantados.
También se emplea la coma para señalar que se ha omitido el verbo
porque ha sido anteriormente mencionado o porque se sobrentiende.
Ejemplo: Ella prefiere el piano; él, la guitarra. De igual forma, se usa la
coma para separar los términos invertidos del nombre completo de una
persona o los de un sintagma que integran una lista (bibliografía, índice...).
Ejemplo: Bello, Andrés: “Gramática de la lengua castellana destinada al
uso de los americanos”.
Es usual colocar una coma antes de una conjunción o locución conjuntiva que une las proposiciones de una oración compuesta, como en los
casos siguientes:
a) En las oraciones coordinadas adversativas introducidas por conjunciones como pero, mas, aunque, sino. Ejemplo: Puedes registrar en
mis papeles, pero mantenlos como estaban.
348
CAPÍTULO 6
b) Delante de las oraciones consecutivas introducidas por con que,
así que, de manera que... Ejemplo: Dijiste que lo habías entendido
todo, con que prepárate para responder las preguntas.
c) Delante de oraciones causales lógicas y explicativas. Ejemplo: Están en la casa, pues tienen la luz encendida.
También se colocan comas en el encabezamiento de las cartas, entre el
lugar y la fecha. Ejemplo: La Habana, 28 de enero de 2024.
Empleo del punto y coma
Lo primero que hay que subrayar es que muchas personas evitan, en
la práctica, el uso de este signo o lo sustituyen —erradamente— por otro
u otros de diferente alcance. El punto y coma es un signo imprescindible
en la escritura, como jerarquizador de la información, ya que aclara las
rela- ciones de los elementos, que constituyen el texto y como indicador
de la vinculación semántica que quien escribe establece entre las unidades
lingüísticas, es decir, del grado de dependencia y de relevancia que desea imprimir a cada una de ellas”.
Se usa el punto y coma para separar oraciones yuxtapuestas si son
largas o llevan ya coma. Como se sabe, las oraciones yuxtapuestas son
oraciones sintácticamente independientes, pero con una estrecha vinculación entre ellas desde el punto de vista semántico. Ejemplos: Lo ha visto
con mucha frecuencia; es indiscutible que se ha portado muy bien./Puede volver mañana; ya terminamos por hoy./En cuanto se dieron cuenta del
error, acudieron al lugar; aún no lo habían cerrado.
También es muy frecuente el uso del punto y coma entre unidades
coordinadas. Deben usarse para separar los elementos de una enumeración cuando se trata de expresiones complejas que incluyen comas en
su redacción. Ejemplo: Trajo fotos, todas con paisajes espléndidos; videos, muchos de lugares increíbles; grabaciones, algunas insólitas por su
originalidad.
Suele colocarse punto y coma, en vez de coma, delante de conjunciones o locuciones conjuntivas como: pero, mas y aunque; también en sin
embargo, por tanto, por consiguiente, en fin, etc., cuando los períodos
son muy largos o llevan coma en su redacción. Si la longitud es extremadamente larga, es preferible usar el punto y seguido. Ejemplo: Los
349
ESPAÑOL Y LITERATURA
ejercicios eran largos y complicados; sin embargo, todos los respondieron
sin dificultad.
En ocasiones, puede emplearse punto y seguido en lugar de punto y
coma. La elección puede depender del vínculo de sentido entre las oraciones. Si este vínculo es débil, se prefiere el punto y seguido; si es más sólido,
es preferible el punto y coma. También es correcto, en algunos casos, emplear los dos puntos.
Empleo de los dos puntos
Los dos puntos completan el grupo de signos genuinamente delimitadores, en el que figuran también el punto, la coma y el punto y coma. Como
los dos últimos, el signo de dos puntos delimita unidades sintácticas inferiores al enunciado, oracionales o no. Entre los más importantes usos de los
dos puntos se encuentran los siguientes:
► Después de anunciar una enumeración. Ejemplo: Visitaremos
las siguientes provincias: Pinar del Río, Matanzas, Cienfuegos y
Holguín.
► Para cerrar una enumeración, antes del anafórico que los sustituye. Ejemplo: Natural, sana y equilibrada: así debe ser una buena
alimentación.
► Antes de una cita textual. Ejemplo: De José Martí es la siguiente
frase: “Patria es Humanidad.”
► Después de las fórmulas de saludo en las cartas y documentos. Ejemplo:
Querido amigo:
He recibido con gusto tu carta...
► Para significar la conexión de sentido entre oraciones relacionadas
entre sí, sin necesidad de utilizar nexo gramatical; estas relaciones
pueden ser:
► Causa-efecto. Ejemplo: Sus padres están muy enfermos: no puede
dejarlos solos.
► Conclusión o resumen de la oración anterior. Ejemplo: Antes
del paso del ciclón los vecinos aseguraron las viviendas: no hubo
accidentes.
► Verificación o explicación de la oración anterior, que suele tener
un sentido más general. Ejemplo: La redacción de una carta no
350
CAPÍTULO 6
ofrece dificultades: incluye un encabezamiento, un cuerpo o parte
central y una despedida.
► También se emplean los dos puntos para separar la ejemplificación
del resto de la oración. Ejemplo: Puedes investigar los casos especiales de acentuación: el acento diacrítico, por ejemplo.
► En textos jurídicos y administrativos, se colocan dos puntos después
del verbo, escrito con todas sus letras mayúsculas, que presenta
el objetivo fundamental del documento. La primera palabra del
texto que sigue a este verbo se escribe siempre con letra inicial
mayúscula, y el texto forma un párrafo diferente. Ejemplo:
CERTIFICA:
Que el Licenciado…
Empleo del paréntesis
Los paréntesis ( ) se emplean para encerrar elementos incidentales o aclaratorios que se intercalan en un enunciado. Se utilizan cuando:
► Se interrumpe el sentido del discurso con una aclaración o elemento incidental, sobre todo si es largo o de escasa relación con
lo anterior o posterior. Ejemplo: Los asistentes (por cierto, todos
pinareños) se pusieron rápidamente de acuerdo.
► Se intercala algún dato (fechas, lugares, significado de siglas, el
autor u obra citados, etc. Ejemplo: José Martí (1853-1895) es nuestro Héroe Nacional.
► Se desea introducir alguna alternativa en el texto. Puede encerrarse
en el paréntesis una palabra completa o solo uno de sus segmentos.
Ejemplo: En el informe se aclara el (los) día (s) en que ha estado
enfermo.
► Se encierran tres puntos para dejar constancia de que se omite en
la cita un fragmento del texto que se transcribe.
► Se escriben incisos encabezados por letras o números. Usualmente
se escribe solo el paréntesis de cierre tras estos caracteres.
Si el enunciado colocado entre paréntesis es interrogativo o exclamativo, los signos correspondientes a éstos se colocan dentro de los
paréntesis.
351
ESPAÑOL Y LITERATURA
Empleo del corchete
Por norma general se utilizan de forma parecida a los paréntesis que incorporan información complementaria o aclaratoria. Se utilizan cuando:
► Se introduce alguna aclaración dentro de un texto que ya está
encerrado entre paréntesis.
► No caben en una línea las últimas palabras de un verso. En este
caso, solo se escribe un corchete de apertura.
► Se quiere hacer constar que falta una parte del texto que se transcri-
be; dentro de los corchetes se escriben tres puntos.
Empleo de la raya
La raya (—) se emplea:
► Para encerrar aclaraciones que interrumpen el discurso. En este
caso se coloca siempre una raya de apertura y otra de cierre al
final. Las rayas pueden sustituirse por paréntesis o por comas,
según como el que escribe perciba el grado de conexión entre los
elementos. Ejemplo: Toda la vida —y ya he vivido bastante— ha
sido así.
► Para señalar cada una de las intervenciones de un diálogo, sin
mencionar el nombre de la persona o personaje al que corresponde. Para introducir o encerrar los comentarios o precisiones del
narrador a las intervenciones de los personajes, se coloca una sola
raya delante del comentario del narrador, sin necesidad de cerrarlo
con otra, cuando las palabras del personaje no continúan inmediatamente después del comentario.
► Se escriben dos rayas, una de apertura y otra de cierre, cuando las
palabras del narrador interrumpen la intervención del personaje y
esta continúa después.
► Si fuera necesario colocar un signo de puntuación detrás de la intervención del narrador, se colocará después de sus palabras y tras
la raya de cierre (si la hubiese).
► En algunas listas, como índices alfabéticos o bibliografías, la raya sirve para indicar que en ese renglón se omite una palabra, ya sea
un concepto antes citado o el nombre de un autor que se repite.
352
CAPÍTULO 6
Empleo de las comillas
Hay distintos tipos de comillas, que se emplean indistintamente, pero se
alternan cuando deben usarse en un texto ya entre comillado. Las comillas
se emplean:
► Para reproducir citas textuales.
► Para no repetir un texto.
► Para indicar que una palabra o expresión es impropia, o de otra len-
gua, o que se usa irónicamente o con un sentido especial.
► Para citar títulos de artículos, poemas, cuadros, etcétera.
Empleo de los signos de interrogación y de exclamación
Se emplean para delimitar enunciados interrogativos o exclamativos directos, e interjecciones. Las normas para la utilización de estos signos son:
► Se emplearán dos: uno para indicar la apertura (¿¡) y otro para indicar el cierre (?!); estos signos se colocarán al principio y al final del
enunciado interrogativo y exclamativo respectivamente. Ejemplos:
¿Qué hora es? ¡Cuánto avanzamos!
► Después de los signos que indican cierre de interrogación o exclamación no se escribe punto.
► Los vocativos y las oraciones subordinadas cuando ocupan el primer lugar en el enunciado, se escriben fuera de la pregunta o de
la exclamación. Sin embargo, si están colocados al final, se consideran dentro de ellas. Ejemplos: Carlos, ¿has avanzado en tus estudios?
¿Has avanzado en tus estudios?, Carlos.
► Cuando se escriben varias preguntas o exclamaciones seguidas y
estas son breves, se puede optar por considerarlas oraciones independientes, con sus correspondientes signos de apertura y cierre,
y con mayúscula al comienzo de cada una de ellas.
► No obstante, también es posible considerar el conjunto de las preguntas o exclamaciones como un enunciado único. En este caso
hay que separarlas por comas o por puntos y comas, y solo en la
primera se escribirá la palabra inicial con mayúscula. Ejemplos:
¿Ya regresó? ¿Saldrá temprano?, ¿ya regresó?, ¿saldrá temprano?,
¿podrás decirle que quiero verlo?
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ESPAÑOL Y LITERATURA
Empleo de los puntos suspensivos
Los puntos suspensivos (...) suponen una interrupción de la oración o un
final impreciso. Se emplean puntos suspensivos:
► Al final de enumeraciones abiertas o incompletas, con el mismo
valor que la palabra etcétera. Ejemplo: Lee lo que más te guste:
cuentos, novelas, ensayos...
► Cuando se quiere expresar que antes de lo que va a seguir ha habido un momento de duda, temor o vacilación. Ejemplo: Tal vez... no
sé... Tengo que pensarlo más.
► En ocasiones, la interrupción del enunciado sirve para sorprender
al lector con lo inesperado de la salida. Ejemplo: Su respuesta no
me asombró... Me dejó sin habla.
► Para dejar un enunciado incompleto y en suspenso. Ejemplo: Yo se
lo contaría, pero...
► Cuando se reproduce una cita textual, sentencia o refrán, omitiendo una parte. Ejemplo: Hay un viejo refrán que dice: A Dios
rogando...
► Se escriben tres puntos dentro de paréntesis (...) o corchetes [...]
cuando al transcribir literalmente un texto se omite una parte de él.
Ejemplo: La palma real [...] mereció su inclusión en nuestro escudo
nacional por su grácil belleza, su esbeltez, su abundancia y su cubanía (se eliminó el término latino roystonea regia).
Tras los puntos suspensivos no se escribe nunca punto. Sin embargo, sí
pueden colocarse otros signos de puntuación, como la coma, el punto y
coma y los dos puntos. Los signos de interrogación o exclamación se escriben delante o detrás de los puntos suspensivos, dependiendo de que
el enunciado que encierran esté completo o incompleto. Estos signos se
escribirán sin dejar un espacio entre ellos, sino a continuación uno del otro.
Empleo del guion
En el capítulo dedicado, en el libro de Ortografía, a los signos ortográficos,
se incluyen, además de los signos de puntuación, los signos diacríticos (la
tilde y la diéresis) y los signos auxiliares. Dentro de los signos auxiliares se
incluyen los siguientes: guiones, barras, antilambda, o diple, llave, apóstrofo, asterisco, flecha, calderón y signo de párrafo.
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CAPÍTULO 6
El guion abarca dos funciones específicas: se emplea para dividir palabras al
final de línea y también como signo de unión entre palabras u otros elementos gráficos independientes. Por su importancia vamos a referirnos en
particular a algunas pautas para dividir palabras al final de línea:
► El guion no debe separar letras de una misma sílaba. Sin embargo,
cuando una palabra está integrada por otras dos que funcionan
independientemente en la lengua, por una de estas palabras y un
prefijo, será potestativo dividir el vocablo resultante separando sus
componentes, aunque la división no coincida con el silabeo de la palabra. Ejemplo: no - sotros / nos - otros.
► Cuando la primera sílaba de una palabra es vocal, se evitará dejar
esta letra sola al final de la línea. Si la vocal está precedida de una
h, se invalida la norma.
► Cuando la palabra contenga una h intercalada precedida de consonante, el guión se colocará siempre delante de la h, tratándola
como principio de sílaba. Ejemplo: in-halar.
► Los dígrafos ll, rr y ch no se dividirán con guión por representar
cada uno de ellos un único fonema.
► Cuando en una palabra aparecen dos consonantes seguidas, generalmente la primera pertenece a la sílaba anterior y la segunda a la
sílaba siguiente. Ejemplo: informal, in-formal.
► Los grupos consonánticos seguidos formados por una consonante
seguida de l o r, no se separarán e iniciarán siempre sílaba. Ejemplo: trasplante, tras-plante.
► Cuando tres consonantes van seguidas, en una palabra, se reparten entre las dos sílabas. Ejemplo: consternado, cons-ternado.
► Cuando son cuatro las consonantes consecutivas, en una palabra,
las dos primeras forman parte de la primera sílaba y las dos restantes de la segunda. Ejemplo: construyen, cons-truyen.
► Es preferible no segmentar las palabras de otras lenguas al final
de renglón, a no ser que se conozcan las reglas vigentes en los
idiomas respectivos.
Como se sabe, la h no impide la formación de diptongos. Por eso es importante atender esta aclaración que incluye el libro de Ortografía cuando
analiza cómo se dividen palabras con esas características al final de la línea.
Las palabras que contienen una h muda intercalada se dividen a final de línea aplicándoles las reglas aquí expuestas, como si dicha letra no
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ESPAÑOL Y LITERATURA
existiese. Así, al colocar el guión no deben separarse letras de una misma
sílaba. Ejemplo: adhe-/sivo (no *ad-/hesivo), inhi.-birse (no *in-/hibirse);
trashu-/mancia (no *tras-/humancia); tampoco secuencias vocálicas, per- tenezcan o no a la misma sílaba Ejemplo: al-/cohol (no *alco-/hol); cohi-bir (no
*co-/hibir); proy.-/ben (no *pro-híben); vihue-/la (no *vi-/huela); pero sí podrán separarse cuando se trate de palabras prefijadas o compuestas en
las que sea posible aplicar la división morfológica. Ejemplo in-/humano, des-/
hidratado, co-/habitación, mal-/herido, rompe-/hielos; sin embargo, no podrán dividirse las palabras dejando a final de línea una vocal aislada. Ejemplo
ahí-/lar (no *a-hilar), ahor-/quillar (y no *a-horquillar).
El caso de la x también requiere determinadas aclaraciones:
Al dividir palabras al final de línea, la letra x ante vocal se considera siempre inicio de sílaba, aunque oralmente represente dos fonemas (k +
s) que se reparten en sílabas distintas: anexión [a.nek.sión], boxeo [bok.sé.o].
Por eso, el guión de final de línea debe colocarse siempre en esos casos delante de la x: ane-/xionar, bo-/xeo. En cambio, cuando la x va seguida de
consonante siempre cierra sílaba y el guión de final de línea se coloca detrás: inex-/perto, tex-/til, ex/seminarista.
Cuando al dividir un compuesto o cualquiera otra expresión formada por varias palabras unidas con guion, este signo coincida con el final
de línea, deberá escribirse otro guión al comienzo del renglón siguiente:
léxico-/-se- mántico, crédito-/-vivienda, calidad-/-precio. Con ello se evita
que quien lee pueda considerar que la palabra o expresión dividida se
escribe sin guion.
Algunos usos de las letras mayúsculas
y minúsculas
En español, a diferencia de lo que ocurre en otras lenguas, hay una
tendencia marcada a preferir el uso de las minúsculas. Esto no quiere decir
que no haya varios casos en que el empleo de la mayúscula es imprescindible En la última edición de la Ortografía se especifican las funciones
y usos de las mayúsculas, lo que puede concretarse así: para delimitar
las unidades textuales principales; para marcar los nombres propios y las
expresiones denominativas; para formar siglas; para favorecer la legibilidad.
También se ofrecen aclaraciones en cuanto a la llamada mayúscula diacrítica,
a la mayúscula de relevancia y al uso de este tipo de letra en los números
romanos. Nos referiremos con más detenimiento a los dos primeros:
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CAPÍTULO 6
Delimitación de las unidades textuales
principales
Como se sabe hay usos de la mayúscula condicionados estrictamente por la
puntuación. De esta forma, deben escribirse con mayúscula:
► La primera palabra de un escrito o la que se encuentra después
de un punto, con independencia de que esté precedida de un
signo de apertura de paréntesis, comillas, interrogación o exclamación. Ejemplo: Todos lo esperábamos temprano. (Él había dicho
que llegaría antes del anochecer). En realidad, llegó cuando estaba
amaneciendo.
► La palabra que sigue a los puntos suspensivos, cuando estos coinciden con el cierre de un enunciado. Ejemplo: Todos acudieron a
recibirlo: sus padres, tíos y primos… Hasta los vecinos fueron a saludarlo. Sin embargo, cuando los puntos suspensivos no cierran el
enunciado, la palabra que continúa debe escribirse con minúscula.
Ejemplo: Es un niño como todos… incansable.
► En las frases interrogativas y exclamativas pueden darse dos situaciones: constituir estas el enunciado completo o solo una parte de
él. Ejemplos:
¡Qué bueno! No esperé que llegaras tan temprano;
¿Cómo puedes ser un mejor estudiante?; reflexiona sobre eso. ¿Vas
a venir?, ¿te esperamos en la casa?, ¿estarás mucho rato?
También puede ocurrir que la pregunta o la exclamación no se encuentren al principio del enunciado, sino que van después de alguna palabra
o palabras que también forman parte de ese enunciado. En este caso, l a
primera palabra se escribe con minúscula. Ejemplos: Eres maestro, ¿verdad?
Hija, ¿puedes ayudarme en este trabajo?
En varios casos en los que se emplean los dos puntos: encabezamiento
y saludo de cartas; reproducción de palabras textuales; cuando siguen a
términos de carácter anunciador, como ejemplo, advertencia, nota, etc.;
la primera palabra de cada uno de los elementos de una enumeración escritos en líneas independientes, siempre que estos se cierren con puntos…
Es conveniente aclarar que cuando se reproduce una cita que se inicia
con puntos suspensivos (para indicar que se está omitiendo el comienzo
del enunciado en el texto original) se emplea minúscula. Ejemplo: La obra
concluía así: “…y, sin embargo, se mueve”.
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ESPAÑOL Y LITERATURA
Para marcar los nombres propios y las expresiones denominativas
Se sabe que la función primordial de la mayúscula en nuestro idioma
es la de distinguir el nombre propio del común. Pero en la práctica esto
no resulta tan simple, como puede parecer a simple vista. Muchas dudas
surgen a la hora de escribir un sinnúmero de expresiones denominativas
en las que no siempre puede decidirse con rapidez cuál opción emplear.
Todavía sigue siendo tema de discusión para los lingüistas la exacta caracterización del nombre propio. De ahí que en la última edición de la
Ortografía se exprese que lo que se consigna en ella en cuanto a los rasgos
definitorios del nombre propio debe servir solo como una guía.
No siempre es fácil determinar cuál es la extensión real de un nombre
propio o de una expresión denominativa. En primer lugar se necesita distinguir bien entre el sustantivo genérico y los términos específicos. Así por
ejemplo, debemos escribir río Cauto, océano Pacífico; pero debemos escribir Sierra Maestra, Cabo Verde…
Atendiendo a lo esbozado anteriormente, se pueden resumir así los
principales usos y observaciones acerca de la mayúscula:
► En las palabras que comienzan con un dígrafo (ch, ll, gu, qu), solo
se escribirá con mayúscula la letra inicial: China, Llinás, Guillermo,
Quesada.
► Todo nombre propio de persona, animal o cosa singularizada. Ejemplos: Damián, Amanda, Platero...
► Los nombres geográficos. Cuando el artículo forme parte oficialmente del nombre propio, ambas palabras comenzarán por
mayúscula: La Habana.
► El nombre que acompaña a los nombres propios de lugar, cuando
forman parte del topónimo: Ciudad de México, Sierra Maestra. Se
escribirá minúscula en los demás casos.
► Los apellidos. Si el apellido comienza por preposición, artículo o
por ambos, estos se escribirán con mayúscula solo cuando encabecen la denominación. Ejemplo: De la Vega, pero José de la Vega.
► Nombres de los signos del Zodíaco. Ejemplos: Sagitario, Virgo.
Cuando el nombre propio deja de serlo porque designa a las personas nacidas bajo ese signo, se escribirá con minúscula. Ejemplo:
Leonor es sagitario.
► Nombres derivados de festividades religiosas o civiles, de divinidades y de libros sagrados, atributos divinos o apelativos referidos a
Dios. Ejemplos: Día de la Rebeldía Nacional, Dios, Alá.
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CAPÍTULO 6
► Marcas comerciales. Ejemplo: Suchel.
Hay que aclarar que se escriben con minúscula los nombres de los
puntos cardinales, los días de la semana, las estaciones, los meses del año.
Las academias aclaran que los sustantivos sol y luna solo se consideran
ortográficamente nombres propios en contextos muy específicos. Ejemplo: cuando coaparecen con los nombres propios de otros astros: el Sol y
Saturno).
También se escribirán con letra inicial mayúscula. los sobrenombres y
apodos con que se designa a determinadas personas. Ejemplos: el Titán de
Bronce, el Libertador.
► Los sustantivos y adjetivos que componen el nombre de institu-
ciones, entidades, organismos, partidos políticos, etc. Ejemplos: la
Biblioteca Nacional, el Partido Comunista de Cuba.
► Los nombres, cuando significan entidad o colectividad como organismo determinado. Ejemplo: la Universidad.
► La primera palabra del título de cualquier obra. Ejemplo: El siglo de
las luces. En las publicaciones periódicas y colecciones, en cambio,
se escriben con mayúscula los sustantivo y adjetivos que forman el
título; ejemplo: Nueva Revista de Filología Hispánica.
► Los nombres de las disciplinas científicas en cuanto tales. Ejemplos: Química, Historia. Sin embargo, se escriben con minúscula en
referencias generales; por ejemplo: Me gustan más las matemáticas de este curso.
► El primero de los nombres latinos que designan especies de animales y plantas. Ejemplos: Cathartes aura (tiñosa), Opuntia dillenii
(tuna).
► Los nombres de fechas o cómputos cronológicos, épocas, acontecimientos históricos, movimientos religiosos, políticos o culturales.
Ejemplo: el Renacimiento.
En relación con los tratamientos, en la última edición de la Ortografía
se aclara que deben hoy escribirse con minúscula inicial todos los tratamientos, tanto los que preceden siempre al nombre propio, llamados por
ello, antenombres: don, doña, fray, sor, santo (ta), etc.; como los que
pueden utilizarse sin él: usted, señor (ra), doctor (ra), licenciado (da),
excelencia, (su) señoría, reverendo (da), vuesra merced, etc. Para aquellas
fórmulas honoríficas correspondientes a las más altas dignidades en el
tratamiento protocolario (su santidad, su majestad, su excelencia…), la
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mayúscula inicial es admisible –aunque no obligada– solo si el tratamiento no va seguido del nombre propio de la persona a la que se refiere: La
recepción a Su Santidad será en el palacio arzobispal; pero si se acompaña del nombre propio, es obligada la minúscula: Esperamos la visita de
su santidad Benedicto XVI.
La escritura con mayúscula inicial solo es obligatoria en las abreviaturas
de los tratamientos, que han quedado fosilizadas en esa forma: D.ª, Dra., Fr.,
Lic., Ilmo., Sr., Sto., Ud., etcétera.
En el caso específico de las siglas, es cada vez más frecuente escribir con
mayúscula solo la primera letra, lo que ya se acepta como adecuado. Ejemplos: UNESCO, Unesco, MINED, Mined.
Para favorecer la legibilidad suelen escribirse enteramente con
mayúsculas:
► Las palabras o frases que aparecen en las cubiertas y portadas de
los libros y documentos.
► Las cabeceras de diarios y revistas: PIONERO, GRANMA. Sin embargo, en la actualidad es frecuente encontrar algunas publicaciones
que solo utilizan la mayúscula en la primera letra.
► Las inscripciones de lápidas, monumentos o placas conmemorativas.
► Los lemas y leyendas que aparecen en banderas, estandartes,
escudos y monedas.
► Los textos de los carteles de aviso o de las pancartas. Ejemplo:
PROHIBIDO FUMAR.
► Los términos como aviso, nota, advertencia, postdata, etc., cuando introducen de forma autónoma los textos correspondientes.
Ejemplo: AVISO: Se atenderá todos los días al público.
► En textos jurídicos y administrativos (ver usos de los dos puntos).
La mayúscula de relevancia, como indica su propio nombre, responde
al deseo de poner de manifiesto la especial relevancia que quien escribe
otorga al referente designado por la palabra así escrita. Las academias
recomiendan restringir al máximo su empleo que, señalan, no debe convertirse en norma.
Por último, en relación con los números romanos solo hay que recordar
que siempre se escriben con mayúsculas. Ejemplos: Carlos V, Juan Pablo II,
Benedicto XVI.
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